JOKERS EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS
"Joker" la película que contra todos los vaticinios y precario presupuesto prudente a la audiencia cinematográfica, mejor conocido como ...
JOKERS EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

"Joker" la película que contra todos los vaticinios y precario presupuesto cautivó a la audiencia cinematográfica, mejor conocido como "Guasón" en el mundo hispano, fue más allá del esperado recuerdo de uno de los enemigos más caricaturescos de los cómics de Batman. Su sola traducción de acuerdo a la real academia de la lengua española nos pone ante un personaje de ironía burlesca, con modales rústicos y sin educación. Si nos remitimos a la Edad Media y los principios de la Moderna nos encontramos frente a un personaje encargado de divertir a la corte con historias graciosas y chistes. Si nos remitimos a tiempos actuales hallamos a un individuo que hace tonterías o se comporta con poca seriedad, pretendiendo ser cómico, resultando ridículo y molesto.
Sin embargo, en esta ocasión nos encontramos frente a un drama de exclusión social ante un mal psicológico, que es el pan de cada día no solo en países subdesarrollados como el nuestro, sino incluso en las grandes potencias. De allí que en el imaginario de Ciudad Gótica, grabada en el Bronx, allá en la Gran Manzana, no deja de ser verdad que personajes como Guasón son discriminados y convidados a caer en la desesperación y violencia por el hecho de tener una patología psicológica alterada. Y no es falso que exista una risa descontrolada e involuntaria en este tipo de individuos. En la vida real, de acuerdo a estudios médicos, se trata de una “crisis de epilepsia gelástica”, es decir, es una risa que aparece de forma inapropiada, y que al paciente no le supone alegría sino que simple y llanamente es una carcajada inmotivada.
Cuántas veces no nos hemos chocado con este tipo de personajes y marcado automáticamente distancia por las calles limeñas, santiagueñas, bogotanas, caraqueñas, parisinas, madrileñas, neoyorquinas, es decir, aquí no hay primer mundo exento de culpa, pues como en la película , carecemos de cultura inclusiva, comprensiva, más aún al vivir en estados alterados de inseguridad social y económica.
Pero hay lugares, mundos donde se encuentran con más facilidad este tipo de patologías. Y uno de ellos, valga lo paradójico, es específicamente Nueva York. Alguna vez lo visitamos y comprobamos que pese a sus bajas temperaturas y a ser el primer mundo, el hambre pasa sin un pan al hombro. Poblaciones vulnerables que rondan en una locuaz existencia, andan como sonámbulos en medio de sus calles llenas de ciudadanos encuevados, insensibles, detrás de los ventanales, reacios a aceptar que nunca podrán ser felices mientras tengan hermanos quebrados, vilipendiados por su propia sociedad. Hasta en París, en el medio de una de sus principales avenidas, la de los Campos Elíseos (Champs-Élysées), alcanzamos a ver literales colchones callejeros que permiten pernoctar a Jokers o Guasones parisinos.
De allí que Joaquín Phoenix, el actor del melodrama hollywoodense expresó: “He estado pensando mucho en algunos de los problemas angustiosos a los que enfrentamos colectivamente, y creo que a veces sentimos, o nos hacen sentir, que defendemos diferentes causas. Pero yo veo algo en común. Estamos hablando de desigualdad de género, de racismo, de LGTB, de los animales ... estamos hablando de la lucha contra las injusticias », y luego termina de configurar el drama social al que nos invita la película. «Estamos hablando de la lucha contra la creencia de que una nación, un pueblo o una raza tiene derecho a explotar, dominar, controlar y usar a los otros con impunidad. Nos hemos desconectado mucho del mundo natural y estamos en un mundo egocéntrico y explotamos nuestro entorno para nuestro bien. Entramos en el mundo natural y saqueamos sus recursos. Nos sentimos con derecho a inseminar artificialmente a una vaca y, cuando ella da a luz, robarle a su bebé. Aunque sus gritos de angustia son inconfundibles. Y luego tomamos su leche, que era destinado a su ternero, y lo ponemos en nuestro café y nuestro cereal».
Así nos ubicamos en la actual reclusión real obligatoria que nos plantea la pandemia del Coronavirus en cada uno de nuestros hogares, en medio de una especie de castigo psicológico por tanta insensibilidad social, luchando contra un enemigo invisible denominado "virus", con características simples como una clásica y recurrente gripe, pero que está programada como un Joker para matar si así lo deciden tus defensas o patologías previas. Se observa una vez más desde los ventanales ya no a los jokers que deambulan como sonámbulos por las calles cosmopolitas, buscando algún mendrugo, sino a las aves, pelícanos, palomas, en cantidades descomunales, que vuelven a poblar después de mucho tiempo calles y plazas vacías de seres supuestamente humanos, fraternos; de aguas que vuelven a ser cristalinas, de aires oxigenados, de olor a monte verde en medio de nuestras encementadas ciudades.
