Crónica de una muerte no anunciada
La oscuridad y la soledad me incrementan las ganas de escribir sobre ti que nunca fuiste mía, oficialmente, pero jamás fuiste ajena ni para…
Crónica de una muerte no anunciada
La oscuridad y la soledad me incrementan las ganas de escribir sobre ti que nunca fuiste mía, oficialmente, pero jamás fuiste ajena ni para mí ni para la familia.
Hace unos meses empezaste a sentirte mal, donde hago mea culpa, porque casi nadie lo tomó enserio. Cuando vimos los síntomas nos alarmamos pensando que con un tratamiento de pastillas ya estarías ladrando y corriendo como siempre, pero que ingenuos fuimos todos. Pasaste por 3 doctores y con ninguno mejorabas, hasta que te llevamos con el doctor de confianza y nos dieron la noticia más fría que pudimos escuchar: tenías cáncer y tu cuerpo ya había hecho metastasís. Mi cuerpo se tenso sin saber cómo reaccionar porque no creía que a las mascotas el cáncer los consumía asi. Ahora lo estaba viviendo en primera persona y no era nada agradable.
‘‘Solo denle calidad de vida, no hay un tiempo estimado’’ nos dijo el doctor, sin embargo, cada día era más díficil intentar darte esa calidad que decía. No te levantabas y teniamos que licuarte la comida, pensaba dentro mío ¿Esto es calidad?. Los días pasaban y no comías nada, te aislabas y te escondías bajo la cama, queria ahorrarnos el dolor de verte mal — Qué considerada-.
Te quejabas en silencio y lagrimeabas cada que te quedabas hechada en el sófa de siempre.

Tus ojitos me demostraban que estabas sufriendo y lloraba de impotencia. No sabía qué te dolía, qué podía hacer, sabía que es biológicamente imposible darte uno de mis órganos o todos pero me ilusionaba en que algo milagroso iba a pasar. He estado alejada por meses de Dios pero estas semana le pedí por ti, si bien yo he sido una ausente hija para él, tú eres un ángel que no tiene voz para pedir ayuda. Le pedí que te fueras sin dolor y que nos dé calma a todos lo que te hemos cuidado hasta ahora.
Mi tía, tu dueña, no demostraba tristeza o preocupación y eso me enardecía porque solo podía pensar en mi Vaka, en cómo me podría yo si le pasará lo mismo, cómo ya hubiera vendido todo lo que tengo por salvarla y si eso era imposible que me hagan dormir con ella. Nada me importaba, nada justificaba que su propia dueña no llorará no se enojará. Entiendo su condición con la esquizofrenia y cómo los tratamientos pueden adormecerte o inhibirte de los sentimientos pero AL MENOS DI ALGO, MUESTRA ALGO, ABRAZALA, BESALA, ACARICIALA, DILE QUE YA TODO VA A PASAR.
Ayer, 28 de marzo llegué temprano de clases preocupada por ti, sabía que sería tu útimo día con nosotros, así que te tomé en brazos y salimos a la avenida, aún tenias fuerzas y energía para ladrarle a otro perritos y eso me enojaba. Luego de 15 minutos viendo a los carros pasar regresamos y te deje descansar otra vez. Hoy, 29 de marzo, mis primos, mi hermana, mi mamá, mi tía, y tu dueña se acercaron a despedirse de ti, ya no te levantabas, todos lloramos al rededor tuyo como si un hijo se estuviera muriendo. Y solo pude pensar qué tan injusta es la vida, qué tanto me va a destruir cuando mi propia hija se vaya, qué mierda va a pasar conmigo porque sé perfectamente que me voy a morir en vida. Quizá por mi TLP que intensifica todo o porque la amo con toda mi alma. Te pusimos una manta, te cargue en brazos y tomamos la moto. 4 soles costaba el llevar una vida a morir, 4 soles costó hacer dormir a una inocente. En la moto, fuiste tomando aire por la ventana cómo si no supieras nada de lo que iba a pasar, pero yo seguía llorando. Llegamos y no quería que abran la puerta. Quería seguir sosteniendote. Abrieron y rompí más en llanto, tu dueña me pidió que te pasará a ella y solo pude sostener tu cabeza, darte besos, rozar tu nariz con la mía y soltarte.

Pasaste a sala y me miraste, por una última vez. Solo espero no hayas sentido miedo ni temor. Prepararon todo y te inyectaron. Así en menos de 1 minuto comenzaste a dormirte, el doctor te monitereaba, agregaba más dosis y te ibas durmiendo. Lo supe cuando el doctor colgó su aparato. ‘‘Ya está descansando’’, ya no tenía lágrimas, solo vi mi celular 2:54 marcaban, ya estabas sin dolor. Ya no tenía fuerzas para cargarte y llevarte a casa a entrerrar. Lo hizo mi tía, tu dueña, quién hasta ahora no habia mostrado ni una pizca de tristeza, pero te acompaño mientras te dormías y cayeron varias lágrimas, ahi supe que al menos sí te habia querido un poco.
A las 8:25 te enterramos, te puse flores y me despedí una última vez, estabas pesada, helada y rígida. Sigo llorando y probablemente seguire llorandote pero solo espero que cuando Vaka llegue contigo al cielo de perritos juegues con ella mucho mucho.

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