LO ACTUAL DEL ATAQUE DE PÁNICO
Pensar el pánico hoy implica tener en cuanta una serie de variantes, que no solamente se trata de variantes teóricas, sino también, de…
LO ACTUAL DEL ATAQUE DE PÁNICO
Pensar el pánico hoy implica tener en cuanta una serie de variantes, que no solamente se trata de variantes teóricas, sino también, de variantes que intervienen en el hacer cotidiano del sujeto.
La nosología freudiana de mas de cien años termina siendo sumamente actual, avalada por la OMS (organización mundial de la salud), al mismo tiempo que ronda una pregunta sobre lo actual, lo que hoy día interviene en los cuerpos produciendo la captura y el horror del pánico.
□ De la nosología freudiana al semidiós Pan
Podemos ubicar dentro de la nosología freudiana como lo que hoy es denominado por la OMS como ataque de pánico, ya aparecía en las clasificaciones que Freud iba desarrollando en su época. En la nosología freudiana podemos ubicar tres momentos claves. El primero va de 1894 a 1896 y se fundamenta en la teoría del trauma. Un segundo momento que tendrá su corte aproximadamente en 1924, donde se sostiene en la teoría de la fantasía. Y el tercer momento nosológico estará dado por la teoría de la castración.
Parándonos en la primera nosología freudiana, podemos observar que luego de un movimiento nosológico fundamental Freud logra separar de un lado los cuadros donde interviene alguna tramitación psíquica, y del otro aquellos que no.

Mientras tanto, del lado de las neurosis, donde solo estaba la neurastenia, lo que hará es descomponer ese cuadro. Una vez que deja a la neurastenia sola necesita ubicar una entidad que llene ese vacío. Para eso descompone la neurastenia en dos entidades, de un lado deja todos los síntomas que son efecto de lo negativo, y del otro lado, todos aquellos síntomas que son producto de un exceso de excitación. Esta operación lleva el título de su obra, “Sobre la justificación de extraer de la neurastenia un complejo determinado de síntomas con el nombre de neurosis de angustia” (1895). Tiempo después este grupo se llamará neurosis actuales. Considera que el origen no está relacionado con el pasado infantil, sino que corresponde a una cuestión actual, en el presente, relacionada a una mala descarga de lo sexual.
Así postula que la neurosis de angustia es una afección centrada en el síntoma de la angustia, teniendo en su base un estado de excitabilidad general. Se puede expresar como angustia crónica o como expectación ansiosa. Puede presentarse en estado puro o con equivalentes somáticos. Estos síntomas particulares que pueden ser equivalentes del ataque de angustia son: a) Perturbación de la actividad cardiaca, b) Perturbación de la respiración, c) Ataques de sudor, a veces nocturno, d) Ataques de temblores y convulsiones, e) Ataques de bulimia, f) Diarreas emergentes en forma de ataques, g) Ataques de vértigo locomotor, h) Ataques de parestesias.

Estos síntomas que se agrupan alrededor de la angustia, Freud los define así: “Llamo neurosis de angustia a este complejo de síntomas, porque todos sus componentes se pueden agrupar en derredor del síntoma principal de la angustia; cada uno de ellos posee una determinada relación con la angustia”.[1]
La diferencia entre estos dos tipos de neurosis se encuentra en su etiología. Mientras que en la neurastenia la descarga sexual es defectuosa, en la neurosis de angustia hay ausencia de dicha descarga. Tengamos en cuenta que “antes de Freud la angustia no existía en la psicopatología”.[2]
Mucho tiempo después, será de gran asombro ver como la Organización mundial de la Salud postula una serie de síntomas para caracterizar el ataque de pánico, en gran parte coincidentes con los propuestos por Freud en 1895.
Particularmente en este periodo de violencias e incertidumbres es notable como se puede observar en algunos casos el empobrecimiento del sujeto que lo deja frenado, estancado, paralizado frente a determinadas acciones. La incertidumbre por lo que vendrá frena al sujeto, lo deja sin posibilidad de acción. Considero que esta inhibición de hoy día es claramente un modo de no acercarse a lo angustiante que envuelve a la incertidumbre.
El prefijo pan viene del griego pant, y significa todo. Por eso este prefijo aparece en varios vocablos para indicar una totalidad. El prefijo demos designa a la población. De ahí se desprende que pandemia implica la totalidad de la población acechada, en este caso, por el virus ya conocido por todos.
Me gusta pensar la idea del ataque de pánico en relación con el mito del semidiós Pan. Otra vez nos encontramos con el prefijo pan. Este semidiós, mitad hombre mitad animal, habitaba en bosques y selvas. Compartía su espacio con ovejas y otros animales que perseguía como a modo de juego. La verdad que suena bastante pintoresco. Pero lo cierto es que Pan no era tan pintoresco. Su aspecto de fauno con cuernos y patas de cabra lo convertía en algo sumamente feo, desagradable. Pan tenía un entretenimiento, aparte de corretear ovejas. Se escondía al costado del camino, justo donde se formaba un desvió, donde los caminos se bifurcan y esperaba a los peregrinos para asustarlos. Les aparecía detrás del árbol, imponiendo todo su susto y furia. Frente a esta aparición imprevista que rompe con toda tranquilidad en el camino, los peregrinos debían rápidamente decidir qué camino tomar, que hacer, como salir de esa situación.
