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Por qué la gente es irracional sobre la política — Michael Huemer

Traducción del artículo originalmente titulado Why People Are Irrational about Politics

Libertad en Español · 2025-07-10 18:44 · 0 claps · 7.2 min read
#michael-huemer #elecciones #democracia #política #votantes
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Por qué la gente es irracional sobre la política — Michael Huemer

Traducción del artículo originalmente titulado *Why People Are Irrational about Politics*

Aquí explico por qué la gente es irracional sobre la política*.

Basado en: «[Why People Are Irrational About Politics](https://medium.com/@libertades/por-qu%C3%A9-la-gente-es-irracional-con-la-pol%C3%ADtica-michael-huemer-b662cf985fbb)», en Philosophy, Politics, and Economics*, editado por Jonathan Anomaly, Geoffrey Brennan, Michael Munger y Geoffrey Sayre-McCord (Oxford University Press, 2015), pp. 456–467. Publicado originalmente como un ensayo web alrededor de 2002 (?).

1. El enigma del desacuerdo político

Los desacuerdos sobre política son generalizados, suelen ser muy intensos (las personas de ambos bandos están altamente convencidas), y persistentes (es casi imposible persuadir a la gente). La mayoría de los temas no son así. Por ejemplo, no existen desacuerdos tan generalizados, intensos y persistentes sobre geología, astronomía o biología (a menos que la política o la religión estén involucradas). Entonces, ¿por qué la política es así?

El hecho de que haya tanto desacuerdo implica que las personas son muy poco confiables para alcanzar la verdad sobre temas políticos. Así que parte de la pregunta es: ¿por qué somos tan poco confiables en este ámbito?

Aquí tienes algunas posibles explicaciones:

  • Dificultad: Los temas son realmente difíciles de entender, así que las personas simplemente cometen errores comprensibles, como errores de cálculo.
  • Ignorancia: No tenemos suficiente evidencia para resolver los asuntos.
  • Valores divergentes: Quizá las personas tienen valores fundamentales en conflicto, y adoptan las creencias políticas acordes a esos valores.
  • Irracionalidad: Tendemos a ser irracionales al pensar sobre política.

Probablemente los puntos 1–3 aportan algo al problema. Sin embargo, considero que el punto 4 es la explicación principal.

2. Contra la ignorancia y el error de cálculo

La ignorancia y la dificultad de los temas no explican ciertas características clave del desacuerdo político:

a. Intensidad

Si los temas fueran difíciles, o nos faltara evidencia para resolverlos, entonces la gente debería tener opiniones débiles, no opiniones muy firmes (a menos que seamos irracionales).

b. Persistencia

También deberíamos poder persuadirnos unos a otros brindando más información, o (en caso de errores de razonamiento) señalando los errores… de nuevo, a menos que seamos irracionales.

c. Correlaciones con rasgos no cognitivos

Puedes predecir las opiniones políticas de una persona (con mejor fiabilidad que el azar) conociendo hechos no cognitivos sobre ella, como su género, ocupación (cuando esa ocupación no la expone a evidencia política relevante), gustos estéticos y rasgos de personalidad (no cognitivos).

d. Agrupamiento de creencias políticas

Puedes adivinar la postura de alguien sobre un tema político conociendo su opinión sobre otro tema totalmente independiente. Por ejemplo, puedes predecir la postura sobre el aborto a partir de la opinión sobre el control de armas.

¿Qué explica todo esto?

3. Valores divergentes

La teoría de los valores divergentes no explica:

a. Agrupamiento

Los valores divergentes no explican por qué existen correlaciones entre opiniones sobre temas lógicamente no relacionados. En algunos casos, las correlaciones son opuestas a lo que esperarías. Por ejemplo, uno podría pensar que las personas que creen que los fetos tienen derechos también deberían pensar que los animales tienen derechos (porque su visión de los criterios para los derechos es más amplia).

b. Por qué divergen los valores

La teoría solo explica un tipo de desacuerdo mediante otro tipo de desacuerdo.

