← Back to list

Una lista puérpera

Lecciones que nos enseña la maternidad

Regiane Folter in Yo, Regie · 2026-02-24 00:32 · 56 claps · 7.4 min read
#maternidad #hijos #puerpério #madre #emociones
Open on Medium ↗

Una lista puérpera

Lecciones que nos enseña la maternidad

Mis textos salen primero en Substack. Para leer este relato en portugués, te dejo el link. Si te gustaría recibir mis historias en tu email, inscribíte aquí.

La casa está desordenada. Una pila de ropa limpia nos espera sobre una silla. Los platos de tres comidas se acumulan en la pileta. Las plantas llevan varios días sin agua, el piso lleva muchos más sin barrer. Pero nada de eso importa, no como importaba antes. Toda nuestra atención está en el bebito que acostamos en la cama, entre mi pareja y yo. A nuestros pies, el gato (nuestro “primogénito”) observa la situación con ojos de desaprobación. “Qué locura es esta de traer un cachorro a casa, humanos?”.

Nos reímos de los nervios, con esa expresión asustada y cansada que hemos adoptado en las últimas semanas.

Dicen que cuando nace un bebé, nace una madre. Puedo confirmar que este cliché es cierto. Aunque pasé nueve meses embarazada de Caetano, solo me sentí realmente su madre cuando lo tuve en mis brazos, con todo el peso y la alegría que ese título conlleva. El inicio de la maternidad corresponde a ese período posparto conocido como puerperio.

Te puedo garantizar que la bienvenida a esta etapa no es exactamente amable.

Por supuesto, la alegría de conocer a nuestro hijo y comenzar este camino con él estuvo presente desde el primer momento. Como dije en este texto, amo a Caetano como amo una parte de mí. Quizás incluso más: él es, sin lugar a dudas, lo mejor que he hecho.

Pero hay muchas otras emociones que forman parte de la experiencia de ser madre, muchas de ellas poco agradables. Durante las primeras semanas después de dar a luz, lloraba todos los días. Sentía miedo, tristeza, agotamiento, dudas, al mismo tiempo que experimentaba una inmensa y feliz devoción. Lo bueno mezclado con lo malo, una explosión de sentimientos y hormonas que dejó mi cuerpo y alma destrozados. Perdí peso, me salieron ojeras, me descubrí más inquieta, más ansiosa.

Hoy, casi tres meses después, me encuentro más serena. Las lágrimas siguen apareciendo con frecuencia, el cansancio es real, al igual que todas las demás sensaciones que he enumerado anteriormente. Pero ahora tengo más herramientas para lidiar con ellas. Ya conozco un poco mejor a mi hijo y me estoy reconociendo un poco más en este nuevo rol. Sé que aún nos queda mucho por aprender, pero ya hemos recorrido un camino. Y, además de todo eso, tengo fe en nosotros.

Parte de mi proceso de aprendizaje sobre la maternidad y el posparto está en la siguiente lista. Escribir ha sido, como siempre, la forma más eficaz de entender y digerir lo que estoy viviendo. Compartir estas revelaciones es mi forma de seguir aprendiendo, ahora a través de la conexión con quienes me leen.

  1. Miedo constante

Desde el momento en que quedé embarazada, nunca dejé de sentir miedo. Primero era el miedo a que el embarazo no saliera bien; después, era el miedo al parto. Hoy, tengo miedo de que mi bebé se enferme, o no crezca como debería, o que sin querer le cause algún daño. Mañana aparecerán nuevos temores. Aceptar este hecho y no quedarme paralizada por lo que me asusta es un esfuerzo diario.

