Ciclo con fin
Sé que tengo cansancio, estrés y mil pensamientos sin acomodar. Ya no quiero más…. No es reclamo, es una explicación.
Ciclo con fin
Sé que tengo cansancio, estrés y mil pensamientos sin acomodar. Ya no quiero más…. No es reclamo, es una explicación.

Estoy cansada de forzar incluirte en mi vida cuando para ti es tan fácil excluirme de ella. En estos momentos estás de viaje, disfrutando momentos y paisajes; claro que me da gusto. Si no me gusta pedir, mucho menos exigir. La realidad es que no te nace tener detalles conmigo, ni comunicación, y yo ya no estoy dispuesta a invertir más mi tiempo ni mis emociones en alguien intermitente.
Este es un intento más de irme…
Podemos contar con una mano las veces que nos hemos visto.
Aquella primera vez contó por un año juntos; creo que por eso pienso que todo lo que empieza rápido, termina igual: como una estrella fugaz, concede deseos y desaparece.
El instante que se quedó para siempre fue ese beso en el aeropuerto, como si fuera un reencuentro de otra vida, de otro universo; se sintió real y eterno.
La segunda vez la resumiría en mágico.
Aquel hermoso bosque… sentí como si me vieras, como si supieras que era mi paisaje favorito, donde descubrí que aún en el silencio podía escucharte. Diría que ese día tus palabras, “eres mía”, taladraron mi mente y mi corazón y, como si hubiera sido una orden, permanecí solo para ti.
El tercer encuentro lo resumiría en intranquilidad. La presión de tus mensajes diciendo que ya estabas afuera, el desprecio por el lugar donde estaba y tu amenaza de irte si no bajaba en ese instante… uff, no lo olvido. Ese beso frío con reclamo de recibimiento me bajó toda la ilusión; ahí entendí que tu impaciencia era más grande que tus ganas de verme, aunque eso no opacó el que hayas ido a buscarme hasta el fin del mundo, para ti.
Y aunque tuvo que pasar más de un año entre llamadas muy esporádicas y muchos silencios —en los cuales confirmaba cada día más que estar a tu lado era taparme la boca para no gritar, engañarme hasta que no pudiera más – , siempre supe que desearlo no lo haría real. Imaginar que me demostrarías amor no hacía que eso sucediera.
Y así el cuarto encuentro, en resumen: cercanía.
Mi momento favorito fue esa primera noche que, estando de esquina a esquina de la cama, me acercaste a ti; lo valoro porque no eres precisamente el más amoroso. Y aunque hay, como todo, cosas lindas y no tan lindas, no quiero seguir.
Lo que tú ofreces, lo que tú das, no me alcanza.
Tu manera de amar no es la que me da paz.
Cada vez que te ausentas y regresas como si nada, asegurando que tu lugar intacto está y que yo no me he movido de donde me dejaste, solo reafirmas que junto a ti no es.
Dicen que no hay quinto malo; yo espero que, si hay una quinta vez, sea solo una casualidad. Un “hola, ¿cómo estás?”, un “bien, gracias”… y un adiós.
Todo puede ser un ciclo sin fin mientras tú lo sigas aceptando. Salir del bucle está en mi. :)
메타데이터
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