Cumpleaños 40
Tomé la iniciativa acercándome a sus labios gruesos y abriéndolos con mi lengua mientras presionaba más mi cuerpo
Cumpleaños 40
Cumpleaños 40
Mi esposo nunca me ha regalado cosas en mis cumpleaños, el siempre me tiene una sorpresa más… perdurable digamos, algún viaje, una aventura acampando en lugares remotos, cenas en lugares especiales, y la verdad es que me encantan esos momentos por que siempre se vuelven experiencias inolvidables, así que sabía que algo especial tendría para sorprenderme ya que no todos los días se cumplen 40 años. Gerardo tiene 45 es un empresario exitoso y su posición le permite hacer realidad cualquier asunto que tenga en la cabeza.

Me tomó de las nalgas para que no dejara de moverme
Un día antes de mi cumpleaños me sorprendió con unos boletos de avión, el destino era un lugar que hacía muchos años que quería conocer, una isla pequeña al sur de México en la península de Quintana Roo, aunque no me dió más detalles el solo hecho de saber que iríamos a esa isla era suficiente para que mi emoción de cumplir mis 40 años en ese sitio prometiera una aventura deliciosa junto a la persona que mas amo.
Al otro día muy temprano me despertó cantándome feliz cumpleaños y con todo listo para partir al aeropuerto, volamos a primera hora del día como le gusta a mi esposo para aprovechar mejor el día y poder solucionar cualquier imprevisto, le encanta tener el control de todo y yo solo me dejo llevar.
Aproximadamente a las 3:30 de la tarde llegamos a un hotel hermoso, muy pequeño de unas 10 habitaciones lujosas pero siguiendo el mood auto sustentable de la isla, el lugar era realmente hermoso y romántico, el pequeño restaurante era dirigido por un chef muy reconocido y compartía espacio compartía con el pequeño bar, la alberca rodeaba todas las habitaciones y la nuestra era la única que se encontraba en el segundo piso de una pequeña torre de 3 pisos, los dos primeros son habitaciones y el tercero es un mirador con una pequeña barra para servir bebidas, la torre estaba apartada de las demás habitaciones lo que le daba una especie de privacidad extra. Nuestra habitación era fuera de lo común o por lo menos yo nunca había visto algo así en un hotel de este tipo, al entrar la habitación tiene una pequeña sala, sin televisión ya que la mayoría de los hoteles de la isla no tienen, una cama muy grande, toda la habitación es de madera y la regadera está justo frente a la cama dentro de la misma habitación, quiero decir que no estaba en un espacio aparte por lo que si estabas acostado en la cama tu pareja te podía dar un buen show mientras se bañaba y fue lo primero que se me vino a la mente después de dejar mi bolsa y mis lentes de sol sobre la cama y todavía con el bell boy acomodando las maletas, me acerqué a la regadera, abrí la llave y dandole la espalda a mi esposo y al chico dejé caer mi vestido, me quité la ropa interior y ante la mirada atónita del chico entré en la caída de agua refrescando mi cuerpo, giré sonriendo mientras mi esposo le daba su propina al chico y lo invitaba a salir del cuarto, Gerardo caminó a la cama se acostó y se dispuso a disfrutar del delicioso show que le daba mientras tocaba mi cuerpo frente a el en esa erótica regadera.
