Gaby Prado: “El cuestionamiento es parte intrínseca del proceso de diseño.
Toda una vida dedicada a liderar procesos de Diseño, ahora a complementarlos con coaching tanto a nuevas generaciones como a diseñadores…
Gaby Prado: “El cuestionamiento es parte intrínseca del proceso de diseño. El pensamiento creativo fluye con mucha dificultad cuando tenemos miedo”.
Toda una vida dedicada a liderar procesos de Diseño, ahora a complementarlos con coaching tanto a nuevas generaciones como a diseñadores experimentados y a difundir con su pódcast “Gaby in Wonderland”, testimonios desde las trincheras del Diseño. Gaby Prado tiene carácter y justo eso es lo que se necesita para ejercer liderazgo desde la humildad y la firmeza. Hacen falta conversaciones auténticas donde nos despojemos de la carcasa y vayamos al meollo. Con Gaby fue fácil:

Gaby Prado, en vídeollamada
Desde tu trayectoria y óptica individual, con un enfoque aterrizado y práctico: ¿cómo crees que primero el Diseño puede ejercer influencia en la sociedad y luego un diseñador cualquiera en su día a día de los proyectos?
Antes de responder, me parece importante clarificar qué es el diseño. Poniéndolo de manera sencilla, Diseño es el proceso de pensar, decidir y dar forma a algo para que funcione bien para alguien, en un contexto concreto. Tiene tres características clave:
- Intención: no es arte libre, hay un propósito.
- Problema u oportunidad de mejora: el diseño se enfoca en algo que no funciona, o sí, pero requiere mejora, o en desarrollar algo que satisfaga una necesidad.
- Decisiones: eliges cómo se ve, cómo funciona y cómo se entiende.
El diseño, entendido así, de manera general, significa resolver problemas mediante decisiones que hacen las cosas usables, claras y útiles.
Desde esta perspectiva, soy y siempre he sido diseñadora (entre otras cosas). A lo largo de los años, me he enfrentado a diferentes “problemas” y los he/mos “resuelto” de muchas maneras.
¿Puedes ampliar y profundizar más con ejemplos de tu experiencia?
Te doy varios ejemplos: Te doy dos ejemplos
El primero sobre interfaz digital. En este caso el problema era que una empresa necesitaba migrar o pasar de hacer reservas por teléfono a poder hacer reservas online, en un sector donde se esperaba que la atención al cliente fuerapresencial. Este desafío ocurrió antes del auge de los LLMs.
Desde Diseño hablamos con los clientes, establecimos los puntos críticos de atención que se necesitaban para acabar de cerrar la venta, y automatizar el resto de una manera intuitiva a través de un nuevo website.
Otro ejemplo tiene que ver con un servicio físico. En este caso los clientes online de un supermercado se quejaban, con justa razón, de que los plátanos les llegaban demasiado maduros y magullados.
Con ellos trabajamos utilizando una combinación de Lean Service (Visual Stream Mapping), y Diseño de Servicios, pudimos identificar todos los puntos débiles del servicio de entrega y así solucionar este desafío.
Y también se me ocurre otro ejemplo que tiene que ver con procesos y organización: una empresa muy centrada en el usuario, pero solo en sus tiendas físicas, no tenía una estrategia consolidada para diseñar la experiencia del cliente. Las cosas se hacían porque el fundador había creado una cultura de atención al cliente. Tras crecer la empresa, esta cultura y conocimiento no siempre se traducían en una buena experiencia de cliente.
En este caso la solución fue una revisión de la manera de trabajar, la estructura de la empresa, creando una nueva posición a nivel de comité directivo, un equipo de trabajo (“mesa de la experiencia”), revisar procesos internos (backstage, conservice design), procesos externos y comunicación con el cliente, formar a personas clave, gestión del cambio, revisión de objetivos de negocio e indicadores de éxito y trab ajar en la adopción de metodologías y métodos de trabajo.
Qué elementos (valores, actitudes, cambios sistémicos, ética, otros) crees que tendrían que ser los preponderantes para regenerar, transformar y trasladar esperanza al presente y las nuevas generaciones. ¿Qué tiene que pasar para eso? ¿Eres más de autoconciencia, revolución, regulación, otra?
Lo que planteas es un desafío “wicked”. No sabría siquiera cómo definir el problema, ni si hay una solución, ni si la hay, ni por cuánto tiempo sería válida.
