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Bitácora //Estudios de Representación 2021–1

Los profesores nos introducieron el tema del claroscuro, un tema recurrente desde el primer ciclo y que hasta el día de hoy se me hace un…

Tsuyoshi Yumi · 2021-04-11 00:58 · 0 claps · 12.5 min read
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Ejercicio Claroscuro #1 //Estudios de Representación 2021–1

Los profesores nos introducieron el tema del claroscuro, un tema recurrente desde el primer ciclo y que hasta el día de hoy se me hace un ejercicio bastante divertido pero complicado a su vez… Nos pidieron representar un espacio exterior (parque, terraza, calles,etc.) en un claroscuro haciendo uso de cualqueir material que tengamos a disposición; en mi caso yo utilicé lápices de distintos números o durezas.

Al ser el primer ejercicio complejo del ciclo, quise tomar las cosas con calma y empezar con una mancha general para luego colocar mis puntos de fuga y a partir de ahi, construir la composición. Este fue el primer resultado:

Como se puede ver, me gusta tener un trazo libre y suelto que me permita generar ritmos y planos distintos sin mucho esfuerzo. Evidentemente, con esta primera entrega, se identificaron muchísimos aspectos a mejorar como la intensidad de la reja en el fondo o los muchos espacios blancos que causaban confusión y la ausencia de un personaje que sirva como guía de las dimensiones.

Asimismo me tome un tiempo para buscar algunos referentes visuales o artistas que me puedan ayudar a desarrollar una mejor propuesta y me topé con los apuntos o bocetos de Edward Hopper. Me gustó mucho su estilo y trazo y decidí seguir su linea… Siempre me han gustado los tipos de trabajos en donde puedes ver la libertad de la muñeca del autor y eso es lo que siempre he apuntado a hacer.

Enseguida, me puse a trabajar en el personaje para poder luego cocinar los medios tonos, pues el primer avance tenia muy pocos contrastes. Encontré algunas dificultades en cuanto a la perspectiva de la esquina más cercana pero después de una breve sesión de observación (bajé al garaje a observar) pude representarlo de la manera correcta. Los profes notaron que la sombra generada por el techo no tenía mucho sentido por lo que fue eso lo que trabajé para el tercer avance.

Para esta tercera entrega, ya se puede notar una mejor estructura, una mejor valoración de medios tonos (mejor contraste) y una mejor proyección de sombras. En este punto del ejercicio, pude notar un pequeño detalle que hacía que no este del todo satisfecho con el trabjo y era la curva que se generaba en las columnas del techo… En vez de seguir fielmente la línea de fuga, estas columnasse curvan un poco y esto lo corregí en el siguiente ejemplo:

He de aceptar que aún no se puede considerar un trabajo totalmente concluido, sin embargo, considero que he podido crear una composición en donde se entiende de donde viene la luz y en qué zonas hay mayor ausencia de esta luz. Asimismo se podría decir que el contraste en el trabjo esta mucho mejor, y la inclusión de otros trazos en otras direcciones ayudan mucho en la diferenciación de planos.

En fin, a través de esta semana y gracias a este ejercicio de claroscuro pude volver a la costumbre de dibujar pues en vacaciones no tuve la oportunidad de hacerlo tan seguido y gracias a este ejercicio pude volver a soltar la muñeca, subiendo mis expectativas para el siguiente trabajo. “Ya le perdi el miedo” al lápiz y estoy seguro que en la siguiente ocasión, haré un mejor trabajo, utilizando otros materiales más atrevidos que el lápiz de grafito.

Una vez más, los profesores nos mandaron a hacer un trabajo de claroscuro, tomando como referencia, un espacio exterior. Por obvias razones, el referente que escojamos, no podía ser el del ejercicio anterior. Dicho esto, me acerqué a todas las ventanas de mi casa con la esperanza de encontrar alguna vista interesante que trabajar pero ninguna me convenció. Muchas de ellas estaban obstruidas por edificios vecinos o simplemente el ángulo no me favorecía.

Finalmente decidí, dejar la clase de zoom e irme al parque a buscar escenarios interesantes y me topé con una esquina que me gustó por la cantidad de detalles tanto en la casa como en el fondo. Me senté y pude hacer un primer bosquejo:

Coloqué una cabina de seguridad imaginaria en la esquina inferior izquierda evitando poner el edificio de la realidad que tapaba 1/3 de la composición. Lamentablemente, esta no fue la mejor decisión y los profesores me recomendaron retirarla y poner algun otro elemento que no se separe tanto de la composición.

Retiré la cabina y por el momento la deje en blanco para poder concentrarme en manchar.

A pesar de haber trabajado por separado, es decir, no generar una mancha general sino ir manchando poco a poco, edificación por edificación, considero que pude avanzar de manera eficiente, dándome un resultado bastante logrado. Esta vez, trabajé el escenario trasero (edificios y portones del segundo plano) y mejoré el nivel de contraste en la composición. Utilicé un hisópo para crear manchas más sutíles y mis dedos para crear las manchas largas como el de la acera izquierda.

