La “cooperación” internacional.
Suelo incluir en mi día a día, una “lectura” rápida de noticias digitales que me pongan al día con los acontecimientos del momento, y…
La “cooperación” internacional.

El Chapulín Colorado y Super Sam (1981)
Suelo incluir en mi día a día, una “lectura” rápida de noticias digitales que me pongan al día con los acontecimientos del momento, y señalo la idea de una “lectura”, así entre comillas, haciendo entender que es solo un supuesto, casi que siendo crítico conmigo mismo. Siendo sincero lo que en realidad sucede, es que deslizo en mi celular fragmentos de noticias que encuentro en las redes sociales de mi uso -Instagram y TikTok-.
Sin embargo, en medio de esta irresponsable práctica que ya ha permeado mi cotidianidad, mantengo una conciencia activa y me permito profundizar en noticias que son relevantes para mi, para mi contexto y que tienen que ver con mis gustos y mi sed de conocimiento. Y en medio de esa conciencia activa y crítica, me llego a preguntar, ¿cómo se informan las personas en la actualidad?, pues en medio de una era digital que es tan alabada por el acceso a la información, pienso rápidamente en dos polos contrastados.
Por un lado (sin generalizar) los adultos de generaciones mayores, como la de mi mamá, que acuden a la emisión de los noticias televisadas en la mañana o al medio día, u otros, como mi abuelo que sintonizan la frecuencia de radio de su preferencia e incluso todavía reclaman los periódicos en las calles. Y por otro lado (de nuevo, sin generalizar) los jóvenes, como yo, e incluso de generaciones menores, que en la actualidad se valen de las redes sociales, incluso muchas más de las que uso yo o siquiera conozco, para informarse, o creer que lo hacen.
Pero esa es una pregunta muy amplia y compleja, quizá ya estudiada y respondida por expertos y expertas que se dedican a ello. Lo que realmente me viene inquietando en los últimos días alrededor de este tema es pensar en esa sociedad que ya no empuña los textos sino que los desliza, que ya no lee las noticias sino que escucha sus resúmenes en menos de 60 segundos, y claro, en las consecuencias que esta dinámica interiorizada y normalizada tiene para todas y todos nosotros, tanto individual como colectivamente.
Quiero traer a colación, las noticias que han convulsionado nuestro contexto colombiano y latinoamericano en los últimos días, que han llenado las emisiones centrales de todos los noticieros nacionales, que han servido como inspiración para cientos de memes o stickers, e incluso que han puesto a los mismos protagonistas al servicio de las redes sociales como “X/Twitter” para sus contiendas políticas. Hablo del “rifi rafe” entre Donald Trump y Gustavo Petro, presidentes de Estados Unidos y Colombia, respectivamente. Líderes de naciones que tienen entre sí muchos intereses y relacionamientos, pero sobre todo, brechas que aquejan quienes vivimos tanto de este lado, como quienes migraron para vivir del lado de allá.
En medio de esta “coyuntura”, de este “rifi-rafe”, de estas noticias que están a la orden del día y de las últimas semanas, me pregunto: qué ha sido lo más impactante en medio de tan atomizadas formas de comunicación, ¿las fotos que algunos medios aseguran falsas y creadas con IA de personas deportadas a sus países?… ¿La decisión de la gran industria de Google, que en su aplicación de Maps cambió el nombre del golfo de México, para ahora llamarlo el golfo de América?… ¿Las afirmaciones por parte de ciertos sectores políticos acerca de la destrucción de la economía colombiana debido a la irresponsable y retadora postura del presidente Petro?… o ¿Las olas de terror y los mensajes de odio que circulan por medio de las redes sociales? …
Pues para mí, hay una combinación quizá aún más ruidosa que las anteriores, pero que se entrelaza con cada una de ellas, y digo que quizá es más ruidosa porque interfiere en mi cotidianidad personal. La decisión de hacer un “stop” en la ejecución presupuestal de las agencias que por medio de la “cooperación” inyectan millones de dólares en nuestros países y les “ayudan” a las organización de la sociedad civil -y al mismo Estado- a ejecutar proyectos para el “beneficio” y “desarrollo” de nuestras poblaciones.
