Post-It 12: De urgencias y actualidades del joven arte contemporáneo cubano
Por: Melany Santana Guevara y Lorena Heredia Mancebo
Post-It 12: De urgencias y actualidades del joven arte contemporáneo cubano
Por: Melany Santana Guevara y Lorena Heredia Mancebo


Vistas de la exposición Post-It 12. Galería Collage Habana
El jueves, 25 de septiembre del presente año se inauguró la exhibición de la duodécima muestra-concurso Post-It. El evento transcurrió de simultánea entre las galerías Collage Habana y Galiano del Fondo Cubano de Bienes Culturales, entidad fundadora del concurso. A propósito, reflexionamos sobre su tradición expositiva y su función en la promoción de la escena nacional del arte emergente. Post-It surge en los albores de una contemporaneidad que exigía de la política cultural cubana renovar el diálogo entre las instituciones estatales y los nuevos actores del acontecer artístico nacional. Entre los principales planteamientos se encontraba la proyección internacional y la comercialización del arte emergente cubano. A partir de entonces se activaron la búsqueda y la aplicación de nuevas formas organizativas y de remuneración del sector artístico que promovieran la producción y venta de bienes y servicios culturales. La creación del Fondo Cubano de Bienes Culturales en 1984 marcó un precedente al introducir la venta de arte, aunque sin consolidar un mercado interno.
Como resultado de estos esfuerzos por establecer una red de comercialización artística años después, en 2013, surge Post-It : Arte Contemporáneo. Este emerge como una respuesta a las limitaciones de los certámenes tradicionales, los cuales, aunque diversificados, carecían de un componente comercial significativo debido a las restricciones institucionales.
Bajo la premisa de aumentar la visibilidad de artistas jóvenes y facilitar su acceso a circuitos institucionales y comerciales, desde sus inicios se ha enfocado en visibilizar a artistas cubanos de entre 18 y 35 años. De esta manera ofrece a creadores emergentes la oportunidad de exponer desde etapas tempranas de sus desarrollos artísticos –en muchos casos por primera vez –, mientras sirve como plataforma para la comercialización legal de sus obras. Esta doble función si bien puede generar posturas divergentes en cuanto a la incidencia del carácter mercantil sobre el valor estético, representa una alternativa necesaria dentro del panorama de promoción del arte contemporáneo.
Su singularidad como propuesta radica, precisamente, en integrar en un mismo evento la exhibición, el financiamiento a través de premios, la difusión mediática y el apoyo curatorial para proyectos personales en los casos de los premiados. En este sentido, sus proyecciones han permanecido sin grandes modificaciones a lo largo de estos años de existencia, salvo aquellas que, desde la política de admisión, posibilitaron ampliar y diversificar su alcance. Con ello se hace referencia a la inclusión, a partir de la octava edición, de artistas que hasta el momento del concurso no constan en el Registro Nacional del Creador y, en la oncena, se restringió la participación a aquellos premiados en ediciones anteriores del concurso (sin incluir las menciones).

En términos curatoriales, trasciende el concepto de muestra de tema acotado y se presenta como un espacio de encuentro entre diversas sensibilidades, lenguajes y posiciones estéticas. En las obras se reiteran discursos que parten de un sentir personal para reflexionar sobre lo nacional o lo local, con constantes apropiaciones de códigos que hoy son parte central del debate artístico mundial. Asimismo, abarcan tanto la reinterpretación de medios y técnicas entendidos como tradicionales, hasta la imbricación de códigos extra-artísticos, y la mixtura interdisciplinaria. Esta diversidad permite la concreción de una de las pretensiones del concurso: realizar un mapeo del presente creativo cubano que abogue por la polisemia interpretativa de las piezas.
En relación con estos preceptos se erige una nueva entrega de Post-It 12, para enaltecer la libertad creativa y la heterogeneidad. En este sentido, a pesar del descenso en la cuantía de la nómina de artistas de las últimas entregas, este año la cantidad de creadores seleccionados aumentó a treinta y seis. Se menciona un aumento pues, aunque en las primeras ediciones del concurso se rondaban los cincuenta participantes, las últimas entregas no superaban la treintena de participantes. Por otro lado, el conjunto de obras se encontraba marcado por la presencia de una obra por creador.
A pesar de su emplazamiento en dos espacios diferentes, la coherencia entre las piezas se construyó como una gran y única exposición. Esta no sigue el modelo curatorial que parte de una idea unificadora previa que permita el agrupamiento por líneas temáticas o conceptuales bien definidas; sino, del conjunto de propuestas enviadas al concurso, lo cual obliga a que la museografía se construya, en palabras de Abram Bravo Guerra –uno de los curadores insignes del concurso–, «al revés»1, a partir de los vínculos posibles que puedan propiciar las obras per se.
El carácter adaptable del montaje responde también a las condiciones del propio concurso, dado que recibe propuestas de artistas jóvenes, muchos con escasa experiencia expositiva o limitados recursos de producción. Por lo tanto, la museografía se concibe como un ejercicio de mediación: un intento por articular un cuerpo expositivo coherente a partir de materiales dispares. A través de las similitudes conceptuales o estéticas, se concibe una exposición, sin forzar o buscar un concepto preexistente. Esa lógica de ensamblaje visible dota a la muestra de una energía particular: las obras parecen hablar entre sí desde sus diferencias, y esa conversación accidental se convierte en parte del sentido de la exposición.
Los artistas se expresan a través de lo íntimo, lo social o lo irónico. La pintura irrumpe con una fuerza impetuosa, mientras que otras manifestaciones visuales, aunque no ausentes, escasean cuantitativamente. Si bien diversas, las obras se relacionan en cuanto a los tonos con los que se abordan determinados conceptos, y los medios en que se materializan. Y es que en un contexto de escasos recursos y de constante experimentación dentro de la búsqueda expresiva, las realidades de estos artistas permean sus creaciones.

