Artaud: transgresión, vanguardia, liberación
En 1973, un Luis Alberto Spinetta de 23 años pasaba por un momento de expansión de intereses intelectuales y artísticos, de introspección…
Artaud: transgresión, vanguardia, liberación, arte
En 1973, un Luis Alberto Spinetta de 23 años pasaba por un momento de expansión de intereses intelectuales y artísticos, de introspección y liberación personal, y también de mucho amor. Todo esto en un contexto de aires revolucionarios, politización extrema y violencia desmedida. Artaud es una declaración de principios, una síntesis de todo lo que el músico sentía y pensaba en aquel momento. De esta manera logra crear uno de los primeros álbumes conceptuales del rock argentino, considerado de los mejores de la historia y una verdadera obra de arte.
A comienzos de 1973, el Flaco había dado fin al proyecto de Pescado Rabioso debido a algunas diferencias musicales. Él quería continuar por una línea lírica y de profundidad que al resto de la banda, que pretendía hacer música más rockera, aburría. Pescado se fue disolviendo hasta quedar solo Luis Alberto, quien comenzó a trabajar en el siguiente disco que la banda debía por contrato a la discográfica, pero con el estilo que el pretendía y con colaboración de su hermano Gustavo, Rodolfo García, y Emilio del Guercio, estos dos últimos ex integrantes de la banda Almendra. A nombre de Pescado Rabioso, pero de autoría 100% Spinetteana, nacía un gesto de vanguardia en formato musical: Artaud.

Luis Alberto Spinetta en la presentación de Artaud
El músico estaba pasando por un momento de interés por lecturas poéticas y filosóficas de mucha complejidad que, obviamente, buscó introducir en su música. Uno de los autores que más lo interpeló fue Antonin Artaud, un poeta y dramaturgo francés perteneciente al movimiento surrealista de principios de siglo XX que tenía una visión de la vida muy sombría y pesimista. Rechazaba los “refugios de la miseria humana”, que según el eran la fe y el arte, y creía que la respuesta del hombre era la locura, poseer una vida rota como la única manera de resistirse al poder o “sistema”.
El francés tuvo una vida muy delicada y enferma que lo llevaron a pasar nueve años encerrado en una clínica psiquiátrica, donde desarrolló un profundo odio por esta práctica médica. Allí escribió un ensayo titulado Van Gogh, el suicidado de la sociedad (1947), donde asegura que fueron ellos quienes llevaron al pintor holandés al suicidio. Este fue uno de los libros del atormentado poeta que inspiraron a Spinetta en el proceso del disco, además de Heliogábalo, el anarquista coronado (1934).
El disco fue presentado en el teatro Astral el 23 de octubre de 1973 con la presencia única en el escenario de Spinetta y su guitarra. Cada asistente al evento recibió un manifiesto escrito por el mismo Luis llamado **“Rock: música dura. La suicidada por la sociedad”, parafraseando al ensayo de Artaud. En el mismo realiza un descargo sobre el momento que pasaba el rock en nuestro país por aquellos años y denuncia a empresarios de la industria discográfica, medios de comunicación y hasta músicos comerciales por “repetitivos y parasitarios”, entre otros. La [grabación en vivo](https://www.youtube.com/watch?v=q6Y6CsO2s-A)** de esa presentación, desconocida hasta hace un año, cuenta con varias intervenciones donde se puede escuchar al Flaco hablar con el público y expresar muchos pensamientos en la misma línea del texto.
La portada del disco ya mostraba de antemano su carácter transgresor. Diseñada por el mismo Spinetta, tenía una forma irregular de cuatro puntas, odiada por los vendedores de disquerías porque dificultaba su exposición, para dejar de lado el clásico formato cuadrado como símbolo de protesta contra la falta de libertad y el sometimiento ante la industria. El fondo es verde con una mancha amarilla difuminada, con una foto de Artaud muy viejo, mientras que en la contratapa hay otra, pero joven. Los colores tienen que ver con una frase del francés sobre los mismos: “¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte? ¿El verde para la resurrección y el amarillo para la descomposición, la decadencia?”.

