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¿No es el escepticismo en sí mismo una forma de dogmatismo?

El dogmatismo implica abrazar un dogma y rechazar toda duda, mientras que el escepticismo es el escoger la duda como única postura valida y…

Paco Zapata · 2024-01-20 10:45 · 0 claps · 4.4 min read
#dogmatismo #filosofia #escepticismo
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¿No es el escepticismo en sí mismo una forma de dogmatismo?

El dogmatismo implica abrazar un dogma y rechazar toda duda, mientras que el escepticismo es el escoger la duda como única postura valida y rechazar toda afirmación. Por ende, a primera vista, ambas posturas no solo parecen ser diferentes, sino que incluso aparecen como posturas antagónicas … Sin embargo, analicemos con mayor detenimiento los principios del escepticismo radical, con el fin de determinar si esta teoría no es en sí misma dogmática …

Photo by Noel Broda on Unsplash

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El dogmatismo es una actitud filosófica o religiosa que, basándose en un dogma, rechaza categóricamente la duda y la crítica, mientras que un dogma se define como un elemento fundamental considerado como cierto e incontestable dentro de una doctrina, y que por ende se entiende como verdad indiscutible dentro de dicha doctrina.

Es evidente que no todas las personas comparten las mismas opiniones; al contrario, a menudo tienen opiniones que se contradicen entre sí. En un anterior artículo vimos que el relativismo, postura que afirma que todas las opiniones son iguales, que todo es relativo y que no existe ninguna verdad absoluta, es intrínsecamente contradictorio. En consecuencia, todas las opiniones no tienen el mismo grado de verdad y no tienen el mismo valor. Entonces, si todos los hombres no comparten las mismas opiniones verdaderas, ¿cómo podemos saber qué opinión es verdadera y cuál es falsa? ¿Esta diversidad de opiniones contradictorias no demuestra empíricamente que los hombres no pueden alcanzar la verdad? Esta observación es la base del escepticismo. Si no es posible alcanzar la verdad, el escéptico se niega a basar sus acciones en sistemas de razonamiento considerados dogmáticos.

Sin embargo, esto no se traduce en una vida de inacción, sino en una vida cuyas elecciones se basan en las propias experiencias y observaciones del sujeto. En efecto, hay que subrayar la importancia del empirismo en el escepticismo: según Según V. Brochard en Les sceptiques grecs, “por razones generales, [el escéptico] duda de todo menos de los fenómenos y se atiene a la duda”. Los escépticos temen las teorías que imponen dogmáticamente una comprensión de la realidad como si fuera verdadera y se escudan en la mera experiencia, evitando así toda teorización que pretenda imponerse como verdad universal. Sin embargo, el postulado de no dudar de los fenómenos y solo de las teorías es una especie de dogma para el escéptico.

Los escépticos argumentan que no es posible llegar a la verdad, ya que si fuera posible llegar a la verdad sobre cualquier tema, primero tendríamos que demostrar que la razón es capaz de llegar a la verdad, y para llevar a cabo esta tarea sólo podemos utilizar la propia razón, lo que significa que tenemos que demostrar que la razón es capaz de mostrar que la razón puede llegar a la verdad; lo que implica un razonamiento circular. Sin embargo, el mismo razonamiento puede aplicarse a nuestras percepciones y, en consecuencia, podríamos vernos abocados a dudar de nuestras observaciones y percepciones y, por ende, del propio empirismo. Dudar de la capacidad de la razón, pero no de nuestras observaciones, es por tanto un dogma para el escepticismo.

Los escépticos aplicaban un razonamiento similar a todas las demostraciones: toda afirmación (o negación) requiere una demostración, y esta demostración se basa en otros elementos que deben demostrarse a su vez (por ejemplo, los fundamentos de la lógica, etc.), y así recursivamente hasta llegar a los primeros principios. Sin embargo, los escépticos sostienen que los primeros principios necesarios, tratados como hipótesis, no pueden demostrarse mediante el análisis de sus consecuencias, a menos que caigamos en un razonamiento circular. En consecuencia, según los escépticos, la razón nos engaña conduciéndonos hacia vanos dogmatismos. Ahora bien, si ningún camino intelectual puede conducirnos a la verdad, el hecho mismo de afirmar que “es verdad que es imposible distinguir la verdad de la mentira” es contradictorio, y parece corresponder en sí mismo a un dogma escéptico.

Para evitar caer en esta contradicción, los escépticos se abstienen de hacer cualquier afirmación o negación, y deben refugiarse tras la duda. El escéptico se abstiene de expresar opiniones colocándose en estado de afasia, con el fin de alcanzar un estado de equilibrio, tranquilidad e imperturbabilidad o ataraxia. Sin embargo, aún podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿Cuál es el argumento que lleva al escéptico a creer que la duda le permitirá esperar un estado de tranquilidad? ¿Por qué sería deseable este estado de tranquilidad? El hecho de verse obligado a dudar, y de considerar que no se puede alcanzar la verdad, implica intrínsecamente una frustración en el proceso reflexivo, dado que el hecho de cuestionarse la verdad y la posibilidad de alcanzarla implica la existencia de un cierto conocimiento así como el deseo de desarrollarlo. Pero, ¿no es esta frustración contraria a un estado de tranquilidad? Así pues, parece que el vínculo entre duda y ataraxia es en sí mismo un dogma escéptico. En efecto, podría afirmarse que instalarse en la duda congela el proceso reflexivo, lo que conduce a la certeza de una no certeza.

Del mismo modo, los argumentos en los que se basa el escepticismo implican dogmatismo. En efecto, si los escépticos deducen la imposibilidad de alcanzar la realidad de la multiplicidad de opiniones contradictorias entre los hombres, ello implica que los escépticos presuponen que si los hombres tienen la capacidad de alcanzar la verdad, todos deberían alcanzarla inmediatamente y que ello daría lugar a una unanimidad de opiniones. Esta presuposición dogmática implica una alineación entre la verdad y la unanimidad de opiniones.

Sin embargo, es evidente que la unanimidad (o cuasi unanimidad) puede alcanzarse mediante la manipulación, la violencia, la ilusión o la mentira, lo que demuestra que no existe ningún vínculo entre unanimidad de opinión y verdad, y que esta presuposición oculta en realidad un dogmatismo dentro del escepticismo. Esta presuposición de unanimidad implicaría que si fuéramos capaces de alcanzar la verdad, entonces todos lo haríamos inmediata y totalmente. Sin embargo, el proceso filosófico que implica la búsqueda de la verdad es, ante todo, un proceso de voluntad personal que no es en absoluto inmediata. Por ejemplo el hecho que la persona A alcance una determinada verdad no significa que la persona B también la alcance, aunque la persona A pueda ayudar a la persona B en el camino intelectual.

Por último, hay que señalar que el elemento invariante, olvidado por el escepticismo, tanto en la multiplicidad de doctrinas y formas de pensamiento, como en la variabilidad y carácter cambiante de las opiniones y doctrinas, es el hecho de que los hombres piensan, buscan y descubren. En conclusión, el escepticismo radical, intentando escapar de posturas dogmáticas, se basa a si vez en fundamentos que pueden considerarse como los dogmas escepticos, lo cual hace del escepticismo una doctrina dogmatica.


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