Con el pito no se jode
Rebord les dijo a los libertarios que no saben de fútbol… Y los puso a hacer berrinche en Twitter. Las chicanas de varones duelen más que…
Con el pito no se jode
Rebord les dijo a los libertarios que no saben de fútbol… Y los puso a hacer berrinche en Twitter. Las chicanas de varones duelen más que un videoclip de Lali. Si son trolos enclosetados, tranquilos: Milei todavía no derogó la Ley de Matrimonio Igualitario.

Capítulo uno: test para saber si sos un varón
Hace un tiempo fui a una entrevista en Andén Sin Salida en la que dije: “Milei es un exponente de la masculinidad hegemónica”. En TikTok me acribillaron en comentarios, obvio.
¿A qué se refiere el término, en criollo? La masculinidad hegemónica, en ciencias sociales, es un conjunto de prácticas y/o conductas que validan socialmente que una persona es un varón (y no mujer o, Dios no lo permita, trolo).
Hay cuatro creencias que la sustentan. Te invito a hacer el ejercicio de fijarte si te resuena alguna mientras vas leyendo.
Advertencia: esto no es una denuncia contra ustedes. Tampoco es algo que elijan voluntariamente o de lo que se pueda “escapar”. Hablamos de lógicas que operan como sello de identificación pero no hablan de la esencia de una persona en particular.
- Tengo que ser un chad. Según el principio de autosuficiencia prestigiosa, los hombres tienen que ser autónomos, exitosos, ambiciosos y dominantes. Por la presión de este mandato, surgen inseguridades relacionadas con el miedo al fracaso, la impotencia sexual, la inutilidad y el temor a ser considerado menos por sus pares (nadie quiere ser un domado en Twitter).
- El macho se hace. A los nenes chiquitos les dicen: “No llorés, que parecés un maricón” o “¿Cómo vas a jugar con muñecas?”. Hay una creencia que plantea que para convertirte en varón tenés que ser una suerte de héroe, de luchador valiente. Exponerte a riesgos está bien si es para reafirmar tu virilidad. El mundo es un campo de batalla. Si sos duro y fuerte, sobrevivís. El título de Hombre™ es concedido por el reconocimiento de otros varones. Acá entra en juego la homosociabilidad: necesitás estar con otros como vos para portarte como ellos. Ser parte de la manada te empuja a tener su validación.
- El sacrifio trae el éxito. Levante la mano el que no haya visto nunca esos videos falopa de muchachos con micrófonos que hablan de la importancia de ser disciplinado, obediente y leal. Pienso, también, en estos pibitos que están metidos en el mundo de las cripto y te invitan a “ser tu propio jefe” a través de cursos para aprender a tener constancia y ser exitosos. Es que los varones no están educados socialmente para desobedecer a las jerarquías existentes. Tampoco para cuestionarse a sí mismos (cómo les cuesta ir a terapia, viejo). Respetan autoridades y por esa misma razón tienden a ser pragmáticos para resolver problemas dentro del margen de lo existente.
- No seas trolo, man. La masculinidad hegemónica se considera superior a las minas. Nos tienen que dominar y verse como lo opuesto. A veces esto aparece camuflado como un proteccionismo hacia nosotras, las débiles. Incluye, por supuesto, la idea de la heterosexualidad obligatoria: ¿cómo te va a gustar un tipo que se porta como mujer? Las consecuencias de esta creencia tienen que ver con un desprecio hacia lo doméstico (¿Lavar los platos? I don’t know her), evitar lo femenino porque puede degradar la imagen (“Qué progre Bad Bunny que se pinta las uñas”), misoginia y homofobia.
Capítulo dos: que Tomás Rebord pida perdón
El conductor de Hay Algo Ahí hace unas editoriales exquisitas cada lunes por Blender. Se suelen caracterizar por ser lecturas de la actualidad política argentina en tono joven y peronista. Hace unos días planteó una chicana hermosa: que ser futbolero y libertario era imposible por la naturaleza comunitaria del deporte. Esa bala entró.
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El recorte del programa superó las 1.5 millones de visualizaciones y despertó una batalla tuitera. No hubo una chicana de la comunidad de Rebord (los hagoveros) a la que los libertarios no respondieran.
La materialización del dolor producido la encarnó el periodista Mariano Pérez. Al día siguiente, acudió a La Misa (programa del canal de streaming Carajo) vistiendo una camiseta de River. Cabe destacar que sus apariciones públicas suelen ser vistiendo remeras negras, grises, camisas y/o sacos.

