Escribir para entender el mundo: 100 artículos después
Por la inercia en que uno vive, a veces se olvida de lo construido. Es gracias a un hito o meta cumplida, que ayuda a recapacitar y…

Escribir para entender el mundo: 100 artículos después
Por la inercia en que uno vive, a veces se olvida de lo construido. Es gracias a un hito o meta cumplida, que ayuda a recapacitar y celebrar los avances y aprendizajes obtenidos. Este es mi caso al observar que van 100 textos publicados. Trazo que comienza a tomar forma.
Recordar que todo empezó, en plena capacitación para ingresar a un trabajo temporal, justo en medio de un auditorio escolar rodeado de personas de diversas edades, que me di cuenta. Algo no cuadraba; una profunda incomodidad me invadía. Ofrecí disculpas y me retiré. Tenía que afrontarlo primero; las ideas presionaban por ser escritas y ser compartidas. De ese exhausto trabajo salió mi libro. Eso me dio un respiro temporal.
La práctica de la lectura me la compartió con amor mi padre en la niñez, pero la había dejado pausada. Tras el confinamiento global, recuperé esa pasión por la lectura. Un título por mes; hábito que comenzó hace ya tres años. La euforia incomparable que libera el cuerpo al descubrir algo nuevo en la lectura, terminarlo o compartirlo, se volvió una adicción.
Inicié compartiendo reseñas literarias. Si ya leía y escribirlos era un método de repaso, el siguiente paso evidente era compartirlos. Hay una enorme cantidad de libros extraordinarios, que no da la vida para leerlos todos; entonces la idea era dar foco a buenos libros, aunque solo de la temática empresarial, pero no tan populares, que generalmente resultan de profesores universitarios de las mejores universidades o de empresarios conocidos únicamente en su sector.
La rutina constante de la lectura me trajo más dudas e ideas generales sobre el funcionamiento del mundo económico y empresarial: la existencia de organizaciones positivas netas, pensamiento sistémico o los límites en una economía de dona. La lectura es descubrir posibilidades que uno jamás se imaginó; aprendes el porqué de las prácticas y, en otras, es ver una ventana posible al futuro, visualizar lo que vendrá y cómo funcionará la economía y las empresas.
Estas nuevas dudas y reflexiones me llevaron a plasmar estas ideas revueltas en nuevos documentos. Anotarlas me ayudó a pulirlas, corregirlas y contrastarlas, además de encontrar algunos de mis propios sesgos. Estos manuscritos pudieron quedarse guardados, pero nuevamente pedían ser liberados.
Cada nuevo escrito, ahora lo veo, me ayuda, no solo a mi criterio, sino también a mejorar mis habilidades de investigación, ortografía y redacción. A su vez, me ayuda a no descuidar mi curiosidad, atención y aprendizaje. En este proceso estoy descubriendo mi voz editorial. Aunque es posible que sea la ingenuidad de la juventud la que hable.
En lo personal, hay pocas cosas que me irriten tanto como lo es que no valoren mi tiempo (hasta creé una palabra para un enojo: disruir). Por ende, trato que cada tema que abordo sea de interés y valor. Con algo de esperanza y ciertamente un poco de soberbia, de que, aunque sea alguna de mis palabras, pueda ayudar a las organizaciones y por ende a las personas a, en su defecto, comenzar o continuar mejorando los entornos laborales.
En el mar de contenido que se sube diario a la web, el temor es que estas palabras, así como cientos de otras, se queden a la deriva, solitarias e ignoradas. Por ello, gracias a cada lector recurrente y ocasional. Por cada palabra leída o escuchada, por dedicar ese tiempo.
Gracias infinitas por confiar en este servidor, en considerar valiosa mi opinión. Gracias a cada uno por unirse y crear esta pequeña comunidad. Por suscribirse o compartirlo. De verdad, mis más sinceras gracias. En este proyecto he podido encontrar a los míos, y es grata la sorpresa descubrir que estamos repartidos en distintas latitudes: Estados Unidos, México, Argentina, Colombia, Paraguay, Bolivia, Perú, entre otros tantos.
Empecé publicando una vez al mes, posteriormente cada 15 días, ahora una publicación, sin falta semanalmente, desde hace poco más de un año, generalmente cada viernes. Publico el texto en Medium, Substack y LinkedIn, además de su versión en audio en YouTube, Spotify, Amazon y Apple podcast.
Si algo me han enseñado estos cien artículos es que la constancia suele importar. Un texto a la semana parece poco. Cien textos después, cambia la manera de pensar, aprender y observar el mundo. Hay más lecturas increíbles y más dudas por descubrir en este momentáneo paso por el mundo; espero que quieras unirte y ayudar a encontrar mejores caminos para Administrar el Futuro.
P.D. Gracias a mi familia. Los Amo.
메타데이터
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