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Pandemia Invisible: Salud Mental en América Latina

This post was created on February 10, 2024.

Valeria · 2025-11-08 18:06 · 3 claps · 3.8 min read
#latinos #salud-mental #inmigrantes
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Pandemia Invisible: Salud Mental en América Latina

This post was created on February 10, 2024.

Hablar de salud mental en América Latina significa muchas veces callar. Ya sea por vergüenza o por falta de conocimiento, existe el estigma asociado a los trastornos mentales.

¿Existe una narrativa sobre la salud mental?

Los discursos dominantes sobre la salud mental o falta de esta, mantienen y moldean la forma en la que entendemos la depresión o ansiedad. Muchas veces las narrativas más comunes presentan una perspectiva hegemónica sobre lo que es vivir con una condición mental.

Por otro lado, los discursos o contranarrativas que surgen desde los márgenes, desde las experiencias de personas que cuentan sus historias y desafían estereotipos, rara vez aparecen en los medios dominantes.

Salud mental estigmatizada: desconocimiento y exclusión

El estigma es una de las principales barreras para acceder a tratamiento, especialmente en América Latina, donde factores culturales, religiosos y estructurales dificultan aún más el acceso a servicios adecuados.

El estigma se manifiesta en tres niveles:

Estigma social o público: prejuicios y actitudes negativas promovidas por la sociedad.

Autoestigma: cuando la persona internaliza esas creencias y se percibe a sí misma como débil o peligrosa.

Estigma institucional: políticas y prácticas que discriminan directa o indirectamente a personas con trastornos mentales.

En América Latina, el estigma se intensifica por la falta de alfabetización en salud mental, la precariedad de los sistemas de salud y la marginalización de personas vulnerables. Carreño-Calderón et al. (2020) advierten que “los refugiados y solicitantes de asilo enfrentan barreras múltiples: pobreza, desconocimiento del sistema, estatus legal incierto y escasez de recursos comunitarios”.

Como resultado, muchas personas prefieren decir que tienen una dolencia física antes que admitir un problema de salud mental. Esta invisibilización perpetúa el ciclo de exclusión y deterioro. Para romperlo, es necesario transformar las narrativas dominantes y promover una comprensión más humana, inclusiva y culturalmente pertinente de la salud mental.

Redefinir la salud mental

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Cada país latinoamericano tiene su propio contexto cultural, político y económico. Aunque comparten desafíos estructurales, sus realidades no son homogéneas. Como afirman Mutsvairo et al. (2021), “cada región tiene su propio contexto cultural, incluso dentro del Sur Global” (pp. 997–998). Esta diversidad influye directamente en cómo se aborda la salud mental, tanto en medios como en políticas públicas.

En muchos países de América Latina, los sistemas de salud mental están deteriorados y mal financiados. La Organización Panamericana de la Salud indica que los países de ingresos bajos y medios destinan apenas el 0.2% de su presupuesto sanitario a programas de salud mental (OPS, s.f.). Esta inversión insuficiente se traduce en servicios fragmentados, escasa cobertura y una atención desigual.

La urgencia de construir políticas públicas que integren la salud mental como parte esencial del bienestar y redefinirla significa incluir las experiencias de quienes viven en los márgenes de las sociedades, reconocer sus desafíos, y diseñar soluciones que respondan a sus contextos reales.

Credit: Europa Press

Credit: Europa Press

¿Cómo “se ve” la enfermedad mental?

La OMS señala (2021):

“el estigma es el principal obstáculo para que las personas con trastornos mentales busquen ayuda”

En América Latina, el estigma se ve reforzado por factores culturales, religiosos y familiares. Huizen (2021) explica que “las personas con trastornos mentales son frecuentemente descritas como agresivas, débiles, incapaces o socialmente incómodas”. Estas etiquetas no solo deshumanizan, sino que dificultan el acceso a tratamiento y el proceso de recuperación.

Además, la discriminación y la falta de alfabetización en salud mental dificultan aún más el reconocimiento de la sintomatología de las condiciones mentales. Replantear cómo “se ve” la enfermedad mental implica desafiar estas representaciones y construir una narrativa más humana, diversa y contextualizada. Significa mostrar que los trastornos mentales no tienen una sola cara, y que quienes los viven también pueden ser como tú.

“Yo soy tú”

Detrás de cada diagnóstico hay una historia, una persona. Quizás empatizar signifique reconocer que la falta de salud mental no distingue clase, género ni edad. Puede afectar a cualquiera, en cualquier momento. Como señalan Lundholt et al. (2018), es fundamental visibilizar la diversidad de personas que viven con trastornos mentales. Es así como las historias personales desafían el discurso público y cuestionan las narrativas dominantes.

Reivindicar estas voces es esencial para construir políticas públicas más inclusivas, servicios de salud mental culturalmente pertinentes y una narrativa que no aparte, sino que abrace la diversidad de experiencias. Es necesario ampliar el diálogo sobre lo que significa vivir con una enfermedad mental. De esta forma las contranarrativas permiten visibilizar voces excluidas, reducir el estigma y promover políticas más completas.

Referencias

Carilli, T. (2021). Media and marginalization: Power and representation.

Carreño-Calderón, G., et al. (2020). Acceso a salud mental entre personas refugiadas en América Latina. Revista Latinoamericana de Psicología, 52(1), 10–25.

Caldas de Almeida, J. M. (2010). Sistemas de salud mental en América Latina: desafíos y oportunidades. Salud Mental, 33(3), 205–212.

Stuart, H. (2006). Estigma y representaciones mediáticas de la enfermedad mental. The Lancet, 367(9509), 529–531.

Sigal, I. (2018). Desintermediación y agencia narrativa. En Narrative Power (pp. 81–89). Open Society Foundations.

Organización Panamericana de la Salud. (s.f.). Salud mental en las Américas: presupuesto y acceso. OPS.

Huizen, J. (2021). Estigma en salud mental en América Latina. Medical News Today.

Lueg, C., Lundholt, W., & McLellan, T. (2020). Narrativas maestras y discurso mediático. Journal of Communication Inquiry, 44(1), 3–20.

Lundholt, W., Lueg, C., & McLellan, T. (2018). Contranarrativas y cambio social. Media and Communication, 6(2), 1–10.

McGinty, E. E. (2018). Violencia y enfermedad mental en medios de comunicación. Health Affairs, 37(9), 1398–1405.


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