Ferchis (mi pareja) actualmente es profesional psicosocial en un proyecto con ACDI/VOCA, que para quienes no saben, es un brazo de la maravillosa Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la cual es la entidad más pertinente, conocedora, experta y especializada en el trabajo para el desarrollo de las juventudes en Colombia y en todo el sur global. Y sí, espero hayan leído esa última línea con el mismo nivel de sarcasmo con el que yo lo escribí.
Hace solo unos días, Ferchis como muchas otras personas se quedaron sin empleo, o como en términos diplomáticos lo llaman “se han congelado sus contratos y funciones”, lo cual me inquieta no solo en lo que respecta a la individualidad de mi pareja, en su caso particular, sino también en todas las implicaciones que esto tiene para nuestro contexto, y aquí pienso en tantos colegas empleados en estas agencias de cooperación internacional, en tantas organizaciones de base que subsisten a partir de estos dineros, pero sobre todo, en tantas comunidades que apalancan el desarrollo de sus capacidades bajo este modelo.
Según cifras, para el caso colombiano, los dineros de la USAID representan el 50% de los ingresos que mediante el modelo de “cooperación” internacional recibe el país. Dinero que financia proyectos en materia de derechos humanos, derechos civiles, agricultura, seguridad, educación, migración, derechos reproductivos, entre muchos otros.
Pero entonces, cuál es el enfoque de la discusión que los grandes medios nacionales e internacionales proponen en sus columnas, noticieros televisados, programas de radios, y claramente, redes sociales. Y además, cuál es el papel de quienes inmersos en este medio profesional y laboral, atestiguamos las visiones que ven el vaso medio lleno o medio vacío en medio de esta “contingencia”, cómo proyectamos las inconformidades y damos lugar a nuestra postura crítica frente a todo lo que sucede alrededor de este tema.
Pues en medio de tantas preguntas, escenarios y discusiones que se vienen dando alrededor del tema, también me he encontrado -en redes sociales y conversaciones con colegas- análisis y preguntas orientadoras que buscan una solución que minimice los impactos, preguntas tales como: ¿Es el momento de buscar otros cooperantes?, ¿Qué estrategias debemos pensar para tocar otras puertas de cooperación?, ¿Cómo diversificamos nuestras formas de financiación?… y muchas más.
Todas, pensadas y planteadas desde el único modelo que nuestras mentes occidentalizadas conciben y conocen, es decir, la dependencia de modelos que detrás de la idea de “cooperación” esconden su trasfondo colonizador.
Pero en la pregunta que realmente pienso es: ¿tendremos el tiempo suficiente para analizar, reflexionar y proponer soluciones realmente pensadas desde nuestros contextos, antes de que deslicemos el momento coyuntural y otro tema “más” importante ocupe nuestra cotidianidad?
Pues sea cual sea el alcance de las reflexiones que propongo por medio de estas simples líneas, pienso en la grandeza de las comunidades que han rechazado proyectos ejecutados con dineros de estas agencias Estadounidenses, que en algún momento he conocido… pienso en las grandes extensiones territoriales que he visto invadidas por monocultivos que han sido impulsados por la erradicación de los cultivos ilegales en la guerra contra las drogas tan financiada por los Estados Unidos… pienso en los cambios que ha traído para nuestras ciudades el fenómeno de la gentrificación con la llegada de cada vez más extranjeros con sus trabajos remotos y sus altos ingresos…pienso en que el “sueño americano” nos ha cegado de tal forma que ya no debemos migrar para vivirlo, sino que le hemos abierto la puerta a nuestros territorios, imitando cada vez más sus estilos de vida… Pienso en las grandes consecuencias, no las que vienen ahora en medio de esta “coyuntura”, sino las que vienen desde hace décadas cuando decidimos abrirle la puerta a estos modelos de “cooperación” internacional.
메타데이터
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- 2026-07-13 06:23:13