← Back to list

Lo que permanece cuando alguien se va …

Autor: Ubaldo Pérez Flores Centro educativo: C. E. Natalia Serdán Alatriste Comunidad: Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José…

Voces que inspiran · 2026-06-18 10:47 · 5 claps · 9.3 min read
#enseña-por-méxico #educación #permanencia #camino #aprendizaje
Open on Medium ↗

Lo que permanece cuando alguien se va …

Autor: Ubaldo Pérez Flores

Centro educativo: C. E. Natalia Serdán Alatriste Comunidad: Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa, Puebla. Núcleo: San José Chiapa Categoría: Experiencia PEM Rol/cargo: PEM Regular

Una carta al Ubaldo que todavía no sabía que algún día iba a extrañar esos pasillos.

Querido Ubaldo:

No sé cuántos años habrán pasado desde que recibiste esta carta. Tal vez la encuentres por casualidad entre tus documentos o en medio de esas cosas que sueles guardar en el cajón. Quizá aparezca en una noche de nostalgia, cuando necesites recordar por qué decidiste dedicar una parte de tu vida a la educación, o simplemente llegue en el momento correcto.

Pero antes de continuar, necesito decirte algo: esta no es una carta escrita desde la distancia por alguien que olvidó lo que vivió. Es una carta escrita por un Profesional de Enseña por México para sí mismo. Una conversación entre quien estaba aprendiendo a acompañar y quien, sin darse cuenta, también estaba siendo transformado.

Es probable que la leas justo cuando las preocupaciones del presente te hagan dudar del impacto que alguna vez tuviste en la vida de otras personas. Por eso quiero que, antes de seguir leyendo, hagas una pausa y regreses conmigo a este momento. Acompáñame a hacer un pequeño viaje …

Estamos en 2026. Estás a punto de concluir dos años como Profesional de Enseña por México (PEM) en el Centro Escolar Natalia Serdán Alatriste, en el nivel secundaria. Y a través de la estrategia** **Voces que Inspiran, te atreviste a contar una historia para el proyecto: la tuya.

Y aunque hoy sientas que todavía hay mucho por hacer, quiero que sepas algo que quizá el tiempo intente borrar: estos dos años valieron la pena, cada bendito segundo.

Recuerdo perfectamente el día en que llegamos. ¿Te acuerdas?

C. E. Natalia Serdán Alatriste, edificio de nivel secundaria. Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa. Foto tomada en diciembre, 2025

C. E. Natalia Serdán Alatriste, edificio de nivel secundaria. Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa. Foto tomada en diciembre, 2025

Llegamos pensando que nuestro trabajo consistía en acompañar procesos, desarrollar proyectos y generar experiencias de aprendizaje. La mochila estaba llena de ideas y con la esperanza de dejar algo positivo en la comunidad. Pero la vida tenía otros planes.

Muy pronto descubrimos que no habíamos llegado a una escuela que necesitaba ser transformada. Habíamos llegado a una comunidad que ya construía su propio camino y que, generosamente, nos permitió caminar junto a ella.

C. E. Natalia Serdán Alatriste, homenaje e izamiento de bandera. Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa. Foto tomada en febrero, 2025

C. E. Natalia Serdán Alatriste, homenaje e izamiento de bandera. Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa. Foto tomada en febrero, 2025

Hoy, mientras escribo esta carta, todavía puedo ver los rostros de las personas que nos recibieron; los docentes que observaban con curiosidad, los estudiantes que apenas comenzaban a conocernos y los directivos que nos brindaron su confianza. También puedo recordar nuestras propias dudas. Porque si ellos no sabían quiénes éramos, nosotros tampoco sabíamos quiénes llegaríamos a ser.

¿Te acuerdas de Miss Elo?

Ella te recibió como directora y desde el principio te brindó todo el apoyo. Qué persona tan magnífica y entregada a su vocación. Siempre estaremos agradecidos con ella por todo el acompañamiento que tuvo con nosotros.

Quiero contarte que, hace unos días, terminé de leer las entrevistas que realicé a varios docentes de la escuela para escribir esta historia.

Y quiero contarte algo: Lloré.

