El mito de las brujas pelirrojas
Existen un montón de mitos acerca de la inquisición o la cacería de brujas, una en particular habla de tener el pelo rojo o un color de…
El mito de las brujas pelirrojas
Existen un montón de mitos acerca de la inquisición o la cacería de brujas, una en particular habla de tener el pelo rojo o un color de ojos distintos. Según esta idea, en la edad media (o moderna) durante la persecución de brujas uno de los supuestos elementos que delataban de forma inequívoca la naturaleza maligna de las acusadas era el tener las características mencionadas. Sin embargo, esto es un mito moderno carente de base histórica.

Pelirrojas y Brujería
Quise buscar el origen inicial de este mito, es decir la causa que originó esta creencia popular, pero realmente no lo encontré. Algunos señalan que ser deriva del infame libro “Malleus maleficarum”, un manual escrito por los frailes dominicos Heinrich Kramer y Jacob Sprenger, en el que (entre otras cosas) pretendía dictar procedimientos para inquisidores y jueces, cómo detectar brujas, cómo interrogarlas (incluyendo el uso de tortura), cómo realizar el juicio y cómo ejecutarlas. Sin embargo, a pesar de los sinsentidos que se pudieron haber escrito allí, no hay mención alguna de que el pelo rojo sea un criterio a tomar en cuenta para acusar una bruja. Aun así, me he topado con mucha gente que afirma esto, pero buscando en las copias disponibles de dicho manual, uno no encuentra nada.
Independientemente a ello, es un hecho que esta creencia se extendió en nuestros tiempos y se esparció como pólvora, junto con muchos otros mitos del tema. Prueba de ello son un montón de artículos, blogs, videos, y por supuesto, opiniones de internautas, donde se afirma de forma categórica que, si uno era pelirrojo en la edad media, y si era mujer, definitivamente iba en la hoguera. Sin embargo, esto carece por completo de evidencia histórica. Revisando las fuentes sobre los criterios inquisitoriales, no hay mención alguna del pelo rojo como elemento a considerar para determinar la culpabilidad, pero si es verdad que existían elementos físicos que eran analizados para llegar a dicho fin.
Una característica física específica buscada era la «marca del Diablo», considerada prueba de un pacto demoníaco. En algunos casos, los jueces y autoridades judiciales buscaban estas señales mediante la inspección del cuerpo de los acusados. Se creía que estas marcas podían ser protuberancias tales como granos o verrugas, lunares oscuros, manchas de nacimiento, cicatrices inexplicables, pezones extra, zonas de piel sin sensibilidad, bultos, callosidades extrañas, hoyuelos profundos, pequeños orificios en la piel o cualquier otra deformidad física visible. Pero en ninguna fuente se señala el color de pelo como elemento característico.
Pero incluso si lo hubiera sido, tampoco habría sido determinante, ya este criterio de buscar elementos en el cuerpo no fue una práctica universal ni homogénea, dependía de la jurisdicción, del contexto local, del tribunal que juzgaba (en muchos casos no la Inquisición central sino tribunales civiles o eclesiásticos locales, etc.) Además, estas “marcas demoníacas” aunque podrían considerarse “evidencia”, no bastaban por sí solas para una condena formal; solían combinarse con confesiones, denuncias, testimonios y otras pruebas (muchas veces forzadas).
En mi investigación, me topé con un solo posible ejemplo de una acusada de brujería con el pelo rojo, esta sería Anne de Chantraine, una joven belga acusada y ejecutada durante las cazas de brujas del siglo XVII. En varios portales e ilustraciones se la describe como una joven bella y pelirroja, sin embargo, no he encontrado fuentes fiables (primarias) que confirmen esto. La fuente más completa es la obra «Anne de Chantraine ou la Naissance d’une ombre» de Gaston Compère, pero lastimosamente no es de acceso libre, y ningún portal online ha proporcionado alguna referencia primaria o académica fuera de esta obra. Lo más probable es que sea una simple representación popular que surgió posterior a su ejecución, pero incluso si hubiera sido el caso, definitivamente ello no fue un causal para su acusación y muerte.
