Se suponía que era buena idea...
La vida de un estudiante IB
Se suponía que era buena idea…
PD: Quizás no todo lo que parece buena idea es fácil. Pero los retos se convierten en transformación, si decides quedarte espero que encuentres algo que también te motive a crecer.
¿Alguna vez llegaste a elegir algo que sabias que seria difícil pero aun así lo hiciste?
Actualmente soy una estudiante del programa de bachillerato internacional. Cuando aplique para ser una elegida hacia el futuro, me sentía capaz de comerme el mundo entero, me veía como alguien inteligente, preparada para lo que se me enfrentara, estaba totalmente convencida de que este seria solo un paso hacia mi futuro.
Sin embargo, conforme paso el tiempo me sentía tan pequeñita, las tareas se acumulaban, los documentos en blanco eran cada vez más y más, las noches se volvían eternas y las dudas sobre mi misma aumentaban.
No voy a mentir hubo momentos en los que quise rendirme. Pero eso no me detuvo, me di cuenta que perseguir mis metas no era tan simple como lo soñaba, en medio de todo el caos que sucedía note algo importante: crecer no siempre se siente como un avance, a veces se siente como cansancio, inseguridad, angustia, como noches largas frente a una hoja en blanco y una cabeza nublada.
Hubo un momento a medio año del 2025 en el que deje de disfrutar el aprender y comencé a medir mi valor como estudiante, comparaba las notas de los demás con las mías, escuchaba hablar a mis compañeros con seguridad sobre temas que a mi me costaban el doble entender. Parecía que todos sabían lo que hacían menos yo…
Aun recuerdo la vez que nos devolvieron un examen, al ver mi nota quería llorar, mis calificaciones no eran para nada lo que yo esperaba, no era la nota lo que dolía, era esa sensación de no estar al nivel, de sentir que no era tan capaz. Con el tiempo entendí que estaba tan ocupada comparándome con los demás que no me di cuenta que eso no me estaba impulsando a mejorar. El crecimiento no es una competencia silenciosa por quien es mejor que quien, es un proceso interno contigo mism@ que nadie puede medir por ti.
( se supone que era buena idea…Y lo era, solo que nadie me dijo que para sentirme capaz primero debía enfrentarme a todo lo que me hacia sentir pequeña.)
¿Qué fue para mi Bachillerato internacional?
El bachillerato internacional no fue solo estrés académico… fue una etapa que me rompió pero me impulso, me enseño, me reconstruyo.
Estoy segura que no soy la única que… Pensó que al inicio todo era solo una promesa, una puerta que se abría para el futuro.
El IB no es solo evaluaciones internas, ni exámenes. Es algo que va mucho más allá del estudio, es aprender de la vida, verle un sentido distinto a las cosas, aprender de solidaridad, es esa sensación tan extraña de hablar de Teoria del conocimiento en una simple conversación y darte cuenta que cuestionas como ves la vida, es tener debates intensos y emocionantes sobre temas del mundo, salir de clases y sentir esa sensación de satisfacción al saber tanto.
Es descubrir tus talentos, tus fortalezas y debilidades.
Son esas actividades cas donde no faltan las risas, la emoción, el poder de tener disciplina.
Son esas giras donde aprender se pone cada vez más interesante.
Incluso es celebrar pequeñas victorias que nadie fuera del programa entenderá: terminar una investigación, entender Teoría del conocimiento, enviar un simple borrador.
Estar en IB es sentir que perteneces a un ambiente donde todos, de alguna u otra forma, solo están intentando ser mejores versiones de sí mismos.
“Los estudiantes del IB no duermen.”
Es una frase tan típica entre estudiantes del IB, se repite tanto que parece casi verdad. Suena tan dramático como si entre menos horas duermas ganarás una medalla de honor, como si de eso dependiera tu esfuerzo.
Pero la realidad es totalmente distinta.
Los estudiantes del IB si duermen. No porque el programa fuera pan comido, sino porque el Bachillerato internacional nos enseña que aprender implica entender nuestros limites, medir nuestros tiempos, y que siempre hay tiempo para todo (pero no dejes las evaluaciones para después o te comerán vivo). Con el tiempo te vas dando cuenta que no se trata de sacrificar horas de descanso, sino de una mejor organización.
No voy a mentir, claro que existen las noches largas frente al computador. Claro que habrán días en los que el cansancio acabe contigo. Pero no se trata de eso, debemos comprender que el IB no es solo una competencia de insomnio. Es un proceso de crecimiento personal y académico.
Así que no, los estudiantes de IB no viven sin dormir, aprenden, a veces tarde, pero aprenden que la disciplina no es agotarse hasta romperse, sino a ser fuertes y organizados.
Entiendo que tal vez no elegimos el camino más fácil, pero elegimos uno que nos obliga a crecer.
Aprender a no sobrevivir a base del estrés
Uno de los mayores retos en IB no es solo la dificultad académica, sino aprender a tener un mejor manejo del tiempo. Al entrar a bachillerato internacional, muchos estudiantes piensan que pueden seguir manejando el tiempo como lo han hecho la mayor parte del tiempo. Sin embargo el nivel de exigencia del IB requiere un mayor manejo del tiempo.
