No me arrepiento de este amor
¿Sirve de algo arrepentirse?
No me arrepiento de este amor
¿Sirve de algo arrepentirse?

Edith Piaf junto al grupo Les Compagnons de la Chanson en 1948
“Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto. Me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido. De hecho, me tomaría muy pocas cosas en serio. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares donde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y ninguno imaginario (…)”
Jorge Luis Borges, escritor chileno (según Bono).
Pero para contestarnos a la pregunta del principio tendríamos que repasar qué es el arrepentimiento, esto de lo que básicamente habla el fragmento del poema Instantes que es re lindo pero que ha sido tan trillado que ya nadie sabe quién lo escribió. Tienen que pasar varias cosas para que uno se arrepienta: haber hecho algo que haya determinado un cierto desenlace, el paso del tiempo, una posterior reflexión sobre el hecho en sí y sus consecuencias; y un cambio de perspectiva con respecto al obrar anterior o al pasado. En el caso del autor del poema, que en resumen no es Borges, ni Borges es chileno (y si quieren leer esta historia curiosa la dejo acá. Yo no la sabía pero por suerte sobredosispop me avivó), evidentemente se arrepiente de haber tenido que laburar, porque casi todas las cosas que enumera que haría si volviera a vivir, teniendo que meter las ocho horas diarias, no se pueden hacer, pero bueno.
Habiendo establecido las cuestiones centrales del arrepentimiento, me surgen varias reflexiones. En primer lugar me pregunto si uno puede, de alguna manera, evitar arrepentirse. Es decir, uno puede hacer lo mejor posible para imaginarse cómo se darán los hechos dados los supuestos iniciales y los cambios que uno ejercerá o no sobre ellos. Pero la mayoría de las veces lo que uno hace o deja de hacer es un pedacito tan chiquito dentro del engranaje gigante de los acontecimientos que no me queda claro qué tanto depende de nosotros el devenir de los mismos. Hay cosas que pueden a priori parecer más lineales, como arrepentirse de no trabajar en todo el día, ser echado eventualmente, quedar en la ruina y pasar muy mal el resto de la vida. Pero aún así es difícil saber a priori si eso sucederá. Quizás ese despido favorece el desarrollo de un talento oculto, tipo ser youtuber, miles de suscriptores, monetización de videos y vivir en esos países que son paraísos para los youtubers porque no pagan impuestos o no sé qué historia.
Y otra de mis reflexiones está relacionada con el surgimiento de escenarios contrafactuales. Es decir, elaborar historias paralelas imaginarias que podrían haber sido las reales en caso de haber hecho algún cambio en algún momento de la trayectoria de los acontecimientos. Debo reconocer que caigo en estas elucubraciones con bastante frecuencia, incluso siendo plenamente consciente de lo al pedo que son. Sobre todo porque casi nunca sé bien qué es lo que tendría que haber hecho de otra forma para haber logrado un resultado diferente. Intentar descifrar qué fue lo que definió finalmente el desenlace resultante me genera un importante deterioro cognitivo. Y después de la correspondiente muerte de neuronas inmoladas en el proceso, comprendo que otra vez estoy gastando un montón de energía, que tampoco es que me sobre. Porque pensar de más no hará nunca que el pasado cambie. Entonces vuelvo en mí y en mi característica racionalidad y pienso: arrepentirse no sirve de nada porque para atrás no se puede ir nunca. Y punto.
Y de lo que seguro no me voy a arrepentir es de esta selección de canciones.
Edith Piaf — Non, Je Ne Regrette Rien
No, nada de nada No, no me arrepiento de nada Se paga, se barre, se olvida ¡No me importa el pasado!
Edith era de esas personas que sobrevivían. Suelo sentir mucha empatía y admiración por los que viven sobreviviendo. No necesito que tengan finales felices para admirarlos, al contrario. Me alcanza con que traten de seguir y que de vez en cuando tengan momentos de felicidad y de empuje, como cuando dejó entrar a la casa al compositor Charles Dumont con una canción con letra de Michel Vaucarie que se llamaba Non, je ne trouverai rien (No, no encontraré nada). A pesar de lo mal que estaba porque se le había muerto el novio en un accidente de avión cuando la iba a ir a ver cantar en París y de todos los problemas emocionales y físicos que tenía; y la infancia para nada envidiable que tuvo, ella agarró la canción, le cambió el nombre y sentenció en 1961, a los 45 años, que no se arrepentía de nada y que de todo lo del pasado, bueno o malo, siempre había vuelto a empezar de cero. Dos años después se murió de un cáncer hepático.
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New Order — Regret
A veces hay que tener cuidado con lo que se quiere porque se puede lograr. Este es el arrepentimiento de los New Order, la banda que se formó después de que se disolviera Joy Division tras el suicidio de Ian Curtis. No se acuerdan de los nombres ni de las direcciones de casi nadie de los que conocen, pero de eso no se arrepienten. De lo que sí se arrepienten es de no tener un lugar al que puedan reconocer como suyo propio, no poder tener conversaciones random por teléfono, despertarse todos los días y no ser conocido por personas que los conocen pero no los conocen. En fin, la canción es de 1993 y todavía les seguía picando la pelusa del durazno que en un momento solía gustarles.
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Frank Sinatra — My Way
Arrepentimientos, he tenido unos pocos, pero igualmente, muy pocos como para mencionarlos. Hice lo que tenía que hacer, y llegué al final sin deber nada a nadie.
(…)
Sí, hubo momentos, estoy seguro de que lo sabías, en los que mordí más de lo que podía masticar. Pero después de todo, cuando hubo duda, me lo comí todo y luego lo escupí. Me enfrenté a todo y me mantuve en pie, y lo hice a mi manera.
Una vez vi un documental sobre Clint Eastwood (a quien amo) de esos donde todos hablan bien de él y él mismo habla bien de él mismo, o sea, poco guion, pero hubo una cosa que dijo que me re cambió, te diría, la vida. Dijo: “cuando alguien me dice que cambie algo de una de mis películas, siempre termino haciendo lo que yo pienso que está bien, porque si me va mal haciéndola convencido está bien, pero si me va mal haciéndola como otro me dijo que la hiciera, no me lo perdonaría nunca”. Y por algún motivo ahora no me cuestiono tanto si me tengo que jugar por algo, directamente me la juego, sino me quedaría pensando qué hubiese sido si no me la hubiese jugado. Y es así: vas, te la jugás, en general perdés y te la volvés a jugar porque así se aprende y además, sino ¿en qué usás la vida? Y no voy a decir mucho acerca de Frank Sinatra porque solo era una excusa para hablar de Clint. Aunque me parece re graciosa la parte de que mordió más de lo que podía masticar y que después tuvo que escupir todo.
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Gilda — No me arrepiento de este amor
No me arrepiento de este amor Aunque me cueste el corazón Amar es un milagro y yo te amé Como nunca jamás lo imaginé
Y para terminar bien arriba, ella, Myriam Alejandra Bianchi, más conocida como Gilda. Yo acá medio lo que entiendo y comparto es que lo importante es sentir y después ves. Si te va bien, bien, si te va mal, y bueno, se barre, diría Edith, y se empieza de nuevo. Una vez le dije a alguien que nos reconociéramos en la derrota, pero habiendo dejado todo en la cancha y saliendo con la frente en alto.
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Acordate que si sucede, conviene.
메타데이터
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