Basé mucho mi propuesta, en los trabajos de Damian Goidich, un retratista con un estilo bastante peculiar. Él utiliza materiales como lapiz pitt, carbón e incluso polvo de carboncillo para representar libremente retratos y figuras humanas con un trazo inicuo. Combiné para mi propuesta, el trazo suelto o marcado de Goidich y la mancha en zonas como el techo de la terraza, los arboles y las plantas.

En este cuarto avance, ya existe una mancha mucho más trabajada; se pueden observar avances en las proyecciones de las sombras, en la pared del lado izquierdo de la compo, el personaje en bicicleta y el cielo. El profesor me recomendó hacer algunos cambios al formato pues la composición se sentía muy centrada y estática por lo que decidí cortar la parte inferior.

Al mostrarle mi trabajo a mi hermano mayor, que también estudia en la FAD, me comentó que le recordaba mucho a los bocetos de paisajes de Rembrandt y decidí indagar un poco más sobre aquellos bocetos. Noté una gran similutud en la manera de representar la naturaleza (árboles y plantas) y reforcé en mi trabajo aquellas facciones.

Para mi grata sorpresa, este siguiente ejercicio trataría sobre las viñetas. Nos mandaron una variedad de cuentos, de los cuales nosotros teníamos que escoger solo uno para trabajarlo y entre los 4, escogí “Las Azoteas” de Julio Ramón Ribeyro; escritor peruano. Decidí trabajar este pues me daba una sensación distinta a los demás cuentos… sentía cierta familiaridad con las escenas, los personajes y sentía que ya había leído el cuento antes pero en ningun momento tuve la certeza de que aquel sentimiento fuese real. Algo que me gustó mucho del cuento fueron los personajes tan distintos (en edad, en tamaño, en actitud, etc.). Asimismo, me gustó como Ribeyro llenó estas azoteas vacías y aburridas con una historia tan aventurada y llena de emociones.

Comencé organizando la estructura y orden de las viñetas para luego poder enfocarme únicamente en el claroscuro y el dibujo. A primera instancia, se me hizo bastante complicado pensar en una manera de integrar cada viñeta, jugando a su vez, con las formas y los tamaños para que no quede un grupo de cuadrados o rectángulos, por tanto, decidí ir a la computadora a buscar referencias del mundo de los comics.

Llegué a inspirarme de las viñetas de los comics de marvel, caracterizados por un dinamismo aparente y un juego de formas que de igual manera, ayudan el flujo de la trama o historia.

Primer avance

Primer avance

Para este primer avance, presenté una idea general de lo que quería hacer. Mi intención era darle la contra al sentido que me llevó a elegir este cuento y quitarle importancia a los personajes y sus características distintivas para enfocarme en retratar el cuento y los sucesos. Por esto, vemos a los personajes como figuras humanas poco detalladas, sin ropa ni características faciales, sin diferencia de edad ni tamaño; la única diferencia entre sí es el color de cada uno (esto se muestra de manera más clara en los siguientes avances).

Como primera propuesta oficial, me apegue mucho a lo que había boceteado en un principio. Sin embargo si tome ciertas libertades como la de la viñeta que presenta el ojo mirando a través de las tablas de madera.

Ya para el segundo avance oficial presente un trabajo que tiene como objetivo principal demostrar la escena del encuentro entre ambos personajes, comenzando con un primer momento en donde se aprecia al protagonista sentado en las alturas de las azoteas. A pesar del intento, esta primera viñeta no cumplió su cometido y para la siguiente clase cambiaría algunos detalles para dar a entender mejor este propósito. De igual modo, trabajé un poco más el contraste general y utilicé el elemento de las nubes para guiar disimuladamente la vista del espectador.

Siguiendo el comentario y recomendación de uno de los profesores, alargué horizontalmente el formato y de esta manera tendría más espacio para retratar aquel horizonte y las distintas terrazas o azoteas características del cuento. A mi me gusto bastante este nuevo formato pues me daba la posibilidad de jugar más con la posición y los formatos de las viñetas; También, me sentía mucho menos limitado y apretado al trabajar.

Semana por semana, clase por clase fuí trabajando la propuesta, agregando contraste a la imagen, moviendo las viñetas hasta encontrar una ubicación correspondiente y creando más edificios y azoteas. Los profesores resaltaron un detalle en la composición que ni me había percatado; se trataba de como toda la composición se iba hacia la esquina inferior derecha y se caía todo. Tomando la pintura de Pieter Brueghel “La Parabola de los Ciegos” como referencia, llegamos a la conclusión de que mi compo necesitaba un elemento que levante y cambie esta fuerte direccional que se formaba gracias a las viñetas.

