La epigenética y las emociones atrapadas
El cuerpo habla y hay que aprender a escucharlo. ¿Qué sabemos de la energía y nuestra expresión génica?
La epigenética y las emociones atrapadas
Photo by Nsey Benajah on Unsplash
Es el primer día que voy a decir esto. Hoy es el primer día que voy a decir esto. La energía, esa energía que nos lleva a todas partes y se extiende en cualquier sitio en donde estamos. Acabo de terminar una llamada con una persona cercana a mi, aunque nunca hemos tenido una cercania real. Nunca nos hemos procurado. No hay un lazo de amor, sino de resentimiento.
Nuestras historias de vida son muy diferentes. Ella alineó a la familia, yo huí de ella. Le mando mucho amor, aunque sé que en los más profundo de su ser ella esta insatisfecha consigo misma y enjada conmigo. ¿Qué puedo hacer yo? Bendecirla y mandarle mucha buena energía. Así como yo, ella también sufre y no sabe como expresar sus sentimientos negativos, nisiquiera sé si los reconoce.
Escribir consistentemente. Hoy estoy escribiendo este texto con mi hija a un lado de mi, una niña de tres años que no quiere dormir, y obligarla no es exactamente una opción. ¿Cuál es la mejor manera de dormir a un niño? Rutinas, la respuesta correcta es: crear rutinas. Sin embargo, crear rutinas saludables es una trabajo para expertos, para padres con energía infinita, y mi energía termina alrededor de las 9 pm. Ahora son las 9:50 y mi hija sigue despierta, a un lado mio. Una bendición tenerla. Mucho trabajo atenderla.
He estado leyendo de epigenetica, y de como los traumas se pasan de generación en generación sin siquiera ser conscientes de ellos. Somos víctimas de víctimas. Sí queremos sanar, entonces tenemos que trabajar nuestras emociones y estar dispuestos a sentir, lo que mucho de nosotros no queremos. Tenemos que enfrentar nuestros miedos e ir por eso que nos mueve, que nos emociona. Enfrentar los miedos toma tiempo, pero con tiempo y práctica se soluciona.
Rentimiento, coraje y enojo es lo que siento hacia mi familia y al mismo tiempo es lo que siento hacia mi. Sé que estámos conectados y que llevamos la misma herida cargando. Cada uno ha elegido nuestro camino y hablamos poco entre nosotros. Nos juzgamos con facilidad. Que tonteria. La muerte está tan cerca, la enfermedad tan cerca, y nos seguimos aferrando a lo negativo. A la toxicidad que crea una energía que siempre se enfoca en lo malo de la vida.
Creo que a través de quejas, victimización, resentimiento, escases, injusticia, miedo y enojo me enfrenté a la vida. Lo aprendí en la niñez, y hasta ahora me doy cuenta de como estas creencias y energías molderon mis deciesiones y mi forma de ver la vida. Tengo una gran responsabilidad de crecer. Quiero ser una mujer sana por mucho años, quiero tener movilidad. Quiero perdonar y dejar ir las emociones negativas. Quiero ser libre y vivir feliz. Quiero ver a mi hija Helena completa, que no siga mi ejemplo tal cual. Deseo crecer para que ella crezca, para que no repita mi historia de vida, ni la de mi madre o de mi abuela.
Una de las cosas que quiero trabajar en este año es el proyecto de amor incondicional a mi misma. Amarme incondicionalmete, así como soy. Sin importar lo que puedan decir los demás. Que hermosa imágen el verme al espejo y sentir un amor puro, sin criticas, sin juicios. Sentirme bien con mi apariencia, por mi peso. Arreglarme para mí y vestirme para mí no para los demás.
Estoy en el camino. Quiero ver los rostros de otras personas sin preocuparme sobre si me critican porque me veo fea, bonita, horrible o hermosa. ¿Es la valoración de los otros relevante? Para mi sí. ¿Por que voy a definirme a través de un adejtivo calificativo? Así que cuando veo que la gente me ve, en vez de preguntarme, ¿qué pensarán de mi? ¿Por que mejor no enfocarme en lo que estoy haciendo en ese preciso momento?
El amor incondicional es una trabajo importante en la vida de todas las personas que quieran crecer espiritualmente. Es tan fácil juzgar y valorar cosas efímeras. Un coche, por ejemplo. La juventud, otro ejemplo. Me estoy haciendo vieja, cada día que pasa en un día menos. ¿Qué estoy esperando para empezar a vivir? ¿Qué me importa si tengo el ojo tuerto o la nariz diferente? Me amo, me quiero amar, me quiero aceptar.
Gracias vida. Gracias familia. Gracias cuerpo por tolerar todo las acciones negativas que hecho contra ti. Quiero sanar, quiero que sanemos juntos. Quiero que te expreses y ayudarte a soltar. Somos libres, somos felices. Abre los ojos del alma.
P.S: Texto sin editar
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