← Back to list

Dies Dominicus

Nadie que lea esto disentirá de que uno es perfectamente capaz de recordar su último cumpleaños. Yo los recuerdo todos y de todos ellos…

Andrés · 2025-10-26 17:23 · 0 claps · 2.4 min read
#domingo
Open on Medium ↗

Dies Dominicus

Nadie que lea esto disentirá de que uno es perfectamente capaz de recordar su último cumpleaños. Yo los recuerdo todos y de todos ellos tengo, aunque sea breve e insignificante, un recuerdo amargo. En mi décimo noveno cumpleaños, que tuvo lugar en mi ciudad natal, declaré mi amor a la chica que me gustaba y me rechazó por mi mejor amigo. Cuatro años después, la misma noche de diciembre, supe de la muerte de su madre y me llamó para pasar fin de año juntos. Sí, nací el 31 de diciembre y no, no se acordó de que era mi cumpleaños, pero eso no importó.

Esa fecha, el ocaso del año, no es una agradable para nacer. Produce la misma sensación celebrar tu aniversario un 31 de diciembre que cumplir sólo los domingos, algo que obviamente es imposible.

De todas formas, pese a que nunca he disfrutado de mi cumpleaños, he aprendido a hacerlo de los domingos. Creí, hace meses, en una de esas sobrias elucubraciones dominicales, atisbar que el motivo era mi acercamiento a Dios y a la eucaristía, pero considero haber estado profundamente equivocado. Hoy todavía no he ido. Hace tres semanas también acudí tarde, a las 20.00. Hace meses, durante una fortísima crisis de fe, creyéndome abandonado por Él, no fui a ninguna. Y aun con todo, los domingos en los que piso las calles de cualquier ciudad ofrecen a mi semana un postre alentador que no puedo rechazar.

Nos sentamos mis amigos y yo en la esquina de cualquier bar, bien vestidos, «de domingo» que me decía siempre aquella chica de la que os he hablado, y vemos a las muchachas pasear, mirarnos, devolvernos la sonrisa. De vez en cuando hablamos con la vieja de malas pulgas que todas las semanas nos estafa con el vermú, cambiando su precio a conveniencia según estemos bien peinados o no. Tampoco nos cuenta nada interesante, pero sabemos que ella vive los domingos de una forma distinta: áspera, hastiada y malhumorada. Un día se me ocurrió sonreírle y decirle que estaba guapa (mentí, por supuesto). Nos cobró un poco menos. La estafadora estafada por la lisonja de un pecador. Son cosas que pasan. Tras eso, cada uno se va a su casa. Yo, a veces, a la de mi madre. Cuando no disfrutaba de mis domingos, nos gritábamos y discutíamos. Tras eso, yo me iba a mi casa. Ahora sigo yéndome, claro, pero las cosas son distintas. Eran cosas que pasaban.

Hay mañanas dominicales que me pierdo por los recovecos de las ciudades y deambulo buscando un rostro que aún no he visto. Cuando se aprende a disfrutar del bálsamo de la soledad voluntaria es cuando realmente se disfruta de los domingos. Recuerdo que una chica que no me rechazó me dijo una vez que los domingos son una prueba constante para saber si has superado algo doloroso; llega un domingo cualquiera e inesperadamente has dejado de llorar. Pero ¿y si es esa la esencia dominical? ¿Y si es necesario que un día de los siete esté dedicado a la melancolía? Eso, para sentirnos realmente vivos, arraigados, humanos. Tiene gracia, estoy realmente pensando en cómo terminar esta entrada y trato de encontrar esos fetiches dominicales habituales: el café, la familia, un buen libro y, pronto, una mantita, pero a diario me acompañan. ¿Y si los días carecen de esencia? Entonces no tendré que preocuparme si el próximo 31 de diciembre cae en domingo.


메타데이터
post_id
22fbf7c51d4a
slug
dies-dominicus-22fbf7c51d4a
url
https://medium.com/@andresvg/dies-dominicus-22fbf7c51d4a
canonical_url
https://medium.com/@andresvg/dies-dominicus-22fbf7c51d4a
author_url
https://medium.com/@andresvg
status
ok
fetched_at
2026-06-23 19:38:28