Se conecta el pan del todo y el pan de este semidiós horroroso. Como el ataque de pánico, todo lo abarca conjugándose con una cuota de horror.
Me interesa puntualizar aquí como aparece el pánico. Parecería que el pánico aparece allí donde frente a una elección, frente a una decisión por tomar, frente a la incertidumbre que eso conlleva, lo que sucede es que al sujeto se le esfuman los referentes simbólicos, quedando capturado y paralizado por ese todo horroroso. Lo inquietante ante lo desconocido introduce algo de “lo siniestro”, lo horroroso.
□ Cuerpo tomado. Lo actual
Me gusta decir que el cuerpo queda tomado. Frente a la embestida tan particular en los casos actuales, el cuerpo termina quedando tomado. Uno podría pensar que siempre queda tomado, ya que un síntoma que resuelve, aunque sea por compromiso, termina tomando algo del cuerpo.
Este cuerpo tomado no puede dejar de sufrir los avatares de la época. Lo actual reactualiza algo de lo actual freudiano. No se puede dejar de pensar en lo que recorta el cuerpo hoy día como nuevas formas sintomáticas. Llegan al consultorio cuadros que parecen novedosos, formas clínicas desbordadas, relatos que se construyen desde posicionamientos diferentes. Todo esto ha llevado a que denominemos a esta clínica actual como “clínica de los bordes”, “clínica de las patologías graves”, “nuevas patologías”, “patologías actuales”, etc.
Siguiendo la línea de Leonardo Leibson, uno podría preguntarse: ¿Qué es lo actual para el psicoanálisis?, y sobre todo, ¿Qué nos hace la aparición de estos nuevos cuadros a los psicoanalistas?. “Seria trivial negar que el desarrollo de la ciencia y la tecnología, las modificaciones políticas, los trastornos sociales, las innovaciones culturales, los cambios en los usos y costumbres, producen también modificaciones en lo imaginario, simbólico y lo real de cada día”.[3] Resumiendo, Leibson menciona que quizás los problemas no sean tan nuevos por si mismos sino por la coyuntura que los alimenta.
Así como les marque que la OMS establece una serie de síntomas para el ataque de pánico que coinciden con los planteados por Freud cien años antes, les digo que lo que hoy aparece enmarcando esta clínica actual también son cuadros que Freud delineaba en ese entonces. Son los cuadros que hoy nombramos como psicosomáticos, anorexia nerviosa, bulimia, adicciones, toxicomanías, etc. Estos cuadros no solo eran delineados por Freud, sino que elaboro una teoría acerca de cómo abordarlos en relación con la transferencia y sus dificultades. Pensó también en su etiología, la cual se encontraba ligada a la sexualidad. Lo interesante acá es poder pensar que estos trastornos no dejaban de estar ligados a lo cultural, a lo que atraviesa socialmente al sujeto (la virginidad, abstinencia, métodos anticonceptivos, el coito interruptus, modos de abordar lo sexual, etc). Lo social ya intervenía en el cuerpo de los sujetos en 1895…
Pensemos como interviene hoy día lo social en los cuerpos. Vivimos en una sociedad “de consumo”, que al mismo tiempo que instaura ideales a cumplir, consume al sujeto. Hay un recorrido de ansiedad que se instala en el sujeto. Se vive en alerta, inseguridad, lo inquietante y amenazante retorna todo el tiempo. La época está marcada por la incertidumbre, los amores extremos y las guerras desmedidas. Lo económico, lo social, lo vincular y el derrotero del camino hacia la soledad.
Pero no todos terminan con un ataque de pánico, y eso da cuenta no solo de la singularidad de cada uno, sino también de la falta de garantías de la época, ya sea para un desborde o para un anudamiento sintomatico. Sabemos que los diferentes momentos sociohistóricos y las culturas producen síntomas de moda, estos se terminan construyendo de modo singular para cada sujeto.
L.C.-
[1] Freud, S. (1895) “Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de neurosis de angustia”. En Obras Completas, Volumen 3, Bs. As. Amorrortu. 1981.
[2] Mazzuca, R. (2009) “La transformación de la histeria. La hipocondría y la neurastenia”. En Cizalla del cuerpo y el alma, la neurosis de Freud a Lacan. Bs. As. Berggasse ediciones.
[3] Leibson, L. La maquina imperfecta: Ensayos del cuerpo en psicoanálisis. Bs. As. Letra Viva. 2018.
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