Hablar de un desafío así es imposible sin referirnos al sistema en el que ocurre. Voy a enfocar la respuesta mucho en un ejemplo muy concreto. Como lecturer en un máster de UX/UI, he luchado por dar esperanza a la nueva generación de diseñadoras, pero no siempre con éxito. En este máster, tuve el lujo de tener alumnas y alumnos de todas partes del mundo: desde China hasta Chile, de Polonia hasta Egipto. Y el desafío era el mismo para todas: quiero entrar en el mundo de UX, pero veo que no hay trabajo, que no se valora lo que se hace. Y esto fue incluso antes del tsunami de la inteligencia artificial y de la cancelación de innumerables equipos de diseño.
No podemos cambiar el sistema global, pero podemos adaptarnos y buscar dónde, cómo entrar y qué hacer. Hay que desarrollar mucho más que conocimientos técnicos.Tenemos que desarrollar el pensamiento sistémico y crítico para entender nuestra posición en el sistema, las interconexiones y no personalizar todo.
*Es imprescindible desarrollar un autoconocimiento extenso y profundo. Se venden libros y blogs y podcasts con “Esto es lo que debes hacer para triunfar”, pero no hay solución de talla única. La misma propuesta funcionará de manera diferente según las características y momento de la vida personal, del contexto, del desafío. La revolución solo puede venir del pensamiento crítico, que está bajo ataque como nunca antes.*
Si tan solo fuésemos conscientes del poder que tenemos. Con un simple “no” de cada persona, no habría, por ejemplo, tabaco ni Coca-Cola. En Cataluña, un pueblo entero (Olot, en la provincia de Girona) dijo NO a McDonald’s mediante el movimiento ciudadano. Veinte años más tarde, la poderosísima cadena fue incapaz de tener presencia en este pueblo.
Y en esa línea: ¿Cómo podemos orientar y desarrollar la tecnología para que verdaderamente sirva al bienestar de la humanidad y la sostenibilidad de los ecosistemas, considerando que hasta ahora ha sido impulsada en muchos casos por lógicas de dominio y explotación que han generado y siguen generando conflictos y daños estructurales?
El tema es que detrás de esta lógica de dominio y explotación está la lógica del beneficio de una parte por sobre la otra, central en las relaciones capitalistas de producción. Mientras quien esté creando o usando la tecnología lo haga para aumentar su beneficio personal (o el de la corporación que representa y para la que trabaja), será difícil orientar la tecnología al bien común.
Esto no quiere decir que no haya esperanza, pero sí que hay que ajustar las expectativas y entender muy bien el sistema.
Con esta información, debemos desarrollar una estrategia de intervención resiliente y sostenible, a nivel personal y de proyecto. Cuando queremos trabajar para el bien común, para el bienestar de las personas, o para la sostenibilidad, tenemos que tener muy claro dónde podemos ejercer influencia, dónde y cómo podemos tener impacto, cuánto y, sobre todo, por cuánto tiempo (algo muy habitual en problemas wicked).**
Por supuesto, siempre podemos intentar salir lo más posible del sistema y trabajar para que el uso de la tecnología sirva para aumentar el bienestar de las personas, en vez de enriquecer a alguien. No hace falta irse a una aldea abandonada y crear una comuna. El movimiento Transition Towns es un ejemplo de cómo es posible usar e implementar tecnologías para el bien común, el bienestar y la sostenibilidad. Pero este ya es todo otra tema, con sus beneficios y desafíos.

Gaby Prado y María José Téllez, 2026
Vamos a profundizar aún más en ese problema “wicked” y en las barreras que mencionas: ¿Cuáles son las creencias limitantes típicas por un lado que tenemos como personas/diseñadoras y por otro lado las fuerzas motoras/narrativa/visión del mundo imperante que se alzan como barreras para mantener el status quo?
Creo haber tocado un poco este tema, obre todo el tema de las barreras, en la respuesta anterior, donde hablo del sistema capitalista y de lo que busca.
Pero no hace falta ser dueño del capital. Basta con que seamos partícipes trabajando para el capital. El status quo no lo mantiene el 1% dueño del capital. Lo mantiene la población que trabaja, asalariados o por contrato, para los dueños del capital.
Esto incluye a los CEOs con sus nóminas de millones de euros, que toman decisiones para atraer a esa nebulosa de “inversores” todopoderosa. A todos los niveles de gerencia que toman decisiones para conformar con los dueños, porque tienen un objetivo de negocio típicamente atado a su remuneración final. Las personas que llevan a cabo el trabajo… Todas estas personas somos tú, yo, nuestra familia. Somos buenas personas, pero también somos colaboracionistas de un sistema.
