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Bailando hacia el interior

Debe de haber pasado tantísimo tiempo desde la última vez que me senté a escribir que ni me acuerdo. El simple hecho de abrir este…

cristina rojo · 2024-01-07 19:35 · 0 claps · 3.4 min read
#prioridades #vivir-bien #bailar #crecimiento-personal #tiempo
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Bailando hacia el interior

Debe de haber pasado tantísimo tiempo desde la última vez que me senté a escribir que ni me acuerdo. El simple hecho de abrir este ordenador, y elegir una página en blanco donde ir amontonando letras me ha hecho sentir cierto cosquilleo de anticipación en el estómago y la yema de los dedos.

La última vez que bailé es la excusa para ponerme ante las teclas, que ciertamente me llaman porque Oliver y Pete están liándola bien parda cerca mío, pero el ruido no me impide buscar este centro al otro lado de la barandilla que separa nuestros espacios solo visualmente.

Siguiendo la línea de inspiración de Suleika Jaouad (a cuyo grupo de escritura creativa me he sumado hace unos días), pienso en el último baile que recuerdo: Dónde, con quién estaba, como terminó aquello…

Lo primero que me viene a la memoria es el baile que celebraba mi cuarenta y tres cumpleaños hace ya varios meses. ¿Cuántas horas estuvimos bailando y sudando en el pequeño Low Dive al ritmo de Mr. Tickle Hands? Recuerdo que monté un grupo de amistades bastante ecléctico con personas que se conocían algo entre ellas o nada en absoluto: la pareja de treinta y tantos que viven juntos y salen mucho, la de vecinos con tres niños que no suelen gastar tiempo fuera de la casa a estas horas, la de padres mucho más jóvenes con edades de salir más pero dos pequeños en casa, la amiga divorciada que ahora vive en otra ciudad y se trajo a su amiga soltera con nosotros, y conmigo mi compañero. La verdad es que no apostaba un duro por que todos estos humanos bailasen conmigo en mi cumpleaños, pero de igual forma les invité a tomar algo y salir a pasar un rato juntos.

La recompensa fue tremenda, solo verlos interactuar y conocerse, y hacer realidad aquello de que “los amigos de tus amigos son tus amigos” fue gigantesca. La mayoría de nosotros terminamos bailando más allá del momento en el que el DJ apagó sus luces y se marchó a casa. Bailamos y reímos hasta olvidarnos de nuestros cuerpos y el poco espacio que había en el bar, y el calor apretado entre personas. Recuerdo sentirme tan libre y con la única necesidad vital de dejar que mi cuerpo se moviera al ritmo que dictasen los colores y ritmos del teclado de Roshan… recibí tal recarga de energía positiva que al día siguiente me sentía exultante.

Mr. Tickle Hands en Low Dive, Asbury Park, Julio 2023.

Mr. Tickle Hands en Low Dive, Asbury Park, Julio 2023.

Repasando los bailes de 2023 creo que es bastante acertado decir que los mejores momentos de todo el año han estado conectado con ellos. El primero una noche de auténtico baile que empezó casi a media noche en el cumpleaños de Briana. Después estuvo el baile sin fin en la boda de Miguel y Bea… mi siguiente recuerdo sigue a mis extremidades moviéndose solas al sonido de los Beach Boys, en la playa, sintiéndome muy llena de Good Vibrations. Los otros bailes han sido con mis pequeños, la mayoría después de la cena mientras recogemos. Todos van cargados de plenitud.

¿Por qué no bailamos más? Siento que mi cuerpo siempre lo agradece, así que debería ponerlo algo más arriba en mi lista de prioridades. Sin dejar de lado la línea de este escrito, creo que leyendo la introducción que daba pie a este texto he llegado a una importante conclusión. El tiempo no estructurado es un tesoro. Me acabo de dar cuenta de por qué cuando ayer no sabía qué decir ante la petición de organizar este Domingo mi ser estaba bloqueado y no sabía cómo contestar a la pregunta. Creo que las navidades han sido una bocanada de aire fresco en mi interior porque ha existido una gran cantidad de ese tiempo, en el que la vida fluye despacio y no hay que llenar cada minuto del día con una demanda de cualquier tipo, ya sea trabajo o placer.

Me gustaría creer que no es necesario enfrentarte a tu propia mortalidad para crear el espacio donde albergar las cosas que hacen buena tu vida”, decía Suleika Jaouad en su escrito semanal. Reconozco esta idea como un grial al que muchos hemos dejado de lado, presionados por la demoledora velocidad de nuestra sociedad capitalista. El que quiera encontrar ese espacio tiene que ser constante, tanto que buscar ese ámbito hoy en día significa ser un salmón y nadar continuamente contra corriente. Ser salmón suena casi a ideal romántico, pero personificarlo exige un continuo esfuerzo de reflexión, de mirar hacia adentro y buscar cuáles son esas cosas que hacen buenas tu vida. De identificarlas y ordenarlas en base a las prioridades de lo que más nos llena y lo que menos, para después crear un compromiso con nosotros mismos.

¿Cuáles son esas cosas? Mi próxima reflexión va en ese camino, aunque ya he identificado claramente que el tiempo no estructurado es una necesidad vital de mi persona, y voy a comprometerme conmigo misma para ponerlo en el calendario. Será una cita conmigo misma y en ella no habrá planes, solo un espacio en el que, según fluya la energía, quizá decida bailar.


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