Análisis película “The Help”
“¿Qué se siente criar un niño blanco cuando alguien más está criando el tuyo?”
Análisis película “The Help”
“¿Qué se siente criar un niño blanco cuando alguien más está criando el tuyo?”

The Help (o Historias Cruzadas como se tradujo en Argentina) es una película basada en su libro homónimo el cual relata el contexto y los estratos sociales de un Estados Unidos de los años 60, particularmente en Mississippi, donde se podía ver una estructura familiar y social muy clara. Trata sobre la publicación de un libro que recopila las historias trabajadoras del hogar en circunstancias de una segregación racial muy fuerte, de leyes que se legislaban en contra de las personas de color, por eso el libro se hace tan famoso, ya que le da voz a un sector oprimido, poniendolas como protagonistas. La película obviamente aliviana toda la carga social que conlleva pero profundiza no solo en sus historias sino también en las historias de las mujeres blancas en ese mismo contexto, su necesidad de pertenecer a la sociedad desde el lugar de ama de casa y madre que tiene que cumplir ciertos requisitos.
Si bien se trata de un elenco coral que colabora marcando muchos arcos narrativos, me detendré en las cuatro protagonistas, por un lado las trabajadoras domésticas, Aibileen (Viola Davis) y Minnie (Octavia Spencer), ambas muy amigas, serán las que inicien el proceso de recolección de historias y serán las protagonistas mediante las cuales veremos las diferentes experiencias en las interrelaciones ama de casa-empleada. Luego tenemos a las otras dos protagonistas, Skeeter (Emma Stone) y Hilly (Bryce Dallas Howard), en este caso serían las mujeres blancas que viven o luchan con el mandato de mujer ama de casa de la época. Por una lado tenemos el papel más conservador que es Hilly, una mujer joven que tiene armada su familia y quiere destacar en el vecindario por ser el faro moral aunque no es una persona que acepte a las personas negras, lo que lleva a ser una persona muy conflictiva en su privacidad. Como contrapunto está Skeeter, una mujer no tan convencional para la época, está más concentrada en crecer en su carrera como escritora y no está tan interesada en formar una familia, lidiando con los reclamos constantes sobre eso: la búsqueda por parte de sus amigos y de su madre para que encuentre una pareja y forme la familia tradicional. Tanto por su aspiración profesional como por su buena relación con la empleada doméstica, muestra un acercamiento más humano y amable con las personas negras; también porque en su historia familiar han sido personas con las que se ha vinculado desde muy pequeña, siempre desde un lugar jerárquicamente superior porque son personas que le sirven a ella, pero al crecer junto a sus empleados y empleadas no cargó con los prejuicios sobre ellos, algo poco común para una época donde se discutía por la implementación de leyes de segregación racial, por lo tanto, era necesario diferenciarse para mantener un status.
Skeeter intenta escribir sobre algo de valor para poder catapultarse como escritora, por eso decide escribir sobre quienes nunca son oídas, sobre las trabajadoras domésticas. Ella es consciente de los roles de género y de clase, y así como ella quiere salirse de la imposición social de una mujer ama de casa, también quiere darles el espacio para alzar la voz a aquellas trabajadoras que cargan con mucho peso emocional; es por eso que persuade a Aibileen, empleada de una vecina, a dar testimonio.
La película comienza con una pregunta fundacional:
“¿Qué se siente criar un niño blanco cuando alguien más está criando el tuyo?”.
En Estados Unidos a las empleadas domésticas se las llamaba “the help” o sea la ayuda, algo que acá podemos traducirlo como “la chica que me ayuda en casa”, expresiones que minimizan el arduo trabajo de las trabajadoras y exponen la búsqueda de distancia y jerarquización. Son la sombra que mueve los hilos y evita desastres, las trabajadoras domésticas no sólo están ahí para alivianar la carga de las mujeres amas de casa, en muchos de los casos hacen absolutamente todo el trabajo incluso criar y sostener emocionalmente a niñas que nacieron como fruto de la construcción de la institución familiar en pos del ascenso social y la pertenencia, no desde el deseo de maternar, por eso las madres no pueden establecer un vínculo amoroso con ellas, más bien las cargan de inseguridades sobre su apariencia y carácter, inseguridades por las que la misma madre está atravesada, de modo que dejan la crianza en manos de las trabajadoras. Un ejemplo es el de Aibileen quien cuida a una niña muy abandonada por su madre a tal punto que la misma niña le dice a su niñera “tu eres mi verdadera mamá”, también cuenta haber comenzado a trabajar como criada a sus 14 años, por lo que además de limpiar, ordenar y gestionar las tareas del hogar, crió a muchos niños y a todos ellos los recuerda con mucho amor. Porque algo que pocas veces se pone en la balanza es el peso emocional que tiene para una empleada del hogar trabajar durante años para una familia, siendo imposible no crear vínculos, sobre todo con las infancias.