Pieter Brueghel - “La Parabola de los Ciegos” (1568)

Pieter Brueghel - “La Parabola de los Ciegos” (1568)

Efectivamente, después de construir esta pequeña edificación (común en los edificios y terrazas del perú), de pronto se sentía una estabilidad o un balance mucho mejor al observar el trabajo en general. Yo mismo era consciente de q el trabajo parecía tratarse de un sueño, pues todo estaba muy flotante y no había mucha ambientación.

Después de manchar más el cielo y generar la ambientación que tenía en mente (una ciudad aburrida con simples azoteas) considero que pude lograr el cometido de demostrar este escenario en donde encontramos al personaje viendo el horizonte con todas las azoteas vacías. Se me hizo muy dificil generar la sensación de distancia en las azoteas distantes y es un detalle que he estado intentando corregir pero hasta ahora no lo consigo de la manera que yo quiero. Por mientras, lo considero como un detalle a tomar más en cuenta para el siguiente trabajo desde el primer paso.

Como última corrección antes de entregar el trabajo final, cambié la viñeta de la esquina inferior izquierda pues no estaba muy satisfecho con el. Este trabajo me ayudó a darme cuenta de lo mucho que me falta aprender al trabajar con lapiz pitt y la mancha. Considero que por más que mi estilo personal se basa más en lineas, y trazos más sueltos, siempre es bueno ampliar nuestros conocimientos y debería darme la oportunidad de alejarme de este estilo para aprender más sobre la mancha y el claroscuro. Hubieron fallos durante el proceso pero desde una vista general, pude sobrellevarlos y aprender de ellos.

Poco a poco nos fuimos adentrando al tema del retrato; un tema que en lo personal me da bastante nervios pues, no suelo ser muy bueno representando personas y cuerpos.

Finalmente llegó la última unidad, enfocada en la elaboración de un autoretrato. Esta actividad me parecía muy emocionante pues nunca antes había hecho un autoretrato y estaba ansioso por ver qué tal me saldría (considerando que el retrato no es mi fuerte). Como no pude encontrar ninguna foto mía que se preste al claroscuro, me tomé una foto en mi cuarto teniendo en cuenta la fuente de luz y las areas de sombra.

Quería incluir el bowl con frutas en el retrato, pues considero que es algo que me representa; todas las mañanas como ensalada de frutas en aquel bowl y es probablemente mi parte favorita de las mañanas. El autoretrato comenzó con sutíles lineas y planteamientos básicos de sombras en los brazos y el fondo.

Todo el tiempo, ignoré el rostro sin tener en consideración que eso es lo más importante en este ejercicio. Honestamente, siempre me dió miedo trabajar rostros y cabezas en papel, por eso inconscientemente la dejé en blanco. A pesar de ello, me gustó mucho como se fueron marcando los brazos, las manos y el contraposto de los hombros.

La definición de las manos y las articulaciones fue mejorando poco a poco mientras que la cara se fue desarrollando de manera lenta e imprecisa. A diferencia de trabajos anteriores del ciclo, he perdido la costumbre que tenía de crear sombras o contornos con trazos y eso me permite representar mejor los volumenes de los deltoides por ejemplo. Para superficies planas como la mesa, techo y paredes si me puedo dar la libertad de trazar con direcciones para diferenciarlas del personaje.

A la hora de buscar artistas en clase, pude encontrar unos trabajos de durero que me llamaron la atención y sentí que eran referentes perfectos para mi estilo y mi retrato. Decidí incluir en la bitacora los siguientes trabajos debido a que las poses eran similares a la que yo uso en mi autoretrato. Asimismo, la manera prolija en que Alberto Durero genera manchas y sombras me pareció impresionante.

Como era de esperarse, tuve complicaciones tremendas a la hora de trabajar mi rostro y me pase bastante tiempo dibujando y borrando los ojos, la boca hasta que me cansé de intentar. Sabía que a veces es bueno dejar de hacer algo y avanzar con otras partes del dibujo para luego regresar a aquella que te estaba generando problemas y terminarla asique eso hice… al día siguiente regresé a mi A3 y me propuse terminar la cara.

Detalles como la mano y el fondo eran los que me faltaban perfeccionar pero no sin antes terminar el cabello. Lo que hice para el pelo fue básicamente garabatear aquella zona con trazos y crear lineas blancas con el borrador encima para luego retocar con más trazos, tal como lo hize Oresto Caldini en “Portrait Head of a Man” durante el siglo XIX.

Terminada y retocada ambas manos, pasé a seguir trabajando el contraste general para poder dar por terminado el autoretrato en la última semana.

En suma, estoy bastante satisfecho y feliz con el resultado final del autoretrato y considero que, realmente, aprendí muchas cosas sobre el tratamiento que se le debe dar a la luz en un dibujo, sobre cómo trabajar el claroscuro haciendo uso de la mancha en vez de trazos marcados o sobre la paciencia y dedicación que se necesita para retratar un rostro. Fue una experiencia nueva para mí y es por eso que tuve múltiples dificultades a la hora de trabajar: accidentales borrones o manchas con el lápiz por no saber calcular la fuerza o incluso sentimientos de frustración.


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