Al día siguiente del parto, una psicóloga nos visitó en la habitación del hospital para saber cómo estábamos. Una de las primeras cosas que dijo es que la culpa materna es una de las primeras cosas que surge cuando tenemos un hijo. Los papás también deben sentirlo, pero creo que en las mamás la sensación es más abrumadora. Una mezcla de miedo y necesidad de control, mis primeros días de puerperio estuvieron llenos de un cuestionamiento constante: estoy haciendo algo mal? Hoy me fortalece la idea de que estoy haciendo lo mejor que puedo. Seguramente cometeré errores, pero al menos será intentando acertar. Y eso hace toda la diferencia.

  1. El periodo de nacimiento también es un periodo de duelo

A veces me pongo a pensar en cómo sería si Caetano no existiera; qué estaríamos haciendo, cómo habría sido el final de 2025 y el comienzo de 2026 si siguiéramos siendo los mismos de antes del embarazo. Al principio me sentía la peor madre del mundo por imaginar una vida sin mi hijo, después de todo, fue tan deseado, es tan amado, yo no debería estar simplemente feliz de tenerlo conmigo y ni siquiera pensar en una existencia sin él?

Hoy entiendo que una cosa no cancela la otra. Estoy feliz de tener a mi bebé y por la vida que estamos construyendo juntos. Al mismo tiempo, siento nostalgia por la persona que fui y por las cosas que podía hacer antes de la llegada de Caetano. El embarazo y la maternidad me están transformando. La persona que era ya no existe, al menos no exactamente igual, y aunque siento curiosidad por esta nueva Regiane que estoy moldeando, también extraño a la mujer que me trajo hasta aquí. Permitirme vivir este duelo me ha ayudado a verme con más cariño y paciencia.

  1. Distorsiones de tiempo y espacio

Las últimas semanas han sido una repetición constante de cambiar pañales, dar de mamar, interactuar un poquito, hacerlo dormir. Solo cuatro pasos, pero que llenan nuestros días de tal manera que a veces me doy cuenta de que ya es de noche y pienso: “Dios, parece que hace nada me estaba despertando”. Es curioso. El tiempo parece pasar muy rápido, pero en algunos momentos siento que va desesperadamente lento. Las horas se arrastran cuando amamanto, o cuando Caetano llora por dolor de panza, o cuando es de madrugada y no logramos que se duerma.

El espacio que nos rodea también ha cambiado, y no me refiero solo a los artículos de bebé que ahora aparecen en todas las habitaciones o al desorden generalizado. Nuestra casa se ha convertido en un universo completo ahora que pasamos la mayor parte de nuestro tiempo aquí dentro. La sala, nuestro cuarto, el cuarto de Caetano, cada ambiente con su función, cada lugar parece ser todo lo que necesitamos cuando nos ayuda a satisfacer las necesidades del bebé. Pero, en otros momentos, las cuatro paredes parecen cerrarse sobre nosotros y siento que se me aprieta el pecho. Salir de vez en cuando, aunque sea para dar una corrida al mercado o una vuelta en la manzana, ayuda enormemente a darme cuenta de que el mundo sigue ahí fuera, tan grande como siempre, y poco a poco vamos volviendo a aprender a lidiar con él.

  1. Agenda? Qué es eso?

Los recién nacidos no tienen sentido de rutina, simplemente se comportan basándose en la supervivencia. Hacen y piden lo que necesitan, sin saber qué es el día y la noche o las horas en un reloj. Al incorporarnos al mundo de Caetano, también tuvimos que dejar nuestras rutinas en pausa. Y no me refiero solo al trabajo o a las reuniones con amigos. Cuando empieza el día, no sabemos muy bien lo que nos espera: cada día es una “elige tu propia aventura!” Tendremos tiempo para cocinar o vamos a tener que pedir algo? Lograremos lavar ropa o dejaremos para mañana? La hora de comer, la hora de bañarse, la hora de lo que sea, todo depende de lo que nuestro bebito necesite. Solamente logramos planear la siguiente actividad después de lo que estamos haciendo en ese momento.

