La mallorca 312 — más que un gran fondo
La Mallorca 312 es una ciclomarcha que como su eslogan dice, es más que un gran fondo. Y sin lugar a dudas lo es, no solo por aspectos que…
La mallorca 312 — más que un gran fondo

La Mallorca 312 es una ciclomarcha que como su eslogan dice, es más que un gran fondo. Y sin lugar a dudas lo es, no solo por aspectos que causan mucho temor como la cantidad de kilómetros, el impresionante desnivel o el límite de tiempo que nos proponen…sino también lo espectacular del clima y el lugar paradisiaco donde se realiza la marcha,
Consta de 3 recorridos: la primera es una ruta larga para los valientes de nada menos que 312 km con casi 5.000 metros de desnivel. La segunda es una marcha intermedia de 225 km y por último, una ruta “corta” de 167 km. Las tres rutas presentan grandes dificultades, ya que lo que suele ser una ruta larga en la mayoría de las ciclomarchas de cualquier calendario, en la Mallorca 312 es la ruta más corta. Así que elijas la que elijas, será un gran reto.
En esta edición se inscribieron 8.000 personas, donde te podías encontrar gente de cualquier parte del mundo, sobre todo Españoles, Ingleses y Alemanes.
¿Cómo llegué yo hasta ahí?
Hace alrededor de un año, una mañana al despertar, me vi en el espejo y me llené de muchos temores. Me encontraba solo y a 7.493 km de la que fue mi casa en Caracas, lejos de mi familia, lejos de mis amigos… Me acababan de abandonar y solo tenía la compañía de mi perrita Croe. No veía sentido a nada en la vida, todo estaba muy oscuro y me encontraba bastante roto.
Esta mañana luego de pasar un rato reflexionando, levanté la cabeza y vi mi bicicleta. Estaba olvidada, colgada en mi terraza muy llena de polvo. ¿La causa? Un montón de excusas que hicieron que esta capa de polvo fuese cada vez más gruesa. La tomé, me monté en ella y me fui a recorrer Barcelona. Di vueltas por los sitios más bonitos de la ciudad, me di el tiempo de observar a la gente, observar el paisaje, observar el caos, observar lo hermoso. Al volver a casa me di cuenta de que lo había encontrado: tenía la llave para salir de la oscuridad en la que me encontraba. Y siempre había estado ahí. , esperando pacientemente por mí, mirando mi desespero, mi tristeza, mi oscuridad cada mañana. Si, esta era la llave: mi Bicicleta.
Y así es como mi bicicleta se convirtió en mi terapia, en mi día a día. Mis amigos me comenzaron a ver como “el ciclista” (cosa que me costó aceptar) y la bicicleta me fue brindando cada vez más amigos. Me comencé a levantar de madrugada para poder subir al Tibidabo o a la playa a ver el amanecer. Y aquí debo parar para recomendarte hacerlo si acaso aun no lo hiciste puesto que es uno de los momentos más maravillosos que podrás experimentar en bicicleta. Así mi amor por la bicicleta se hizo cada vez más grande, al punto de volverse parte de mí. Con ella empecé a encontrar sitios mágicos dentro de la ciudad, en las montañas que la rodean, en los pequeños pueblos con los que me topaba en cada salida.
Sin embargo, ( como en toda relación), a los meses me di cuenta que necesitaba objetivos, más allá de tomar la bici y salir a andar por horas. Lo que realmente quería era ponerme retos, mejorar mis tiempos, competir contra mi mismo, unirme a grupos que me hicieran retarme. Así fue como conocí a Venividi, un club de cultura ciclista, que con sus bicicletas clásicas recorren los sitios más icónicos de Cataluña caracterizándose siempre por la alegría del grupo. Un club social de amantes de las bicicletas que me permite unir dos cosas: encontrar retos y encontrar amigos.

Una vez, mientras tomábamos una cerveza en una de las tantas paradas de una salida de 100km, salió el tema de las ciclomarchas más retadoras y allí nombraron la Mallorca 312, una carrera muy retadora, que nos pondría al límite. Y aquí empezó a picarme la curiosidad! Me preguntaba si ¿Sería capaz de hacerla? ¿La tendría que hacer solo? ¿Tenía el tiempo suficiente para prepararme? ¿Era una locura?
“Que estábamos locos” nos increpaban con humor los cómplices a los que intentábamos convencer para la hazaña. “Que no que no podían, que no estaban preparados, que era mucha distancia, que el desnivel, que no daría tiempo …”. Y aunque tenía los mismos miedos que todos, en un momento de impulso incontrolable me inscribí…¡solo!. Era muy difícil, pero lo iba a intentar. Segui hablando de la carrera y conseguí a un cómplice, y quien mejor que mi primo Carlos, que aun viviendo él en Irlanda no se resistió al reto y de inmediato se apuntó.