Después de esa rica experiencia nos vestimos para salir a cenar, mi esposo había hecho una reservación en un restaurante muy lindo para festejarme, el lugar era hermoso con un ambiente muy romántico lleno de velas moderno pero con un aire rústico para no romper con la imagen de la isla, cenamos delicioso reíamos y bebíamos como siempre el ambiente, el lugar y la compañía eran perfectos. Cerca de las 3 de la mañana decidimos que era hora de descansar mi esposo pagó la cuenta y ya que la isla no permite el uso de autos y ya era tarde para que los carritos de golf que se usan como taxis nos llevaran tuvimos que regresar caminando por la playa, ese paseo era la cereza del pastel a medio camino encontramos una zona un poquito obscura con los camastros de un hotel vecino y decidimos parar a “descansar” un momento, el se sentó en el camastro y yo me subí sobre el, sentí lo duro que estaba debajo del pantalón y un escalofrío recorrió mi espalda, movía mi cadera para frotarme sobre ese pene duro mientras nos besábamos, me tomó de las nalgas para que no dejara de moverme, mis senos estaban saliendo del vestido y mis gemidos ya eran algo evidentes hasta que escuchamos un — buenas noches- Era la persona de seguridad de ese hotel, muy amable nos preguntó si éramos huéspedes de ese hotel y como no estábamos hospedados ahí nos pidió que nos retiráramos, entre risas nos levantamos y seguimos nuestro camino, afortunadamente el hotel ya estaba muy cerca así que no tardamos mucho en llegar, hicimos una breve parada en el bar, la música era muy agradable y todavía teníamos antojo de un trago extra. El bar / restaurante y la recepción dividían al hotel en 2 partes, por un lado nuestra torre y por otro lado la alberca con las habitaciones. Mientras tomábamos nuestro ultimo trago nos dimos cuenta de que habíamos dejado la luz de la habitación prendida y caimos en cuenta de que la regadera era algo así como una vitrina, se veía todo entre las persianas de madera, cualquier persona que estuviera en esa regadera daría un delicioso show voyeur, la idea de que todos los huéspedes y empleados me hubieran visto mientras me duchaba horas antes nos puso a mil, pagamos la cuenta y corrimos a la habitación, al entrar nos besamos entre gemidos mientras nos quitábamos la ropa, mi esposo apagó la luz, yo la prendí de nuevo y le susurre al oido “vamos a la regadera” terminamos de desnudarnos mientras caminábamos por la habitación, abrimos la llave y nos metimos sin pena, el bar estaba lleno y era imposible que no nos vieran eso nos ponía más calientes, Gerardo me giró yo me agarré de una de las maderas de la “persiana” inclinada hacia el frente y empezó a penetrarme, lo sentía durísimo dentro de mi, frente a la habitación alcanzaba a ver a 2 parejas como de 29 o 30 años, no decían nada solo nos veían y tímidos le daban un trago a sus bebidas. Una y otra vez me empujaba contra la ventana, el agua recorría nuestros cuerpos y mis senos se balanceaban, escaneaba el lugar para identificar quien más nos veía eran muchos, todos habían dejado sus platicas a un lado no tardamos mucho en venirnos los dos sincronizados, cerramos la llave del agua, apagamos la luz, nos secamos y sin ponernos nada para dormir nos metimos a la cama estábamos muertos, había sido un día muy largo y todo el alcohol que habíamos bebido nos hizo caer después de ese delicioso orgasmo.
Nos despertamos algo tarde, reímos sin decir nada pero sabíamos que era por la travesura de la noche anterior le dije que estábamos locos y nos besamos, ya era tarde para el desayuno del hotel así que nos vestimos y salimos a buscar algo al pueblo. Al regresar al hotel nos cambiamos para ir a la playa, me puse un traje de baño de dos piezas muy lindo que me ayudaba a lucir el cuerpo que tantas horas en el gimnasio me ha costado.
Ya en la playa nos acostamos, pedimos unas cervezas, mi esposo se puso a leer y yo tomé el sol un rato mientras veía pasar a la gente, varios chicos guapos me volteaban a ver y yo solo sonreía, no es que yo sea espectacular pero seamos realistas todos los chicos le sonríen a cualquier mujer de buen ver en un diminuto traje de baño. Junto a nuestra palapa había un chico que realmente me llamaba la atención se veía como de unos 35 años de raza negra muy alto de espalda ancha, cuadritos marcados en fin con un cuerpazo, me lo imaginaba sobre mi empujando una y otra vez su pene y se me erizaba la piel tenía los pezones como piedras, obvio se marcaban en el top del traje de baño, discretamente pasaba mi dedo sobre ellos imaginando su lengua recorriéndolos, los pellizcaba imaginando su boca mordiéndolos, cerraba las piernas haciendo presión sobre mis labios y lo imaginaba entrando en mi, de pronto ya no estaba en la playa con mi esposo, mi mente estaba en la habitación con ese chico. Creo que mi mirada fue lo suficientemente fuerte para hacerlo voltear, tenía unos ojos hermosos, cafe muy claro con unas pestañas que ya las quisiera yo, le sonreí, cerré los ojos me acosté de lado en posición fetal, metí una de mis manos entre mis piernas para frotar mi clítoris, recorrí el top para que uno de mis senos quedara al aire y poder frotar mejor, cuando abrí de nuevo los ojos, el chico frotaba su pene debajo del traje de baño, le hice una seña para que se acercara y el me hizo otra preguntando por mi esposo, le dije que no importaba y se acercó.
