Mucc S-91
Trigésimo día del primer mes del año 6080. Un día especial. Después de siglos de guerra, asedio y segregación, los machos seremos…
Mucc S-91
Trigésimo día del primer mes del año 6080. Un día especial. Después de siglos de guerra, asedio y segregación, los machos seremos reintegrados al planeta Mucc. Nuestro exilio, bien merecido por las terribles acciones de nuestros ancestros, amantes de la guerra, de la explotación, la segregación y el sometimiento, termina hoy. Gracias a las nupcias de nuestro señor Magnus III con la respetable reina Clarissa, migraremos del que nunca fue nuestro hogar. Gracias a la eugenesia y la nanotecnología capaz de simular las células de reproducción femenina para solo reproducir machos porque S-91 solía ser un planetoide de machos. Nos dejaron aquí, en la luna que orbita Mucc, el astro que ya no guardará más nuestro exilio. Al fin conoceremos el mar, sabremos de otros cuerpos de agua que no sean los limitadísimos oasis, nacimientos de agua y aljibes encontrados sobre de este desierto plateado. Sabremos qué es vivir entre vegetación poblada, conoceremos miles de flores, millones de animales que no sean las serpientes-ciempiés de 5 metros que habitan el subsuelo, contra las que tuvimos que luchar para sobrevivir, alimentarnos, crear nuestras primeras armas y armaduras antes de trabajar para la estirpe de los demonios helados: el imperio que nos explotó y nos manipuló durante tanto tiempo. Fue una relación muy desfavorable que hubiésemos rechazado, si no hubiese sido por el hambre, el atraso y la oportunidad de oro que El emperador Permafrost VIII gracias a nuestro potencial guerrero.
El origen de todo se remonta a unos 300 años atrás, a una serie de hechos que potenció el crecimiento del planeta Mucc, que nos costó el rechazo y el exilio a S-91 por parte de nuestras féminas. Magnus II, tatarabuelo de nuestro señor, creía en viejos mitos que promulgaban la superioridad de Mucc sobre los demás planetas, por lo que debía expandirse y conquistar a lo largo del firmamento. En sus observaciones encontró un planeta con una forma de vida similar en apariencia a la nuestra pero particularmente débil e inferior en capacidad tanto física como intelectual. Estos seres, humanos se les llamaba, solo contaban con 1 cerebro y 1 corazón, solo eran capaces de sostener una esperanza de vida sobre los 70 años y eran, sobre todo, más egoístas que nosotros. Al descubrir el planeta Earth, Magnus II tomó la decisión de embarcarnos hacia la vía láctea para iniciar la invasión y colonización del planeta. Earth fue nuestro en 2 días, someter física y emocionalmente a la raza humana fue muy fácil. Incluso con todas sus armas y su hostilidad impredecible no resultaron ser un problema mayor. Ante esto, Magnus II decidió que el nuevo mundo sería para extraer recursos, también para relegar y entrenar potenciales guerreros de clase baja. Somos capaces de saber si nuestros hijos nacen con un potencial de lucha bajo, desde que nacen. Los Muxianos tenemos una conexión intracelular con nuestra descendencia, por lo que podemos leer su nivel de testosterona y cuál será su potencial dentro de los próximos 20 años. Así que, frente a esta verdad, los niños que ya se sabía nacerían débiles, eran expulsados a Earth con tan solo 2 años, salvo excepciones como una inteligencia sobresaliente. La expulsión de los bebés se ejecutó sin considerar el concepto y las emociones de muchas madres, que ni siquiera llegaron a conocer a sus hijos. Los hijos de las esposas de los infraguerreros adultos eran arrebatados desde su nacimiento y lo infrapadres solo tenían tiempo para pensar en la invasión de otros planetas.
Dentro de un ejercicio de compasión y sororidad, la reina Megara decidió tomar medidas ante el asunto. Pese a que sus dos hijos pertenecían a la clase de guerreros élite y no tenía por qué preocuparse, llegó a sentir cada pérdida de un hijo como si fuese propia. Infeliz con la situación, decidió envenenar a su esposo y asumir el gobierno de Mucc. Su primera orden fue movilizar las tropas a S-91, incluyendo a sus hijos para evitar un golpe de estado. Una vez los guerreros llegaron en su totalidad a la luna, Mucc fue cercado para imposibilitar el regreso de todos los machos. Los últimos niños de Earth fueron repatriados, sin dar ninguna razón ni orden de regreso a los generales terrícolas ni al Virrey Sigfried, hermano de Atreus. Se respetó la masculinidad en aquella última generación de niños, criados con otra serie de valores hasta que se dictaminó la ley de reproducción artificial con células masculinas en Mucc, donde solo se concebirían niñas que ocuparían cada uno de los roles desde entonces. Se fundo una corta de amazonas, guerreras mejor predispuestas para la defensa de otros planetas sin llegar a perder cierta letalidad.