La filosofía de Antonin es encarnada por Luis Alberto, quien, según comentó al periodista Eduardo Berti, no la tomó como punto de partida para la creación del álbum, sino que “fue una respuesta al sufrimiento que te acarrea leer sus obras. Un antídoto contra lo que opinó Artaud”. En este sentido, dijo que mientras para el poeta la respuesta del hombre es la locura y el sufrimiento, él creía más en “el encuentro de la perfección y la felicidad a través de la supresión del dolor”, y que el amor es la única herramienta para sanear las almas. En relación con esto, su hermano Gustavo comentó en una entrevista que el momento de enamoramiento que vivía Luis con la futura madre de sus hijos, Patricia Salazar, fue la semilla de la cual nacieron la mayoría de las composiciones y letras del disco.
El antídoto que menciona Luis puede verse manifestado en esas letras. El primer tema del disco, Todas las hojas son del viento, fue escrita cuando Cristina Bustamante (ex novia) le comentó que estaba embarazada y no sabía si tener al bebé o no. En palabras del Flaco, la escribió porque “en ese momento ella era como una hoja en el viento, al tener que decidir algo semejante”. Finalmente decidió tenerlo, y el músico le aconseja que deje atrás la vida que llevaba porque ahora debe proteger una nueva. Una interpretación que me gusta sobre esta canción toma a las hojas como las personas y al viento como una metáfora del tiempo que nos mueve, mientras que el sol representa a las ideas, porque estas no mueren con las personas, sino que se mantienen.
Cementerio Club también tiene que ver con su ex pareja, y utiliza la metáfora de la muerte para disfrazar una historia de desamor. Solo con pensar en ella “cae muerto”, destrozado por la separación de quien fue su primer amor. Pero también se siente despechado: “Solo sé que no soy yo a quien duermes”. La imagen del cementerio, sumado a la frase “Qué calor hará sin vos en verano” parecen que tiene que ver con la tristeza y la desolación, pero en realidad está describiendo lo fría que ella podía ser.
Uno de los temas más surrealistas y diferente a las canciones que conocemos es Por. Este tema cuenta con 46 palabras inconexas, sin ninguna relación entre ellas. Spinetta la escribió junto con su novia con la intención única de que las palabras entraran justo con la métrica de la música, que ya estaba escrita. De esta manera deja versos sin ningún sentido “lógico”, más que el de romper con la concepción establecida de cómo tiene que ser una canción. Otra vez la transgresión, romper con la norma. Así salen versos como el primero del tema: “Árbol, hoja, salto, luz, aproximación”. Dadaísmo puro.

Spinetta con Patricia Salazar
Superchería debe ser uno de los temas más concretos a la hora de analizar su letra. El nombre significa ‘engaño’ o ‘fraude’, a tono con la letra, que habla de los factores que reprimen al amor, esos engaños que a veces nos inculcan y nos creemos, las trabas que nos ponemos en frente y pueden operar en nuestra cabeza, alejándonos de sensaciones positivas. “Siempre soñar, nunca creer”, “Siempre llorar, nunca reír” son algunas de las ideas que llevan a la misma conclusión: “Eso es lo que mata tu amor”. No necesariamente habla de amor romántico, sino que se trata del amor en general, la buena predisposición, la energía, el amor propio, o también el de un amigo que te da una mano.
Después viene La sed verdadera, una canción que intenta advertir al público que buscar respuestas a sus problemas en un artista o su música no sirve de nada si no se realiza un poco de introspección, mirarse a uno mismo como método de encontrar la paz: “si no es en vos / en mí nunca la encontraras”. Tiene que ver con la liberación personal. Libertad para pensar, para sentir, para buscar dentro de uno lo que estamos necesitando, saciar nuestra sed de respuestas sin quedar atados a lo que piensa o dice otra persona: “Creíste en todo lo que te dí / Nada salió de vos”.