Todas las tareas, proyectos cas, investigaciones, exámenes y ensayos hacen que el tiempo parezca insuficiente, el problema no suele ser la cantidad de trabajos, sino la manera en la que distribuimos nuestras responsabilidades, y para aprender a tener control del tiempo debemos priorizar, no todos los trabajos tienen la misma urgencia ni el mismo impacto pero eso no quiere decir que sean menos importantes. Identificar fechas importantes y dividir trabajos grandes en pequeñas metas aliviana el estrés y un mejor manejo del tiempo.
Además, estar consciente de tener un buen manejo del tiempo no quiere decir que no importa el descanso, muchas veces asociamos el ser productivo con estudiar sin descanso, pero en realidad tomar pausas y tener un equilibrio entre la vida personal y el estudio mejora la concentración. Yo he aprendido con tiempo que organizar los tiempos no es tener un horario perfecto lleno de tareas, sino adaptarse, siempre habrán semanas más difíciles que otras, pero desarrollar hábitos de planificación del tiempo ayuda a enfrentar los retos del bachillerato internacional con menos ansiedad y estrés.
Al final, el IB no nos enseña solo sobre materias, sino también habilidades para la vida, esto prepara a los estudiantes para futuros desafíos académicos y personales.
El habito más común del Bachillerato Internacional.
En el IB procrastinar no significa que no nos importe el programa o la educación, significa que nos importa nuestra salud mental y que nos importa mucho el programa, ya que a veces postergamos trabajos por miedo a equivocarnos o agotamiento.
A veces decimos que empezaremos luego los trabajos, mientras el tiempo avanza y la ansiedad crece más, lo que evitamos no desaparece, sino que se vuelve más pesado.
El IB me ha enseñado que el mayor desafío no es la cantidad de trabajos, sino vencer la pereza a empezar, una vez que comenzamos el miedo va desapareciendo.
Al final procrastinar no es perder el tiempo, es olvidar que avanzar aunque sea un poquito es mejor que quedarse paralizado sin saber que hacer mientras el tiempo corre y el miedo crece.
Apoyo y sacrificios silenciosos
El IB suele verse como una meta prestigiosa desde una perspectiva externa. No obstante detrás del reconocimiento académico, existe una gran realidad, que está marcada por sacrificios grandes y un apoyo que a veces nadie nota que es importante.
lo más desafiante del IB es el sacrificio personal. No se trata únicamente de estudiar más, sino de renunciar a tiempo libre, descanso e incluso momentos importantes con amigos y familia. Las noches largas, la presión de los plazos y la exigencia de mantener un alto rendimiento académico se convierten en parte de la rutina diaria. Poco a poco, aprendemos a priorizar responsabilidades sobre deseos personales, lo que puede generar una sensación de agotamiento tanto físico como emocional.
Pero estos sacrificios no ocurren en aislamiento. Detrás de cada persona que pertenece a la familia IB hay personas que lo llenan de apoyo que, aunque no siempre son visible, son fundamentales. Padres que ofrecen comprensión en momentos de estrés, amigos que escuchan y acompañan en la presión, e incluso profesores que guían más allá del aula. Este apoyo silencioso es lo que muchas veces nos permite seguir adelante cuando sentimos que no podemos más.
Hablar del IB de manera honesta implica reconocer tanto sus beneficios como sus costos. Detrás de cada entrega puntual y cada examen aprobado, hay historias de esfuerzo, renuncias y resiliencia. Pero también hay momentos de apoyo, de conexión humana y de aprendizaje que van más allá de los libros.
Al final, el IB no solo forma estudiantes, sino personas que aprenden a enfrentarse a la presión, a valorar el apoyo de quienes los rodean y a entender que el éxito no siempre se mide en resultados, sino en el camino recorrido.
A veces siento que el IB me exige más de lo que puedo dar, pero sigo adelante porque sé que no estoy sola y que cada sacrificio también está construyendo quién estoy llegando a ser.
Entre frustación y la inspiración
CAS (Creatividad, Actividad y Servicio) suena como la parte “diferente”, incluso la más relajada. Sin exámenes, sin notas tradicionales, solo experiencias. Pero la realidad es mucho más compleja, ya que CAS como dicen las profes puede ser tanto la valvula de escape como la piedra en el zapato.,
Por un lado, CAS tiene algo que pocas cosas en el IB ofrecen, libertad. No estás limitado a un aula ni a un examen. Puedes explorar lo que te gusta, descubrir talentos que no sabías que tenías y salir de la rutina académica. Es una oportunidad para conectar contigo mismo, con otras personas y con tu entorno.
Pero no todo es positivo. CAS también puede sentirse confuso o incluso frustrante. Las reflexiones pueden sentirse repetitivas o forzadas, y encontrar actividades que realmente cuenten como CAS puede volverse una presión más en una lista ya llena de responsabilidades. En lugar de ser un descanso, puede convertirse en “otra cosa más que cumplir”.
Además, hay un desafío silencioso: hacer que CAS tenga sentido. No se trata solo de completar horas o subir evidencias, sino de encontrar un propósito real en lo que haces. Y eso no siempre es fácil cuando estás cansado, estresado o saturado por el resto del IB.
