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Corro ciego, como zorro.

Por Mechy Gael, originalmente publicado en “El cielo que borro”

Gael Q. · 2026-06-30 02:03 · 0 claps · 5.3 min read
#relato #fábula #ensayo-literario #cuento #narrative
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Wiki topics: LIT · Literature & Writing ✍️ · Writing & Creative

Corro ciego, como zorro.

Por Mechy Gael, originalmente publicado en “El cielo que borro”

Le dedico el siguiente cuento a mis queridos amigos Gael y Omar, la astucia luego nos gana pero, el orgullo no y por eso los agradezco todos los días.

Cuando era pequeño, corría entre los laberintos como quien descubre que tiene patas. No por urgencia — todavía no había tanta — , sino porque cada curva prometía un espacio aislado si te alejabas lo suficiente. El olor del muro a mi derecha cambiaba: cemento duro, piedra húmeda, tras trotar suficiente puedo decir con confianza que el interior de este lugar se siente más cuidado de lo que nos contaban en la iglesia. No tenía ojos en ese entonces, no es que cambiaría; me encontraba en otro mundo, uno que cabe entero en la nariz, los oídos y mi astucia.

Nos sentamos hacia atrás, 4 zorros viviendo en un bosque comunitario; cada familia era propietaria de sus propias hectáreas, tras unas semanas en este lugar, mi madre encontró el único punto de reunión estable en este bosque; poco después de eso, convenció a mi padre de que nos llevará a la iglesia. Entonces ahí nos veías, mi hermana, madre, padre y yo siendo recibidos para el servicio: siempre el mismo sermón sobre flores azules, señas rojas, la diosa o el peligro del laberinto.

Recuerdo el terror que esos sermones dejaban, mi hermana siempre me intentaba dar pesadillas con esos cuentos. Me susurraba como una voz que viaja con la ligera actitud de una hoja de árbol, decía ¨Primero te platica, luego te pierdes entre las curvas con pasto que extrañan el afuera, corriendo más rápido, cada vuelta un nuevo ramo invisible como el resto del laberinto¨

Cimenté este terror de que la Diosa y el laberinto eran malos. Tanto que renuncie el bosque junto a la iglesia que de pronto, se habían vuelto lo único que restaba de mi infancia.

Pero, tras una noche revuelta de sueños y memorias entendí que, magia o no, sermones o no, si realmente se puede atrapar el pasado, estaría ahí.

El boleto para entrar son tus ojos, si tan solo lograra esquivar el azul, podría negociar con la diosa por mi familia. En la iglesia nos contaban que las malas señales venían en ondas azules, puestas solo para explotar el ingenio de cualquiera lo suficientemente noble para llevarse un pedazo de ese lugar.

Entre extático, mis instintos de zorro más despiertos que nunca y solo tras pasar a lo que bien creía el segundo piso, esas flores empezaron a molestar; dicen que “Donde hay flor azul creciendo” … “Fue piso tronado por la Diosa.” Huelen como la cosa que extrañas tras un día denso de pérdida.

¨Una voz imperceptible pero que nunca quieres olvidar¨ era parte del sermón.

A la tercera ronda de mis vueltas, note algo diferente, un olor familiar como el frío que nos dejaba ese bosque, y otro, metálico y ardiente como las gotas de sangre que un buen juego siempre nos dejaba. Sentía como si los lapsos de concreto me llamaran a nunca olvidar esos momentos.

Con una cortada precisa usando mis garras, tome las que olían a casa, ignorando las de sangre; manobre los muros con más intención que antes, seguro de mi astucia. “A usar los mapas de mi cabeza.” pensé. Sin embargo, antes de poder empezar mi rumbo tuve la conversación más extraña. Con esa voz que nunca quieres olvidar, perdida como las flores que acababa de tomar.

“¿Cuánto llevas aquí?”, preguntó la voz. Usualmente ya hubiera ofrecido una pata para trepar, al menos antes de que capten lo zorro de mi ser- Sin embargo, un ¨Perdoname” resonó. Sentí como mis oídos se me dirigían al opuesto rumbo que iba a trepar “Las flores quietas llevan tanto. Dicen que si tomas una, renuncias ciertas oportunidades”

¨¿Y cuándo fue la última vez que te dejaste olerlas?¨- una sonrisa sombreaba mis whiskas, ¨ Mejor te ayudo a llevar unas.”