La canción más importante del disco, la más rica, y también la más extensa, es Cantata de puentes amarillos. Durante los nueve minutos de canción hay una cantidad tan grande de referencias y de tópicos que podrían ser varios temas diferentes. La principal inspiración fueron las famosas cartas que Vincent Van Gogh le mandó a su hermano Theo, que Spinetta conoció luego de leer el ensayo de Artaud sobre el holandés. De ahí salen las imágenes de los puentes amarillos, los cipreses y el pájaro enjaulado, que muere. “Las almas repudian todo encierro”, dice antes la letra. Otra vez la búsqueda de libertad, la interior, la que nos permite ser nosotros mismos y no acostumbrarnos a las caretas: “Ya no poses, nena / Todo eso es en vano”.
También hay elementos que, aunque el mismo Flaco dijo no haberlo pensado de manera consciente, podrían estar asociados al contexto socio político del país y la extrema violencia que se vivía en el año ’73: “Con esta sangre alrededor / no sé qué puedo yo mirar”. De la misma manera hay una referencia a la canción “La balsa”, que representaba los ideales de libertad y paz de los jóvenes de los 60´s, pero en este caso viendo la película completa: “Y en el mar naufragó / Una balsa que nunca zarpó”. De todas maneras, no se queda recordando con nostalgia, aferrado al pasado, sino que apuesta siempre al futuro: “Aunque me fuercen yo nunca voy a decir/ que todo tiempo por pasado fue mejor/ mañana es mejor”.
Y con ese optimismo con el que termina el anterior tema comienza Bajan: “Tengo tiempo para saber / si lo que sueño concluye en algo”. La canción habla del tiempo, que siempre nos parece que es poco y que no vamos a lograr aprovechar en su totalidad, pero siempre vamos a tener algo de tiempo por delante. Entonces aconseja: “No te apures ya más, loco/ porque es entonces cuando las horas bajan”. Hay que tomarse las cosas con calma, valorar el presente y también a uno mismo en ese instante. Se hace de noche, “el día se sienta a morir”, pero ya no preocupa que se termine el día, porque la noche puede ser igual de hermosa: “Y además vos sos el sol / Despacio también podés ser la luna”.
El anteúltimo tema es quizás el menos conocido del disco: A Starosta, el idiota. Ante la pregunta de quién es Starosta, el Flaco dijo que “Starosta no es nadie y a la vez somos todos”. El nombre fue tomado por una figuritas y cucuruchos de helado que el Flaco recordó de su infancia, pero además le sonaba similar a su apellido, aunque más ridículo: “En la canción le hablo a esa parte idiota que tengo”, mencionó en una entrevista. El tema habla de esas versiones “idiotas” de nosotros con las que debemos luchar, que nos paralizan, que tiene miedos y no logra ver con claridad, que le cuesta “despertar”. Después de unas notas de piano muy graves, tenebrosas, y de una invasión de sonidos radiales que rompen con la melodía (suena She Loves You de los Beatles a lo lejos) se escucha un llanto que Luis se encarga de calmar: “No llores más, ya no tengas frío / No creas que ya no hay más tinieblas / Tan sólo debes comprenderla / es como la luz en primavera”. Hay que aceptar la realidad, por más triste o negativa que sea. Solo así uno puede hacerle frente y ser libre.
El disco termina con Las habladurías del mundo, un tema que Spinetta pensó cuando la prensa comenzó a hablar de su vida privada, de sus novias, y demás. Esta canción llama a no distraerse con el chismerío, hacer oídos sordos a lo que otros puedan estar diciendo de uno y continuar enfocado en las cosas que importan. Hay varios versos que hablan de la ternura, del amor. Como se ve en todo el disco, el Flaco había aprendido que para ser libre no debe aferrarse a nada más que eso: “No estoy atado a ningún sueño ya / Las habladurías del mundo no pueden atraparnos”.
En 2007, Artaud fue elegido como el mejor disco de la historia del rock nacional por la revista Rolling Stone, a partir de una encuesta que lo colocó en el primer lugar de una lista de 100. Después de repasar todo lo que significa esta obra y su contexto de creación, no llama la atención que así lo hayan entendido a la hora de votar. No existe otro disco con el nivel de sentimiento, de poesía, de transgresión y de complejidad discursiva que haya calado tan hondo en la cultura popular, no solo argentina, sino latinoamericana. Y difícilmente se podrá superar.
메타데이터
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