Podrías intentar explicar la divergencia de valores apelando, por ejemplo, a una teoría antirrealista de la ética. Para los problemas del antirrealismo, véase mi libro, Ethical Intuitionism. Además, este enfoque implica que no existen hechos sobre cuál es la postura política correcta. Pero entonces resulta extraño que la gente discuta como si existieran tales hechos (cada uno considera su postura como objetivamente correcta).

c. Desacuerdos no relacionados con valores

Muchos, quizás la mayoría, de los desacuerdos políticos versan sobre hechos descriptivos, no valores. Por ejemplo, en el debate sobre el control de armas, casi toda la discusión gira en torno a cuestiones fácticas, como si las leyes de control de armas funcionan y si las armas previenen un Estado tiránico. En los debates actuales sobre Trump vs. Biden, la gente discrepa sobre hechos como si alguno de los candidatos cometió fraude electoral en 2020, si alguno sufre demencia, si alguno debilitará a Estados Unidos, etc.

4. Ignorancia racional e irracionalidad

Según los economistas, muchos votantes son racionalmente ignorantes sobre temas políticos: no están informados porque reunir información política requiere tiempo y esfuerzo, lo cual es un costo, y ese costo supera los beneficios esperados. Esto es en parte porque la mayoría de las personas se dan cuenta de que tienen prácticamente cero posibilidad de cambiar la política pública; por lo tanto, los beneficios esperados de tener opiniones políticas correctas son casi nulos.

Existe una teoría paralela que explica por qué la mayoría de la gente también piensa irracionalmente sobre política. Pensar racionalmente tiene costos: requiere esfuerzo y a menudo lleva a no poder creer lo que uno desea creer. La mayoría de las personas, de nuevo, se da cuenta de que tiene casi ninguna posibilidad de cambiar la política pública, por lo que el «beneficio» de tener creencias políticas correctas es casi nulo. Así que el costo de ser racional sobre política suele superar los beneficios esperados .(Ver *The Myth of the Rational Voter*)

Nota que hay dos nociones de «racionalidad» aquí. La teoría descrita asume que las personas tienden a ser instrumentalmente racionales (es decir, tienden a hacer lo que les ayuda a conseguir lo que quieren), y usa esto para explicar por qué, en algunos casos, son epistemicamente irracionales (forman creencias de manera que no están dirigidas a la verdad, cometen errores lógicos, etc.).

Esta teoría asume (i) que las personas desean creer ciertas cosas (aparte de querer creer la verdad o lo respaldado por la evidencia), y (ii) que las personas pueden controlar sus creencias. Analicemos esos puntos.

5. Qué queremos creer

No siempre queremos creer lo que es objetivamente cierto. He aquí algunas influencias sobre nuestras preferencias de creencia:

a. Sesgo egocéntrico

Podemos querer creer cosas que sirvan a nuestros propios intereses, o (más comúnmente, creo yo) cosas que parezcan servir los intereses de los grupos que favorecemos. Por ejemplo, si quieres estar «del lado» de los afroamericanos en EE.UU., puedes querer creer que la acción afirmativa es positiva.

b. Autoimagen

Las creencias políticas pueden ayudarnos a presentarnos (ante nosotros y ante los demás) como cierto tipo de persona. Por ejemplo, si quieres parecer amable, apoyas más programas de bienestar social; si quieres parecer patriota, apoyas mayor gasto militar.

c. Vínculo social

A la gente le gusta encajar en determinados grupos sociales, y quizá debas adoptar ciertas creencias políticas para hacerlo. Si todos tus amigos son muy progresistas, tendrás presión psicológica para sostener opiniones progresistas.

d. Coherencia

A la gente le gusta creer que todas las consideraciones importantes apuntan en la misma dirección en un tema político; no les gusta admitir que deben hacerse concesiones difíciles. Así, uno creerá (i) que la pena de muerte es justa, es un buen disuasivo y casi nadie es condenado erróneamente, o (ii) que la pena de muerte es injusta, no es disuasiva y muchas personas son condenadas erróneamente. Es difícil encontrar personas que sostengan «opiniones en conflicto» en el sentido de reconocer que diferentes consideraciones apuntan en direcciones opuestas. Pero, por supuesto, la realidad no es tan conveniente: en realidad, las distintas consideraciones suelen apuntar en direcciones opuestas.

