Oraciones | Lunes, 13 de Julio de 2026
Lunes, 13 de julio de 2026
Oraciones | Lunes, 13 de Julio de 2026


Lunes, 13 de julio de 2026
XV Semana del Tiempo Ordinario
Tema del día:
«Señor, dame un corazón indiviso.»
Duración aproximada: 10–12 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Señor, abre mis labios.
Y mi boca proclamará tu alabanza.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
**Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.**
Himno
Cristo, Señor del nuevo día,
antes de comenzar mi trabajo,
quiero comenzar por Ti.
Que ninguna preocupación
sea más fuerte
que tu voz.
Que ninguna seguridad
ocupe el lugar
que sólo Tú debes ocupar.
Purifica mi corazón.
Hazme sencillo.
Hazme libre.
Hazme capaz
de seguirte
con alegría.
Amén.
Salmo de la mañana
Del Salmo 63 (62)
Oh Dios, Tú eres mi Dios, por Ti madrugo.
Mi alma tiene sed de Ti; mi carne te desea como tierra reseca, agostada y sin agua.
Tu misericordia vale más que la vida; mis labios te alabarán.
Mi alma se sacia de Ti como de un rico banquete.
(Permanece un momento en silencio.)
Preparación para la Lectio Divina
Espíritu Santo,
abre mis ojos
para reconocer
la verdad del Evangelio.
Que no escuche solamente
las palabras que me consuelan,
sino también aquellas
que me invitan
a convertirme.
Dame valentía
para dejarme transformar.
Habla, Señor,
que tu siervo escucha.
Primera lectura
Isaías 1,10–17 (fragmento)
Escuchad la palabra del Señor.
Así dice Dios:
«¿De qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?
Lavaos.
Purificaos.
Apartad de mi vista la maldad de vuestras acciones.
Aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia.
Defended al oprimido.
Haced justicia al huérfano.
Proteged a la viuda.»
Evangelio
Mateo 10,37–39 (fragmento)
Jesús dijo:
«El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí.
El que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que pierda su vida por mí, la encontrará.»
Meditatio
Dios quiere el corazón entero
Las dos lecturas parecen muy distintas.
Sin embargo,
hablan exactamente
de lo mismo.
Isaías denuncia
una religión
que permanece
en los labios,
pero no llega
al corazón.
El pueblo ofrecía sacrificios,
pero olvidaba
la justicia,
la misericordia
y el amor.
Jesús lleva esa enseñanza
todavía más lejos.
El verdadero discípulo
no pone a Cristo
entre muchas prioridades.
Lo pone
en el centro.
No porque quiera disminuir
el amor a la familia.
Al contrario.
Cuando Cristo ocupa
el primer lugar,
todo lo demás
encuentra su lugar verdadero.
La cruz,
entonces,
no es solamente
el sufrimiento.
Es la decisión diaria
de elegir a Cristo
por encima
del egoísmo,
del orgullo,
de la comodidad
y del miedo.
Para la oración personal
Permanece cinco minutos en silencio.
Después habla con el Señor.
- ¿Qué ocupa hoy el primer lugar en mi corazón?
- ¿Existe algún apego que me impida seguir a Cristo con libertad?
- ¿Mi oración transforma realmente mi manera de vivir?
- ¿Qué gesto concreto de justicia o misericordia puedo realizar hoy?
- ¿Qué cruz me invita Jesús a abrazar con amor?
Escucha.
No tengas prisa.
Oratio
Señor Jesús,
hoy vuelves
a pedirme
todo el corazón.
No una parte.
No solamente algunos momentos.
Todo.
Dame la libertad
de quien sabe
que sólo Tú
eres el verdadero tesoro.
Que mi oración
se convierta
en justicia.
Que mi fe
se convierta
en caridad.
Que mi amor
se parezca
cada día más
al tuyo.
Amén.
Contemplatio
Imagina a Jesús
caminando por un sendero.
No obliga a nadie.
Simplemente avanza.
Se vuelve hacia ti.
Te mira con serenidad.
Y pronuncia solamente
una palabra:
«Sígueme.»
No explica el camino.
Te ofrece su mano.
Permanece unos minutos
contemplando esa escena.
Actio
Hoy,
antes de comenzar
cada actividad importante,
pregunta interiormente:
«¿Esto nace del amor a Cristo?»
