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Heavy Metal, inmediatamente… ¿hegeliano?

La música más profunda no sólo puede impulsar sus movimientos hasta los límites de una consonancia inmediata, hasta violarlos para luego…

neufE · 2025-12-14 16:19 · 0 claps · 11.0 min read
#inmediatez #estética #materialismo-filosófico
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Heavy Metal, inmediatamente… ¿hegeliano?

La música más profunda no sólo puede impulsar sus movimientos hasta los límites de una consonancia inmediata, hasta violarlos para luego volver a ellos, sino que por el contrario debe desgarrar en disonancias la primera concordancia simple. G. W. F. Hegel — Lecciones sobre la estética

En el momento en que se está escribiendo esto, un músico joven estadounidense se galardona como el creador de la mejor canción del año 2025 con el título Love Takes Miles para la lista Pitchfork, parte de su proyecto solista, Heavy Metal; así también, reaparece en las premiaciones con el tercer mejor disco del año con su otro proyecto musical: Geese, para la lista de los mejores discos del año del mismo medio. Queda hablar de una presencia constante del artista en las listas de una infinidad de medios como: Sterogum, The New Yorker, Rolling Stone, America Magazine, etcétera.

Aunque este intento de parangón entre filosofía y música no trate precisamente de las hazañas con su otro proyecto musical vale la pena destacarlas, debido a que de ello surge la pregunta ¿y él quién es?

[En el momento en que este texto se está retocando para finalizarse, Cameron brindó un concierto que — por donde se efectuó, al menos — es histórico; pues se trata de una hora con un poco más de tiempo, que supuso interludios de ovaciones que duraron hasta 6 minutos en el Carnegie Hall, un espacio altamente prestigioso en los estados unidos, por donde han atravesado músicos de la talla de Tchaiskovsky, pasando por los Beatles hasta Bob Dylan, que debuta su carrera artística en ese lugar con solamente 20 años. Además, ha sido (todavía sin saber con qué fin) filmado por Paul Thomas Anderson y Bernie Safdie mientras todo acontecía. En definitiva, un hito]

El artífice de todos estos logros se llama Cameron Winter y tiene la edad de 23 años, es oriundo de Brooklyn, creciendo en una familia dedicada al arte; con un padre, quizá, poco entusiasta con respecto al trabajo de su hijo, pero bastante crudo al receptarlo. En el podcast de Andy Frasco (Andy Frasco’s World Saving Podcast) menciona que:

Empecé a hacer estas canciones terribles, terribles, uh… y simplemente se las mostraba [a su padre], y él era brutal al respecto. Me decía cosas como: ‘esto es basura’. Ya sabes, como que esto no cuenta ninguna historia. Ya sabes, la ecualización (EQ) es terrible. Ya sabes… Él era honesto conmigo de esa manera

Cameron, a pesar de esta actitud de la cual no queda claro cuando es o no satírica o irónica, no deja de lado un espíritu demasiado tentador en él — durante sus entrevistas, demuestra un sentido del humor excepcional, y es algo que acompaña a toda su obra (desde las letras hasta los performances) — y, ante todo, en su música para poder ser vinculado con una lectura del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Una declaración que en principio parece espantosa, por decir poco.

¿Qué lugar podría ocupar algo así como Hegel y Cameron Winter? Bien, Heavy Metal, su primer disco como solista, ve la luz un 6 de diciembre del año pasado y conllevó un proceso creativo extravagante, por la incorporación de un niño de 6 años en el bajo, una formación de sonido amorfo (como algunos medios lo catalogan), sus influencias eclécticas (Charli XCX, atravesando Leonard Cohen y llegando a Van Morrison), entre otros asuntos; y este se constituye como la pieza clave para darle un lugar a ese vínculo. ¿Por qué? Bueno, antes de introducir el pensamiento de un filósofo gigantesco, es propicio partir de un contexto en que este disco se inscribe, y que optimiza la comprensión de solo fragmentos filosóficos que se acuñaran del alemán.

