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Cumbia, delincuencia y la dolarización del peso en Argentina

Carlos se dejo crecer el bigote y tiene una nueve para él.

Desafinado · 2023-12-25 16:09 · 0 claps · 9.2 min read
#cumbia #argentina #menem #corralito #punk
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Cumbia, delincuencia y la dolarización del peso en Argentina

Carlos se dejo crecer el bigote y tiene una nueve para él.

Ya no vino nunca mas por el bar de Fabián

y se olvidó de pelearse los domingos en la cancha.

el sabe muy bien que una bala en la noche en la calle espera por él.

“Una nueve” es una pistola nueve milímetros y la letra es parte de “Ya no sos igual”, canción de la banda punk 2 Minutos, incluida en su primer disco, Valentín Alsina (nombre de una ciudad de la provincia de Buenos Aires, Argentina), editado en 1994. Mientras el álbum vendió más de 50 mil copias en los años 90, la canción –que habla sobre un amigo que se convirtió en policía– supera, a diciembre del 2023, las 22 millones de reproducciones en Spotify. En otras palabras, no se trata de un éxito de bares underground, si no del hit de una banda que tuvo rotación por Mtv.

El debut de 2 Minutos fue el 8 de julio de 1989, coincidentemente, el mismo día en que Carlos Menem asumió la presidencia de la república Argentina. Un mandato que se extendería por toda la década que se asomaba. Menem, el segundo presidente democráticamente elegido, tras las dictadura liderada por Videla (también conocida por el eufemismo Proceso de reorganización nacional), recibió el gobierno tras la renuncia de Raúl Alfonsín, quién entregó el poder en medio de un proceso hiperinflacionario. De ahí aparece una de las características de su mandato: logró reducir la inflación a mínimos históricos. La otra característica es que, junto a su ministro de economía, Domingo Cavallo, Carlos Menem implementó una serie de políticas de corte neoliberal, realizando privatizaciones masivas (la telefónica Entel, la petrolífera YPF y Aerolíneas Argentinas, entre otras), así como la Ley de Convertibilidad de Austral que, en simple, establecía una relación cambiaria fija entre el peso argentino (Austral en ese momento) y el dólar estadounidense.

Dichas implementaciones, hicieron decaer la producción, aumentaron la cesantía y la desocupación de manera dramática, y generaron un gran aumento del empleo informal. Menem durante los años 90 logró la ansiada estabilización económica Argentina, pero a costa de una explosión del desempleo. Esto, a su vez, tuvo como efecto un aumento exponencial de la criminalidad. En ese contexto, a fines del mandato de Carlos Menem, y con (literalmente) la mitad de la nación rasguñando la línea de la pobreza, nace la cumbia villera.

Las medidas neoliberales que Carlos Saúl Menem (1989–1999) implementó durante los diez años de su presidencia fueron la base de la descomposición social que acabó con el gobierno de Fernando de la Rúa (1999–2001), con el estallido del “argentinazo” a fines de 2001. Si bien la percepción de la crisis fue dirigida por una mirada financiera, anclada en las fallas de la política del libre mercado, los cambios urbanos que transformaron la ciudad de Buenos Aires fueron verdaderos escenarios donde se dieron las condiciones necesarias para el surgimiento de un nuevo espacio público que modificó las características y la dinámica de interacción de las llamadas villas de emergencias (González, 2014, 25).

Las villas de emergencia y las villas miseria son lo mismo. Asentamientos informales con una alta densidad de viviendas, por lo general de materiales y construcción precaria y sin acceso a servicios básicos. Aunque zonas de características similares existen en Brasil (favelas), Chile (poblaciones), Uruguay (cantes) y otros países de la región, el término se circunscribe a Argentina y es el que da nombre a ese estilo específico de cumbia. Si bien las villas nacieron a mediados del siglo XX, es hacia fines del gobierno de Menem y comienzos del de Fernando De la Rúa que el proceso se agudiza. Se estima que la nación de Charly y Maradona recibió el siglo XXI con casi un millón de hogares instalados en estos espacios.

Cómo ya dijimos, 1989 fue el año del debut de 2 Minutos, el año en que Menem llegó a la presidencia, pero también el año en que Pablo Lezcano compró su primer teclado. Fan de punk y del “rock cabeza” (denominación que viene del término peyorativo y racista “cabeza negras”), fue gracias al dominio de éste instrumento que Lezcano (oriundo de la villa La Esperanza, en San Fernando) conoció a Miguel D’Annibale, líder del –muy reconocido– grupo de cumbia, Amar Azul. Lezcano desde 1996 se convertiría en el tecladista de dicha agrupación.

Pero además de intérprete, Pablo Lezcano era compositor y productor, e influenciado por las temáticas periféricas y anti policiales del punk rock, intentó aportar al repertorio de Amar Azul con canciones de esa índole. Sin embargo fueron rechazadas, ya que en ese tiempo la lírica tropical aún estaba monopolizada por el amor (“Yo me enamoré”) y la fiesta (“Yo tomo vino y cerveza”). Muy por el contrario de la propuesta de Lezcano, dónde la violencia se asomaba a través de un lenguaje coloquial y barriobajero. Es así como hacia fines de 1999, Pablo abandona Amar Azul para fundar la primera agrupación de cumbia villera: Flor de Piedra.