Si la respuesta es sí,
hazlo con todo el corazón.
Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo.
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer
en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.
Oración conclusiva
Padre santo,
que el comienzo de esta semana
sea también
un nuevo comienzo
en mi seguimiento de Cristo.
Purifica mi corazón.
Hazme amar
lo que Él ama.
Buscar
lo que Él busca.
Y servir
como Él sirvió.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Jaculatoria del día
«Señor Jesús, ocupa el primer lugar en mi corazón.»
Fruto espiritual del día
Pedir la gracia de un corazón indiviso, que una la oración con la justicia, el amor concreto al prójimo y la decisión firme de seguir a Cristo por encima de todo.

HORA MEDIA
Lunes, 13 de julio de 2026
XV Semana del Tiempo Ordinario
Tema:
«Elegir a Cristo en las pequeñas decisiones.»
Duración aproximada: 5 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno breve
Señor Jesús,
en medio de esta jornada,
quiero volver mi corazón hacia Ti.
Que mi trabajo,
mis palabras
y mis decisiones
sean una respuesta
a tu llamada.
No permitas
que las preocupaciones
apaguen el deseo
de seguirte.
Hazme fiel
en las cosas pequeñas.
Amén.
Salmo breve
Del Salmo 15 (16)
Protégeme, Dios mío, que me refugio en Ti.
El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz; Tú decides mi destino.
Tengo siempre presente al Señor; con Él a mi derecha no vacilaré.
(Permanece un momento en silencio.)
Lectura breve
Mateo 10,38–39
«El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida, la perderá;
pero el que pierda su vida por mí, la encontrará.»
Meditatio
Cuando escuchamos la palabra “cruz”,
pensamos espontáneamente
en los grandes sufrimientos.
Sin embargo,
la mayor parte del tiempo
la cruz adopta formas mucho más sencillas.
Es la paciencia
cuando preferiríamos responder con dureza.
Es la honestidad
cuando sería más fácil buscar un atajo.
Es el servicio silencioso
que nadie aplaude.
Es el perdón
cuando el orgullo nos invita a alejarnos.
Es la fidelidad
cuando el entusiasmo inicial ya ha pasado.
Jesús no nos pide
que busquemos cruces.
Nos pide
que no huyamos
de aquellas que el amor trae consigo.
Cada pequeña fidelidad
es una manera concreta
de seguir al Maestro.
Para la reflexión
Haz una breve pausa.
Pregúntate:
- ¿Qué pequeña cruz me presenta este día?
- ¿La estoy viviendo con amor o con resistencia?
- ¿Qué decisión concreta puede expresar hoy que Cristo ocupa el primer lugar en mi vida?
Permanece un minuto en silencio.
Oratio
Señor Jesús,
enséñame a reconocer
tu presencia
en las pequeñas exigencias
de este día.
Que no busque
grandes gestos,
sino una fidelidad constante.
Cuando me cueste seguirte,
recuérdame
que Tú siempre caminas delante de mí.
Y que ninguna cruz
es más grande
que tu amor.
Amén.
Actio
Durante esta tarde,
elige conscientemente
un pequeño acto de amor
que probablemente nadie notará.
Realízalo únicamente
por Cristo.
Que sea tu respuesta silenciosa
a su invitación:
«Sígueme.»
Oración conclusiva
Padre bueno,
concédeme la gracia
de permanecer unido a tu Hijo
en cada decisión,
en cada palabra
y en cada encuentro.
Que la fidelidad
en las cosas pequeñas
prepare mi corazón
para seguirte siempre
con alegría.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Jaculatoria
«Jesús, quiero seguirte también en las pequeñas cruces de hoy.»
Fruto espiritual
Pedir la gracia de descubrir que la verdadera grandeza del discípulo se construye en la fidelidad humilde y cotidiana, donde cada acto de amor se convierte en un paso detrás de Cristo.

Lunes, 13 de julio de 2026
XV Semana del Tiempo Ordinario
Tema del día:
«Un amor que se hace vida.»
Duración aproximada: 10–12 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno
Cristo,
Luz del mundo,
el día llega lentamente a su fin.
Vuelvo a Ti
con todo lo que he vivido.
