¿Bruja ?
Sobre lo que realmente es un brujo o mago
¿Bruja ?
Sobre lo que realmente es un brujo o mago
Todos dicen que un brujo o mago es alguien poderoso, pero la verdad es que este personaje es mucho más complejo. Muchos practicantes hacen sus hechizos a la perfección, pero en su vida común viven algo muy diferente: relaciones rotas, falta de límites, confusión, miedo y decisiones que no reflejan conciencia ni equilibrio.
Y es aquí cuando me pregunto:
¿Cómo pueden llegar a ser grandes magos, brujas, sacerdotes o sacerdotisas, si no pueden tomar su propia vida y hacerla su voluntad?
¿Cómo pueden guiar energía si no pueden depurar su camino de las personas que solo los detienen, que los esclavizan con sus miedos e inseguridades, cuyos comentarios se filtran y plantan dudas en su mente?
Por eso hice este blog:
para hacer un llamado a aquellos que todavía no están en equilibrio.
Nosotros somos seres conscientes, sabemos lo que está mal y lo que está bien; y debemos recordar que nosotros somos primero.
Despierten, hermanos y hermanas.
Este es un llamado:
dejen sus miedos y avancen.
Jesús B. G.
Yo soy un practicante de la brujería y la magia, pero más que nada soy un humano.
Mi historia no es glamorosa:
no vengo de un linaje mágico ni una bruja me dio poderes.
Soy un hombre de 21 años y tuve que aprender a través de grimorios y libros: La bruja verde, Las clavículas del rey Salomón y otros clásicos.
Sacrifiqué años; desde los 12 empecé con limpias de huevo, y con el tiempo aprendí el círculo mágico, el uso de velas, la alta magia y hasta prácticas de otras religiones como parte de mi educación.
Nadie me dio lo que sé, nadie me entregó mis habilidades:
las aprendí con años de práctica.
Y claro, no soy perfecto.
En esos años también era un niño.
Hacía hechizos que, al final del día, dañaron a algunas personas: a veces sus sentimientos, y otras veces a mí mismo.
Entre los 12 y 15 años tuve casos de mujeres que habían sido violadas o maltratadas, cuyas mentes y cuerpos ya no podían seguir adelante porque habían perdido su voz.
Cuando veía que ni doctores, ni psicólogos, ni terapias les funcionaban, entraba yo:
a través de meditaciones y procesos donde la mujer podía verse fuera de su cuerpo, como otra versión de sí misma que veía más claro. Poco a poco, se recuperaban.
Usaba muñecos, velas y otros fetiches (arquetipos).
Conectaba su energía a estos objetos para luego quemarlos, permitiendo que el fuego purificara su mente, su cuerpo y su espíritu.
Así lograban liberar aquello que las estancaba.
Y para quienes me digan que la ayuda profesional necesita tiempo, lo sé.
Nunca diré que no sirve.
Pero muchas de estas mujeres llevaban más de un año con tratamientos que no daban resultado, y después de acudir conmigo, todo avanzaba más fácil.
Yo siempre pido información y siempre recomiendo buscar ayuda psicológica.
Pero cuando nada funciona — ni la ciencia ni los métodos comunes — es cuando acuden a estas prácticas.
Entre los 12 y 18 años Seguí cometiendo errores.
Me metía en problemas, hacía lo que quería sin control.
Quería tenerlo todo.
Esa vanidad y esos deseos sin límites solo trajeron desgracias.
No sabía comportarme, ni cómo tener relaciones sanas.
Eran vacías, o estaban llenas de deseos que me drenaban.
A los 18 años entendí muchos de mis errores.
Me aislé durante años.
No quería ver a nadie.
Salía con mis amigos, pero mi mente siempre estaba en otra parte: pensando,
Reflexionando, observando todo lo que había hecho y cómo mis deseos me habían vuelto esclavo de mí mismo. De los 19 a los 21 me volví mejor. Aprendí a poner límites. Aprendí muchas cosas. Aún no soy perfecto, pero ahora estoy en un proceso donde mi mente y mi cuerpo están cambiando.
Muchos de los problemas que tenía ya no están. Mis deseos están bajo control. Mi mente está más tranquila. Y lo más importante: mi vida es más tranquila.
Ya hemos hablado sobre algunas cosas, pero desde aquí la conversación se pondrá seria. Yo no escribo casi nada de blogs; este es el primero. No sé cómo estructurarlo o hacerlo bien, pero al final del día, como dicen, no importa si es perfecto: lo importante es hacerlo, y este es el mío.
