domingo otra vez.
Necesito de un momento de tranquilidad, de un silencio que complazca a la guerra que tengo en la cabeza, con mis sentimientos y mi cuerpo…
domingo otra vez.
Necesito de un momento de tranquilidad, de un silencio que complazca a la guerra que tengo en la cabeza, con mis sentimientos y mi cuerpo, pero la tranquilidad nunca se encuentra en un lugar, quizás, a veces, la encuentro con alguna de mis mascotas acostada a los pies de la cama, con un minimo de orden en mis cosas, un sahumerio prendido, un té, un pucho, mi habitación, en un solo rincón, nada más.
Necesito del silencio para poder pensar, ese silencio que se rompe con todos los ruidos de los autos que no piensan parar un segundos, los gritos de los vecinos, los partidos de fin de semana, las juntadas del vecino y sus amigos, el olor a asado que odio y me da asco, los ladridos de los perros o algún gatito caminando por mi techo. Pongo algún recital de una banda que me guste, trato de perderme en las partes instrumentales, dejar mis pensamientos flotando en el aire, o quién sabe a dónde van en realidad, a alguna parte del espacio o a mi placard, escondidos entre mis camisas colgadas o las remeras mal dobladas.
Antes creía que la paz la encontraba en vos, era un poco verdad, a la noche cuando apagaba la luz para quedarme hablando solo con vos, me gustaba reirme de los mensajes sin relación que podías mandar, de tus ocurrencias de medianoche, de como escribías cualquier cosa porque, según decías, tenías la vista tan cansada que el celular te lastimaba los ojos, que hasta el brillo en lo más bajo te hacia lagrimear. A veces también extraño tu obsesión por controlar los horarios, que tengas (¿todavía lo tenes?) un cronograma diario, era casi un toc que me ponía tan nerviosa como a vos, qué lastima que nunca te pude encontrar, que fue todo virtual, otra de las cosas que suelen doler aunque me esfuerce en negarmelo porque suena a una estupidez pero qué puedo hacer más que tratar de convencerme que no es así.
Pasan los años y los quilombos en casa siguen igual, no soy lo que quiere mi familia, nunca lo fui, trato de amoldarme, de complacer un poco más, no nací para eso, perdón, juro que no quiero molestar pero soy así y no quiero resignarme a ser porque mi personalidad no joda a nadie, me gustaría irme pero no tengo la posibilidad, cuando pueda juro que no aparezco más por acá. La realidad es que me quiero ir de mí pero para eso me tendría que matar y hay tanto por lo que me gustaría luchar.
Los gritos, los ruidos de los autos, las bocinas sonando, el concierto de Cigarettes para que se no se me escuche llorar, mis suspiros, mis lágrimas, la paz que no está, vos que no estás hace meses, les muertes que llevo a mis espaldas, mis ganas de no despertar, pensar en la rutina, pensar que no doy más, que tengo tan pocos años y la vida me cago tanto a palos.
Necesito de silencio, pensar, tranquilidad, un poco de tu recuerdo, de lo que no tengo y ya no está.
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