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Carta abierta a los muchachos que anularon mufa

Describiré a continuación cómo funciona la psicología detrás de la persona que “anula mufa” a modo de homenaje y carta abierta a los…

Joseph Fandiño · 2023-01-19 18:30 · 0 claps · 4.5 min read
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Carta abierta a los muchachos que anularon mufa

Describiré a continuación cómo funciona la psicología detrás de la persona que “anula mufa” a modo de homenaje y carta abierta a los héroes. Aquellos que trabajaron incansablemente para anular mufa y que pudiéramos ser campeones.

Argentina se preparó bien para jugar la copa del mundo de Catar 2022. Veníamos de una final perdida con Alemania en 2014 que se podría haber ganado. Luego dos finales perdidas de Copa América con Chile y el desastre del mundial 2018. Pero ahora nos sentíamos diferentes. Esta vez veníamos entonados.

Scaloni ordenó el equipo, hizo un buen recambio de jugadores, se jugó de menos a más, ganando partidos de eliminatorias, intentando una buena Copa América 2019 y ganando el torneo en 2021, a Brasil, el último campeón, en su cancha. Y luego una final intercontinental o “finalissima” a Italia, el último campeón de Europa. Atrás quedaron las finales perdidas. Llegábamos bien livianos a este torneo.

Estábamos todos con ganas de hacer un buen mundial, al menos. Y la Selección fue conquistando gente. Ya no era “la Selección” sino que era “La Scaloneta”. Creo que vale destacar el hecho de haberle puesto un apodo, porque es como bautizar a alguien. Como cuando un grupo de amigos que se conoce recién empieza a decirle “el paisa” a uno o “el tanque” a otro. Se están re-bautizando, re-nombrando, re-identificando. Y eso pasó con “la Scaloneta”. Un equipo de muy buenos jugadores, con buenas intenciones, con el mejor jugador del mundo, que iba a dar la vida en cada pelota, con toques cortos, pases entre líneas, defendiendo cuando hay que hacerlo y atacando a más no poder. Esa era la nueva Selección Argentina de Fútbol. La ilusión era mucha. Había con qué.

Y claro está eso enamoró a todos. A los futboleros de siempre, los hinchas de Quilmes y de Morón que viajan por todo el país para ver si sus equipos entran a un reducido para ascender de categoría; los hinchas de Independiente y de Racing, con historias de grandes logros; y los hinchas que son eventuales, los que ven solo mundiales y no mucho más.

Salta a la vista que fueron los primeros, los más futboleros, los que entendieron que no se debía mostrar al universo que nos sentiamos tan confiados. Había que disimular. Había que mentir.

Es que la psicología del anulador de mufa es así. Se piensa en el universo como un gran sistema inteligente y perverso, que escucha el pensamiento de las personas y al detectar soberbia hace que esas personas pierdan.

El anulador de mufa bien sabe que si se dicen cosas como: “vamos a ganar” o peor: “objetivamente somos los mejores, si hacemos un buen mundial ganamos, vamos con fe muchachos, esta copa es nuestra” ese sistema desgraciado hace que el equipo pierda. Le da alas a jugadores contrarios, se mete en el VAR para que falle en contra, hace salir mal a tu arquero.

Hay algo más. Los anuladores de mufa están bien al tanto de la teoría de seis grados de separación, que dice que todos estamos interconectados por hasta seis personas. Si un distraído le dice al colectivero que “esta vez con De Paul no podemos perder" quizás ese tipo se lo diga a un primo, que se lo transmita a un ex profesor, que sea vecino de la mamá de Ruggeri, a quien le llegue el dato y quien se lo diga a De Paul, que salga agrandado a la cancha y perdamos. Y eso es un solo caso, imaginemos eso de andar confiando en voz alta cientos de miles o millones de personas. Un desastre de dimensiones astronómicas.

Por eso era necesario primero convencerse a uno mismo de que no éramos campeones sino de que íbamos a competir.

¡Mentira! ¿Qué carajos íbamos a competir? ¡Íbamos a ser campeones! ¡Te mentimos en tu cara universo perverso! Siempre supimos que íbamos a ser campeones pero te hicimos creer que no. ¿Con Encito Fernández, De Paul, Mac Allister, Julián presionando íbamos a ver cómo nos iba, íbamos a dar nuestra mejor versión? ¿Sos idiota? Siempre supimos que íbamos a ser campeones. Pero no podíamos mostrarlo. No podíamos ni pensarlo. Es como decirle a la chica más hermosa del mundo que vas a salir con ella “a ver qué onda". ¡Nadie va a ver qué onda! Vas con el corazón en la mano, entregado, confiado. Vas a todo o nada.

Entonces había que anular mufa. Comenzamos el delirio colectivo de engañar a nuestra mente. Esta charla es absolutamente real: me encontré con mi amigo Mariano en agosto de 2022 en un café de San Telmo. Estábamos sentados en una mesa redondita al lado de la ventana. Yo me pedí un cortado, él un café con leche con un tostado y yo cambié lo mío por lo mismo que él. Mariano me preguntó por el mundial. “¿El mundial? Y, es difícil, vamos a competir” le dije. Él recibió su pedido y le puso medio sobre de edulcorante (siempre envidié como pudo pasarse al edulcorante y yo no pude salir del azúcar) y me respondió: “Sí, claro, pero bueno, lo importante es dejar una buena imagen”. En nuestras miradas no había mentira. Los ojos de Mariano eran buenos, verdaderos y transparentes. La mentira era más profunda. Porque a la verdad la escondimos como un diamante verde y luminoso en la grieta más chiquita de nuestro espíritu. Tapada con una mantita. Centellaba a más no poder, irradiando luz como sangre bombean los corazones, esa luz de esperanza y certeza: íbamos a ser campeones. Yo lo sabía. Él lo sabía. Nuestras almas lo sabían. Nuestros ojos no lo decían.

Pero se nos escapaban los otros. Los que no sabían nada de estas cosas. Nuestros amigos, hermanos, conocidos que, locos de remate, decían alegremente que la que pesa 6.142 kilogramos era nuestra. Eso iba a ser escuchado por el que te dije e íbamos a perder. Empezamos un camino difícil, el de suprimir cada manifestación que aventurara una victoria. ¿Cómo lo hicimos? diciendo en voz alta o por escrito, según fuera el caso, el dictamen: “anulo mufa”. A veces, si no dábamos abasto, si no podíamos atender todas las exigencias, simplemente escribíamos “AF". Listo.

Y además anulamos nuestra propia mufa. Porque cada vez que sin darnos cuenta expresamos la “hipótesis Canadá” o la “situación señalamiento de Maradona de bandera de Catar” y vimos que ese diamante verde que brillaba en nuestro interior podía verse a través de nuestros ojos, resolvimos contrarestar mufa. Es decir cubrimos al diamante con la mantita, para que no se vea.

Pero estaba. Y brillaba. Y lo sabíamos. Siempre lo supimos. Y te lo digo a vos, sistema inteligente rector de las leyes del universo que nos quería hacer perder, sabíamos que ganabamos. Te engañamos. Miles de argentinos anulamos mufas a diestra y siniestra en bares, clubes, twitter, facebook, instagram, tiktok, casas de la abuela, reuniones con cuñados. Plazas del centro de Villa Urquiza. En todos lados.

Y ahora muchachos, ganamos la Copa. Los felicito. Nos felicito. Anulamos toda mufa. Lo hicimos posible. Y vamos a ganar en 2026. Mentira. Anulo mufa.

@josecarmuega (twitter)

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