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Parashat Vaieshev 5778

Ser razonables y no tener la razón.

David Arias in Soy Judío · 2018-01-04 13:39 · 0 claps · 4.6 min read
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Parashat Vaieshev 5778

Ser razonables y no tener la razón.

Hay una frase en hebreo muy particular que dice: עדיף להיות חכם ולא להיות צודק, Adif lihiot jajam velo lihiot tzodek. Es mejor ser inteligente y no buscar tener la razón.

Esta singular expresión nos ayuda en determinadas ocasiones a saber que si bien nosotros estamos en lo correcto, que tenemos la razón, no vale la pena entrar en una discusión sólo para demostrar que nuestra opinión es la correcta.

¿Cuánto tiempo perdemos a veces en discusiones en las que sabemos que estamos en lo cierto, pero por alguna extraña razón queremos demostrárselo a los demás? A la larga, las cosas caen por su propio peso, aunque a veces tome años, la vida es un proceso constante en el que no podemos adelantarnos a las metas sin haber corrido la carrera.

Uno de los protagonistas de la parashá de esta semana es Yosef, hijo de Yaakov, uno sus 12 hijos, hasta ese momento el preferido de Yaakov, tan así que le regalará a su hijo una túnica especial, una túnica a rayas, que será un símbolo importante mediante el cual Yaakov va a creer que Yosef ha sido atacado por bestias salvajes, cuando en realidad fue humillado por sus hermanos.

Esa túnica especial Yaakov se la regala indicando un favoritismo por su hijo, eso hará que los demás hermanos de Yosef le tengan cierto odio. Acto seguido Yosef tiene unos sueños bastante peculiares, en donde él se ve como superior a sus hermanos y a sus padres, el famoso sueño de las espigas que se prosternan ante una espiga central y de las estrellas, en donde 11 estrellas, la luna y el sol se reverencian ante Yosef. La señal es clara, a través de la túnica y de los sueños, Yosef sabe que es “el elegido”, el hijo preferido, lo ha confirmado su padre, con el regalo y lo han corroborado sus sueños.

Yosef decide contarle a sus hermanos ambos sueños, desconocemos el motivo, pero la Torá comenta que sus hermanos sumaron más odio al que ya le tenían. Lo anterior, producto de que Yosef les mostrara en la cara a sus hermanos, que él era especial, “el elegido”. Historias de peleas entre hermanos o hijos elegidos no son un tema poco común en el texto de la Torá, pero esta vez es diferente, el beneficiado hace alardes de su estatus.

Si Yosef ya sabía que él tenía una situación privilegiada ante sus hermanos, ¿Qué necesidad había de decírselos así?.

Como resultado de este conflicto, los hermanos de Yosef lo lanzan a un pozo, y tras una serie de idas y venidas, Yosef, el elegido, termina siendo llevado a Egipto, en donde la historia tiene un desenlace casi cinematográfico. Esto, no sin antes haber sufrido el desarraigo de su tierra, de su padre, de sus propios hermanos. ¿Qué hubiese pasado si Yosef no hubiese hecho alarde de sus sueños, del regalo de su padre? Quizás sus hermanos no lo hubiesen odiado tanto, por ahí no lo habrían tirado a un pozo. Aunque tal vez, si no fuera por eso, Yosef no hubiese llegado a Egipto, no habría terminado siendo un personaje político y líder de alta gamma en la tierra de Egipto.

Volviendo a nuestro planteamiento inicial, a veces, incluso cuando uno sabe que está en lo correcto, es mejor guardar la calma y dejar que las cosas caigan por su propio peso. No porque tengamos la razón tenemos que andar restregándoselo a los demás en la cara, a viva voz. Esto tampoco significa que debemos mantenernos en silencio, como queriendo expresar una falsa modestia, sino ser asertivos, conscientes y humildes.*

Recientemente, el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, hizo una declaración que ha llenado los medios de titulares, las redes sociales de tweets, posts y cuánto espacio haya para comentar. A favor, en contra o atónitos, pocos han quedado indiferentes ante la declaración mediante la cual Trump, reconoce que Ierushalaim, Jerusalén, es la capital de Israel. La declaración en si no cambia nada el status de la ciudad en si misma, tampoco se refiere a los límites de la ciudad, y por lo demás, Trump dejó entrever en sus palabras que el Monte del Templo, es un lugar de rezo musulmán, mientras que los judíos tendremos que conformarnos con el Kotel.

Jerusalén es la capital de Israel desde siempre, parafraseando a Beguin, Ierushalaim fue capital de Israel antes que Santiago fuera capital de Chile. Jerusalén es la capital de Israel como pueblo, como estado, como nación, como cultura y como religión, es indiscutible, cualquiera que intente negar nuestro vínculo histórico con esa ciudad, está faltando gravemente a la verdad. Todo aquél que apenas intente disminuir la relación de los judíos con Ierushalaim, no merece ser escuchado, carece de capacidad de análisis y no sabe nada de historia. Podremos, eventualmente, discutir sobre a qué parte de Ierushalaim nos estamos refiriendo, pero es algo que ni el propio Trump se atreve a decir.

Lo cierto es que desde lo cultural, lo histórico, lo geográfico, político, desde lo religioso y desde lo nacional, tenemos razón: Ierushalaim es nuestra capital, pero, ¿es necesario enrostrarlo así, tan a viva voz? ¿No es mejor ser razonable que jugar a tener siempre la razón?. Estando suficientemente seguros de nosotros mismos y de nuestra identidad, creo, personalmente, que no necesitamos que otros nos digan cuál es nuestra capital. Le agradezco de corazón a Donald Trump por el gesto, me parece un acto de consecuencia bastante admirable que traslade la Embajada a lo que reconoce como capital. Hasta ahora, este es un paso de Estados Unidos, Israel no decide donde los demás países ponen sus embajadas. Horas después de la declaración, nos sentimos contentos, felices, y a la vez nos preguntamos, ¿qué sentido tiene? “No hay nada nuevo bajo el Sol”, Ierushalaim sigue siendo la misma, sin importar lo que los demás digan. Horas antes de la declaración, un informe de Israel dejó en claro que Ierushalaim es la ciudad con más pobreza del país. Es una de las ciudades con mayor suciedad en el país. Si estamos tan orgullosos de nuestra ciudad, tenemos que cuidarla, a ella y a sus habitantes, sean árabes, judíos o lo que sea.

Para quienes vivimos en ella, es nuestra capital, es nuestra pasión, nuestro centro. Las afirmaciones de Trump, han despertado en la calle palestina una pre-intifada, si, incluso algunos hablan ya de la Trump-tifada, allá ellos. Para la violencia no faltan excusas, si no era esto, iba a ser aquello. Pero podríamos por lo menos… no haberles dado una razón para que digan, tenemos la razón.

A veces, hay que dejar que las cosas caigan por su propio peso, a veces es mejor ser razonables, y no tener la razón.

Shabbat Shalom.

*A partir de este punto paso a expresar una opinión personal sobre los últimos acontecimientos. La CCHIL no necesariamente expresa las mismas ideas.


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