No de tristeza. Lloré porque descubrí cosas que nunca había sido capaz de ver mientras estaba ocupado viviendo el día a día. Siempre pensamos que los cambios importantes llegarían acompañados de grandes reconocimientos o momentos extraordinarios.

Siendo sinceros, no fue así. Los cambios llegaron disfrazados de pequeñas conversaciones y de actividades aparentemente simples, de estudiantes que comenzaron a participar, de docentes que nos abrieron las puertas de sus aulas y de relaciones que fueron construyéndose poco a poco.

Mientras leía las respuestas, volví a encontrarme con el inicio de esta historia:

“Me mantuve a la expectativa, a decir verdad no había escuchado de este programa.”

“La verdad tenía desconocimiento del programa y de las cualidades del docente…”

Y entonces recordé que todos estábamos comenzando algo nuevo. Ellos buscaban descubrir quién era ese joven que llegaba con el distintivo de Enseña por México. Y nosotros, intentábamos encontrar nuestro lugar dentro de una comunidad que ya tenía identidad, historia y rumbo.

Lo más hermoso es que, sin darnos cuenta, terminamos encontrándolo juntos.

Sabes, las entrevistas no hablan únicamente de actividades; hablan de pertenencia, de confianza y de comunidad. Y eso es algo que quiero que nunca olvides.

Porque, poco a poco llegó el momento en el que dejaste de ser “el chico de Enseña por México”. Poco a poco te convertiste en compañero, en colega, en alguien a quien buscaban para compartir una idea, una preocupación o un proyecto.Y créeme, eso vale muchísimo más que cualquier reconocimiento.

¿Te acuerdas del torneo de cálculo mental? ¡Cómo nos divertimos con ese proyecto! Migue, Oscar y tú, se dieron vuelo con los ejercicios para los chicos. Un bonito recuerdo de nuestros primeros días.

Foto del Torneo de cálculo mental entre los grupos del CENSA nivel secundaria. Octubre,2025.

Foto del Torneo de cálculo mental entre los grupos del CENSA nivel secundaria. Octubre,2025.

También quiero que recuerdes algo que ocurrió durante estos años y que jamás imaginaste que tendría tanto significado.¿Te acuerdas de los actos restauradores? Sí, esos que la señorita Irigoyen decidió usar como referencia a tí en la calaverita del día de muertos. Esas acciones donde insistíamos en que equivocarse no debía ser motivo de vergüenza, sino una oportunidad para aprender.

Uno de los docentes te escribió una frase que todavía resuena en nuestra cabeza:

“Cuando se equivocan, proponen actos reparadores.”

Quizá quien lea esa frase desde fuera no comprenda todo lo que contiene.

Pero tú sí. Porque un acto reparador significaba restaurar la funcionalidad del grupo; significaba ser corresponsable de la armonía del trabajo de todos y poder cumplir las altas expectativas de la clase. Significaba que podíamos avanzar en comunidad.

Tú recuerdas a los estudiantes reflexionando sobre sus decisiones, recuerdas las conversaciones difíciles y a quienes descubrieron que podían hacerse responsables de sus acciones sin sentirse etiquetados por sus errores. Y quiero que nunca olvides que eso también fue parte de lo que construyeron juntos.

Actos restauradores del salón. Foto tomada en el salón de Artes. C. E. Natalia Serdán Alatriste. 2026

Actos restauradores del salón. Foto tomada en el salón de Artes. C. E. Natalia Serdán Alatriste. 2026

Mientras avanzaba en la lectura, aparecieron otras voces:

“Los alumnos tenían mayor conciencia social.”

“Lograr que los alumnos vayan desarrollando el pensamiento crítico.”

“Los alumnos mejoran la actitud y son más propositivos.”

Y entonces sentí algo profundamente reconfortante. Porque comprendí que las semillas sembradas durante estos años habían encontrado tierra fértil. ¡Y vaya que fue algo hermoso! No porque nosotros las hubiéramos sembrado, sino porque la comunidad decidió cuidarlas.