En estas imágenes podemos ver a su vez el espacio que ocupan las empleadas, generalmente habitando la cocina o cualquier ambiente que no esté siendo utilizado por la familia, mucho menos habiendo visitas. Las trabajadoras deben mantenerse en las sombras, aunque sean las responsables de que el hogar funcione, es una manera de simular que las amas de casa son las reales gestionadoras, son quienes se llevan los halagos de las visitas, una gran pantomima. En una de las imágenes podemos ver un cruce que hay entre Skeeter y Hilly dado que la primera estaba estableciendo un diálogo con la empleada de Hilly, intentando convencerla para participar de las entrevistas, pero lo que a Hilly le molesta sin saber la finalidad de esa conversación es el simple hecho de que exista tal conversación, es como si alguien revelara un secreto oculto, a la empleada no se le puede hablar ni mirar, hay que simular que no están allí.
E. Jelin dice “En el plano de las memorias individuales, el temor a ser incomprendido también lleva a silencios. Encontrar a otros con capacidad de escuchar es central en el proceso de quebrar silencios”.
En la película se muestra lo difícil que es para Skeeter encontrar trabajadoras que cuenten sus experiencias ya que la mayoría están asustadas, no sólo por el contexto histórico que están viviendo sino porque temen perder el trabajo, además distinto es contar sus problemas con una par y otro es exponer su vida de manera pública. Si bien cargan con cantidad de frustraciones y enojos debido a que trabajan en ambientes muy hostiles, el peligro de la represalia no es solo el despido, en tiempos tan violentos pueden lastimarlas o apresarlas. Otro factor que aplica tanto para las empleadas como para las empleadoras es la individualización y la competencia. Exponer sus historias puede ser un ejercicio de memoria y de estudio, un paso para mejorar un estándar de vida tan asfixiantes, pero es difícil hacerlo en un marco donde las trabajadoras son explotadas y casi no tienen tiempo de juntarse con una otra con quien hablar y organizarse, tampoco es posible para las mujeres blancas que solo se juntan encarnando el papel de madre y esposa perfecta, sin permitir expresar sus debilidades o preocupaciones, siempre en una postura superficial que mantenga el status quo entendiendo que la otra es la competencia, no es una amiga, no una ayuda.
La película cuestiona más que el lazo entre empleadora y empleada, también muestra la carga de las mujeres en sus propias viviendas, sus relaciones familiares, la violencia de género, el sostén entre amigas, la presión por pertenecer, por ser bellas, por no dejar de ser bellas pasada cierta edad, por ser buenas madres, y la ardua tarea de esconder bajo la alfombra todos los problemas que acarrean o los conflictos a los que se exponen si quieren romper alguno de estos patrones.
“El contrato de servidumbre será de este modo, junto con el contrato sexual en el sentido en que lo ha analizado Carol Pateman, el intercambio de obediencia por protección a que se verán «consensualmente» obligados/as quienes no aparecen definidos como individuos ni como sujetos del contrato social.“ C. Amorós
Por un lado Amorós describe la dependencia implícita que existe en los diferentes estratos sociales, aquellas mujeres negras trabajadoras del hogar dependen de sus empleadoras blancas para poder tener una remuneración mínima y con ella poder sostener a su familia, mientras que las mujeres blancas necesitan formar una familia para poder vivir bajo el ala de su marido proveedor y así sostener o escalar en el status social. Amorós a su vez toma la idea de Carol Pateman de esfera pública (el trabajo en oficinas, fábricas, tiendas, etc) y esfera privada (el hogar) con la cuál podemos reflexionar sobre las múltiples aristas yuxtapuestas que la película presenta, ya que si bien en general hace principal hincapié en la constitución de las familias y los trabajos en el espacio privado, también hace referencia a la situación social de Estados Unidos en ese momento, el surgimiento de Martin Luther King, la lucha por los derechos contra una segregación racial cada vez más violenta, la búsqueda incesante por ascender socialmente en la escala de valores de los vecindarios estadounidenses de la época, es decir, los personajes que en la película cuentan sus historias desde lo privado son atravesados por la cuestión social.