En cuanto paró la voz cálida, continúe mi rumbo con un sentido de que mi legitimidad había sido robada, otra vez encima del laberinto. Excepto que no me llegaba ese olor de cemento y mis patas ya no sentían la leve humedad que el segundo nivel implica. De hecho, lo opuesto pasó, entre más me intentaba orientar o entre más clara la imagen del mapa del laberinto se volvía en mi cabeza, más creía que este lugar podría ser un tipo de chiste; sin embargo, tras escuchar unas risas, note que realmente ocupaba la ayuda de otros. Fue cuando bajé los muros tan rápido como los trepé.

Portada asistida con IA

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¡Oigan!” Sus risas se detuvieron. “¿Por qué las risas? ¿Creen que tengan algunas para compartir? Nos podríamos ayudar si ocupan mapas mentales.” El aire se volvió perturbador. Solo escuché el tirón apurado de una bolsa abriéndose, algo siendo empujado dentro, y luego el cierre brusco de quien no quiere ser visto. Di un salto corto al otro lado del muro. Había estado tan seguro de mi rumbo y aun así me perdí.

Todavía recorrí un rato en la parte superior del laberinto, escuché los cantos de los pájaros y más risas en el camino de las que había escuchado desde que me aislé de la iglesia hace años. Camine hasta sentir que me resbalaba, junto a un cansancio aterrador, decidí darle la oportunidad a mis instintos. Me acosté en el piso del laberinto, esta vez el pasto estaba más lodoso de lo normal, tanto que dejó una mancha sobre mi espalda al acostarme. Olí el techo, escuche el sol caer, por su derrota los grillos cantaban. Y una lágrima baja abrió el rumbo para que mis sueños tomarán vida.

Desperté y logré abrir los ojos; lo cual es imposible para esta prisión. Estaba en medio de una cancha de fútbol que hace mucho fue abandonada, de las que ni tienen redes y el piso está creciendo encima de los viejos marcadores de penal con capas de pinos a mi alrededor. Todo brillaba con la inocencia de mi infancia y mis garras padecían de su experiencia al meterlas en vista. Solo le agarre un vistazo al nostálgico alrededor antes de que empezara a escuchar una voz.

“¿Porque las cortaste pequeño? Las flores de sus ramos.” Su voz era brisa, cargaba el mismo terror que un combustible nuclear si este oliera a perfume. “la verdad solo las iba a contemplar¨

“Ja, ja, pero, mi niño, yo no soy de tu familia” Era como si el fin de sus palabras resonaba con la esperanza de mi madre y la furia de mi padre, un regalo atado en advertencia amarilla.

¨¿Buscas rellenar las macetas de tu casa? Creeme que esas flores solo son el primer paso,” ¨los pájaros rojos te demostraran el rumbo, eso es¨. ¨¿Y si los sigo que pasara?¨ Aproveche la oportunidad, ¨ ¿Acaso el aroma de estas flores te causa emoción?”

“Claro mi zorrillo, pero no por las causas que tu vez- En ocasiones me aburro y tomo una vuelta para encontrar todo tipo de animales en este lugar. Mis pasos siempre han recibido más desfortuna a este lugar de lo que quisiera, pues, las flores crecen justo para quien descubre que tiene patas¨

Mi visión comenzó a cerrarse, el brillo que pasaba entre las hojas de los árboles se volvió una neblina antes de que el resto se cerrará, y la diosa me pegara con su última revelación.

“Si no estas aqui con nadie, tampoco saldrás con alguien. ¿Realmente quieres estar aquí reviviendo un pasado que ni es tuyo?”

Es posible que la pesadilla fue más profunda de lo que creía, pues desperté al menos medio día después, mi piel tibia por los rasguños del sol, escuchaba los llantos de los pájaros nuevos, posiblemente me espiaban.

Solo se que agarre mis flores y le seguí. Fue cuando me permití avanzar, ni la ciega ni los cantos de la diosa o sus pájaros serían suficiente, aún no había cumplido mi camino.

Gracias por leer y como siempre, si te da tiempo, checa mi sito.


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