¿Cómo te preparas para una ruta de 312 km?
¿Cómo te preparas para una 312? No hay un camino exacto… puedes gastarte una pasta pagando a un entrenador que te ayude a preparar la carrera o, como fue mi caso particular te voy a contar un poco que he hice yo.
Analizar el recorrido
Hay que tomarse el tiempo de analizar el recorrido, en el caso de la Mallorca el principal reto es el desnivel, (nos esperaba mucha montaña), Por lo que decidí centrar mi entrenamiento en las subidas. Comencé a realizar salidas donde lo importante no era la distancia, daba igual si hacía 30 km o 100 km lo importante era hacer un mínimo de mil (1.000) metros de desnivel.
150 kilómetros semanales
El segundo punto en el que me centré, fue en realizar al menos 150 km de salidas a la semana. Esto lo solía hacer en 2 o 3 salidas semanales, donde una de ellas era de fondo en la que solía pasar alrededor de 5 horas sobre la bici. ¿Por qué hice esto? Tomando en cuenta que el estimado de horas en Mallorca rondaría entre 12–14 horas sobre la bici, era importante estar la mayor cantidad de tiempo posible durante la preparación, de esta manera ayudas a tu cuerpo a adaptarse mejor.
Rodar solo y ejercicios mentales
Otro punto importante en el que me enfoque fue en rodar solo. Estar tantos kilómetros sobre la bici era más que un reto físico: la mente sería el principal obstáculo. Por esta razón, parte de mi preparación se enfocó en llevar mi mente a límites en los que no suelo estar acostumbrado a estar. Hacer el fondo solo y sin música te hace pensar (y te hace pensar mucho). Te haces muchas preguntas que te hacen querer abandonar: Hace frío, ¿Por qué no estás en el sofá? ¿Es necesario hacer todo este esfuerzo?. Estás cansado, ¿Por qué no vuelves a casa?… Para luchar contra esto, me centré en repetir ejercicios mentales que me ayudaron en la concentración. Estos pequeños ejercicios consisten en ponerse pequeños retos, y un sistema de recompensas. (Ejemplo: Te comes 5 churros y te tomas un chocolate caliente solo si haces 50 km en menos de 2 horas. Te tomas una cerveza solo si logras subir al tibidabo 2 veces. Te comes una hamburguesa si haces una salida de más de 120 km de distancia. ¿Haras más de 2.500 metros de desnivel? Entonces eres libre de tomar y comer lo que quieras.
Todas estas pequeñas recompensas fueron vitales para mantenerme enfocado en pequeños objetivos y que me mantuvieran motivado, esto sin perder el foco en el objetivo principal: Lograr hacer 312 km.
Escucha a tu cuerpo
Aunque te comprometas contigo mismo en hacer un mínimo de desnivel o de kilómetros a la semana, si un día te levantas y te sientes cansado, date el gusto de seguir durmiendo un rato más. Busca opciones, si no pudiste hacer el fondo porque estabas cansado haz una salida corta, o una caminata, nada o permítete alguna actividad que permita que tu cuerpo descanse. Trata de que esto no ocurra muy seguido, porque si así fuera, es que estas planteando mal los entrenamientos, y por lo tanto quizá haya que replantear la preparación por una que se adapte mejor a tus necesidades.
Comer y dormir bien…obvio! ;)
Diviértete
De nada sirve salir a montar en bici si no lo disfrutas. Es simple, el objetivo siempre tiene que ser divertirse. Uno no hace un reto como este para sufrir, o por una obligación. Tienes que divertirte en la preparación tanto o más que el día de la carrera.
Por más estrés que pueda generar el completarlo, no pasa nada si no ocurre el no completar la carrera. No vas a ser menos persona, o un mal atleta, ni tus amigos o compañeros te van a mirar mal. Es un reto que tienes contigo mismo, y debemos ser honestos para saber si nos preparamos lo suficientemente bien para asumirlo. ¿Cuál fue mi secreto? mantener una sonrisa el mayor tiempo posible durante la carrera, parece tonto u obvio, pero esto fue de mucha ayuda.
Y llegó el día…
Sí, un día con muchos miedos superados, con mucha energía, con muchas montañas, con muchos viñedos, lo que me permitió completar el recorrido de 313.05 km en en 11 horas 50 minutos y 31 segundos.
Muchas gracias a todos los que estuvieron ahí, a todos aquellos que me animaron, a todos los que creyeron en mí, y a todos los que estuvieron conmigo en esta aventura.
Ya estoy apuntado para la edición del próximo año, y estoy listo para empezar mi preparación y sacar lo mejor de mí.


메타데이터
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- 2026-06-10 08:17:25