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Nyla explora La Meca

Arabia Saudita - Relato 4 de 4

Soni DuqueMolina · 2024-12-25 00:34 · 100 claps · 4.5 min read
#viajes #arabia #meca #peregrino
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Wiki topics: FT · Fine-tuning & Adaptation

Nila explora La Meca

Arabia Saudita - Relato 4 de 4

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Cuando la alarma sonó a las once de la noche, Nyla no creyó que sería capaz de levantarse. Estaba agotada por el trajín de los últimos días, pero recordó que la cita con el grupo era a las 11:30 en el lobi del hotel para cruzar la calle, llegar a la gran mezquita y realizar la peregrinación menor Umrah que se planeó a esa hora porque no hace tanto calor como durante el día, y porque se cree que es cuando hay menos gente. A la mezquita al-Haram, en la que dicen que caben cuatro millones de personas, le cuesta imponerse porque está rodeada de hoteles inmensos, pero lo logra gracias a la abundancia de luces y a sus enormes estructuras.

Mezquita al-Haram, La Meca  Foto de la autora

Mezquita al-Haram, La Meca Foto de la autora

Nyla se quitó los zapatos antes de entrar y comenzó a recorrerla abriendo bien los ojos, observando cada rincón para no perderse de ningún detalle, mientras el grupo la afanaba diciéndole que rápido, que había que salir al patio al área de la Kaaba. Así es, cuando se viaja en grupo, todo es a las carreras.

Mezquita al-Haram, La Meca Foto de la autora

Mezquita al-Haram, La Meca Foto de la autora

Habían recibido instrucciones en Medina sobre cómo realizar la peregrinación. Los hombres irían con el cuerpo cubierto únicamente con dos toallas blancas, grandes que les proporcionaron en Medina. Las mujeres debían cubrir todo el cuerpo como siempre, y con ropajes preferiblemente blancos.

También les explicaron que el propósito de la peregrinación era que Dios perdonara todos los pecados de los peregrinos que le dieran siete vueltas a la Kaaba en dirección contraria a las manecillas del reloj, siempre y cuando lo hicieran con profundo arrepentimiento. Ese día de poca afluencia, Nyla calculó que había cien mil personas peregrinando con un fervor eufórico que ella nunca había visto. En determinado punto de la ronda, todos gritaron “¡Allahu Akbar!”, palabras en árabe que significan “Dios es el más grande”, y que Nyla recordó haber oído en otras ocasiones no tan virtuosas.

Kaaba en la mezquita al-Haram, La Meca Foto de la autora

Kaaba en la mezquita al-Haram, La Meca Foto de la autora

Al interior de la mezquita, a un costado del patio grande donde está la Kaaba, hay un corredor de unos 450 metros de largo. A un extremo está la colina Safa y al otro, la colina Marwa. Cuando los peregrinos terminan de dar las siete vueltas a la Kaaba, deben dirigirse al corredor de las colinas para realizar la última parte de la peregrinación que consiste en hacer siete rondas de una colina a la otra (recorrer de un extremo al otro cuenta por una ronda) tras lo cual, se cree que Dios habrá perdonado todos los pecados del peregrino.

Al fondo del corredor, una colina. Mezquita  al-Haram, La Meca — Foto de la autora

Al fondo del corredor, una colina. Mezquita al-Haram, La Meca — Foto de la autora

A eso de las tres de la mañana, Nyla y su esposo salieron de la gran mezquita con la sensación del deber cumplido porque no solo completaron la peregrinación Umrah, sino que lograron tocar la Kaaba, algo que muchos cuentan que es muy difícil e incluso peligroso debido a los empujones de la multitud, y posteriormente tocaron la estación donde dicen que está la huella del pie de Abraham, el personaje de la Biblia. Así que en aquella meca de actividad permanente, fueron a celebrarlo tomando té con los mejores dátiles del mundo en una tienda cerca del hotel.

Los tres días que siguieron fueron como los anteriores, pero como ya Nyla sentía que había cumplido, se dedicó a descansar, a observar lo que pasaba a su alrededor y a hacerse preguntas cuyas respuestas siguió inventándose, tratando de encontrar la razón de ser de las cosas. Curiosa por saber hasta dónde llegaba la opresión a la mujer, observó durante largos períodos en las calles, y nunca vio ninguna mujer al volante de un vehículo.

No se acostumbraba a estar toda cubierta con tanta ropa a esas temperaturas, y envidiaba a su esposo que sí podía salir en túnica de manga corta sin pantalón largo debajo porque los hombres tienen derecho a la comodidad.

Año 1446 del calendario islámico — Vida social en una calle de La Meca. Foto de la autora

Año 1446 del calendario islámico — Vida social en una calle de La Meca. Foto de la autora

Tras lo visto, Nyla no vislumbró la posibilidad de puntos de encuentro entre esa ideología y el resto del mundo. Miraba a las mujeres ocultas bajo ropajes que las quieren invisibles, y se preguntaba si en esa desigualdad de género, los pueblos podrían progresar. ¿Ellas eran felices? Los hombres decían que sí, pero solo ellas lo sabían.

Se acercaba el momento de la partida y Nyla se sentía un poco decepcionada porque tampoco logró ver la esplendidez de arte y cultura que había esperado. Asimismo, había algo en el ambiente que le impedía respirar la sensación de paz y de sosiego que había supuesto tras aquella vivencia espiritual. Entonces miró a los compañeros del grupo y la mayoría tenía una expresión de angustia en su rostro. A la una de la mañana tomaron el bus que los llevó de La Meca al aeropuerto de Yeda para salir del país.

Estando en la puerta para abordar el avión, Nyla se quitó delicadamente el atuendo que le tapaba la cabeza. Cansada de aquellos ropajes impuestos, se levantó y, lentamente, comenzó a quitarse la bata que le cubría su pantalón largo y la camiseta de manga corta desde hacía una semana. Se la quitó allí, en público, como si quisiera sentar un gesto de protesta en solidaridad con las mujeres reprimidas de aquel mundo. Allí, en la pequeñez de un aeropuerto, frente a un aviso que señalaba una sala donde solo los hombres podían fumar, Nyla quiso decir “no” a la opresión de género. Fue una pequeña manifestación en silencio, pero llena de movimiento corporal.

Sala de fumadores. Aeropuerto de Yeda, Arabia Saudita. Foto de la autora.

Sala de fumadores. Aeropuerto de Yeda, Arabia Saudita. Foto de la autora.

Así se dio por terminado aquel viaje a través del tiempo. Corría el año 1446 del calendario islámico el día que Nyla salió de La Meca para regresar al siglo XXI de la era cristiana.


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