Siendo así, se parte de que el espectro actual no nos ofrece otra cosa que fatalismo. Existe crisis interiorizada de una forma que no tiene precedentes en la historia contemporánea, lo fatal está por donde se regrese a ver, y Cameron es plenamente consciente de ello, a su estilo, claro; sentencia para The Guardian:

Quiero decir, ¿quién demonios está satisfecho con el mundo? Decir que el mundo es insatisfactorio es como escribir una canción titulada ‘Las donas saben bien’

Hay, en términos de Ricardo Espinoza Lolas — el principal guía teórico de este escrito — en su texto Hegel y las nuevas lógicas de mundo y del Estado: ¿Cómo se es revolucionario hoy?, un fatalismo de la desesperanza, para el cual Hegel siempre ha tenido categorías que permiten observarlo.

Espinoza se pregunta en ese sentido, ¿cómo en Hegel se da algunos basamentos de las actuales artes, ciencias y filosofías como expresión de la realidad? Y a partir de ello, se traza algo fantástico. Y es que si efectivamente estamos ante una actualidad en donde el tiempo para vivir se convierte únicamente en tiempo para sobre-vivir, circunscrito en un consumo mordaz — e, indefectiblemente, capitalista — donde lo único que termina subsanando ese tiempo es el consumo; que, a su vez, solo permite observar la realidad como inmediata, se habla de un ser en la inmediatez indeterminada en Hegel, en el DasSein ist das unbestimmte Unmittelbare.

$0, el tema nueve del disco, y uno de los más potentes, parece realizar una respuesta a esta inferencia diciendo:

Fuck these people

Fuck these people

You’re making me feel like a dollar in your hand You’re making me feel like I’m a zero dollar man

I was staring at the water I had one hand on my head between you and the water I had one hand on my head in the water

El valor es lo único que determina esa inmediatez en el mundo capitalista, y al hacer una analogía con el me haces sentir un hombre de cero dólares, quiere decir que la inmediatez tiene grietas que llevan al sujeto a tomar conciencia de esa desvalorización en términos del sistema que se encarga de hacer todo inmediato.

De todos modos, se está adelantando el argumento, hay que volver a lo inicial; ya que, si se mastica detenidamente lo dicho, esto significa que — dando saltos estratosféricos en la complejidad del sistema filosófico hegeliano — Hegel tiene una noción sobre la puesta del ser en el mundo que contiene una lógica de la sensación.

Dice, el ser es lo inmediato indeterminado y la única forma de visibilizar eso es a través de lo mediato. Así, “en la mediación puesta por la esencia aparece lo inmediato, del modo que el ser es lo inmediato, esto es, el aparecer de lo mediato” (Espinoza, p. 152), comprendiéndolo de esa forma, lo mediato viene a ser la historia. El ser es uno histórico que solo entiende su inmediatez a través de esa construcción; además, en esa mediatez ingresa uno de los focos teóricos de Espinoza: la ideología en la política, pues argumenta que ésta se naturaliza hasta tal punto en el ser — recordando que, para Hegel, el ser es siempre la mezcla entre lo inmediato y lo historia; entre el ‘algo’ y el ‘otro’ — , que invisibiliza su condición de ideología en tanto mediación; y, sin embargo, sostiene textualmente Espinoza “esa ideología en la que se está siendo subjetivado es posible verla de una manera. Y esto es decisivo y fundamental” (p. 157).

Esta maquinaria filosófica de subjetivación contiene a la música y, encima, extraordinariamente; ya que funciona perfectamente para des-obnubilar lo que la mediatez trata de ocultar, pero siempre [lo mediato] está ahí, “en la misma visibilidad en la que nos movemos y subjetivamos está presente lo otro (…) lo otro está en presentarse inmediato” (p. 157) agrega Espinoza. No se podría aseverar que sirve para dar cuenta de esta ideología oculta de la política, pero al menos brinda una aproximación.

La música apuntala, en Hegel, “a la última interioridad subjetiva como tal y, por eso mismo, es el arte del ánimo (die Kunst des Gemüts) que inmediatamente se dirige al ánimo mismo” (Hegel, 1970 citado en Cataldo); si se desmenuza la cuestión, para Gustavo Cataldo en su artículo Música y subjetividad. Hegel y las concepciones románticas de la música, la música con relación a otras artes que contemplaba Hegel — como la arquitectura y escultura — no tiene una objetividad externa, el sonido que nace de la música no está por completo en el espacio, es inmaterial. Podríamos pensar en que lo material es un grupo de instrumentos presentándose ante nosotros, pero la forma en que la música se consume realmente es por medio de plataformas digitales, no siempre estamos asistiendo a un concierto; con eso: ¿dónde está realmente la música? ¿en nuestros audífonos? ¿en el cable que conecta nuestros audífonos? ¿en el parlante de nuestros dispositivos? Por lo irresoluble de esas preguntas — al menos a nivel metafísico, no técnico — la acepción filosófica de la música aquí se da como inmaterial.

