(bio)revolución para una sociedad mejor
Hace cien años nació Rosalind Franklin. Gracias a ella se descubrió la estructura del ADN, del ARN y de varios virus. Nuestro mundo es…
(bio)revolución para una sociedad mejor

Hace cien años nació Rosalind Franklin. Gracias a ella se descubrió la estructura del ADN, del ARN y de varios virus. Nuestro mundo es mejor por su curiosidad, imaginación y trabajo.
Conocer la forma física de la doble hélice, hizo posible comprender el lenguaje genético con el que están programadas todas las células de cada ser vivo en nuestro planeta. El primer borrador del código completo de un ser humano se publicó hace veinte años; el proyecto genoma humano supuso un pequeño paso para la ciencia y un gran salto para la humanidad, iniciando el camino hacia la medicina de precisión personalizada, la biotecnología y otros horizontes nuevos.
La convergencia de tecnologías exponenciales en biología, ingeniería y ciencias de datos nos está permitiendo entender, imaginar, programar y sintetizar sistemas vivos. Una nueva (bio)revolución industrial está emergiendo, con la capacidad disruptiva de transformar nuestros sistemas productivos, económicos y sociales; además de diseñar vacunas en tiempo récord y reprogramar las células de nuestro sistema inmunitario para curar el cáncer, podemos programar bacterias para que digieran nuestros residuos o fabriquen las valiosas moléculas que ahora extraemos del petróleo; también podemos pensar en combatir la emergencia climática reinventando la agricultura sostenible y la alimentación saludable.
El informe recientemente publicado por McKynsey sobre la (bio)revolución, estima que el 60% de los productos físicos industriales se podrían producir con biologia sintética; presenta 400 ejemplos cuyo impacto económico conjunto será de más de cuatro trillones de euros anuales durante las próximas décadas (el % 3 del PIB mundial).
Cuando despuntó la ola de la revolución digital, solo los más visionarios imaginaron las posibilidades y retos que nos brindaría pocas décadas después, inundándolo todo; ahora también, necesitamos líderes con imaginación, audacia y generosidad para surfear esta nueva ola de la biología sintética, generando riqueza de forma sostenible y distribuyéndola con justicia.
Navarra está muy bien posicionada para formar parte de la red mundial de regiones que pueden liderar la (bio)revolución aportando conocimiento, tecnología y valores.
La apuesta por el nuevo polo europeo de innovación digital en Navarra contribuirá a impulsar nuestra estrategia colectiva en salud, agroalimentacion y sostenibilidad, reforzando nuestras fortalezas en industria 4.0, inteligencia artificial y supercomputación para acelerar la transformación digital; el polo de innovación puede ser también un nodo catalizador de la (bio)revolución.
Celebrando el centenario de la Dra.Franklin, varios expertos de talla mundial van a compartir su conocimiento y entusiasmo con nuestra comunidad educativa, científica y empresarial. La información y los enlaces para acceder gratuitamente a estos webinar está publicada en IRISnavarra: biología sintética, programming life y agroalimentacion y bioemprendimiento.
Por su aportación al conocimiento científico, Rosalind Franklin debió haber sido reconocida con dos premios Nobel. Sin duda lo habría conseguido si hubiera vivido más de 38 años, y en una sociedad libre de la pandemia de desigualdad de género y de falta de ética profesional que sigue reproduciéndose en nuestros días. Ojalá seamos capaces de seguir transformándonos para construir una sociedad mejor.
메타데이터
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