Recuerdo con mucho cariño la clase de inglés de la Miss Gonzaga, porque nos permitió combinar estrategias y, entre ambos, dar su clase con el 1A. Fue una experiencia agradable que nos permitió aprender de ella y de todo ese conocimiento maravilloso que ella posee. Se sintió increíble que los chicos estuvieran aprendiendo inglés a manera de chismecito. Y vaya que les gustó la idea de chismear; tanto, que pudimos leer un solo texto de muchas maneras diferentes.

Pero si existe algo que deseo que recuerdes con el alma, creo que eso es STEAMularte.

Sí, el podcast. Ese proyecto que comenzó como una idea casi imposible, esa idea de miss Naye de la que ella te hizo partícipe. Ese proyecto que nació de una conversación, de una inquietud y de la convicción de que las voces de los estudiantes merecían ser escuchadas.

Hoy, mientras escribo esta carta, puedo decirte con total sinceridad que fue uno de los proyectos más hermosos que tuvimos la oportunidad de acompañar. Y utilizo la palabra acompañar porque, la verdad, es que nunca fue nuestro proyecto.

Fue de ellos. De los estudiantes. Fueron ellos quienes llegaron emocionados a cada grabación; fueron ellos quienes proponían temas, quienes preparaban entrevistas, quienes convencían a otros compañeros para sumarse y quienes encontraban en un micrófono una oportunidad para expresar ideas, inquietudes y sueños.

Y quizá, la prueba más bonita de eso apareció en las palabras de quienes hicieron suyo el proyecto. Hubo una alumna que, al hablar de STEAMularte, escribió algo que me hizo que mi corazón se hiciera pequeño:

“En este proyecto me acerqué mucho a un gran grupo; conocí experiencias, opiniones y recibí cariño de personas que quiero demasiado. Me ayudó a mejorar como persona y aprendí muchas cosas, vi distintos puntos de vista y conviví con personas que jamás creí conocer. Enfrentamos cosas y las solucionamos, eso es lo que nos une.”

Cuando terminé de leerlo entendí que, sin darnos cuenta, habíamos construido algo mucho más grande que un podcast. No estaban hablando de episodios, ni de micrófonos, ni de grabaciones. Estaban hablando de pertenencia. De sentirse escuchados. De encontrarse con otros y descubrir que podían crecer juntos.

Todavía puedo escuchar sus risas antes de grabar, todavía recuerdo la emoción de escuchar los primeros episodios terminados, todavía puedo sentir el orgullo con el que compartían cada nuevo capítulo y la emoción que tenían al decir: “Nosotros somos STEAMularte, el podcast que une la ciencia con el arte”.

Quizás lo más importante es que STEAMularte comenzó a crecer más allá de nosotros. Los docentes reconocieron su potencial, los directivos comenzaron a imaginar nuevas posibilidades y las conversaciones dejaron de ser sobre un simple podcast para convertirse en conversaciones sobre aprendizaje, comunicación, creatividad y comunidad.

Hoy existe la posibilidad de que el proyecto continúe formando parte de la vida escolar. Y si eso sucede, quiero que recuerdes este momento. Porque significará que lo lograron; no porque el proyecto continúe, sino porque dejó de depender de ustedes.Porque encontró raíces. Porque la comunidad decidió hacerlo suyo.

Y eso, querido Ubaldo, es quizá la definición más hermosa de un legado: no aquello que construyes. Sino aquello que continúa creciendo cuando ya no estás ahí para impulsarlo.

Hubo otra respuesta que me hizo detenerme por completo. Un docente escribió que uno de los momentos más significativos fue descubrir que los estudiantes te consideraban una persona confiable.

Leí esa frase varias veces. Y todavía hoy me cuesta describir lo que sentí. Porque al final de todo, después de proyectos, talleres, reuniones, actividades y esfuerzos, eso era lo que realmente importaba: la confianza, la posibilidad de que un estudiante supiera que podía acercarse, la oportunidad de que alguien se sintiera escuchado y de construir relaciones humanas auténticas.

En alguna de las cartas de despedida tus alumnos te escribieron esto:

Carta de despedida de alumna del C. E. Natalia Serdán Alatriste. Foto tomada por el Mtro. Ubaldo. Junio 2026.

Carta de despedida de alumna del C. E. Natalia Serdán Alatriste. Foto tomada por el Mtro. Ubaldo. Junio 2026.

