Serú Girán, la ola del medio
La frase “todo tiempo pasado fue mejor” suele atribuirse a personas mayores, quejosas, a quienes les pesa más la nostalgia que la…
Serú Girán, la ola del medio
La frase “todo tiempo pasado fue mejor” suele atribuirse a personas mayores, quejosas, a quienes les pesa más la nostalgia que la capacidad de abrirse a nuevos horizontes. Pero con la música, el arte, el cine, y demás productos culturales, siempre se desatan este tipo de discusiones, sin importar la edad ni el contexto. Y quizás, quien era criticado en un momento, termina repitiendo la historia en el futuro.
En diciembre de 1977 el diario La Opinión publicó una **nota **bajo el título “¿Qué pasa con la música popular?”, donde se había formado una mesa de debate que enfrentaba, por un lado, a grandes músicos de tango y folclore como Edmundo Rivero, Osvaldo Pugliese, Ariel Ramírez, Leda Valladares y Julián Plaza, mientras que del otro lado se encontraban dos jóvenes Charly García y David Lebón, pocos meses antes de formar Serú Girán.
Leyendo la nota uno puede encontrar “ataques” sistemáticos del ala más experimentada y conservadora, hacia la postura liberal, relajada e incipiente representada en García y Lebón, quienes debían dar explicaciones sobre sus intereses y motivaciones musicales una y otra vez, casi pidiendo perdón por hacer lo que sienten. Aunque, obviamente, no se quedan ahí y retrucan, a veces dejando en jaque a alguna de los referentes que tenían frente a ellos.
Lo que planteaban los veteranos músicos es que Argentina carecía de una música popular autóctona, como lo fue, por ejemplo, el tango hasta los 50’s. Contrariamente, dicen, la juventud fue captada por la música extranjera -el rock- y se alejan de los valores culturales y nacionales identitarios. Este sector no veía diferencias entre la nueva música comercial y el rock progresivo, o el jazz rock. Todo lo que correspondía a este género les parecía lo mismo: música de afuera que corrompía a la juventud.
En respuesta, los jóvenes contestan que, si bien inicialmente fueron influenciados por bandas como los Beatles, en el presente aportan su propia impronta a su música, la tiñen de lo local, de sus barrios, de su gente, e incluso juegan con pasajes tangueros o folclóricos en algún tema; por lo que no solo es algo autóctono, sino también variado en estilos.
El debate tiene sentido en un contexto de grandes cambios sociales y culturales que emergieron en la década del 60’, donde la juventud buscó diferenciarse del “mundo adulto” y su visión conservadora, restrictiva y nacionalista, inalterada durante la primera mitad del siglo XX. El rock fue una voz muy fuerte dentro de estos nuevos movimientos juveniles, primero en Estados Unidos y Europa, y más tarde en nuestro país.
Dos meses después de ese debate, Charly y Lebón se encontraban en Buzios (Brasil) dando forma al nuevo grupo con el que tocarían los siguientes cuatro años: Seru Girán. Dentro de la maravillosa discografía de los popularmente llamados “Beatles criollos”, hay algunos temas que refieren a este conflicto generacional y musical.
Rápidamente se puede mencionar el tema Los Sobrevivientes, del disco La Grasa de las Capitales (1979), que arranca con una introducción tanguera en el piano. “Nunca tendremos raíz / Nunca tendremos hogar / Y, sin embargo, ya ves / Somos de acá”, exclama García. Si bien puede interpretarse desde el lado de la incomprensión artística, hay que tener en cuenta el contexto histórico, por lo que la canción tiene también una intención crítica hacia la dictadura militar: “Estamos hartos de huir, en la ciudad”.
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En 1980 publicaron su tercer disco de estudio, Bicicleta. El comienzo del mismo es claramente una respuesta a los veteranos que lo atacaban: A los Jóvenes de Ayer. Luego de una introducción instrumental de 4:40 minutos (inicialmente iban a ser dos canciones separadas), comienza un tema que claramente apunta a un sector específico: “A simple vista puedes ver / como borrachos en la esquina de algún tango / a los jóvenes de ayer”.
La canción no tiene que ver solamente con ese debate en el que habían participado años antes, sino que la pelea tango vs rock era algo que existía desde las primeras apariciones del género en nuestro país, la llamada “Nueva Ola”. Un famoso tanguero que parecía romper con esta dicotomía era Astor Piazzolla, quien se acercaba a los jóvenes e incluso amagó con hacer un disco con Spinetta, pero de repente empezó a criticar al rock y sus músicos de forma despectiva:
“Los roqueros argentinos tienen una gran desgracia, salieron y empezaron a ganar dinero. Y el que no lucha en esta vida no logra nada. Ganan dinero, se van a grabar a Estados Unidos y de lo único que se preocupan es de mejorar el sonido, comprar sintetizadores, teclados, las mejores baterías, cada equipo que me dejan con la boca abierta; en vez de estudiar”.