Recibe mis alegrías,
mis esfuerzos,
mis encuentros
y también mis límites.
Que todo lo bueno
dé fruto para tu Reino,
y que todo aquello
que necesita conversión
sea transformado
por tu misericordia.
Amén.
Salmo de la tarde
Del Salmo 141 (140)
Señor, a Ti clamo, ven pronto en mi ayuda.
Que mi oración suba hasta Ti como el incienso, y mis manos elevadas como la ofrenda de la tarde.
Pon, Señor, una guardia en mi boca y vigila la puerta de mis labios.
(Permanece unos momentos en silencio.)
Lectura
Isaías 1,16–17
«Lavaos, purificaos.
Apartad de mi vista la maldad de vuestras acciones.
Aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia.
Defended al oprimido.
Haced justicia al huérfano.
Proteged a la viuda.»
Meditatio
El verdadero culto
Las palabras de Isaías
son fuertes.
Porque nacen
del amor de Dios.
Él no rechaza la oración.
Rechaza
una oración
que no transforma la vida.
Toda Eucaristía.
Toda Liturgia de las Horas.
Toda Lectio Divina.
Toda oración personal.
Nos conduce siempre
a una pregunta:
¿Estoy aprendiendo a amar como Cristo?
El Evangelio de esta mañana
nos habló
de poner a Jesús
en el primer lugar.
Ahora Isaías nos muestra
cómo reconocer
si realmente lo hemos hecho.
Quien ama a Cristo
aprende también
a amar al hermano.
La fidelidad
se vuelve justicia.
La oración
se vuelve misericordia.
La contemplación
se convierte en servicio.
Así se verifica
la autenticidad
del discipulado.
Contemplatio
Imagina a Jesús
sentado al final del día.
No sostiene una lista
de éxitos y fracasos.
Simplemente te mira
con la misma ternura
con la que llamó
a los primeros discípulos.
Él pregunta solamente:
«¿Has intentado caminar conmigo hoy?»
Responde con sencillez.
Después permanece
unos minutos
en silencio.
Examen Ignaciano
1. Dar gracias
¿Qué don recibí hoy
por el que quiero dar gracias?
(Pausa.)
2. Pedir luz
Espíritu Santo,
ayúdame
a mirar este día
como Tú lo miras.
(Pausa.)
3. Revisar el día
¿He puesto realmente
a Cristo
en el primer lugar?
¿Mi oración
ha influido
en mis decisiones?
¿He tratado
a las personas
con justicia,
paciencia
y misericordia?
¿He cargado con amor
la cruz de este día?
(Pausa.)
4. Pedir perdón
Señor,
perdona
mis egoísmos,
mis omisiones,
mi falta de confianza
y todo aquello
que hoy
no reflejó
tu Evangelio.
(Pausa.)
5. Mirar el mañana
¿Qué conversión concreta
me invitas
a vivir mañana?
(Pausa.)
Intercesiones
R/. Señor, haznos discípulos fieles.
Por la Iglesia,
para que anuncie siempre
el Evangelio
con valentía y coherencia.
R/. Señor, haznos discípulos fieles.
Por quienes sufren
persecución
a causa de su fe.
R/. Señor, haznos discípulos fieles.
Por quienes ejercen
responsabilidades públicas,
para que busquen siempre
la justicia
y el bien común.
R/. Señor, haznos discípulos fieles.
Por todos nosotros,
para que nunca
antepongamos nada
al amor de Cristo.
R/. Señor, haznos discípulos fieles.
Padre Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo.
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra
como en el cielo.
Danos hoy
nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros
perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer
en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.
Oración conclusiva
Padre santo,
gracias
por haber caminado conmigo
durante este día.
Haz que la semilla
de tu Palabra
continúe creciendo
en mi corazón.
Que mi amor por Cristo
se manifieste
en la justicia,
en la misericordia,
en la humildad
y en la alegría del servicio.
Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Amén.
Jaculatoria de la tarde
«Jesús, que mi oración se convierta en vida.»
Fruto espiritual del día
Pedir la gracia de la coherencia: que el amor a Cristo no permanezca solamente en la oración, sino que transforme las palabras, las decisiones y el modo de tratar a cada persona.
Pensamiento para llevar al corazón
«La prueba más auténtica de una oración verdadera no es cuánto tiempo hemos rezado, sino cuánto hemos aprendido a amar.»

