Diane Keaton: la enamorada graciosa
Hace un par de meses murió Diane Keaton y solo hasta hoy pude organizar las notas que había tomado tras una maratón de sus películas y de…
Diane Keaton: la enamorada graciosa
Hace un par de meses murió Diane Keaton y solo hasta hoy pude organizar las notas que había tomado tras una maratón de sus películas y de entrevistas en talk shows.
La entrevistadora le dice a Diane Keaton que le va a mostrar imágenes de hombres a las que ella debe reaccionar. Aparece proyectada la imagen de Jack Nicholson, su coprotagonista en la película de Nancy Meyers Alguien tiene que ceder. Keaton dice “I love him” [lo amo]. A la entrevistadora le interesa saber si es que lo ama como se ama a un amigo o si es que de verdad lo ama. Se enreda al preguntarlo y Keaton, que sabe lo que le quieren preguntar, dice “I’m in love with him” [estoy enamorada de él] y suelta una carcajada. Luego aparece la cara de Keanu Reeves, que también aparece en la película, y ella responde “I will marry him” [con este me voy a casar].
Así era en muchas entrevistas: no se ofendía por las preguntas de farándula rosa, la divertían muchísimo. Con setenta años seguía diciendo que Al Pacino era a su parecer el hombre más sexy del mundo y que Woody Allen hacía las mejores películas. No se avergonzaba de seguir admirando a sus antiquísimos exnovios. Le encantaba contar en entrevistas cómo había sido aquel beso con Warren Beatty y aquel otro con Jack Nicholson, con Mel Gibson, etc etc.
[embed]
Dijo una vez que besar a un hombre en una película es la mejor manera de besar “because they have to follow de story and love you” [porque deben seguir la historia y quererte]. Esta es una fórmula muy común de las comedias románticas: dos personajes se enamoran cuando están actuando de enamorados para engañar a otros. Diane Keaton parece haber inventado esta fórmula y la hizo, por un lado, su método actoral (se enamoraba para poder actuar de enamorada) y, por otro, su método de seducción (salía con todos sus coprotagonistas).
Cuando tenía 31 años protagonizó la película de su primer novio célebre, Woody Allen, Annie Hall. Un comediante neurótico, interpretado por Woody Allen, repasa en retrospectiva su relación con la genial Annie Hall, interpretada por Keaton. Para cuando hicieron la película, Allen y Keaton, como los dos protagonistas, ya se habían separado. Esta es una película como sorprendida de que una mujer tan graciosa y grácil se fijara en un tipo tan inseguro e insufrible. El protagonista — y podría uno leer también que el escritor y el intérprete, el propio Woody Allen— repasa una y otra vez la relación y busca pistas de sus fallas, las razones por las que perdió a Annie. En esa retrospectiva vemos cómo Annie seduce a todo el mundo y se deja seducir también por las cosas que su amargado novio desdeña. Y así se van alejando hasta separarse. Descrita así la película podría parecer triste, pero es chistosa. Tampoco entendemos qué hace esta mujer enamorada de este cansón.
Pues resulta que quien interpreta a Annie Hall es Diane Keaton, quien, ya lo hemos dicho, se enamora para actuar de enamorada. La genialidad de su método es la claridad con la que entiende que no hay zanja entre las películas y la vida. Por eso hablaba con tanta frescura (y con tanto descaro) de sus amores en entrevistas, pues no separaba a la que veíamos en la pantalla de la que veíamos en conversaciones. Su pose era completa e incluía a los personajes que interpretaba. Sabía que, si ya habíamos visto la película, ya sabíamos todo de ella; así que no había nada que ocultar.
¿Qué hacer con las películas de Woody Allen?
Annie Hall se llama así porque algunos llamaban Annie a Diane y Hall era su verdadero apellido. El personaje se vestía así porque así se vestía Diane Keaton, ella escogió el vestuario. El personaje y la película fueron hechos para ella. Lo que no se dice mucho es que fueron hechos también por ella. El humor de Annie, su torpeza, su risa y su fascinación por Hollywood tienen la evidente huella de Keaton. Ella es, en parte, autora de ese personaje; le prestó su gesto, sus chistes, su estilo, su historia con Allen y hasta su intimidad. Keaton era una actriz generosa.
No es este el único caso entre la filmografía de Allen. También hizo varias películas con Mia Farrow, la mujer a la que sí destruyó. Y también ha hecho otras varias en las que la mujer protagonista es lo mejor de la película. Su obra es también la de estas mujeres, ¿por qué habríamos de castigar la obra de ellas por las perversidades de él? Hasta hace poco mi postura era la de ver estas películas piratas, para no perdérmelas pero para tampoco seguir enriqueciendo a ese hombre. Aunque es probable que siga viéndolas así — pues no hay cómo verlas en plataformas — , ahora creo que ya ese argumento económico no importa. Que lo que importa es lo que se salva de la muerte: las películas. Las películas le mostraron al mundo lo genial que era Diane Keaton y también en ellas puede verse el hombre horroroso que es Woody Allen. Hay que verlas.
Una enamorada que ríe
Vuelvo a la entrevista del principio: Diane Keaton se muere de risa cada vez que habla de hombres. Es conocido — en parte porque ella misma lo ha divulgado — que duró muchos años enamorada de Al Pacino, su pareja en la trilogía de El padrino, quien nunca quiso casarse con ella. Luego también Warren Beatty, de quien se enamora en Reds, salió con ella y le terminó. Y sin embargo, su pose no es la de una enamorada sufriente.
En cuanto a su carrera, si exceptuamos el papel de Kay Adams en la trilogía de Coppola, es reconocida principalmente por ser una actriz de comedia, género que suele costarles a los actores la posibilidad de ser tomados en serio y ganar premios. Pero no a ella. Incluso cuando hace de despechada o de frígida es chistosa. Es el caso de su papel en El club de las divorciadas y luego en Alguien tiene que ceder. Saca risas y restaura la fe incluso cuando hace de escéptica o de tímida.
[embed]
Ahora, a propósito de su muerte, vi en redes sociales muchas publicaciones que celebraban, entre otras cosas, que nunca se hubiera casado. Lo mostraban como ejemplo de una mujer independiente y empoderada. Pero no era ese el papel que ella interpretaba: decía en entrevistas que nunca se había casado porque ningún hombre había querido casarse con ella; no porque ella no quisiera. El giro de Keaton es, tal vez, que no contara eso como una realidad triste o como un fracaso. No es que nunca hubiera sufrido, ha contado también de qué manera en las épocas de El padrino sufría de bulimia y lo bien que la ocultaba. No hay ningún mérito en no sufrir, pero tampoco en haber sufrido.
Tal vez el encanto de Keaton es que se riera de lo que las demás han usado para victimizarse. Hay una cara que hacía, un gesto de llanto, una mueca exagerada antes de lanzar un alarido o un sollozo que me da mucha risa. Eso — hacer que la mueca de llanto termine en carcajada— es algo que todas las enamoradas deberíamos imitarle a Diane Keaton.
메타데이터
- post_id
- bb79ca8a9542
- slug
- diane-keaton-la-enamorada-graciosa-bb79ca8a9542
- url
- https://medium.com/@julianarpabon/diane-keaton-la-enamorada-graciosa-bb79ca8a9542
- canonical_url
- https://medium.com/@julianarpabon/diane-keaton-la-enamorada-graciosa-bb79ca8a9542
- author_url
- https://medium.com/@julianarpabon
- status
- ok
- fetched_at
- 2026-06-26 03:39:16