Silvia — Hola! me llamo Silvia y el es mi esposo Gerardo
Yahir — Hola, yo soy Yahir mucho gusto espero no molestar
Gerardo — No te preocupes Yahir, mucho gusto ¿de donde eres?
Yahir — De Cuba ¿y ustedes?
Silvia — De la ciudad de México
Gerardo — ¿Con quién vienes?
Yahir — Solo, vivo aquí, tengo un restaurante de comida cubana en el centro pero antes de entrar a trabajar vengo a relajarme un poco
Silvia — Que bien! tal vez podríamos cenar ahí hoy no amor?
Gerardo — Sería genial, no teníamos plan para hoy y nos viene muy bien, si tienes cerveza Bucanero todavía mejor
Yahir — Con que conoces un poco de las delicias de mi país!
Gerardo — Si, me encanta Cuba, tienen un ron que me encanta pero no me refiero a los “comerciales” como se llama…
Yahir — ¿Legendario?
Gerardo — Exacto! ese Ron es una delicia
Yahir — Se ve que has disfrutado de lo mejor de mi tierra
Gerardo — ¿Y tú quieres probar de lo mejor de la mía no?
Silvia — Que dices Yahir, tu le das de tu Ron a mi esposo y el te da de su esposa…
Yahir — Wow es una propuesta que de ninguna manera dejaría pasar. Bien pues los espero a las 9 de la noche, les voy a preparar algo inolvidable
Silvia — Estoy segura de eso
Se despidió dándome un beso en la boca y estrechando la mano de mi esposo, recogió sus cosas y se fue.
A las 8 los dos estábamos listos así que salimos del hotel a la dirección que nos había dado Yahir, El restaurante era totalmente estilo cubano, un grupo tocaba en vivo, muchas parejas bailaban entre las mesas, los demás cantaban “Candela” de Buena Vista Social Club el capitán se nos acercó y nos llevó a una mesa especial que nos había reservado Yahir, inmediatamente nos pusieron una botella de Ron Legendario y nos sirvieron unos deliciosos Mojitos, los mejores que he probado en mi vida luego de 3 Mojitos y algo de botana llegó el plato fuerte pero Yahir todavía no aparecía para saludarnos, cenamos una langosta increíble, y de postre un café obviamente cubano, llevábamos más de media botella entre los Mojitos y los cafés cuando por fin apareció el plato que estaba esperando, Yahir! caminaba entre las mesas saludando a las personas y de pronto bailando un par de pasos con alguna bella mujer seguramente cubanas, por fin llegó a nuestra mesa saludó a Gerardo y a mi me abrazó por la cintura pegando su cuerpo al mío y dándome un beso descarado en el cuello
Yahir — Te ves espectacular
Silvia — Gracias Yahir
Tomé la iniciativa acercándome a sus labios gruesos y abriéndolos con mi lengua mientras presionaba más mi cuerpo
Gerardo — Bueno bueno tranquilos que estamos en un lugar publico!
Entre risas y retocando mi labial con un dedo me senté temblando, este chico tenía una energía que jamas había sentido.
Platicamos un par de horas, nos contó de sus experiencias, de su familia en la isla, de como llegó a esta otra isla y de como logró comprar el restaurante a su antiguo jefe, yo ya estaba muy mareada, ese Ron había hecho un buen trabajo en mi cuerpo, de pronto me besaba con mi esposo, de pronto lo hacía con Yahir, estaba lista para que me llevaran a donde quisieran y me hicieran todo lo que se les ocurriera, mis dos chicos lo entendieron y mi esposo tomó la iniciativa para pedir la cuenta, obviamente Yahir nos dijo que éramos sus invitados de honor y que todo era cortesía de la casa, Gerardo aun así le dió una muy buena propina al capitán de meseros, salimos del lugar con lo que quedaba de la botella y otra nueva, caminábamos por la calle hacía el hotel cantando riendo y cada tanto bailando unos cuantos pasos.