Cada intento improvisado, con las últimas naves que nos quedaban y el inventario que creábamos con los cuerpos de las serpientes-ciempiés fue neutralizado por las féminas de Mucc. Su tecnología pudo avanzar con velocidad desde la gran expulsión y ni siquiera fuimos capaces de penetrar la barrera de misiles espaciales que rodeaba nuestra tierra. En ese momento, Permafrost VIII nos hizo sus sirvientes, a cambio de no invadir ni destruir Mucc. Obtuvimos trajes, armas, entrenamiento avanzado y tecnología de punta para someter más planetas. De acuerdo con la raza, la apertura al mandato de los Demonios de hielo y la hostilidad, se nos ordenada solo someter o eliminar el planeta. Vivimos así hasta el nacimiento de nuestro señor, Magnus. Se dice que nació con las células de la reina Megara y que ella le transmite su sabiduría a partir de una conexión mística que trasciende el reino de la muerte, por lo que nuestro rey resultó más empático que el macho muxiano promedio. Magnus III empezó a organizar resistencias sigilosamente, devolvió algunos recursos en cada civilización que habíamos colonizado y asistió a las amazonas muxianas desminando planetas que ya habíamos cercado. Todo se ejecutó sin que el emperador Permafrost XVIII pudiera darse cuenta. Sin embargo, desde Mucc las distintas reinas nos estuvieron observando durante los últimos años. La reina Clarissa se vio conmovida por el comportamiento del rey, muy lejano a la agresividad inclemente de nuestros otros dirigentes a lo largo de los siglos. Así fue cómo el rey fue llamado a Mucc para hablar con la reina. Entre los dos empezó a tejerse una relación muy especial, además de la alianza pactada entre dos reinos que ya empezaban a ser solo uno de nuevo. Magnus actuaba con mayor valentía y benevolencia después de haber anunciado su relación amorosa con la reina Clarissa. Nuestro rey también hizo pública su rebeldía ante los intereses del trono helado, declarando el estado de guerra contra el Emperador Permafrost XVIII, formando la resistencia con los demás planetas sometidos que ahora eran nuestros aliados.
El apoyo de la reina Clarissa fue crucial para la formación del Gran Frente Interplanetario, iniciando la campaña libertadora y la incursión de nuestro ejército hacia el planeta de Las nieves perpetuas. No fue fácil ganar el precio de nuestra libertad. Tuvimos muchas bajas, varios hermanos en armas lisiados por heridas en batalla o por la dureza del frío. Logramos reducir al ejército helado, capturar a Permafrost y a los miembros de su corte para hacerles compadecer por crímenes de lesa vitalidad. El emperador de las nieves perpetuas fue ejecutado, la reina administró los recursos del imperio de una manera en la que los cada uno de los reinos y comunidades del frente ganaran algo. Tomamos la tecnología del imperio y la replicamos. Y después de tales sucesos, nos desplazamos a la que nunca debió dejar de ser nuestra tierra. Volvemos a Mucc, con una lágrima de entusiasmo. El entusiasmo que se siente al recobrar una confianza rota hace siglos. Hoy no solo se celebran las nupcias del rey y la reina, se celebra el nacimiento de una nación, la infinita alianza, el infinito impulso que nos unirá siempre. Machos y féminas que se buscarán los unos a los otros, para crear armonía y libertad sin importar que sea necesario cruzar la infinidad del universo.
Al fin atravesamos la tropósfera de Mucc. La primera imagen que nos recibe: un atardecer rosa que nos saluda y nos bendice con su beneplácito. Ahí está Mucc, sus grandes castillos blancos levantándose entre las formaciones rocosas sobre el agua, los árboles centenarios y la vegetación multicolor la que las aves guardan sus nidos. Aquí solo yace Mucc, flotando entre un azul puro, marino, cristalino. La pureza de su aire nos llena los pulmones, nos devuelve la vida que nos había sido arrebatada en el desierto lunar.
Escribe Quirón,
Consejero y maestro del gran Magnus III de Mucc a los 30 días del primer mes, en el año 6080 de la era espacial.
메타데이터
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