El fútbol se está volviendo demasiado táctico… y está perdiendo su esencia
Columna de opinión/ Debates en el fútbol
El fútbol se está volviendo demasiado táctico… y está perdiendo su esencia
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Imagen tomada de internet, táctica de futbol moderno.
El fútbol moderno ha evolucionado hacia un nivel de exigencia táctica sin precedentes. Los equipos son más organizados, los sistemas más estudiados y cada movimiento dentro del campo parece responder a un plan previamente diseñado. Sin embargo, en medio de esa evolución, surge una pregunta inevitable: ¿se está perdiendo la esencia del juego?
Mi postura es clara: sí. El fútbol se ha vuelto excesivamente táctico, y en ese proceso ha comenzado a limitar la libertad individual de los jugadores, especialmente de aquellos que aportan creatividad y espectáculo.
Un ejemplo reciente lo protagonizó Rayan Cherki, actual jugador del Manchester City. En un partido, el francés realizó una asistencia de rabona, una jugada técnicamente compleja y visualmente llamativa, que terminó en gol. A pesar del resultado positivo, su entrenador, Pep Guardiola, no aprobó completamente la acción. Según distintos reportes, el técnico prioriza decisiones más simples y efectivas dentro del sistema de juego, incluso cuando una acción creativa termina siendo exitosa.

Este tipo de situaciones refleja una tendencia preocupante: la creatividad está siendo subordinada al sistema. Jugadores con talento diferencial son condicionados para cumplir funciones específicas, reduciendo el margen para la improvisación. La jugada de Cherki no fue un error; fue una muestra de talento. Sin embargo, en el fútbol actual, incluso el talento debe ajustarse a un molde.
No se trata de un caso aislado. En muchos equipos de élite, los entrenadores exigen disciplina táctica por encima de la inspiración individual. El propio estilo de Pep Guardiola, aunque exitoso, se basa en el control del juego: posesión, posicionamiento y toma de decisiones predefinidas. Esto ha llevado a que futbolistas creativos deban adaptarse o, en algunos casos, perder protagonismo.
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El problema no es la táctica en sí. El fútbol siempre ha tenido un componente estratégico. El problema surge cuando la estructura limita la espontaneidad. Cuando una rabona, un regate innecesario o una jugada “de más” deja de verse como una expresión del juego y pasa a ser considerada un riesgo.
Esto contrasta con otras épocas del fútbol. Jugadores como Ronaldinho no solo eran efectivos, sino también espectaculares. Su forma de jugar no estaba completamente encasillada en un sistema. Había margen para la improvisación, para la creatividad, para el disfrute. El público no solo iba a ver resultados, sino a ver magia.
Hoy, esa magia aparece con menos frecuencia. Los jugadores son más completos físicamente, más disciplinados tácticamente, pero menos libres. El fútbol ha ganado en orden, pero ha perdido en sorpresa.
La pregunta no es si la táctica es necesaria, sino cuánto espacio queda para la creatividad dentro de ella. Porque si cada jugada debe ajustarse a un esquema, el fútbol corre el riesgo de volverse predecible.
Y en un deporte que siempre se ha caracterizado por lo inesperado, eso puede ser su mayor pérdida.
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Tal como se observa en este video, el futbol de antes era impredecible, los futbolistas jugaban para divertirse y no para seguir reglas que hoy en día les imponen los técnicos de futbol. la táctica es importante para mantener una estructura base, pero no se debe limitar las habilidades de los jugadores solo por mantener el esquema.
메타데이터
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