Somos colaboracionistas del sistema con nuestras acciones. Defendemos los intereses de alguien más a cambio de una seguridad cada vez más insegura, pero es lo que hay y no podemos perderlo.
Somos colaboracionistas porque tenemos grabadas a fuego una serie de creencias limitantes, que el sistema crea y refuerza.
Creemos que no tenemos opción, por mil razones y, generalmente, el sistema se ha encargado de que nos creamos que “es nuestra responsabilidad, nuestra culpa, nuestras falencias o carencias, como nos han hecho creer que es nuestra responsabilidad evitar el cambio climático reciclando o no usando el coche. O como nos han hecho creer que “la seguridad y la lealtad en el trabajo es lo más importante”.
Creemos que el camino que nos trajo hasta aquí es el que debemos continuar, porque ya está trazado, ya pagamos el derecho de entrada, tenemos experiencia acumulada y no tenemos experiencia en otras cosas. Es muy difícil reimaginar un cambio de dirección, a menos que no nos quede más remedio. Pero no hay nada más enriquecedor que probar diferentes caminos, aprender nuevas habilidades, y sobre todo en campos no relacionados, para poder ser aún más creativos e innovadores.
Pensamos que siempre habrá represalias si levantamos la voz o cuestionamos. Como diseñadoras, es nuestro trabajo y nuestra responsabilidad cuestionar la utilidad y la definición para que sea una solución correcta. El cuestionamiento es parte intrínseca del proceso de diseño. Si no lo hacemos, estamos sólo construyendo algo diseñado por alguien más. Es claro que sí, que puede haber represalias si hablamos. Pero si una diseñadora entra con miedo a hacer su trabajo, nos estamos maniatando de entrada. El pensamiento creativo fluye con mucha dificultad (si es que lo hace) cuando tenemos miedo.
Creemos que solo podemos liderar el cambio cuando tenenemos un cargo jerárquico. Esta creencia no solo es limitante: es una falacia.
El liderazgo no necesita autoridad formal, sólo necesita la confianza y el respeto de las personas y ejercer influencia con respeto y sin manipulaciones.
¿Desde qué lugar puede intervenir cada cuál? ¿Qué prácticas de autocuidado te aplicas, recomiendas y consideras que pueden ayudar primero a mantener la cordura y luego a ser ese cambio que quieres ver en el mundo?
La principal práctica de autocuidado que tengo es decir “no”. Decir ‘no’ me permite enfocarme en lo que sí necesito, puedo y debo hacer. Me ayuda a crear un espacio de seguridad para dejar que mis emociones fluyan, sigan su curso, sin carcomerme.
Decir ‘no’ también me ha ayudado a controlar mi tendencia a intentar resolver todos los problemas del mundo.
He aprendido a decir:
- No a la carrera de Dodos, donde todos corren porque todos los demás están corriendo, como pasa con la IA, donde no la uso a menos que hay un beneficio neto y un caso de uso ético y claro.
- No a los que me tiran sus problemas esperando que se los resuelva sin hacer esfuerzos
- No a un jefe o colegas tóxicos, esos que me dicen o hacen cosas que me tienen una semana obsesionada, sin fuerzas y dudando de mi.
- No a un mal cliente, porque los clientes malos cuestan dinero.
- No a un proyecto que me da dinero, pero me roba el alma. Es una cuestión pragmática: puedo tener mi despensa llena y ahorros en el banco, pero si estoy mal en el trabajo, me costará carísimo a nivel físico y mental: pagar psicólogas, terapias, escapadas de fin de semana, adicciones, etc, para intentar aguantar o reponerme.
Esto de autocuidarse es muy nuevo para mí y, cada día, cada mes, tengo pequeños avances. Me cuido mucho de no autoexigirme más y más rápido. Y celebro cada paso que doy en esta dirección. El autocuidado más grande que puedo hacer, aparte del no, es respetarme, escuchar y respetar mi cuerpo, mis emociones. ¿Cómo puedo pretender que los demás me respeten y me cuiden si yo actúo como mi principal enemiga?
La conversación a dos bandas se alimentó con la entrevista que Gaby me hizo para su podcast “Gaby in Wonderland”, donde continuó la reflexión con la ética digital como eje, para dar una vuelta de tuerca adicional a nuestro mundo de diseño digital.

Gaby in Wonderland, episodio “Ética y Diseño”
Enlace a “Ética y Diseño” de Gaby in Wonderland:
https://open.spotify.com/episode/7b5dx8Jxj4Y1dYcUyICVBV?si=gNp5sX0BQkO01YK1OH7xDw
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