Otros también citan a Alice Kyteler, una noble irlandesa conocida por ser la primera persona registrada en Irlanda condenada por brujería (y también uno de los primeros casos documentados en Europa) en el siglo XIV. Ella fue denunciada aparentemente por un amante rechazado y por vecinos que la vinculaban a prácticas ocultas. Se la acusó de asistir a un sabbat de brujas, hacer un pacto con el diablo y usar magia para dañar a otros, ya saben, los tópicos generales de este fenómeno. En las busquedas online esta mujer aparece siempre con el pelo rojo, pero nuevamente no hay evidencia en las fuentes que confirmen que poseía dicho color.
Mas que el pelo rojo, las mujeres que eran perseguidas o acusadas de brujería a menudo tenían la característica de ser mujeres mayores, analfabetas y marginadas sociales, ya que eran un sector muy vulnerable.

Pintura que ilustra a Alice Kyteler, de la artista estadounidense Paddy Shaw. Se la representa con un cabello rojo llameante que a menudo se interpretaba como un signo de ser una bruja, pero es una libertad artística y no una representación basada en las fuentes.
45.000 pelirrojas quemadas como brujas
Existen varios artículos y post que hablan sobre una supuesta ejecución de 45mil mujeres pelirrojas acusadas de brujería en la Alemania del siglo XV. Bueno, obviamente no existen ninguna fuente primaria o académica que abale tal cosa. En primera no hay una cifra exacta del total de ejecutados, algunas estimaciones sitúan el total de ejecutados de 40mil y 60mil personas (en su mayoría mujeres, pero también incluidos hombres), pero el detalle es que esta cifra corresponde al total de toda Europa, no solo de Alemania. Esto, sumado al detalle de que no hay mención alguna en los documentos judiciales sobre la característica de tener el pelo rojo. Ahora, solo espero que no venga alguien con el típico argumento de “no hay registros porque la iglesia los quemó”, claro, excepto por el hecho de que si eso fuera cierto no tendríamos los miles de documentos que han examinado historiadores de todo el mundo los cuales hablan en detalle de la inquisición y sus procesos.

Extractos de sitios webs donde con toda seguridad afirmaban que las mujeres pelirrojas fueron ejecutadas por brujería.
Discriminación a pelirrojos
A pesar de todo lo expuesto, parece si haber evidencia solida sobre que en la edad media y moderna existía cierto rechazo hacia la gente con este característico color. Por ejemplo, tenemos un texto de “Los proverbios de Alfredo” (siglos XII/XIII), que es una colección de preceptos de buena conducta pronunciados supuestamente por el rey Alfredo el Grande de Inglaterra, aunque el consenso histórico concluye que realmente no son de su autoría. La frase reza:
“No elijas como pareja a un hombre pequeño, o alto, o pelirrojo… El pelirrojo es un pícaro, porque te aconsejara mal, es un pendenciero, ladrón, prostituto…”
The Proverbs of Alfred, estrofa 19.
Otro ejemplo podemos encontrarlo en el Ruodlieb, un texto de genero caballeresco latino del siglo XI, cuyo autor se presume fue un monje de la abadia de Tegernsee en Baviera.
“Nunca tengas como amigo especial a un pelirrojo. Si se enfada, no recuerda la fidelidad, pues una ira feroz y terrible permanece duradera en él. No será tan bueno que no haya algún engaño en él, el cual no puedes evitar sin que te manches por ello; pues tocando la brea, apenas te limpiarás por completo.”
Ruodlieb, Fragmento V, 451–67.
Postura cristiana
Además del pensamiento popular, la iglesia (o cierto sector de ella) aparentemente tampoco tenía una buena estima a la gente con este color de pelo. El origen de esto aparentemente tiene relación con Judas Iscariote, el cual en muchas obras del arte medieval y del Renacimiento temprano, era representado con el cabello rojizo. Esto probablemente para asociarlo con elementos como del demonio, los espíritus infernales, el infierno mismo, la traición, la lujuria y la ira. El motivo de esto posiblemente se deba a la idea de querer representar o asociar de forma negativa al judaísmo, ya que aparentemente algunos grupos judíos como los asquenazíes tenían esta característica en su pelo. Asique, al margen los prejuicios estéticos ya establecidos previamente, posiblemente había una connotación antisemita con el pelo rojo.