La magia y la brujería parecen algo místico. Para mí, algo mágico es aquel hombre o mujer que no se deja contaminar, o que al menos lo intenta. Esa persona que sigue con sus ideas y hace lo imposible para salir adelante y volverlas realidad: escribir un libro, hacer una película, o incluso el simple hecho de comer dulces en su casa viendo una película que quería ver desde hace mucho tiempo. Muchos se reirán, pero para mí es importante.
Así como es importante tener tiempo para ti, también es importante para esa chica leer ese libro sobre un hombre que hace lo imposible por su amada, o para ese personaje que ama el futbol y está viendo el último gol que metió su futbolista favorito y lo grita con toda su alma.
La magia no es solo un hechizo para dañar o “abrir caminos”. También es ser amado. Hoy en día ser amado con toda el alma es difícil. Que una mujer se deje amar sin miedo, o que un hombre permita que su corazón se abra otra vez. Muchos hombres tienen miedo, pero aun así lo intentan una y otra vez. Eso también es magia para mí.
Porque cuando hay un bombardeo de odio entre mujeres y hombres — y al revés — , al final del día lo que queda es miedo, desdicha y más odio. Eso se convierte en peleas, en violencia, en un miedo que solo veríamos en películas de terror o en libros muy raros. Y puede pasar si seguimos permitiendo que nos contaminen ideas que se alejan del punto principal.
Pero no nos alejemos de la verdadera idea de este blog. Al final del día, que una persona pueda seguir sus sueños para mí es algo mágico.
¿Y para ti? ¿Qué es esa imposibilidad del día que te gustaría volver realidad? Inténtalo. Tú lo harás mágico.
Sé que no es fácil, que da miedo y que no quieres fracasar. Pero somos adultos: sabemos que estancarnos es peor que intentarlo. No te digo que lo hagas todo en un día, pero comienza con el primer paso. Luego el segundo. Sin miedo. El miedo son solo nuestras inseguridades hablando (y alguna que otra ley de la física).
Al final disfrutarás sentir ese miedo, porque es un recordatorio de que estás vivo y que tienes que vivir una vida que, cuando llegues a viejo o a tu meta, puedas decir: “Wow, ese fue mi camino”. Y te reirás, porque dirás: “¿Eso era lo que me detenía?”. Y seguirás.
Por mi parte, yo tengo miedo y tengo inseguridades, pero voy con mi psicóloga y me ayuda. Me libera, y salgo de mis sesiones más feliz, más tranquilo, más vivo. ¿Y tú? ¿Cuándo empezarás?
¿Cuándo dejarás todo atrás? Todo lo que ya no sirve. ¿Cuándo te volverás tú mismo y reclamarás lo que mereces?
¿Cuándo dejarás de pedirle permiso a una persona para vivir? ¿De mendigar amor a alguien que no te presta atención? ¿Cuándo dejarás de rodearte de personas que solo te ven como algo sexual, o como una billetera, o como alguien que pueden abandonar meses por una pareja o por un enojo absurdo?
¿Cuándo pondrás esos límites? ¿Cuando ya estés al borde de suicidarte? ¿O cuando ya sea demasiado tarde?
Conclusion
Hola, ya llegamos al final de este blog. No soy quien para juzgarte, pero con el ejemplo que doy quiero decirte, humano, que la magia no es aquello que está oculto. La magia no es solo una varita: es soñar, reír, amar, llorar.
Todos tenemos miedos e inseguridades. Todos cargamos esas ideas de ser perfectos, de hacer todo bien, de estar siempre en movimiento. A veces solo debes detenerte una noche fría, poner la mente en blanco, inhalar profundamente y exhalar lentamente. Ser consciente de tu vida y preguntarte:
¿Me gusta la vida que estoy llevando? Si no, ¿por qué estoy aquí? ¿Por qué no estoy ya moviéndome hacia el lugar donde realmente quiero estar?
Si quieres convertirte en un hombre o una mujer de verdad, entonces tendrás que hacerlo: con madurez y conciencia. Te lo digo: no somos perfectos. Cometemos errores, y eso no nos define.
Esos días en los que solo quieres llorar o hacerte bolita en un rincón y dejar el camino… lector, yo también tengo esos días. Pero eso no significa que la terapia no funcione; significa que todos tenemos días malos. No debes creer que solo por tener un mal día, por desahogarte o llorar, o por sentir una desesperación tan grande, tus años de trabajo interno no sirven. Solo debes aceptarlo y sentirlo.
Porque ¿cómo podrías comprender las emociones de tu madre, de tu pareja o de tus seres queridos si no eres capaz de sentir las tuyas?
Al final, tu valor — tu verdadero valor — está en el acto de seguir adelante y en la decisión de no rendirte aunque la vida se ponga fea. Y para mí, este blog es un paso más en mi camino.
Spero te quoque tuum dare.
메타데이터
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- 2026-07-10 09:05:01