Inundado por la espera
Este es un nuevo inicio para comenzar de nuevo a escribir y a leer. El reloj sigue con su tic tac tic tac pero ahora se escucha lejano, es…
Inundado por la espera

Este es un nuevo inicio para comenzar de nuevo a escribir y a leer. El reloj sigue con su tic tac tic tac pero ahora se escucha lejano, es como si se apagara lentamente, así que aprovecho ahora que el tiempo parece no transcurrir. Es de madrugada y todo parece dormido menos yo, por eso escribo. Pienso en el silencio y la sobriedad que escucho porque llenan toda la habitación. Pienso igualmente en la furia de las entrañas de la tierra cuando un volcán hace erupción y escucho imperceptiblemente estrepitoso el agrietarse del suelo y la lava incandescente moverse sutilmente alrededor de mis pies hasta empezar a subir de nivel. Es una sensación como de comenzar a ser una estatua de piedra pero con un corazón que late: pum, pum, pum, y un otro pum con eco que resuena en la oscuridad de la habitación inundada de lava. El nivel de lava no cesa de subir, sube lentamente y empieza a engullir todo, sigue subiendo y ya esta al nivel de mis rodillas y parece detenerse por un momento pero no lo hace, más bien empieza a subir más rapidamente, así que ya sólo muevo los dedos y la mirada para seguir escribiendo porque siento la cintura ya inundada, trago saliva y sigue subiendo… De pronto, la lava se detiene justo debajo de mis brazos un poco más arriba de mi ombligo y parece transmutarse paulatinamente en agua cristalina negra, iluminada en su superficie por el reflejo de la luz de luna que vibra con el suave oleaje que producen mis dedos al escribir sobre el teclado flotante. Me siento como si estuviera en un escenario teatral inundado por la espera. Después poco a poco la luz de luna, trémula, blanca y vibrante todavía, comienza a bajar su nivel tímidamente y se comienza a transformar en una mesa de madera con papeles, cables, una lámpara, llaves, un teléfono móvil, lápices, más papeles, cuentas por pagar, clips, libros, una agenda, la lámpara, más papeles…, y descubro que poco a poco emerge seco mi escritorio tal cual.
¡¡Estoy salvado de las aguas de la procastinación!!
Por eso dejo de escribir, elevo mi cabeza, sonrío con la mirada, y me voy.
Baybiribay.
12 Mayo 2009
메타데이터
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