El miedo a la tesis (tres formas de superarlo)
Supongamos que has decidido comenzar tu tesis. ¿Qué deberías hacer? El sentido común indica que necesitas un asesor de tesis, alguien con…
El miedo a la tesis (tres formas de superarlo)

Supongamos que has decidido comenzar tu tesis. ¿Qué deberías hacer? El sentido común indica que necesitas un asesor de tesis, alguien con quien puedas discutir los aspectos técnicos de la investigación, la selección del tema, la metodología, el estado de la cuestión, la bibliografía, las hipótesis. Supongamos que te entusiasmas con el proyecto, y consigues todos los manuales que puedan ayudarte, desde el clásico Cómo se hace una tesis, de Humberto Eco, hasta publicaciones más recientes de mucha utilidad. Todo parece encaminado a llevar el barco a buen puerto y, sin embargo, más pronto que tarde comienza los problemas: el protocolo de investigación no pasa de un borrador incompleto, la revisión de fuentes te aburre y poco a poco la abandonas, el primer capítulo nunca toma forma. Luego aparecen los pretextos y las justificaciones. En la próxima fecha de entrega, tus avances son muy modestos, primero porque tuviste que trabajar (“problemas económicos”), después porque no logras concentrarse en casa (“problemas familiares”) y, finalmente, porque no has estado en tu mejor forma física y mental (“problemas de salud”). Todo va de mal en peor, comienzas a alejarte y terminas por desaparecer. Finalmente, tu asesor te sigue el juego y se ignoran mutuamente.

¿Qué salió mal? Es probable que, sin darte cuenta, tus miedos e inseguridades hayan conspirado para alejarte del camino. Porque hay que decirlo fuerte y claro: hacer una tesis da mucho miedo. Ese tipo de miedo que no te deja dormir ni concentrarte, un motivo de angustia y estrés que termina afectado tu desempeño escolar y tu estabilidad personal. Así que, cuando hayas decidido comenzar una tesis, antes de sumergirte en los pormenores metodológicos de tu disciplina, es importante que te detengas a revisar tu estabilidad emocional, identificar tus puntos débiles y eliminar las barreras mentales que te impidan encarar con éxito el mayor reto de tu vida escolar.
"Porque más que un asunto académico, la tesis es, en principio, un problema sentimental y emocional."
No hay nadie que esté exento de problemas emocionales al trabajar una tesis. La base de estos miedos suelen ser ideas profundamente equivocadas en torno a la tesis, que la convierten en una misión imposible. Veamos cómo se pueden identificar esas ideas y, lo más importante, cómo abandonarlas.
Tu tesis no es tu obra maestra
Hay que repetirlo como un mantra: “mi tesis no es mi obra maestra”. Cuando pienses que tu marco teórico es débil (“mi tesis no es mi obra maestra”), cuando las fuentes no den respaldo a tus hipótesis (“mi tesis no es mi obra maestra”), cuando descubras que hay decenas artículos sobre tu tema que no has consultado (“mi tesis no es mi obra maestra”). Para romper la imagen de prestigio científico que posee una tesis, hay que pensarla como un simple trabajo final. Tu tesis es un ejercicio donde muestras tus habilidades básicas, no la obra maestra que te consagra como el gran experto de tu profesión.