En un contexto en el que las trabajadoras domésticas negras ni siquiera pueden utilizar el mismo baño que su familia empleadora o son acusadas de ser delincuentes, personas como Hilly pueden llevar adelante medidas ejemplificadoras amparándose en la religión o en la ciencia según la conveniencia; son personas que suelen hablar de sus valores cristianos como pilar de la familia tradicional pero también hacen alusión a las medidas sanitarias dispuestas por la ciencia para evitar cruzar supuestas infecciones o a medidas de seguridad sin asumir ni una cuota de racismo. Por otro lado, la iglesia también hace reflexionar a Aibileen sobre la situación que está enfrentando, “estar dispuestos a correr riesgos por el prójimo” es la frase que resuena en ella. La violencia va escalando, mientras en la televisión mostraban cómo acechaba el Ku Klux Klan, en sus vidas privadas se toman medidas directas contra ellas. El miedo puede hacer callar o puede organizar. Cuando la desesperación puede más, se acude a los más cercanos para enfrentar la realidad en conjunto, para unir fuerzas y dar batalla.
“A menudo, especialmente en el caso de los grupos oprimidos, silenciados y discriminados, la referencia a un pasado común permite construir sentimientos de autovaloración y mayor confianza en uno/a mismo/a y en el grupo.” E. Jelin.
Tras ese punto de quiebre, las empleadas se juntan y logran enviar 12 testimonios a la jefa de prensa para quien escribe el artículo Skeeter, pero el material que tiene entre manos es muy grande, por lo que escala a publicación de un libro que rápidamente se difunde entre el vecindario derrumbando las falsas personalidades que las mujeres burguesas habían creado para aparentar, chisme mediante, en el trato con sus empleadas se pudo ver la verdadera personalidad.
M. Halbwachs dice “Si no recordamos nuestra primera infancia es porque nuestras impresiones no pueden ligarse a ningún soporte, dado que no éramos todavía un ser social” . En la película se hace particular hincapié en esto mostrando cómo en las diferentes familias, aún con la presencia de una empleada doméstica, las infancias igualmente pueden ser corrompidas por los roles y las estructuras preestablecidas por la sociedad. Puede verse en relaciones como la de Aibileen con la niña que tiene a su cargo y que con gran dolor debe dejarla porque su empleadora decide echarla. La relación de Skeeter con su propia empleada que la crió con buenos valores y la incentivó a escribir; gracias a ella decidió escribir los artículos aún desconociendo que su madre la había despedido y humillado pese a el aprecio que le tenía, en pos de mostrar autoridad frente a un grupo vecinal. O como contrapunto la relación que tiene Hilly con su propia madre, quien sí tuvo siempre una buena relación con las empleadas domésticas y no puede entender como Hilly pudo crecer siendo tan hostil con ellas cuando fueron fundamentales en su crianza.
Esa pregunta inicial sobre “¿qué se siente criar un niño blanco cuando alguien más está criando el tuyo?” repercute fuertemente en Aibileen ya que además de haber vivido las distintas violencias ejercidas por ser mujer, por ser pobre, por ser negra, también tuvo la desgracia de perder a su propio hijo en un accidente y que nadie lo haya ayudado, que unos hombres blancos lo hayan cargado y tirado en la puerta del hospital sin preocuparse por su salud, como si no fuera un ser humano. Es por él que ella quiere dar testimonio, es una manera de darle lugar también a su propia historia, visibilizar la muerte de su hijo que pareciera haber sido completamente invisibilizada porque nadie le prestó atención, lo dejaron morir mientras ella cuidaba a otros niños blancos.
La película finaliza con la voz en off de Aibileen diciendo “nadie me había preguntado qué se sentía ser yo, yo que dije toda la verdad al respecto, me sentí libre”. ¿Qué sucede cuando la memoria es voluntaria? cuando la memoria busca traer del pasado al presente los relatos para convertirlos en algo nuevo, para transformarlos, para que ayuden en el futuro a mejorar la circunstancias y para que quede asentado que estas personas existieron y que en este caso estas personas fueron fundamentales para el resto, por lo que merecen su reconocimiento, su recuerdo, merecen ser parte de una memoria colectiva.


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- 2026-08-30 19:13:24