Joaquín en su discurso, tras recibir el Oscar por su actuación Hollywoodense, se adelanta a estos acontecimientos y nos describe una de las únicas salidas que nos quedan para seguir disfrutando de esta vida: «… Creo que tememos la idea del cambio personal, porque pensamos que tenemos que sacrificar algo para renunciar a algo, pero los seres humanos, en nuestro mejor momento, somos tan inventivos, creativos e ingeniosos… y creo que cuando usamos el amor y la compasión como nuestros principios rectores podemos crear, desarrollar e implementar sistemas de cambio que sean beneficiosos para todos los seres y para el medio ambiente».
Como diría el cineasta Michael Moore en su perfil de Facebook: “le agradecerás a la película por conectarte con un nuevo deseo de no correr a la salida de emergencia más cercana para salvar tu propio trasero, y en vez de eso, ponerte de pie, pelear y centrar tu atención en el poder no violento que tenés en tus manos todos los días”. Ese poder no violento que tenemos en nuestras manos a partir del panorama actual que nos presenta el mundo del Coronavirus, tiene que darle de baja al contrapunteo económico de quienes lideran el cosmos: EEUU, Rusia, China, entre otras hegemonías. Tienen que darle de baja a las descomunales guerras energéticas, nucleares, alimenticias, porque está quedando demostrado que ante un virus más atroz y letal, nos vamos todos por más abastecimiento o riqueza que tengamos, y se bajará el telón existencial..
Sin embargo, la función tiene que continuar, es nuestro deseo y de nosotros depende que así sea, al menos en el tercer mundo. No podemos aceptar que nuestros sistemas contabilicen nuestros ingresos a conveniencia de un mandamás o grupo económico. Que una Ministra salga a declarar que todo lo tenemos calculado y lo suficientemente clasificado para hacerle llegar a nuestra población vulnerable, a nuestros Jokers, un incentivo económico para paliar el hambre y necesidades vitales en estos días de cuarentena, y que luego, en un segundo acto, aparezca el dueño del circo, su Presidente, explicando lo inexplicable, que hay ciudadanos a quienes se les ha asignado el bono económico, que hace poco eran pobres o hace poco estaban vivos y que en la actualidad han dejado de serlo o estarlo, por lo tanto deben renunciar a dicho bono, para que de esta manera se permita asignarlo a alguien que realmente lo necesita. Elucubraciones de unos Jefes de Estado que gobiernan cual Jokers, a espaldas del pueblo de a pie. Repartiendo el dinero a sus propios bolsillos, valiéndose de firmas de convenios siniestros, cobros de alcabalas exentos de coronavirus y bajo un poder militar que todo lo controla, todo lo prohibe, en democracia. Así, no hay sistema que valga y menos que se salve.
Y lo que es peor, sociedades en las que muchachos a temprana edad se jactan de sus maquiavelidades, en medio de un contrapunteo de logros: ¡yo tengo 12, yo quince, yo 10! En un aula de clase que pareciera tener como respuesta alguna materia o curso preferido, pero que ante la pregunta:
- ¿Muchacho tú tienes 12, tú 15 y tú 10, se puede saber en qué?
- ¿En “veldad” usted quiere “sabel” en qué tenemos 12, 15, 10 “ticher”?
- Claro que sí.
- Bueno “ticher” oído al tambor: “aquíca” el panita tiene 12 muertos, yo 15 y el “menol” 10.
Estos son nuestros literales Jokers que se van formando al ritmo de un proceso revolucionario supuestamente aculturado, allá en el caribe venezolano. Y cuando uno se atreve a preguntarles: ¿Por qué lo hacen? ¿Por qué le quitan la vida a otros seres humanos como ustedes? La respuesta es tan “jokeresca”, valga la inventiva del término. Carcajadas interminables, desequilibradas, descomunales, que ellos, como en la película, no pueden detenerlas, terminan parafraseando, rapeando a capela; dos emiten sonidos guturales, mientras uno de ellos balbucea:
- “Porto una glock te la voy a dejar prendía. Cuando me pegues la pansa por la vía. Yo soy es serio mantengo mi rutina. En la calle la prisión y la música en la esquinas. ¿No celebra mi ticher?, tampoco asuste, que con usted no es la culebra”.
Bueno, todo esto por si acaso no me lo contaron, ni tampoco lo leí en un diario o red social alguna. Fui el teacher literal de aquellos aspirantes a Jokers, no uno, sino muchos años. Y fui también el preso por el virus que recorre el mundo, el no asignado con el bono económico, el que anduvo en Norteamérica y Europa y, sin duda, el que a veces ríe a carcajadas sin poder detenerse, sin que alguien me cuente un chiste o algo mínimamente gracioso.
메타데이터
- post_id
- 37d9ce9e16b7
- slug
- jokers-en-tiempos-de-coronavirus-37d9ce9e16b7
- url
- https://medium.com/@jorgecarrionrubio/jokers-en-tiempos-de-coronavirus-37d9ce9e16b7
- canonical_url
- https://medium.com/@jorgecarrionrubio/jokers-en-tiempos-de-coronavirus-37d9ce9e16b7
- author_url
- https://medium.com/@jorgecarrionrubio
- status
- ok
- fetched_at
- 2026-09-23 15:52:03