Como a cualquier principiante, lo que más debe preocuparte es practicar y practicar, en este caso, escribir y escribir. Un principiante nunca se preocupa por la calidad, su única meta debe ser practicar y practicar. Para hacer una tesis debes escapar del síndrome del perfeccionista, ese que te lleva a pensar que “no vale la pena hacer algo si no voy a hacerlo lo mejor posible”. Esta idea no es más que un truco, una excusa que tu propia mente construye para no trabajar. Así que olvídate de pensar en tu tesis como la gran contribución al conocimiento, modera tus expectativas, acepta desde el inicio que tu investigación tendrá muchas carencias… y ponte a trabajar.
Si lo piensas un momento, nadie espera que la calidad de tu trabajo sea excepcional: ni tus profesores, ni tus padres, ni esa simpática tía que piensa que eres la octava maravilla. La “obra maestra”, la “tesis excelente”, la “contribución al conocimiento” es una exigencia que te has impuesto a ti mismo. Renuncia a la calidad, ríndete al hecho de que eres un principiante haciendo cosas de principiante.
"Cuando renuncies a la calidad, estarás listo para empezar a trabajar."
Y cuando comienzas a trabajar, no hay más que seguir trabajando de forma constante, un poco cada día, “sin prisa pero sin pausa”. Al final del camino tendrás una excelente mala tesis. ¡Felicidades! Una mala tesis es mucho mejor que nada. Sólo cuando hayas terminado tu defectuosa tesis, es el momento de preocuparte por la calidad. Porque aquí vienen las buenas noticias: una mala tesis se puede corregir, enmendar, pulir y mejorar. Con la orientación adecuada, una mala tesis se puede convertir en una buena tesis. Con una tesis inexistente no se puede hacer nada.
Atrévete a confiar en ti mismo
Muchos estudiantes suelen pensar que la tesis es un proyecto reservado para los más destacados. Esta es una idea tremendamente equivocada. Cualquier estudiante que haya llegado a los últimos semestres de una carrera cuenta con las herramientas necesarias para hacer una tesis.
Piénsalo de esta forma: si juntas todos tus trabajos finales de un semestre, obtendrás una cantidad de texto muy cercana a la extensión de una tesis. Por lo tanto, si fuiste capaz de escribir los trabajos finales de un semestre, puedes escribir una tesis. Así de simple.
Ahora pensarás que estoy exagerando, porque tus trabajos finales son muy malos, los hiciste deprisa, una semana antes de la fecha de entrega, y obtuviste con ellos una baja calificación. Pero no, no estoy exagerando, porque ya establecimos que tu tesis no tiene que ser tu obra maestra. No afirmo que seas capaz de hacer una excelente tesis, afirmo que eres capaz de hacer “una tesis”.
Volvamos a tus trabajos finales. ¿Alguna vez te has detenido a pensar por qué prefieres entregar trabajos de baja calidad antes que reprobar una materia? Esto es así porque para ti, reprobar esa materia simplemente no es una opción. ¿Qué te parece si aplicamos la misma lógica de pensamiento a tu tesis? En el momento en que decidas que no hacer la tesis no es una opción, no te importará entregar una tesis de baja calidad.
No estoy diciendo que una tesis de baja calidad sea suficiente para titularte, pero es el primer paso y el más importante. Recuerda que la calidad viene después. Si logras escribir 50 cuartillas de una mala tesis has conseguido lo más difícil. Las observaciones, comentarios y correcciones de tu director (y de tus sinodales) se encargarán de colocarte en la dirección correcta para convertirla en una buena tesis.
Tienes que atreverte a confiar en ti mismo y abandonar la idea que una tesis no está al alcance de tus posibilidades. En mis años como profesor he conocido alumnos muy inteligentes que tardaron demasiados años en redactar su tesis. También he visto terminar su tesis al alumno callado del salón, al que nunca participó en clase, al que no obtuvo las mejores calificaciones, al raro del asiento de atrás, al que debía muchas materias y faltaba mucho a clase.
"Si imaginamos la tesis como una carrera, veremos que llegan a la metan los más constantes, los que nunca se rinden, no lo más inteligentes".
Todos los que lograron terminar una tesis tienen algo en común: se atrevieron a confiar en sí mismos.
El miedo a la tesis esconde el miedo a titularte
La tesis es el camino a la titulación, y la titulación es, en muchos casos, el camino directo al desempleo. Terminar la universidad se vuelve un motivo de celebración para tu familia y, sin embargo, también supone un cambio de estatus dentro de la propia familia. Muchos padres retiran el apoyo económico a sus hijos en el preciso momento en que cuelgan, orgullosos, el título universitario en la pared de la sala. Has sido lanzado abruptamente al mercado laborar. Has dejado de ser estudiante y te has convertido en profesionista. Una de las ventajas de ser estudiante es que siempre tienes claro cuál es el siguiente paso, sin embargo, en la vida adulta tienes que lidiar con todo tipo de incertidumbres. Terminar la carrera genera un vacío existencial que lleva a la típica pregunta: ¿y ahora qué?
El miedo a enfrentar ese momento de vacío existencial, lleva a muchos estudiantes a huir de la titulación como si se tratara de la peste. Algunos retrasan la aprobación de sus materias por varios años. Otros consiguen trabajos “temporales” en los que duran más tiempo que en su propia carrera. Otros les dan prioridad a sus proyectos personales: los ensayos de la banda de rock, la gira del grupo de danza, los entrenamientos del equipo de futbol, la militancia en el colectivo, salvar al planeta, luchar contra el racismo y la discriminación. Mientras tanto, el objetivo de la titulación se vuelve una imagen cada vez más lejana y difusa.
Retrasar la titulación nunca es una buena idea. Tarde o temprano la falta del título será un obstáculo para crecer en esos trabajos “temporales” en los que has acumulado tanta experiencia. Verás pasar frente a tus ojos varias oportunidades de crecimiento, mejores ofertas de trabajo, proyectos atractivos. Ninguno estará a tu alcance por la falta del título. Por otra parte, cada vez que disfrutes la victoria de tu equipo, los aplausos del público en un festival, o te alegres por la aprobación de esa ley tan importante para tus compañeros de lucha, es probable que escuches esa voz que te recuerda el enorme pendiente que tienes contigo mismo.
"Al retrasar la titulación estás construyendo tu propio techo de cristal."
Es normal sentir miedo. Es normal querer retrasar ese momento en que te conviertes en el único responsable de tu vida. Aunque sea un momento aterrador, entre más tiempo evites enfrentarlo, será peor. Puedes hacerte cargo de ti mismo, empezar a cometer tus propios errores, pagar las consecuencias, madurar y crecer como persona. O puedes evadir tus responsabilidades, distraerte con otras actividades que no te llevan a ninguna parte, y pagar las consecuencias cuando el tiempo te cobre la factura. Titularte trae problemas. No titularte también trae problemas. Elige cuál es el tipo de problemas que prefieres tener. Elige tu propio veneno… y adelante.
메타데이터
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