Pintura de Caspar Isenmann (1410–1472) titulado «Colmar Altarpiece (Arrest of Jesus)» en el cual se representa a Judas con el pelo rojo.
También encontramos otro ejemplo de este prejuicio en un texto de las epístolas de San Jerónimo, que funcionaban como manuales morales y espirituales, donde explicaban cómo debía comportarse un cristiano ideal, cómo educar a los hijos o cómo vivir una vida virtuosa.
“Que su vestido y atuendo le recuerden a Quién está prometida. No le perfores las orejas ni le pintes el rostro consagrado a Cristo con albayalde o colorete. No le cuelgues oro ni perlas en el cuello ni le llenes la cabeza de joyas, ni le hagas pensar en el fuego de la gehena tiñéndole el pelo de rojo.”
San Jerónimo, Epístola 107 (a Laeta)
¿Discriminación y persecución sistemática?
Con lo último expuesto, ¿podemos asegurar que los cristianos o la iglesia en general discriminaba a los pelirrojos? No necesariamente. Esto debido a que las referencias negativas a este grupo son anecdóticas, no hay demasiadas fuentes como para afirmar que esto era algo generalizado, de hecho y volviendo al tema de Judas, este tampoco era representado siempre con el ya conocido color.
Pero esto no se limita al cristianismo, a pesar de lo expuesto anteriormente, no hay evidencia de que la discriminación haya estado extendida por toda la sociedad europea, por todas las comunidades o en todos los contextos. Sería muy apresurado llegar a esta conclusión en base a pocas fuentes, en especial sino son un reflejo 100% fiable del pensamiento de la persona de a pie. Por poner un ejemplo: es como si en 1000 años alguien encontrara un libro donde se mencione que las mujeres rubias son «tontas y sin cerebro», y los historiadores o personas de ese periodo en base a eso, lleguen a la conclusión de que en el siglo XXI existía una fuerte discriminación hacia esta comunidad, lo cual obviamente no es el caso.
Pero, incluso si realmente hubiera habido un fuerte prejuicio generalizado hacia el pelo rojo, esto nunca habría escalado a una persecución sistematizada o a ejecuciones públicas, o al menos no tenemos evidencia de ello, y mucho menos, evidencia de que las brujas fueran acusadas por tener esta peculiar característica.
Color de ojos
Otra creencia moderna es que tener el color de ojos distinto, o en todo caso, poseer heterocromía, también servía como signo inequívoca de alguien que practicaba la brujería, pero, una vez más, no hay evidencia en las fuentes donde se muestre tal cosa.
Conclusión
Este artículo no pretende negar la gravedad del fenómeno inquisitorial. Es innegable que hubo una persecución y ejecución sistematizada de muchas mujeres inocentes, y muchas veces los criterios acusatorios podrían ser totalmente irracionales para los estándares modernos. Aunque dependiendo de la región y el contexto, en varios lugares si había un rigurosidad procesal acercada al sistema judicial moderno, donde muchos acusados eran absueltos por falta de pruebas, pero claro, en otras regiones lastimosamente no fue el caso y muchas pagaron el precio. Aún así, lo que pretendo demostrar es que ser pelirrojo no suponía peligro alguno por si mismo, salvo el caso de que uno fuera judío o perteneciera a alguna clase marginal, que eran características que si tomaban en cuenta.
Bibliografía
- Ruodlieb: The Earliest Courtly Novel (after 1050) Edwin Hermann Zeydel
- The Principal Works of St. Jerome (NPNF Series II, Vol. 6) — Philip Schaff (1886)
- Outcasts: Otherness in Medieval Northern European Art — Ruth Mellinkoff
- Red: A History of the Redhead — Jacky Colliss Harvey
- The Witch-Hunt in Early Modern Europe — Brian Levack
- La caza de brujas en Europa en los siglos XVI y XVII — Rubén Albéniz Luquin
- Inquisición Procesos criminales y de fe — Sánchez Fonseca Irene
- Las fuentes del proceso inquisitorial — Manuela Fernández Rodríguez
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