CUANDO DICES … YA NO PUEDO LLEVAR ESTA CARGA
Isaías 53:5–6 “Pero Él fue herido (traspasado) por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz…
CUANDO DICES … YA NO PUEDO LLEVAR ESTA CARGA

Isaías 53:5–6 “Pero Él fue herido (traspasado) por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre El, Y por Sus heridas (llagas) hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Nos apartamos cada cual por su camino; Pero el Señor hizo que cayera sobre El La iniquidad de todos nosotros.”
¿Has dicho: Ya no más, ya no puedo llevar esta carga? Pues grandioso, es una muy buena noticia, es el inicio para que puedas ver lo que Dios te está diciendo y enseñando. ¿Qué es? Pues bueno, la maravillosa noticia de Isaías 53: El Evangelio de Cristo.
Cuando era pequeña, siempre escuché a mi mamá decir: “esta es mi cruz, es la cruz que Dios me mandó, es la que me toca llevar”. Nunca supe cuánto me impactaron estas palabras, hasta que vinieron situaciones dolorosas a mi vida en las cuales yo no tuve relación directa pero por creer que eran mi cruz las “adopté” y aprendí a vivir con ellas, pero con un corazón lleno de amargura. Por ejemplo, un abuso, una enfermedad, un robo, un accidente, vivir consecuencias de la situación de un familiar o cónyuge o hijo, el estado financiero de un país, recorte de personal, situaciones que no me busqué necesariamente, pero que muestran lo que hay en mi corazón. Hay otra situaciones que por ignorancia o pecado recibo las consecuencias, un esposo con el que me casé que desde siempre tomaba alcohol, y dijo no querer saber de las cosas del Señor.
¿Has dicho estas palabras? Te quiero compartir lo que entendí de este hermoso pasaje. Este es el pasaje más completo en toda la biblia que habla acerca de la obra de Jesús. La carga que tu llevas por años, hay alguien que ya la llevó por ti, alguien perfecto, santo y sin mancha, este maravilloso hombre se hizo humano siendo divino, fue perfecto sin pecado, se entregó en la Cruz muriendo como un maldito, y ese sacrificio fue aceptado por Dios para que su ira sobre los pecadores fuera puesta en Él, fue un sacrificio completo y perfecto a un Dios justo y santo.
¿Crees en Cristo? ¿Crees que Jesús murió y resucitó al tercer día para librarte del señorío del pecado? ¿Te has arrepentido de tus pecados? ¿Has buscado Su perdón?
Entonces, Cristo ya llevó tu carga, pero más aún, ya se dió a ti, para que en Él encuentres fortaleza, para que en Él encuentres sabiduría para esa situación, para que no sigas aferrándote a ser tú el que controla la situación. Si lo ves, al estar “llevando tu esa carga” estas diciendo: sabes que Jesús, esta carga sí creo que es muy pesada para ti, mejor la sigo llevando yo. O le estás diciendo: sabes que Jesús, te amo pero no confío mucho en ti, no sé si al entregarte esta carga tu harás algo (tácitamente estamos diciendo, que no hará lo que nosotros queremos o creemos que Él debe hacer o lo que debe pasar).
Cuando reconocemos que no somos nosotros quienes podemos llevar las cargas que no son más que situaciones a las cuales no aferramos porque han encontrado un espacio en nuestros corazones orgullosos, rencorosos, airados, entonces podremos buscar de la sabiduría de Dios para actuar. Es una maravillosa noticia el saber que Jesús ya llevó toda nuestra culpa, todas las maldiciones, todas las iniquidades, todo el dominio del pecado, todo nuestro castigo, y que por ello ahora puedo, por la fe, salir de esas situaciones repetitivas en mi vida, confiando en Dios. No es que no nos importen, no es que no hagamos algo, cada situación nos llama a actuar, pero ya no serán una carga nuestra, sino una petición al Cielo. Las cargas que llevamos deben ser oraciones enviadas al Cielo, mientras responde Nuestro Dios Soberano de acuerdo a Su Propósito y Plan, yo puedo descansar en esa obra perfecta de Jesucristo puesta en mi cuenta para glorificar Su Nombre, para alabarlo mientras espero en Él, y seguro por esa humildad en reconocerlo Señor, veré como todo ayuda a bien.
1 Corintios 1:30–31 “Pero por obra Suya están ustedes en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios, y justificación, santificación y redención, para que, tal como está escrito: “El que se gloria, que se gloríe en el Señor.”
Se que hay situaciones más difíciles que otras, y como mi pastor sabiamente me dijo un día: si esta situación se ha vuelto una gran carga para ti que pareciera que no puedes soltarla al Dios Todopoderoso y Sabio, es porque estás haciendo de esta situación que se trate acerca de ti. ¡Fue un Boom a mi ego! Si confiamos en el Señor, si creo que por obra de Él he sido redimida, santificada, perdonada y limpiada por medio de Su Espíritu para sobrellevar los sufrimientos de este mundo, entonces podré poner mi mirada en Él, entregar mis cargas a Él, y esperar en Él.
Hebreos 12:2 “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de El soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”.
Hay esperanza en Jesucristo, hay mucha dicha y gozo en entregarle nuestras cargas porque así reconoceremos que Él es nuestro Señor, y si aún debemos pasar sufrimiento a causa de Él, como lo dijo Pablo, CREE QUE ÉL NOS DA LAS FUERZAS PARA PASAR porque NO se trata de nosotros, se trata de Él, Jesucristo es Su Nombre que es Nombre sobre todo Nombre.
Isaías 43:2 “Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo, Y si por los ríos, no te cubrirán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, Ni la llama te abrasará”.
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