← Back to list

San Juan Gabriel

María José Cuevas presenta el retrato de Juan Gabriel que se esperaba de ella en “Debo, puedo y quiero”.

Carlos De La O · 2025-11-19 04:08 · 0 claps · 3.5 min read
#juan-gabriel #maría-josé-cuevas #música-mexicana #pop #netflix-originals
Open on Medium ↗
Wiki topics: 🎬 · Film & Television

San Juan Gabriel

La serie documental de Juan Gabriel a cargo de Maria José Cuevas hizo bien su trabajo: canonizarlo acríticamente.

La serie documental de Juan Gabriel a cargo de Maria José Cuevas hizo bien su trabajo: canonizarlo acríticamente.

También que falta de tino de Nicolás Alvarado. El fiambre estaba aún caliente cuando decidió darle un par de pataditas amistosas al ataud. Encima de todo, quiso medio llevarse entre las patas a Jose Luis Paredes en la anécdota, quizá olvidando, que puede que más bien estirando la liga -cosa rara dado su enciclopédico saber sobre cultura popular- que el otrora baterista de Maldita Vecindad carga en su currículo una célebre versión de “Querida” una de las canciones más reconocidas a nivel mundial del denostado recién occiso de aquel momento.

Sin embargo a pesar de la impertinenca del entonces director de TV UNAM, puede que su severa crítica al legado musical de Juan Gabriel -nacido en 1950 bajo el nombre de pila de Alberto Aguilera Valadez- tenga cierto grado de verdad aún habiendo sido inoportunamente despachada. Perfectamente pudo guardarse su opinión dado el furor que provocó la partida del más reconocido cantautor mexicano de la segunda mitad del siglo XX.

Esa prolongada semana que duraron los funerales del Divo de Juárez lo que menos se requería era leer exequias que versaran sobre los limitados alcances estéticos del difunto, música que Alvarado describió como -parafraseamos- histérica, melodramática, elemental, poco literaria e iletrada-. Estaba el país en duelo y el poco carismático intelectual quiso pasarse de tueste con una opinión que crispó el ánimo más allá de lo que seguramente buscaba con su provocadora travesura. La funa -ese acoso irracional propio de la indignación cibernauta, que por cierto aún no se nombraba así- no se hizo esperar.

Volví al texto de Alvarado después de ver la serie documental “Debo, puedo y quiero” (Mezcla — Netflix, 2025) sobre la vida tanto de Juan Gabriel como de Alberto Aguilera -el serial explica dicha fragmentación con lujo de detalles, para aquel que le surja la duda de el porqué de la distinción-. Dirigido por María José Cuevas, quien reconcilió al público con las vedettes del cine de ficheras al humanizarlas con su “Bellas de noche” (CinePantera — Detalle Films, 2016) se intuía el tono canonizante del esfuerzo para retratar a Aguilera desde el anuncio de su realización.

Con la venía de sus hijos quienes así como su padre viven una existencia disociada de la figura de Juan Gabriel, la documentalista accedió sin mucho reparo de parte de dichos herederos a la infame cantidad de metraje que les fue legado -Aguilera registraba desde su temprano éxito cada aspecto de su vida, ya fuera en cintas de video, grabaciones de audio o fotografías-, para componer el perfil del más querido compositor que ha dado este país. De ese modo a través de la viva voz del de Michoacán y las de un puñado selecto de personas de su círculo íntimo -su muy particular familia, Paty Chapoy, Daniela Romo, Olga Breeskin y curiosamente Natalia Lafourcade, entre otros- se crea el retrato más entrañable posible del astro.

El resultado es sin duda emotivo por decir lo menos. Celebra toda faceta e hito que pueden aplaudírsele a Juan Gabriel y quizá, si se me permite mi propia opinión impertinente entre el clamor de loas, esa es su mayor falencia. Salvo un par de anotaciones sobre el carácter del divo frente a ciertas circunstancias y personas, el documental se recrea con plena intención de glorificarle, logrando su cometido de agregar un nuevo zócalo a esa efigie que vive radiante e inmaculada en nuestra memoria colectiva.

Si bien afortunadamente evita caer en la tentación de lavarle la cara a Aguilera por completo -lo cual se agradece- respecto a su posición privilegiada en las altas esferas del poder artístico/político o la representación de las luchas diversas que se le endosa un poco injustamente, no hubiera caído mal que Cuevas y su equipo humanizaran al divo por todos sus flancos, no solo aquellos que contribuyeran a la consolidación del mito del último monolito cultural de México.

Algo apunta bien el texto de Alvarado de hace casi diez años, Juan Gabriel representa perfectamente el carácter del mexicano, explica con facilidad nuestra moral, ética y estética. Nos da patria, nos unifica y por lo tanto es muy difícil mostrarse crítico de su figura. Es intocable e indiscutible tanto como la Virgen de Guadalupe, con la que seguramente comparte trono celestial en nuestro Topos Uranus. En ese sentido el documental hace un excelente trabajo ubicándolo en esa órbita celestial.

Tomando prestado de otro mito mexa para exagerar nuestro argumento final, pasaran más de mil años, muchos más para ver una mirada crítica del ídolo si es que hay un valiente que se atreva a esgrimirla. No es propio de nuestro carácter ser reflexivos de nuestra condición y mitos. En este país no se bromea sobre ello y menos en presencia de la sabana santa. Guillermo Schulenburg y Nicolás Alvarado lo entendieron a la mala. En contraste Cuevas cumplió con su tarea y realizó el documental altamente disfrutable que se esperaba de ella siguiendo la consigna de la canción que le da título: debo hacerlo todo con amor. Sin embargo recordar aquello de que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor hubiera bien servido para construir un relato que nos recordara que San Juan Gabriel y su hermano gemelo Alberto Aguilera antes de mitos fueron humanos.


메타데이터
post_id
858905798984
slug
san-juan-gabriel-858905798984
url
https://medium.com/@carlosdelao/san-juan-gabriel-858905798984
canonical_url
https://medium.com/@carlosdelao/san-juan-gabriel-858905798984
author_url
https://medium.com/@carlosdelao
status
ok
fetched_at
2026-07-30 13:41:11