Estas cosas explican por qué a menudo deseamos sostener ciertas posturas políticas, independientemente de si son correctas o están respaldadas por la evidencia.

6. Cómo controlamos nuestras creencias

Algunos filósofos sostienen que una persona no puede controlar sus creencias. Por ejemplo, no puedes simplemente decidir creer que eres una jirafa, dado que ves claramente que no lo eres.

He aquí algunas formas en que podemos controlar nuestras creencias:

a. Ponderación sesgada de la evidencia

No podemos creer algo para lo cual no tenemos evidencia y hay pruebas concluyentes en contra. Pero si hay mucha evidencia mixta, podemos dar un poco más de peso a las pruebas que apoyan lo que queremos creer, y menos a las que apoyan lo contrario, más allá de lo objetivamente justificado.

b. Atención y energía selectivas

Podemos decidir dedicar tiempo a pensar en los argumentos a favor de una postura. Podemos intentar buscar razones en favor de una idea y no buscar objeciones. Si escuchamos una objeción, podemos buscar respuestas a ella, y no pensar en contraargumentos a nuestras propias respuestas.

c. Selección de fuentes de evidencia

Podemos buscar información de fuentes que coinciden políticamente con nosotros y no escuchar a fuentes con opiniones opuestas. Prácticamente todos los que participan en política hacen esto, casi todo el tiempo.

d. Argumentos subjetivos, especulativos y anecdóticos

Podemos basarnos en argumentos que dependen de juicios subjetivos, especulaciones sobre cosas para las que no tenemos pruebas concluyentes y argumentos basados en unos pocos ejemplos concretos (elegidos por nosotros mismos) en vez de estadísticas. Todas estas formas de razonamiento son muy susceptibles al sesgo, así que son una excelente forma de convencernos de lo que queremos creer.

Si una persona es muy ingeniosa, puede encontrar formas de mantener las creencias que desea sostener ante casi cualquier evidencia o contraargumento. Por esto es casi imposible convencer a un académico de cambiar sus opiniones políticas.

7. ¿Qué deberíamos hacer?

El problema de la irracionalidad es el peor de los problemas sociales, porque es el que nos impide resolver todos los demás problemas. Si formamos creencias irracionalmente, sería pura suerte si llegáramos a solucionar nuestros problemas. (Compárese: ¿y si tu médico decidiera qué tratamientos darte según sus reacciones emocionales, sus intereses personales, su deseo de encajar en cierto grupo social, etc.? Seguramente su atención te haría empeorar.)

La solución empieza por hacer consciente a la gente del problema, porque es más difícil formar creencias irracionalmente una vez que eres consciente de las formas en que podrías estar haciéndolo. La irracionalidad suele implicar cierto grado de ocultamiento ante uno mismo. Más específicamente, deberíamos tratar de identificar los temas en los que es especialmente probable que tengamos sesgos, por ejemplo, aquellos que nos provocan reacciones emocionales fuertes, o en los que nuestro grupo social tiene opiniones firmes, etc. (véase sección 5).

El otro paso clave es esforzarse por no activar los mecanismos de control de creencias mencionados en la sección 6. Cuando tengas una creencia política, o cualquier creencia controvertida, haz el esfuerzo de pensar en objeciones a esa creencia. Intenta recolectar evidencia de distintas fuentes (fiables) con perspectivas diversas. Y trata de no apoyarte excesivamente en argumentos subjetivos, especulativos o anecdóticos.

Ten en cuenta que la gente, en general, tiende a ser poco confiable en temas políticos, y es improbable que seas una excepción radical; por tanto, deberías estar abierto a la posibilidad de que te equivoques, especialmente con creencias controvertidas. Si muchas personas inteligentes no están de acuerdo contigo, probablemente existan razones racionales para la otra postura. (Esto no está garantizado, pero suele ser cierto.) Así que si regularmente te cuesta entender cómo alguien puede sostener la opinión contraria en cuestiones políticas, y esas personas siempre te parecen malvadas o idiotas, ten en cuenta que la explicación más probable es que eres dogmático.


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