De Encarta a Wikipedia: ¿Ha cambiado la forma de consumir información?
En teoría, la aparición de Internet transformó la forma en las que nos relacionamos, no solo con la información, sino también con el mundo…
De Encarta a Wikipedia: ¿Ha cambiado la forma de consumir información?
En teoría, la aparición de Internet transformó la forma en las que nos relacionamos, no solo con la información, sino también con el mundo. Sin embargo, ¿seguimos siendo los mismos consumidores de información que hace diez o veinte años? ¿Qué ha cambiado?
Texto por Liliana Cadena

Hagamos un viaje retrospectivo en el tiempo, aproximadamente veinticinco años atrás. Estamos a inicios de la década de 1990, cuando la generación X (en referencia a los nacidos antes de 1980) descubrían la consulta de información por primera vez en un medio diferente a los libros de texto, los diccionarios ilustrados y en las enciclopedias por tomos de la A a la Z; dejaban poco a poco de revisar textos físicos que llenaban los anaqueles de las bibliotecas.
En ese escenario, la novedad era el computador, una maravillosa máquina que encerraba por igual misterios y los más grandes temores; con recelo, los colegios adquirían algunos pocos equipos. Afortunados eran quienes en una clase lograban establecer contacto con dicha máquina, que traía del más allá información para aprender. Más afortunados eran quienes contaban con esa misma máquina para ser utilizada en la comodidad de las casas y contaban con una ventana al mundo: la Enciclopedia Encarta.
¿Cuánta información podría encontrar un miembro de la generación X en tan maravilloso “auxilio”, que reducía notablemente las largas jornadas de búsqueda en libros de texto o en diccionarios ilustrados, para hacer trabajos de consulta que comúnmente llenaban varios pliegos de cuaderno (porque debía copiarse lo consultado de puño y letra)?

Lo cierto es que esta enciclopedia digital para la consulta de información estaba almacenada en un CD-ROM, contaba con una enorme base de datos (41 000 artículos en su versión en español), y en sus inicios solo podía instalarse en un computador con sistema operativo Windows 95. Encarta era una fiel compañera de muchos esmerados estudiantes consumidores audaces de información gráfica y multimedia, pero fue descontinuada en 2009, tras un anuncio de Microsoft en el que esa empresa argumentaba que “la gente consumía información en forma distinta a como se consumía años atrás”.
Sin embargo, ¿qué es lo que hace distinta esa forma de consumo de información? ¿A qué se refería Microsoft exactamente cuando hablaba de ese gran cambio en nuestro acercamiento al conocimiento?
Aquí una pista (y un proceso que ya tenemos interiorizado, pero que hace veinticinco años todavía era extraño): si se quiere encontrar información sobre cualquier tema, ya no es necesario acudir a libros de texto, enciclopedias, diccionarios ilustrados u otras tecnologías similares, pues con conectarse a una red y utilizar un “buscador” es más que suficiente. El número de resultados posibles para una búsqueda sencilla en Internet supera los mil millones, y estos resultados son arrojados tan solo 0,37 segundos después de realizar la búsqueda.
El Internet se ha diversificado y se ha planteado como un espacio multimedial, múltiple e infinito; así, las generaciones X, Y y Z consumen hoy día información utilizando muchas más fuentes que, por ejemplo, un niño de la década de 1990, que solo tenía acceso a páginas de texto con información limitada. Portales como Google, El Rincón del Vago, Wikipedia, entre otros, son entradas a información hipervinculada y masiva. Estas herramientas aparecen como “auxilio” en pleno siglo XXI, una era marcada por la necesidad de adquirir información. ¿Pero qué ha cambiado? Wikipedia, por ejemplo, se autodenomina como una enciclopedia de contenido libre; es decir que todos los interesados pueden editar y compartir información. Se trata de una enciclopedia construida de forma colaborativa; actualmente su base de información se nutre de más de cincuenta millones de artículos en trescientos idiomas. ¿Información fiable o no? Ello puede ser objeto de otra versión de este texto.
Entonces, ¿Cuál es el punto a donde queremos llegar? Si bien los medios para acceder a la información se han trasformado, la generación X, Y o Z, nativos o migrantes digitales, seguimos siendo consumidores de información, utilizamos la información para copiarla, reproducirla, compartirla, y en el mejor de los casos leerla y reelaborarla con un propósito definido.
Pensemos, ¿cuántos de nosotros no hemos copiado información de Internet para presentar un trabajo? ¿Cuántos no hemos reenviado videos y enlaces de información a través del teléfono móvil o el correo electrónico sin ni siquiera mirar su contenido previamente? ¿Cuántos nos hemos sumado a cadenas falsas de información sobre cortes de servicios públicos, empleos, ofertas educativas y promociones? ¿Cuántos de nosotros hemos emprendido una búsqueda sobre un tema de interés y hemos terminado en redes sociales compartiendo información sobre ofertas de viajes, ropa o productos para el hogar?
La forma de relacionamos con la información de una manera crítica, selectiva y organizada no depende de los medios que utilicemos para obtenerla sino de las preguntas que queramos responder y que motivan su búsqueda, así como de los significados que construyamos con esa información, que permitan convertirla en conocimiento.
La Enciclopedia Británica, Encarta, Google, Wikipedia, Rincón del Vago… qué más da. La información nos rodea. La pregunta es: ¿qué hacemos con esa información?
메타데이터
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