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….La indiferencia fue peor

Fui testigo de algo que me hizo llorar. Cuarenta años mi hermano. Cuatro décadas viendo pasar la vida tras barrotes, mientras allá afuera…

Gilbert M. Arroyo · 2025-11-19 15:19 · 0 claps · 2.1 min read
#ensayo #reflexiones #prisioneros #cemetery
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Wiki topics: FT · Fine-tuning & Adaptation

….La indiferencia fue peor

Fui testigo de algo que me hizo llorar. Cuarenta años mi hermano. Cuatro décadas viendo pasar la vida tras barrotes, mientras allá afuera el mundo cambia de color y tú sigues en el mismo gris. Ese hombre, que entró preso a los 16, cuando todavía uno no sabe ni quién verdaderamente es, ya no era un reo, era un sobreviviente. Creció viendo morir amigos, envejecer custodios y al tiempo como se desmorona. No pedía libertad ni justicia… mucho menos compasión. Solo pedía un pase de salida…. y se lo dieron mal. Estando frente a las puertas de la funeraria, se lo negaron y se tuvo que ir. Un día. UNOS CUANTOS MINUTOS para despedirse de su madrina, la única persona que todavía pronunciaba su nombre con cariño.

Pero el sistema no sabe de cariño. No entiende de promesas ni de la paz que hay en un último adiós. Aquí se mide el valor humano con reglamentos y sellos. Para ellos, él seguía siendo “el convicto”, no un ser humano que había envejecido detrás de una reja, que había cumplido cuarenta años pagando lo mismo mil veces. Qué puede saber ese hombre del mundo de ahora, si el último que conoció fue un mundo joven y cruel? Allá adentro lo que aprendió fue a sobrevivir, no a vivir. Aprendió a callar, a obedecer, a tragarse la rabia porque allá el orgullo mata más rápido que una bala. Otro número en un expediente que nadie lee completo.

Su madrina la velaron en una funeraria de Hato Rey, la sepultaron en Borinquen Memorial Park. Mientras la tierra la recibía, él seguía encerrado, mirando una pared que ya conocía mejor que su propio refl ejo. Imagino su silencio…. porque hay dolores que no se gritan, se mastican con los dientes apretados y el corazón roto. A veces me pregunto qué gana la sociedad negándole a un hombre viejo el derecho de mirar por última vez a quien le enseñó ternura.

¿Qué justicia hay en impedirle a un alma cansada llorar frente a una tumba?

El problema es que la cárcel, en este país y en tantos otros, no busca rehabilitar, busca olvidar. Los dejan pudrirse con los años como si el castigo se extendiera más allá del delito, como si la redención fuera un lujo reservado solo para quienes nunca cayeron presos. Se les niega humanidad porque admitirla sería reconocer que el sistema falla, que castiga sin compasión y que teme lo que no puede controlar…. El perdon

Si alguna vez alguien cuenta su historia, o aunque sea la imagine, que no la cuente como la de un preso. QUE LA CUENTE COMO LA ESTOY CONTANDO AQUÍ YO. Que la cuente como la de un hombre que solo quería despedirse. Un hombre que, a pesar del encierro, seguía siendo humano. Porque el castigo fue largo, pero la indiferencia fue peor.

El poder, cuando no entiende la dignidad, le llama crimen a la necesidad.


메타데이터
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