Cuando ibas a la cancha

Parabas con la hinchada y tomabas vino blanco

Y ahora patrullas la ciudad

Si vas a la cancha vas en celular

Y a tus amigos andas arrestando

Sos el policía del comando

“Sos botón”, track inicial del disco debut de Flor de Piedra, La vanda más loca (1999), fue el primer éxito de cumbia villera. La canción actualmente tiene más de nueve millones de reproducciones en Spotify, sobre 26 millones en Youtube, y es básicamente la versión tropical de “Ya no sos igual”. En ella, nuevamente un tal Carlitos traiciona a los amigos para convertirse en policía.

“Toda mi vida escuché música tropical, ¿no?, cumbia a morir, pero también se escuchaban otras cosas en esos tiempos. Yo me acuerdo que era pibe y escuchar 2 Minutos (canta) ´pasa el tiempo seguís con la cerveza, a lo lejos se ve una patrulla, alguien grita ¡allá viene la yuta!´, y todos esos temas así. Y iba a bailar, y todas las canciones eran `y tú boquita perfumada, con ese cuerpo de mujer, y de sentirte tan amada´. No había canciones que relataran o que cantaran lo que se veía en el barrio, ¿mentendés?”, señalaba el propio Lezcano en una entrevista del año 2012 para el programa conducido por el periodista, Lalo Mir, Encuentro en el estudio.

Flor de Piedra nace y edita su primer disco el mismo año en que el social demócrata Fernando de la Rúa –a quién podríamos enmarcar más específicamente en lo que se conoce como “tercera vía”–, llega a la presidencia de Argentina con un 48,5% de los votos. Ello, tras haber prometido –entre otras cosas– mantener la Ley de convertibilidad Austral. Si el gobierno de Menem generó las condiciones que llevaron al nacimiento de la cumbia villera, ésta –aunque anti Menem–, se convertiría en banda sonora del proceso inmediatamente posterior: el gobierno fallido de De la Rúa, y más específicamente, de el “Corralito”.

El 99, además, Pablo Lezcano sufrió un accidente en moto que lo mantuvo postrado por varios meses. Es durante esa convalecencia que escribe el hit veraniego “Se te ve la tanga” y los doce tracks que componen Para los pibes (2000), el primer disco de la agrupación más importante de la cumbia villera: Damas Gratis. Es gracias a canciones cómo la ya mencionada “Se te ve la tanga” o “Qué calor”, de sus rivales en popularidad, Pibes Chorros, que en menos de un año la villera deja los barrios marginales para volverse un fenómeno, primero nacional, y luego del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay)

trascendió las fronteras de la pobreza para ser reinterpretado en las principales y más exclusivas discotecas porteñas como un himno a la diversión y el desenfado. Se expandió tan notablemente que hoy no reconoce límites de clases sociales. Tanto en las bailantas de la zona Norte y en las del Once, como en los boliches de la Costanera y en los del Paseo de la Infanta, la cumbia villera es cantada y bailada por jóvenes de todos los estratos (Lanaciónar, 2001).

Aunque Damas Gratis debe en gran medida su penetración en radios y discotecas a “Se te ve la tanga”, una canción omnipresente en el paisaje latinoamericano de principios de los años 2000, el track era acompañado por composiciones más violentas como “Quiero vitamina”, que hablaba abiertamente del consumo de cocaína o “Los dueños del pabellón”, de temática carcelaria.

Pero la cumbia villera fue más que una expresión de la imaginería individual de Pablo Lezcano, y junto a Flor de Piedra y Damas Gratis, la escena fue conformada por agrupaciones como Yerba Brava (que en el año 2000 publican el disco que le da nombre al movimiento), Mala Fama y, sobre todo, Pibes Chorros. Dirigidos por su cantante, Ariel “el Traidor” Salinas, la agrupación no se queda atrás al momento de hacer apología del delito, de echo el propio nombre de la banda se puede “traducir” en algo así como “jóvenes delincuentes”. Para que no quede duda, su primer disco se llama Arriba las manos (2001) y contenía el tema “Llegamos los pibes chorros”: Aunque no nos quieran somo’ delincuentes/Vamos de caño con antecedentes/ Robamos blindados, locutorios y mercados/No nos cabe una estamo’ re jugados.

Siguiendo con la cronología, Pibes Chorros edita su debut el año bisagra, el año del “Corralito”. Para menguar los efectos de una “corrida bancaria” (termino que refiere a cuando una gran cantidad de personas retira sus depósitos en un corto espacio de tiempo), el presidente Fernando de la Rúa, y su ministro de economía, (nuevamente) Domingo Cavallo, ordenan una restricción de retiro de efectivo de los bancos a 250 $USD semanales. La medida que se promulgó el 1 de diciembre del 2001 y entró en vigor dos días más tarde, desembocó en protestas que dejaron 39 muertos, así como la renuncia del ministro de economía y del propio De la Rúa, quién debió salir de la Casa Rosada en helicóptero.