COMPLETAS
Lunes, 13 de julio de 2026
XV Semana del Tiempo Ordinario
Tema de la noche:
«En tus manos pongo mi corazón.»
Duración aproximada: 5–7 minutos
Invocación
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Amén.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y un descanso en su paz.
Amén.
Examen de conciencia
Permanece unos momentos en silencio.
Hazte consciente de la presencia amorosa de Dios.
Respira lentamente.
Recuerda que este día ha sido un don recibido de sus manos.
1. Acción de gracias
¿Qué dones recibí hoy?
¿En qué momento experimenté más claramente la presencia del Señor?
(Pausa.)
2. El seguimiento
Jesús me dijo esta mañana:
«El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.»
¿Cómo respondí hoy a esa invitación?
¿Dónde fui fiel?
¿Dónde tuve miedo?
(Pausa.)
3. La conversión
Isaías me recordó:
«Aprended a hacer el bien. Buscad la justicia.»
¿Mi oración de hoy se reflejó en mis acciones?
¿Fui paciente?
¿Fui misericordioso?
¿Fui justo?
(Pausa.)
4. Misericordia
Señor,
reconozco mis límites.
Todo aquello que hoy no pude hacer bien,
lo pongo humildemente
en tus manos.
Confío más
en tu misericordia
que en mis propias fuerzas.
(Pausa.)
5. Abandono
Ahora entrego al Señor:
- mi trabajo;
- mis preocupaciones;
- las personas que encontré hoy;
- mis alegrías;
- mis cansancios;
- el día de mañana.
Todo queda en sus manos.
Himno
Cristo,
Buen Pastor,
la noche ha llegado.
Tú conoces cada paso de mi camino.
Gracias por caminar conmigo.
Mientras el mundo descansa,
permanece velando
sobre quienes sufren,
sobre quienes están solos,
sobre quienes no consiguen dormir,
y también sobre mí.
Haz que despierte mañana
con un corazón renovado
para seguirte una vez más.
Amén.
Salmo de Completas
Del Salmo 131 (130)
Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros.
No pretendo grandezas que superan mi capacidad.
Al contrario, he calmado y aquietado mi alma, como un niño en brazos de su madre; así está mi alma dentro de mí.
Espera, Israel, en el Señor, ahora y por siempre.
(Permanece un momento en silencio.)
Lectura breve
Efesios 4,26–27
«No dejéis que el sol se ponga sobre vuestro enojo.
No deis ocasión al maligno.»
Meditación breve
El mejor modo de terminar el día
es con el corazón reconciliado.
No podemos controlar
todo lo que sucederá mañana.
Pero sí podemos elegir
cómo descansar esta noche.
Con resentimiento
o con paz.
Con miedo
o con confianza.
Con las manos cerradas
o abiertas.
Jesús no nos pide
que resolvamos todo.
Nos invita
a entregarle todo.
Dormir también
es un acto de fe.
Mientras descansamos,
Dios continúa obrando.
Cántico de Simeón
Lucas 2,29–32
Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has preparado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.
Oración de abandono
Padre bueno,
gracias por este día.
Si he sido fiel,
recibe mi gratitud.
Si he caído,
recibe mi arrepentimiento.
Si he amado,
haz crecer ese amor.
Si he dejado pasar oportunidades,
concédeme mañana un nuevo comienzo.
Pongo mi corazón entre tus manos.
Que durante la noche
tu Espíritu
purifique mis pensamientos,
fortalezca mi esperanza
y prepare mi alma
para un nuevo día
de seguimiento de Cristo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Antífona mariana
Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia;
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.
Y después de este destierro,
muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Bendición
El Señor todopoderoso
nos conceda una noche tranquila
y una santa muerte.
Amén.
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
Jaculatoria antes de dormir
Repite lentamente tres veces:
«Jesús, en tus manos pongo mi corazón.»
Fruto espiritual
Pedir la gracia de descansar con un corazón reconciliado, libre de resentimientos y completamente confiado en la providencia de Dios, que continúa guiando la vida incluso durante la noche.
Pensamiento para terminar el día
«El discípulo duerme en paz no porque haya terminado toda su obra, sino porque sabe que Dios nunca deja de trabajar.»
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