El sonido de la música, con lo precedente, es únicamente interiorizada y sostenida — fundamentalmente, debido a ello, la música es el arte romántico para Hegel — por el sujeto que está dotando por una lógica de la sensación; con lo cual la música en el sistema hegeliano pretende ingresar al sí mismo más profundo del ser, a una subjetividad compleja que mezcla sentimientos e intelecto. Más claramente:

La fórmula hegeliana para definir la música como arte de ánimo (Kunst des Ge müts) no alude simplemente, en un sentido más o menos trivial, a una interpretación de ésta como mera “expresión de sentimientos”. De hecho la expresión “Gemüt” significa ánimo, alma, corazón, disposición. Se trata de un vocablo más amplio que el simple sentimiento (Empfindung) y designa en general el asiento tanto del sentir como del pensar. (Cataldo, p. 597)

Por eso, resulta tan demoledor encontrar en el disco líneas que dibujen una situación de dos personas enfrentándose a la música de este modo:

They take my head Make it rain between your knees And talk to the fire like a brother And then we must lock the one door or the other We’re thinking the same thing Too tired to steer

I am too tired to talk smart if you’re just gonna dance

La música es un antídoto para el ser, que no enaltece únicamente el sentimiento de querer bailar, sino que también ese hablar con inteligencia con el que Cameron lidia en la narración de Try as I May. La música proviene de los dos bandos; y eso hace que, en el fondo, estemos pensando lo mismo, pero diferente. Es decir, la trillada frase: hablamos de lo mismo, pero no nos entendemos, es aquí una variable que define ese poder abarcador de la música, viéndola desde una perspectiva hegeliana.

La puesta en obra del yo, como Cataldo destaca, que produce realmente la música es, en última instancia, el trabajo artístico del que se encarga de plasmar Cameron Winter en Heavy Metal.

Es pesado consigo mismo, pero eso es él mismo. Parte de eso se esclarece en la entrevista que le hace Tim Jonze para The Guardian cuando le pregunta: ¿es esta su voz natural?, a lo Cameron responde:

Lo enfermo es que sí se siente como mi voz natural. Este álbum es, de hecho, yo intentando cantar con más normalidad. Y luego la primera reseña dijo algo como: ‘Cameron hace que su extraña voz sea aún más inquietante y rara’ Y yo pensé: ¡Maldita sea!

La gente se confunde al escucharlo, algunos se inmiscuyen en casi un ritual religioso cuando el canta

God is real, God is real I’m not kidding, God is actually real I’m not kidding this time

, y lloran; otros, en cambio, descolocan su perspectiva y ríen. En cualquiera de los dos casos, se sigue haciendo una alusión al funcionamiento hegeliano de la música.

Finalmente, además de las figuraciones metafóricas que hace en canciones como Nausicaä — personaje en la Odisea de Homero — , Love Takes Miles, Drinking Age, Can’t Keep Anything que hablan respectivamente del: 1) amor como una cuestión que te traslada muy lejos del yo cuando se revela verdaderamente; 2) de la incertidumbre de no poder parar y sentirse absolutamente inútil; 3) de acontecer, solo pequeñas muertes simbólicas, obstaculizando poder tener algo, incluso a alguien; acompañados de un increíble performance vocal e instrumental — Cameron sigue afirmando la puesta en obra del yo, sigue siendo sentimiento mezclado con broma, tristeza, adicciones y amor. Lo que no es casual, en Andy Frasco’s World Saving Podcast relata:

Andy: ¿Cuáles son los diferentes temas frente a cómo abordas las letras para tu disco solista, en comparación con las letras que escribes para Geese?

Cameron Winter: Bueno… eh… creo que hay un enfoque renovado en las letras para este disco solista.

O sea, escribí las letras antes que la música, algo que realmente nunca había hecho antes, simplemente por el placer de escribir letras, creo que [por el] trabajo. Eh, y… bueno, simplemente tienen un ritmo diferente, supongo.

