El ahora no espera
El hoy, nuestro periodo de tiempo presente, percibido como el momento en el que nos encontramos dentro del eterno vaivén de las olas del…
El ahora no espera

Desierto la tatacoa
El hoy, nuestro periodo de tiempo presente, percibido como el momento en el que nos encontramos dentro del eterno vaivén de las olas del tiempo, pero él no negocia. No se detiene.
Vivimos atrapados entre un pasado que ya no existe y un futuro que aún no llega, perdidos entre lo que fuimos, tuvimos, pensábamos y lo que queremos, lo que deseamos o dónde queremos estar en tanto tiempo. Por lo que nos preocupamos por el pasado, por ese lugar metafórico donde estábamos o en el que estuvimos, pero nos aterra el futuro, el mañana, el día aquel después del presente, después del hoy.
Por eso muchos pensadores coinciden en que la humanidad constantemente y casi sin interrupciones sobresalientes, está atrapada en un mundo irreal, un mundo en el que ni somos ni estamos, porque el ayer ya fue, ya pasó, ya no existe y el mañana no ha sido, no está, no ha llegado, es como cuando no somos de un lugar porque ya nos fuimos, pero tampoco somos del otro porque aún no hemos llegado y entonces surge una cuestión que, por su simpleza y su obviedad ignoramos: ¿y hoy qué?
Porque el único instante que realmente tenemos, el único que podemos habitar, transformar y decidir, es este. Justo este. Es el que ignoramos, el que pasamos por alto, al que no le prestamos atención y por lo que nos cuesta tanto trabajo recordar qué estamos haciendo, para qué abrimos la puerta, qué era lo que estábamos buscando. Ineludiblemente nos tenemos que enfrentar de manera tardía o temprana del tiempo que se fue y las oportunidades que perdimos por estar encerrados en aquel espacio vano e inmaterial que creamos para huir del hoy, del ahora, del ya.
El presente, este espacio, del que depende el mañana, no es otro más que un regalo de parte de nosotros, de la vida, del cosmos, de Dios. Por eso se llama presente, porque lo es, porque es un obsequio que tenemos y al que le damos un valor bajo, mínimo, insignificante. Lo dejamos perder en cada instante, por eso andamos en piloto automático casi todo el día, casi todo el tiempo, casi en todo. Somos expertos en la delegación de nuestra vida a los diferentes operadores de la máquina más grande y poderosa del mundo. Cada uno tiene, en su interior una máquina poderosa a la que llamo la gran mente, la macro, la matriz o la súper computadora. En ella existen varias realidades alternativas, existen diferentes operarios para distintas acciones, por eso cuando conducimos de regreso a casa o cuando vamos hacia un lugar determinado, no recordamos toda la ruta, no “nos damos cuenta a qué hora pasamos” por determinado lugar, o no notamos aquel letrero o publicidad que siempre está allí presente en la misma parte.
Muchos lo han notado y han buscado una explicación a este fenómeno y es precisamente esa necesidad de explicar todo lo que nos permite alienarnos del día, alejarnos del presente, existir sin vivir. El ser humano desarrolla diferentes actividades que dan la apariencia de gran habilidad o de inteligencia, lo que los médicos y otros profesionales de la salud mental le llaman memoria muscular, yo lo identifico como movimiento inconsciente o piloto automático que solo puede entenderse sino como una ausencia de conciencia.
De ahí que nace la idea expresada con anterioridad: La supercomputadora. Es una computadora más poderosa que los nuevos ordenadores cuánticos con diferentes tapas, etapas y vibraciones, en donde la parte superior, la matriz de procesamiento, es el primer “colador” de datos es la procesadora de datos más importante y rápida del planeta encargad de recepcionar información, valorarla y cuantificarla, luego se encuentra la matriz de gestión compuesta por los diferentes lokers con más de 1000 terasbytes de capacidad, organizados en una zona no más grande que la anterior sino más eficiente, una que no descansa, una que está todo el tiempo lista para gestionar los datos que la matriz de procesamiento solicite.
Por eso, cuando estamos en “piloto automático” la matriz de procesamiento de información solo está pasando todo, sin hacer una valoración detallada de lo que sirve y lo que no sirve, no está cuantificando ni cualificando la información y todo el trabajo está recayendo sobre la matriz de gestión de datos que van otorgando o liberando órdenes básicas al cuerpo para moverse, comer, responder preguntas, jugar o practicar deporte, montar bici, bañarnos ¿cuántas veces se te ha olvidado que ya te jabonaste?.
El poder del ahora no es una frase bonita. Es una decisión. Es dejar de mirar hacia atrás con culpa, y dejar de mirar hacia adelante con ansiedad, para mirar hacia adentro con presencia. Es “hacer el esfuerzo de entender lo que estamos haciendo en el momento, valorando la información que pasamos a la matriz de gestión y supervisamos la información, los datos y las órdenes que esta le da a los demás órganos del cuerpo, porque es que esta matriz es la encargada de la respiración, del latido del corazón, de la respiración y de todo lo demás porque su función es evitar que el cuerpo simplemente muera, estamos hablando de la mente inconsciente, del subconsciente del que nos hablaron toda la vida, pero que, en este apartado hemos reconocido como la matriz de gestión de datos.
El ahora es el lugar donde la paz se encuentra, donde las decisiones se toman, donde la vida se vive. No hay otro momento más importante que este. Porque todo lo que somos, todo lo que haremos y todo lo que dejaremos, empieza aquí. Por eso, podemos controlar y supervisar hasta gran parte de los pensamientos (datos) de la matriz de gestión y de esa manera ordenarle que haga o deje de hacer otras cosas, que mejore algunas funciones, que vibre un tanto más rápido, más lento o que suprima vibraciones (los llamados impulsos) que hacen que hablemos de una manera específica, con malas palabras o que nos hace tener pensamientos recurrentes, por lo general, negativos sobre la percepción de las personas, las cosas o las intenciones de nuestro entorno.
No esperes al lunes. No esperes al mes que viene. No esperes a tener todo resuelto.
Empieza hoy. Empieza ahora. Empieza aquí.
Porque el mayor legado no es lo que tenemos, sino lo que somos. Y eso se construye en el ahora.
메타데이터
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- 2026-07-16 03:23:07