Por fin llegamos al hotel, nos dirigimos a nuestra torre entramos y mientras mi esposo se ponía cómodo Yahir y yo nos besábamos desesperados quitándonos la ropa entre arrancando y desabrochando, lo jalé a la cama, caí de espaldas abrí mis piernas y el clavó su cabeza para besarme, el Ron me tenía muy mareada, me costaba concentrarme pero su lengua me fue trayendo a la realidad poco a poco, entraba larga y dura luego suave y firme jugaba con mi clítoris, recorría mi ano haciendo un poco de presión y regresaba para meterla de nuevo, mis manos jalaban mis piernas por detrás de las rodillas para quedar mas expuesta a sus deseos, se puso de pie y por primera vez vi su pene, lo tomó con una mano mientras lo frotaba en mis labios mojando todo lo largo, le grité que por favor me la metiera estaba loca de deseo, siempre había soñado con hacerlo con un negro y en mi cumpleaños 40 por fin lo iba a lograr, fue muy despacio dando tiempo a que me acostumbrara al tamaño, tomó mis piernas y las puso en uno de sus hombros de esta forma al estar mas cerradas podía sentir cada detalle de su miembro, cerré los ojos y me entregue a su mando solo me dediqué a disfrutarlo sin hacer nada más por el momento, después de un rato me pidió que me pusiera en 4, puse una almohada bajo mi abdomen abrí las piernas y esta vez no me penetro tan despacio fue más fuerte y más profundo quería más así que me chupé dos dedos y los metí en mi ano, eso le encantó e incrementó el ritmo en esta posición de pronto una sensación de desesperación recorrió mi cuerpo temblando tuve un orgasmo mojando a chorros la cama, jamas me había venido así y pensé que me había orinado estaba sorprendida, mi cuerpo temblaba sin control, Yahir se dió cuenta de mi sorpresa y me dejó descansar un momento, una vez recobrado el aire me hinqué frente a el, le dije que quería que se viniera sobre mi, quería estar llena de su semen, no tardó mucho en terminar, después de la deliciosa jornada de sexo salvaje y de mi habilidad con la boca, sus gemidos llegaron y muy pronto el primer chorro en mi frente, uno mas directo en mi boca, otro en el cabello y así otro y otro y otro, parecía que no pararía de mojarme al terminar estaba completamente llena mis senos, la cara, el cuello, lo besé y caminé a la regadera para bañarme y poderme quitar todo.
Mientras me bañaba recordé que mi esposo estaba ahí, los dos se sirvieron una cuba para refrescarse y se sentaron a verme mientras me bañaba, por un rato estuvimos platicando los 3 desnudos y de vez en cuando aguno de los dos me besaban me mordían o me penetraban pero sin llegar a hacerlo del todo, una vez recuperados los 3, Gerardo le pidió a Yahir que se acostara sobre la cama, Gerardo se acostó frente a el poniendo las piernas entre las de Yahir para que sus penes quedaran lo mas cerca posible, al ver la escena me acerque a chuparlos como podía, Gerardo la tiene muy grande pero aun así la de Yahir era casi del doble, después de chuparlos un rato y ya que estaban completamente duros mi esposo me pidió que me sentara sobre los dos el estar tan juntos Yahir entró primero por mi vagina y un poco mas abajo mi esposo entró en mi ano, ahora era yo quien llevaba el ritmo y me dediqué solo a venirme una y otra vez sin prisa fueron llegando mis orgasmos, ya no tan intensos como el primero pero lo suficiente para volverme loca, con las piernas me impulsaba hacia arriba, mis manos pellizcaban mis pezones y los gritos no paraban hasta que mi cuerpo simplemente se derrumbó sobre Yahir, los dos salieron de mi cuerpo despacio lo abracé y me quedé dormida besando sus labios.
Al despertar me dolía todo el cuerpo, la cabeza por todo lo que bebimos y lo demás por la genial sesión de sexo, cuando se despertaron mis dos hombres nos metimos a la regadera, recordé que la ultima vez ellos ya no se vinieron así que les hice sexo oral hasta que me llenaron de nuevo, las persianas seguían abiertas por lo que ahora todo el hotel me había visto con mi esposo y con Yahir, nos vestimos fuimos a desayunar, nos despedimos de Yahir y seguimos nuestra semana de festejo. Aunque no lo hemos vuelto a ver a veces nos escribimos, recordamos ese día mientras nos masturbamos y nos enviamos fotos, no estaba segura si algún día lo volvería a tener pero hoy nos envió un mensaje anunciando que vendría a la Ciudad de México a visitarnos…
메타데이터
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- 2026-06-10 08:17:25