En el programa ***Elepé***, Charly cuenta que una vez lo vio a Piazzolla en una plaza en Nueva York y se acercó a decirle “¿Vos sos Piazzolla? ¡Chupame las bolas!”. Si bien la anécdota es improbable, García continúa diciendo que en ese momento lo vio como un “joven de ayer”, que paradójicamente también era criticado por los tangueros más antiguos y que, al girar la cabeza, hacía lo mismo con ellos. Esta situación, sumado al nombre del programa de televisión “Grandes valores del tango”, fueron algunas de las fichitas que le cayeron a la hora de pensar la letra de esta canción.
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Otro hecho concreto que desencadenó en el tema, fue haciendo la fila en SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música). Tiempo antes de formar la banda se encontraba en el lugar junto con Liliana Lagardé, por entonces pareja de David Lebón, y observaban que la mayoría de las personas usaban peluquines o el pelo teñido. Esto le hizo pensar a la entidad como un refugio de estos jóvenes de ayer: “Dylan decía que cuando te quedas pelado tenes que retirarte. Bueno, en SADAIC eso no va”.
La canción tiene una letra muy irónica que se dirige a estos jóvenes de ayer, hoy ancianos, que “empilchan bien” y “lloran el pasado”. Sin embargo, la música –con varios pasajes tangueros- puede interpretarse como un homenaje: “Podés decir ‘que tipos estos, que pálida’, pero no nos podemos olvidar que fueron nuestros. Que somos un poco nosotros”, aseguró el autor.
Lo paradójico de todo esto, es que en el mismo disco aparece una canción que representa el espíritu diametralmente opuesto al del primer track. “¿Te acuerdas del Club del Clan y la sonrisa de Jolly Land? / La música sigue, pero a mí me parece igual” canta García en Mientras Miro las Nuevas Olas. El Club del Clan fue un programa musical muy exitoso de la década de los 60’, de donde surgieron Palito Ortega, Violeta Rivas y Jolly Land, entre otros.
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Antes comenté que estos músicos surgidos en los 60’s formaban parte de lo que se conoció como La Nueva Ola, principalmente en Latinoamérica. Muy poco originales estuvieron 20 años después, cuando se comenzó a usar el mismo término –ahora de manera universal- para referirse a los estilos modernos. La canción habla de la new wave de fines de los 70’ y principios de los 80’, y de cómo estos grupos modernos copiaban –supuestamente- el estilo de los de la Nueva Ola “original”.
La crítica tiene que ver con el boom de la imagen como elemento de marketing, que empezó a pesar más que la música que sonaba. La carrera comercial -hoy completamente naturalizada- que hace que alguien se haga músico por la fama, saque un disco que la pegue porque se sube a la moda de turno, y al mes siguiente sea olvidado por la siguiente novedad. La música como un mar, donde las olas son pisadas por las que vienen detrás.
Aunque en una entrevista Charly reconoció que le gustaba la reinvención musical (incluso él tomaría mucho de esta más adelante), dijo que el tema no era en contra de ellos, sino que lo hacía de forma satírica: “Me encanta que haya venido la nueva ola y que se haya acabado un poco la onda de antes. Lo que pasa es que el uniforme y esa cosa de identificación me parece un poco burda”.
En cuanto a lo estético la canción dice lo siguiente: “Corbatas con saco gris, flequillo sólo hasta la nariz / La historia prosigue, pero amigos yo ya la vi”. Había grupos como The Knack o Talking Heads que acostumbraban vestir de esa manera, como homenaje al estilo Beatle. ¿Entonces el problema era solo la vestimenta? No exactamente. La new wave comprendió un espectro muy amplio musicalmente, por lo que se se incluían bandas como las mencionadas y otras como The Police, de la cual García era simpatizante.
La tapa del disco podría interpretarse en relación a este tema. Se los ve a los cuatro integrantes vestidos con chaleco y corbatín, y Oscar Moro tiene puesta una galera: “Estamos todos tristes, se nos ve como a patriotas frustrados”, menciona Charly en una entrevista. El arte de tapa estuvo a cargo de la artista Renata Schussheim, quien dijo no recordar cual fue el disparador para esa elección, por lo que queda a cargo de cada uno interpretar si es un mensaje anclado con la letra de esta canción, o una simple coincidencia.

Tapa del disco Bicicleta (1980)
A los Jóvenes de Ayer y Mientras Miro las Nuevas Olas muestran dos caras de una misma moneda. Ambos temas representan la subjetividad artística, el creer que lo propio es mejor, por un lado, desde el temor de la pérdida de identidad, y por el otro, desde la bronca del peso de lo comercial por sobre la calidad. Son tres generaciones musicales diferentes, de las cuales Serú Girán quedaba en el medio, burlándose de los dos extremos, y un poco también de ellos mismos. De esta manera saludan entre risas, como dando una palmadita en el hombro, a los “grandes valores del ayer”, y luego, con tono melancólico –casi tanguero- reflexionan: “Mientras miro las nuevas olas, yo ya soy parte del mar”.
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