Siempre he sido fanatica del multitasking, de los calendarios y la planificación, por lo que esta existencia tan centrada en vivir una cosa a la vez ha sido todo un desafio. Cuando tengo a Caetano dormido en mis brazos, observo su carita y siento un amor tan grande… Pero también me pone nerviosa saber que mientras él duerme yo tengo que estar ahí, para él, sin hacer nada más. Luego surge la culpa (aquí está otra vez!) por no estar disfrutando cada segundo de cada minuto con mi hijo. Una vez más, me encuentro en estos momentos creando una nueva forma de existir, mezclando la persona que fui con la madre que soy ahora, buscando mi forma única de vivir la maternidad de la mejor manera posible para todos nosotros.

  1. Hay que celebrar las victorias diarias

Los días del posparto también están llenos de pequeñas maravillas. El bebé que gana peso, amamantar sin sentir dolor, poder tomar café sentada a la mesa, lograr pasar una crema en la cara antes de dormir… Una vida en pleno proceso de renovación en la que nos encontramos con muchos desafíos y muchas alegrías. Conquistar estas victorias es el combustible que nos da esperanza, que nos muestra que vale la pena. Que vamos a aprender a ser la familia con la que tanto soñamos.

Miro por la ventana y veo a la gente que pasa apresurada por la calle. A veces siento que el mundo sigue avanzando ahí fuera, mientras yo estoy paralizada en el tiempo aquí dentro. Pero entonces miro a mi hijo, a mi pareja, a nuestro gatito. Veo a nuestra pequeña familia en plena ebullición y sonrío: aquí dentro también estamos cambiando, creciendo, convirtiéndonos en algo nuevo, hermoso y desconocido. Da miedo, pero también es extremadamente apasionante.

Esta lista sigue creciendo y probablemente el tema de la maternidad seguirá apareciendo por aquí. Nunca había vivido algo tan intenso y transformador, y estoy muy agradecida a las mamás que me han acompañado. No hay nada como una conversación con alguien que ya ha vivido lo que estoy viviendo para sentirme menos sola.

De hecho, mamás y papás que estén leyendo esto, dejen un comentario con sus aprendizajes y dificultades. Cuando nos ayudamos, nos fortalecemos.

Lectura recomendada:

“The wedding people”, de Alison Espach.

La protagonista de esta historia es Phoebe Stone, una profesora universitaria recién divorciada y decidida a poner fin a su vida en el destino de sus sueños. Al llegar allí, Phoebe descubre que prácticamente todo el hotel en el que se va a alojar está reservado para los invitados de una boda que se celebrará esa misma semana. Sin quererlo, Phoebe termina involucrándose con los diferentes participantes de la celebración: la novia, el novio, la cuñada, la hija, la suegra, y así sucesivamente. Sin esperarlo, deja a un lado su momento sombrío para vivir una semana de fiesta y lujo mientras reflexiona sobre la vida, la amistad y el amor con interesantes desconocidos.

Me encantó Phoebe y su humor sarcástico, lo mejor del libro. Es fácil identificarse con ella ya que, al fin y al cabo, quién nunca ha estado alguna vez en el fondo del pozo y ha querido gastarse hasta el último centavo para escapar del mundo? Los demás personajes también son del tipo que te encanta o te encanta odiar, y las interacciones que la protagonista va construyendo con cada uno de ellos provocan buenas risas o reflexiones. Me gustó mucho la historia por su desarrollo ligero, incluso cuando trata de temas pesados. Phoebe se redescubre a sí misma en esa semana de vacaciones desesperadas y el final deja un sabor de esperanza que siempre viene bien 🙂

Hasta la próxima!


메타데이터
post_id
b6f32d4b7121
slug
una-lista-puérpera-b6f32d4b7121
url
https://medium.com/yo-regie/una-lista-pu%C3%A9rpera-b6f32d4b7121
canonical_url
https://medium.com/yo-regie/una-lista-pu%C3%A9rpera-b6f32d4b7121
author_url
https://medium.com/@regianefolter
status
ok
fetched_at
2026-06-10 12:26:30