La tensión alcanzó su cúspide el 19 de diciembre, cuando De la Rúa anunció por televisión el estado de sitio. Eso encendió el enojo popular aún más, y miles de personas fueron hasta la Casa Rosada, la sede gubernamental, al grito de “¡Que se vayan todos!”. Las fuerzas de seguridad respondieron con violencia. Entre el 19 y el 20 de diciembre murieron 39 personas en las manifestaciones. Finalmente, el mandatario huyó en helicóptero y presentó su renuncia, abriendo una crisis política e institucional que llevaría al nombramiento de cuatro presidentes en menos de dos semanas. También llevó, a comienzos de 2002, al final de la paridad entre el dólar y el peso, y a la “pesificación” de los depósitos en dólares, lo que provocó una severa devaluación que hizo que se disparara la pobreza, que llegó a hundir a dos de cada tres argentinos (Smink, 2021).

Sin embargo, sería un error culpar de la crisis sólo a Menen, Cavallo o De la Rúa. Argentina desde el fin de la dictadura ha estado en una relación tóxica con el Fondo Monetario Internacional. Un diálogo post colonialista que influyó de manera directa en la “corrida bancaria” del 2001. Ésta, de echo, fue un efecto ocasionado por la negativa del FMI de realizar más préstamos a la Casa Rosada (Argentina es actualmente el país que más dinero debe al FMI). En este sentido, la cumbia villera sería clave en el esfuerzo de:

poner de manifiesto el principio cristiano de culpa y redención en la propia lógica de la colonización financiera; revelar la complicidad política y epistemológica entre las formas industriales y las estrategias feudales de destrucción y dominio sociales; esclarecer la función constituyente de la violencia colonial en la configuración de los discursos del progreso; reconocer la periferia como realidad marginada y miserable para luego revelarla como el maravilloso centro del centro (Subirats, 2004, 110).

Nacida en los estertores de los 90, el boom de la cumbia villera se desarrolló durante la primera mitad de la década de los 00`s, por lo que está vinculada directamente al imaginario del “Corralito” y la recesión económica que circunda el 2001. Luego aparecería Daddy Yankee y el reggaetón, que en poco tiempo se convertiría en la estética hegemónica de la música popular latinoamericana.

Pero la villera no se agota en sus líricas de protesta y delincuencia que la emparentan con algunas escuelas de rap, e incluso con los –llamados- narcocorridos mexicanos. La cumbia argentina del siglo XXI, toma elementos del reggae y de la cumbia chicha peruana (particularmente del respetado grupo, Los Mirlos) que contiene elementos del rock sicodélico. Ambos estilos ralentizan la villera, alejándola de los ricos y vertiginosos ritmos colombianos, para acercarla al groove de la marihuana y el canto futbolero. Además, en su propuesta, la reivindicación de lo marginal y el odio a la policía, se aúna con un intenso uso de baterías electrónicas y efectos de teclados y de sintetizadores. Quizás por eso una de las imágenes clásicas del movimiento sea la de Pablo Lezcano y su controlador midi, marca Roland, que tiene pintada en sus teclas una metralleta Kaláshnikov, AK-47.

*Este texto fue escrito originalmente en marzo del 2022 para el ramo Música y sociedad del máster Música como arte interdisciplinario.

Bibliografía.

Efe. (2021, 4 de diciembre). El corralito de 2001, un salto al vacío que aún impacta en Argentina. https://www.eleconomista.es/economia/noticias/11507846/12/21/El-corralito-de-2001-un-salto-al-vacio-que-aun-impacta-en-Argentina.html

Smink, V. (2021, 2 de diciembre). 20 años del “Corralito”: 3 cosas que cambiaron en Argentina tras la grave crisis económica, política y social de 2001. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-59494504

Fest, S. (2021, 14 de febrero). Carlos Menem, el neoliberal populista que transformó Argentina. https://www.elmundo.es/internacional/2021/02/14/5fde2101fdddff8b7a8b4610.html

Scalzi, I. (2013, 1 de agosto). Pablo Lescano y Damas Gratis Encuentro en el Estudio Programa Completo. https://www.youtube.com/watch?v=I091CBdgpkc&t=927s&ab_channel=ignacioscalzi

Gonzáles, C. (2014). Pobreza y representación. Barrios cerrados y villas de emergencia en la ciudad de Buenos Aires después de 2001. Taller de Letras, nº 55.

Subirats, E. (2004). Una última visión del paraíso: ensayos sobre media, vanguardia y destrucción de culturas en América Latina. Fondo de Cultura Económica.

El País. (2001, 25 de abril). La cumbia combativa encandila a los bonaerenses. https://elpais.com/diario/2001/04/25/internacional/988149623_850215.html

La Nación.ar. (2001, 25 de marzo). El sonido tropical que pasó de las bailantas a las discotecas. https://www.lanacion.com.ar/sociedad/el-sonido-tropical-que-paso-de-las-bailantas-a-las-discotecas-nid57300/


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