Artista sin nómina, sin currículum, sin historia (2025), Daniel Antón Morera. Instalación.
En este sentido, cabe destaca Artista sin nómina, sin currículum, sin historia, obra expuesta específicamente en Galería Collage Habana. La instalación de dimensiones variables, conformada por una figura masculina moldeada en yeso, con aspecto de mendigo y un aire duchampniano, se rodea de objetos corroídos que son a la vez basura y memoria. Esta, en genuflexión, estira su mano a la merced del espectador, el que puede regalarle con su breve atención una limosna o tan solo indiferencia.
Otra de las principales virtudes que han caracterizado el concurso ha sido el manejo del diseño de identidad visual. En esta entrega, provino de la mano de dos jóvenes diseñadores gráficos, Alex Martínez y Félix Azcuy, quienes crearon todo un universo visual en el que el post-it pasa de ser solo un elemento utilitario a ser el protagonista en la resolución de un crimen. .
Sobre este aspecto, cabe destacar ciertos aspectos en cuanto a la producción de un catálogo como parte del imaginario del evento. Por su alta calidad en cuanto a curaduría, textos y diseño editorial, sin duda alguna, ha sido la ganancia más significativa del concurso en materia de promoción y documentación de sus primeras entregas; tanto así que actualmente es una de las cualidades que lo distinguen de otras propuestas similares que atienden al arte joven (Malayerba o Puzzle, por solo citar ejemplos puntuales de propuestas contemporáneas). El recorte presupuestario ha hecho que esta iniciativa desaparezca debido a la incapacidad de costear una tirada impresa; sin embargo, con la pérdida del catálogo, también se pierde lo que suponía un gran acierto. Por otro lado, la promoción del evento se ha concebido mayormente de manera digital, vía redes sociales- cuenta de Instagram @postitconcurso y cuenta de las galerías @collagehabana_galeriadearte y @galeriagaliano.
Dicha promoción refleja los tiempos del cronograma de acción al operar por fases: lanzamiento de la convocatoria, recepción y evaluación de proyectos, anuncio de las obras escogidas, etapa de ideación curatorial y montaje, la inauguración de la exposición y documentación de su permanencia, anuncio de los premiados y anuncio de las exposiciones individuales de estos. Así, es posible conocer el estado actual por el que transcurre la experiencia en cada entrega.

Ocho meses después (2025) Andy Mendoza. 120x80x40cm. Hormigón y carrocería de moto en fibra de vidrio.
Los resultados de esta edición revelan el marcado interés de los artistas por la innovación y explotación constante de los límites que ofrecen las manifestaciones y lenguajes artísticos en pos de su expresión. Asimismo, la presencia cada vez mayor de temáticas de actualidad, que se fungen en un llamado de atención a la sociedad local e internacional, se hace evidente. A priori la relación entre Ocho meses después (Andy Mendoza, Prime premio), Veo Veo (Amanda Delgado, Segundo Premio) y Habbitepp (Kevin Oramas, Tercer Premio) podría tornarse difusa, pero si se observa con detenimiento pueden apreciarse los puntos de contacto: la resignificación de elementos (cotidianos, psicológicos e, incluso, históricos), la innovación técnica, conceptual o de formato, la extrema preocupación por la actualidad ambiental, social, cultural y artística.
Se trata de visualidades y propuestas únicas que se erigen como un resumen de la actualidad artística cubana, de lo que urge y lo que ostenta. «En tiempos de posverdad»3, como expresa el texto curatorial, Post-It no pretende construir narrativas, sino visibilizarlas. Su mayor virtud es brindar un espacio a la juventud artística cubana bajo una promesa, que se cumple a pesar de las peripecias que surgen en el camino: la acción institucional sigue apostando por la vitalidad del arte.
Bibliografía
Abram Bravo, «Diálogo con Abram Bravo (Curador y organizador de Post-It 12)», entrevistado por Naylaleydis Fraga.
Equipo de redacción de Artecubano. «Post-it 12: configuraciones urbanas y relecturas generacionales en el arte joven cubano». ArteCubano, septiembre de 2025.
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