Por eso te escribo esta carta. Porque sé que el tiempo tiene una manera curiosa de hacernos olvidar nuestros logros y nos enfoca solo en lo que faltó por hacer. Y cuando eso ocurra, quiero que recuerdes esto: Recuerda los pasillos del Centro Escolar Natalia Serdán Alatriste. Recuerda que hubo un tiempo en el que llegabas cada mañana sin saber que ese lugar terminaría convirtiéndose también en una parte de ti.

Y cuando intentes recordar qué fue lo más importante de estos dos años, no pienses primero en los proyectos, ni en los indicadores, ni en las actividades. Piensa en las personas.

Recuerda a quienes te abrieron la puerta de sus aulas y también un espacio en sus días. Recuerda las conversaciones que parecían pequeñas pero terminaron dejando huella. Las pláticas en la sala de maestros con Miss Abril, Miss Aquino y Miss Bere; los momentos recientes con Miss Gonzaga y el profe Haciel. Recuerda el apoyo silencioso pero constante del profe Osvaldo y el impulso que siempre encontraste en Miss Karen y Mis Mariela.

Recuerda los trayectos en combi y las conversaciones con Miss Iris que hacían más ligero el día; las charlas con el profe Pedro y el profe Oscar que siempre dejaban una sonrisa o una idea nueva. Recuerda lo especial que fue compartir con Miss Paty el camino hacia la certificación de Excel y descubrir que entre documentos y pendientes también se construyen amistades. Y recuerda a Grace, siempre presente, con esa disposición tan genuina que resumía todo en dos preguntas sencillas: “¿Qué pasó profe?” y “¿En qué le ayudo?”.

Porque al final entendiste algo que hoy no quiero que olvides: nadie transformó esta experiencia por sí solo. Cada persona aportó algo distinto. Algunos te enseñaron con palabras, otros con confianza, otros con ejemplo y otros simplemente estando ahí cuando hacía falta.

Eso fue lo más valioso de todo: descubrir que uno nunca llega solo a los lugares importantes de su vida; siempre son las personas quienes terminan convirtiéndolos en hogar

Recuerda, sobre todo, a los estudiantes que te permitieron acompañar una parte de su historia. Recuerda STEAMularte. Recuerda las risas. Recuerda las conversaciones. Recuerda la comunidad que te hizo sentir parte de ella. Y recuerda que, durante dos años maravillosos tuvieron el privilegio de construir algo juntos: algo imperfecto, algo inacabado, pero profundamente humano.

Compartiendo momentos de alegría con maestros al partir la Rosca de Reyes. Enero, 2025.

Compartiendo momentos de alegría con maestros al partir la Rosca de Reyes. Enero, 2025.

Hoy cierro esta carta con nostalgia, pero también con esperanza; porque sé que algún día la leerás y, cuando lo hagas, espero que sonrías. Espero que recuerdes. Y espero que entiendas que algunas de las huellas más importantes que dejamos en el mundo no aparecen en los informes ni en los reconocimientos. Porque las personas llegan a nuestras vidas por una razón, para cumplir una misión, para dejarnos un mensaje. Y cuando este ha cumplido su cometido, ellas se irán, porque los necesitan en la vida de otras personas.

Sigue cuidando de nosotros y haciendo que las cosas fluyan con esa manera particular que tienes de hacerlas. Recuerda tu pasado con cariño, porque aunque ya no pertenezcas ahí, sigue siendo un momento de inspiración para seguir haciendo cosas grandes.

Con cariño, gratitud y esperanza,

Tu yo de 2026, que todavía guarda en el corazón cada rincón de aquella escuela.


메타데이터
post_id
03e493e89f43
slug
lo-que-permanece-cuando-alguien-se-va-03e493e89f43
url
https://medium.com/@comunicacionbajiocentro/lo-que-permanece-cuando-alguien-se-va-03e493e89f43
canonical_url
https://medium.com/@comunicacionbajiocentro/lo-que-permanece-cuando-alguien-se-va-03e493e89f43
author_url
https://medium.com/@comunicacionbajiocentro
status
ok
fetched_at
2026-07-09 22:34:41