El fútbol en la Argentina tiene como principales consumidores a chabones. ¡Claro que vas a herir sensibilidades si sos un varón con prestigio, que es líder de opinión, acusando a otros de ser “poco libertarios” si les gusta este deporte! ¿Por qué? Por lo que hablamos más arriba: los principios de la masculinidad hegemónica. El subtexto de esta pelea es una acusación de falta de hombría.
Lo que lastima es que Rebord igualó ser libertario a tener poca cancha, a no jugar un partidito con los pibes, a ser poco viril: a ser como una mina que no entiende un carajo del tema pero se pone la camiseta cuando llega el Mundial. Antes de que me cancelen: yo soy esa.
Capítulo tres: ¿Lali hizo más que la CGT?
La estrella del pop argentino consiguió más de un millón de visualizaciones con “Fanático”, una canción plagada de referencias al enfrentamiento que tuvo Milei contra Lali.
Dieron vuelta un par de ideas que quiero problematizar: sí, es un tema espectacular. Sí, revivió el pop, el arte conceptual y la esperanza de las minas que estamos hartas de este gobierno. Sí, es una crítica elevadísima. ¿Disputa poder político?
Fue muy oportuno que sea publicado el mismo día que se dio a conocer el dato de la pobreza durante el primer semestre (que alcanzó el 53%). Nos da representación a las feministas y a las minas en general, ni hablar. Necesitábamos ver a una artista cantando enojada en el medio de tanta pibita beboteándole a tipos con bases de reguetón (no te insulto, te describo: yo consumo música urbana como pan caliente). Más aún cuando Lali se morfó al inútil del presidente criticándola como si fueran iguales, cuando él lleva la investidura del poder de la máxima autoridad del Estado.
Sin embargo, la respuesta del otro lado fue light. Salieron algunos tuiteros, pero no con la virulencia e intensidad con la que vivieron la chicana del fútbol. Milei dio un solo RT sobre el tema, bastante sutil dentro de las barbaridades que venimos leyendo. Hubo algunos libertarios que osaron elaborar pensamiento: “Bueno, Milei no debe ser tan malo si deja que se burlen de él de esta manera y no dice nada”.

¿En qué radica la diferencia con Rebord? En que Lali es una mujer que está disputando sentido desde la cultura. Habla en un lenguaje que nosotras valoramos pero su postureo no hiere la masculinidad libertaria porque ellos están viendo a una feminista enojada. No le conceden la autoridad de igual a igual que encuentran en el streamer. Como vimos al principio: el título de Hombre™ es concedido por el reconocimiento de otros varones.

Epílogo: cómo dar la batalla cultural tarada
Empecé a usar Twitter como una troll feminista hace algunas semanas. Surte efecto en términos de visibilidad y alcance: mi cara se viralizó con un pito dibujado en Paint por el estimado @hagovmoreno. También crecí 400 seguidores y tuvo mucha repercusión un tuit en el que chicaneé a Juan Carreira (Juan Doe) por burlarse de la cuestión de género.
¿Construye algo por fuera del reconocimiento de una comunidad de opositores a Milei? Sorprendentemente, sí. Los trolls hablan con humor. El humor se considera apolítico, sin embargo es profundamente ideológico. A la par de hablar con gente que piensa como yo, me están empezando a seguir libertarios que se ríen de las pelotudeces que publico y se calientan con mis fotos haciéndome la linda.
🚨 Dos reglas para entrar a jugar a la calle online:
- Tener tus objetivos claros.
- Si te lo tomás en serio, perdés.
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- 2026-08-26 21:24:03