No sé. Son una especie de vómito, de una forma en que [las de] Geese no lo son. Por ejemplo, con Geese, siento que las letras deben ser muy sólidas y estar presentes, y representar melodías y hooks, y ser un poco, ya sabes, repetitivas. Deberían ser letras tipo rock and roll. Y luego con esto [escribir Heavy Metal], me sentí un poco más liberado. Simplemente había más espacio para empezar a hablar y hablar y hablar sin parar, lo cual estuvo genial.

Cameron Winter no es extraño, no es un outsider en el sentido más vulgar de la palabra; si es que se toman los lentes Hegelianos, este artista se percibe como todo lo contrario, como con alguien con quien conectar para liberarse de esa inmediatez gracias al despliegue de su yo en una obra musical, que apenas está iniciando. Es la música trabajando en su subjetividad, retrotrayendo al sí mismo hacia su propia mismidad más radical — esto es: subjetividad pura—. Y, aún así, quienes lo han entrevistado padecen confusiones en definirlo, Matthew Schnipper sugiere sobre Heavy Metal:

Es un disco autocomplaciente, pero de la misma forma en que escribir en tu diario es autocomplaciente. Es singular y crudo, pero ocasionalmente oblicuo. En persona, Winter es igual. Es directo con todo; lo cual, para alguien que alterna entre la sinceridad y la broma, hace difícil descifrar qué es real.

Quizá por esta y muchas razones más, Espinoza considera a Hegel el más materialista de todos los filósofos, ¿qué es más poderoso que una idea?, traduciéndolo para el caso, ¿qué es más poderoso que una idea del yo bien plasmada en un disco? “Se entiende de una manera muy sensible la materia, pero no es así; al contrario, la forma “es” materia, y no podría no serlo; por esto la idea de que el espíritu es un hueso” (2020, p. 129). Quizá, por eso, el joven Cameron resulta en una figura demasiado relevante para la música actual, lo que conlleva que sus conciertos hacen sold out de inmediato, sus vinilos se quedan sin stock, está presente en casi todos los festivales de música de renombre, etcétera. El sistema supuestamente ideal de Hegel, quizá, tiene consecuencias en lo material más que un acto material en sí.

Todo esto termina volcándose virtuosamente en el debut solista de Cameron Winter, en sus letras ocurridas, en los sonidos poco usuales que fungen como atmósfera del disco y, sobre todo, con una proyección tan sincera del ser que quiebra el proceso inmediato de consumo en la actualidad. En este fatalismo capitalista de la desesperanza, son acuciantes actos como estos. Heavy Metal es uno de esos actos, y es ruidoso diciendo que es, al mismo tiempo, una inmediatez desesperanzada y no, porque puede denunciarla a través de la música. La demostración es evidente: nuestra inmediatez no ha dejado, ni dejará de tener intentos para dejar de serla.

Léase y mírese:

Carnegie Hall — ***A Short History***

Carnegie Hall — ***Bob Dylan’s Carnegie Hall Debut: A Half Century Later***

Tim Jonze [The Guardian] — ***‘People think I’ve gone crazy’: indie sensation Cameron Winter on leaving crowds in tears with his wild lyrics and supernatural voice***

Matthew Schnipper [SSENSE] — ***The Confessions of Cameron Winter***

Grayson Haver Currin [GQ] — ***Inside Cameron Winter’s Extremely Sold-Out Carnegie Hall Show***

Andy Frasco’s World Saving Podcast —* Geese Frontman Cameron Winter Interview on New York, Touring, and Heavy Metal (WSP Archive)***

J Interviews — ***The Many Faces of Cameron Winter: An Interview on Geese, Heavy Metal, Touring, Meme Music and more!***

Gustavo Cataldo Sanguinetti — ***Música y subjetividad Hegel y las concepciones románticas de la música***

Ricardo Espinoza Lolas — ***Espinoza Lolas: “Hegel es el más materialista de todos”***

Ricardo Espinoza Lolas — Hegel y las nuevas lógicas de mundo y del Estado: ¿Cómo se es revolucionario hoy?

G. W. F. Hegel — Lecciones sobre la estética

Escúchese :) :

Cameron Winter, Carnegie Hall (12/11/25)


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