Sin embargo, ahí es donde CAS muestra su verdadero valor, cuando dejas de verlo como un requisito y empiezas a verlo como una oportunidad, eso lo cambia todo. No tiene que ser perfecto, ni grande, ni impresionante. Puede ser algo pequeño, constante y auténtico. CAS no se trata de hacer más o solo cumplir con las experiencias y proyectos.
CAS, te enseña algo que los exámenes no pueden, a crecer como persona, a adaptarte, a intentar incluso cuando no tienes todo claro.
Seguir en el IB no significa hacerlo perfecto. Significa seguir intentándolo, incluso cuando no es fácil, incluso cuando no tienes todas las respuestas. Porque al final, no se trata solo de llegar al final del programa, sino de quién te conviertes en el proceso.
A veces CAS cansa, a veces frustra… pero también, sin que te des cuenta, te está ayudando a construir una versión más fuerte, más consciente y más real de ti mismo.
A veces siento que CAS es una carga más, pero cuando miro atrás, me doy cuenta de que incluso en lo pequeño, he crecido más de lo que imagino y eso me recuerda por qué vale la pena seguir.
Lo que muchos hacen y pocos admiten
Son errores comunes, casi invisibles, pero que terminan afectando tanto el rendimiento como el bienestar.
Uno de los errores más frecuentes es dejar todo para después. Al inicio, parece que hay tiempo de sobra, las fechas de entrega se ven lejanas. Pero poco a poco, el trabajo se acumula. Ensayos, evaluaciones internas, CAS… todo llega al mismo tiempo. La procrastinación no solo genera estrés, sino que hace que el esfuerzo sea mucho más pesado de lo necesario.
Otro error es querer hacerlo todo perfecto. Muchos estudiantes sienten que cada tarea debe ser impecable, como si cada trabajo definiera su valor. Esto no solo es agotador, sino poco realista. El IB no exige perfección, exige constancia. Intentar alcanzar un estándar imposible termina generando frustración y desgaste emocional, no todos somos iguales, ni tenemos el mejor manejo del tiempo, mucho menos hacemos los trabajos iguales o al mismo ritmo.
También está el error de no pedir ayuda. A veces, por miedo a parecer débiles o por creer que debemos poder con todo solos, nos guardamos dudas. Pero el IB no está diseñado para enfrentarse en solo, es una familia. Profesores, compañeros e incluso la familia forman parte del proceso, y apoyarse en ellos puede marcar una gran diferencia en nuestro desempeño.
Finalmente, uno de los errores más profundos es olvidar el propósito, me ha pasado pero siempre hay algo que me lo recuerda. En medio de fechas límite y presión, es fácil reducir el IB a una lista de tareas. Pero más allá de las notas, el IB es una experiencia de crecimiento. Cuando se pierde esa perspectiva, todo se siente más pesado y menos significativo.
Cometer errores es parte del proceso, y en el IB, es casi inevitable. Lo importante no es evitarlos, sino aprender de ellos. Porque muchas veces, son esos errores los que terminan enseñando más que cualquier clase.
He cometido errores en el IB que pensé que me iban a frenar, pero al final fueron los que más me enseñaron a seguir adelante incluso cuando no todo sale como esperaba, todo es parte del proceso.
Pero valió la pena todo esto?
Hay momentos en el IB en los que esa pregunta aparece sin aviso ¿pero valió la pena todo esto? Suele llegar tarde, en una noche de cansancio, después de otra entrega, cuando el esfuerzo parece no tener fin y el resultado todavía no se ve.
Valer la pena no significa que todo haya sido perfecto. Significa que, a pesar de lo difícil hubo algo que cambió en ti. El IB no solo te enseña contenidos, te enseña a manejar la presión, a organizarte, a adaptarte cuando las cosas no salen como esperabas. Te enfrenta a tus límites, pero también te muestra que puedes superarlos.
No todos los días se siente así. Hay días en los que la respuesta sigue siendo un “no sé” y eso está bien. No tienes que estar convencido todo el tiempo. A veces, seguir adelante sin tener todas las respuestas también es parte del proceso.
Tal vez la pregunta no es solo si valió la pena, sino en qué te está convirtiendo todo esto. Porque al final, más allá de las notas o los resultados, el IB deja algo que no se mide fácilmente una versión de ti que aprendió a resistir, a seguir incluso cuando no era fácil, y a descubrir su propia fuerza en medio de la duda. Y quizás, con el tiempo mires atrás y entiendas que no fue solo sobre lo que lograste, sino sobre todo lo que creciste para poder lograrlo.
Aunque hubo noches en las que dudé de todo, en las que sentí que ya no podía más, sigo aquí… y eso ya significa algo, porque no se trata de haberlo hecho perfecto, sino de no haberme rendido cuando era más fácil hacerlo. Y tal vez aún no tengo todas las respuestas, pero tengo algo más importante, la certeza de que fui capaz de seguir, de resistir y de crecer, y si llegué hasta aquí sé que puedo llegar mucho más lejos.
메타데이터
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