← Back to list

EL DIÁLOGO FALLA, PERO EL AMOR NO

Aplica a todo tipo de relaciones y a todas las áreas de la vida: él lo intentó todo.

Susana Barrera Ponce · 2026-02-26 22:16 · 0 claps · 2.9 min read paywalled
#martin-barahona #susana-barrera
Open on Medium ↗
Wiki topics: STP · Startups & Venture

EL DIÁLOGO FALLA, PERO EL AMOR NO

Aplica a todo tipo de relaciones y a todas las áreas de la vida: él lo intentó todo.

Para el obispo Martín Barahona, el diálogo era la vía más digna para desactivar la presión que se vivía en territorios pastorales como Soyapango, Ilopango, Izalco y tantos otros. Para él — como para muchos pastores — el diálogo no era ingenuidad: era una herramienta espiritual y política para contener la convulsión social provocada por las pandillas.

Creía en la palabra como puente. Creía en la escucha como acto pastoral. Creía que antes de cualquier condena debía existir un encuentro.

Sin embargo, a veces el diálogo falla… pero no el amor.

El amor permanece como la única fuerza que no se agota, que no se rinde, que no claudica aun cuando la conversación se rompe. El amor sigue sembrando esperanza allí donde todo parece erosionado por la violencia y el miedo. Él estaba convencido de ello hasta el último día de su vida, aun después de haber sido víctima de un atentado junto a Francis, su fiel chofer; aun después de haber sufrido extorsión; aun conociendo de cerca los entornos hostiles que rodeaban muchas iglesias. No hablaba desde la ingenuidad, sino desde la experiencia.

Fue cuestionado incluso dentro de la misma Iglesia por su relación pastoral con miembros de pandillas. Yo misma lo interpelaba con frecuencia. Y entonces él me recordaba aquel episodio en el camino hacia Tapachacult, en Izalco: mi vehículo atascado en medio de la tormenta mientras me dirigía a mi voluntariado. Fueron “los muchachos” quienes se acercaron, quienes empujaron el carro, quienes me protegieron de la lluvia y permanecieron allí hasta que pasó lo peor.

A partir de esa experiencia, — en la primera década de los 2000s- lo animé a ofrecerles talleres de estructuras metálicas — eso era lo que pedían — , una oportunidad concreta para hacer algo distinto con sus manos y con su vida. Cuando lo conversamos, él fue más allá de la anécdota: lo miró con visión de país. Incluso llegamos a contratar a un facilitador con experiencia policial- para facilitar el proceso en Izalco. Era la más hermosa y, quizá, la más ingenua de las paradojas. Pero para él el diálogo y el encuentro eran caminos reales, no discursos abstractos.

Lo que comenzó como un gesto humano bajo la lluvia terminó convirtiéndose, años después, en una tormenta más grande. En ese contexto, fue miembro fundador del Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, impulsado por el gobierno de la época que buscaba, mediante el diálogo, disminuir la convulsión social.

La Iglesia Episcopal en el mundo se caracteriza por ser una iglesia puente, constructora de diálogos interreligiosos. Él llegó incluso a presidir el capítulo nacional de Religiones del Mundo y participó en múltiples esfuerzos de mediación y facilitación. Lo disfrutaba profundamente, aunque muchas veces repetía con cierta sonrisa resignada:

— Las comunicaciones entre los seres humanos son las más difíciles que hay.

Y tenía razón.

Recuerdo el cumpleaños número dieciocho de mi hijo. Para nuestra familia era importante su presencia. Ese mismo día había una reunión de alto nivel en la diócesis. El acuerdo fue que llegaría tarde: despacharía a Francis y yo pasaría por él. La 47 estaba ocupada por grandes camionetas; apenas encontré estacionamiento. Entré a la diócesis y Don Roberto me indicó que no esperara en la recepción, sino en el salón, y que no saliera hasta nueva instrucción. Así lo hice.

Salimos hacia la reunión familiar pasadas las diez de la noche.

Y allí estaba él, capaz de cambiar de registro en segundos: del peso de las decisiones nacionales a la ternura de una mesa familiar; del conflicto social al canto de cumpleaños. Nadie le apagaba la luz interior.

Porque cuando el diálogo se rompe, el amor sostiene. Cuando la estrategia fracasa, la ternura permanece. Cuando la palabra no alcanza, el corazón sigue hablando.

Esa es, quizá, la teología más concreta que aprendí a su lado: el diálogo es un método; el amor es una convicción. El primero puede fallar. El segundo, si es verdadero, no.

Y aunque caminemos por valles oscuros, seguimos creyendo que el Pastor no abandona su rebaño, porque “El Señor es mi pastor; nada me faltará” (Salmo 23).


메타데이터
post_id
5bcb9dd47a6d
slug
el-diálogo-falla-pero-el-amor-no-5bcb9dd47a6d
url
https://medium.com/@susanabarreraponce/el-di%C3%A1logo-falla-pero-el-amor-no-5bcb9dd47a6d
canonical_url
https://medium.com/@susanabarreraponce/el-di%C3%A1logo-falla-pero-el-amor-no-5bcb9dd47a6d
author_url
https://medium.com/@susanabarreraponce
status
ok
fetched_at
2026-08-18 03:41:45