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De las benzodiacepinas y otros demonios

Un día de noviembre me subí a un taxi en Bogotá, me acompañaban mi hijo y mi mamá, tenía una cita para probarme un vestido, durante el…

Ryised · 2022-06-30 05:22 · 6 claps · 2.5 min read
#psicologia #benzodiazepines #benzos #ansiedad #panico
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Wiki topics: 🔮 · Astrology & Mysticism

De las benzodiacepinas y otros demonios

Un día de noviembre me subí a un taxi en Bogotá, me acompañaban mi hijo y mi mamá, tenía una cita para probarme un vestido, durante el trayecto empecé a sentir un zumbido inusual, mi oido derecho iba a explotar, mi cabeza era una bomba inflándose, pensé que mi tensión arterial estaba alta, no quise alertar a nadie, intenté respirar y el aire se estancaba en mi garganta, tenía el palpito de mi corazón en la cabeza y en mis manos; bajé la cabeza para percatarme del temblor y adormecimiento de mis piernas, sentí mucho sudor caer, tomé la mano de mi mamá y le dije — no me siento bien, no sé que me pasa, creo que me voy a desmayar; mi mamá tomó mis manos intentó tranquilizarme, mientras eso sucedía viví una experiencia aún más desagradable entré en algo así como un tunel, el carro en movimiento agudizó la sensación de entrar en algo, sentía que mis sentidos se iban de mí, el terror de perder la cordura o la vida en ese instante ha sido una de las cosas más intimidantes que he experimentado. No sé cuanto duró ese episodio, creo que fueron algunos minutos, para mí la eternidad. Me volví piloto de esas crisis que cada vez aparecían con mas frecuencia, con más intensidad, por mas tiempo.

Mi concepto de autocuidado se convirtió en un lastre. Primero estaba la efectividad, la eficiencia… en fín el afán del día a día.

Un día llevaba a mi hijo a una cita con un radiólogo, el entorno me resultaba muy estresante (a pesar de la costumbre de trabajar en hospitales) empecé a sudar con mucha intensidad, un alud de mucosidad descendía por mi nariz, no había como contenerla, me sentí muy confundida y por algunos minutos olvidé mi nombre, el de mi hijo, nuestro parentezco y el objetivo de mi presencia allí. Juro por Dios que hasta ese día pensaba que podía solucionarlo por mi cuenta.

Llegué a mi casa y conté mi experiencia so pena de sentir discriminación e inhabilidad, les dí instrucciones precisas sobre mi deseo de asistir a una clínica psiquiátrica y ser atendida en urgencias. Una vez allí le cuento a la psiquiatra de turno esta tragedia, ella sonríe, lo cual me parece muy ofensivo y me dice — tienes ansiedad.

La vi venir con una copa blanca de plástico, no pregunté qué era, confié, quería salir de ese estado, bebí un líquido un poco dulzón. En minutos estaba calma y con muchas ganas de dormir. De vuelta a casa tenía una receta alprazolam sublingual para dormir. Recuerdo dormir dos días seguidos, me sentía seriamente incapacitada. Al intentar volver a mi ritmo cotidiano empecé a sentir esa angustia inusual, mis sentidos más que agudos y nuevamente estos episodios con más fuerza. Yo seguía la receta pero la creía seriamente ineficaz; volví al servicio de urgencias y pedí un enfoque terapéutico con el liquido x de la copa del primer día (que para mi criterio había sido efectiva), se me explica que es clonazepam y me envían un protocolo con muchas gotas tres veces al día.

Durante algunas semanas me sentía “bien”, tenía algunos síntomas como sueños muy lúcidos y a vívido color, nauseas matutinas y un extraño rash cutáneo, conté esto en una cita control y me dijeron que era normal. Al finalizar el primer mes tenía controles cada dos semanas con un psiquiatra, durante estas citas, nuestra relación médico paciente se minimizó al saludo y la somera prescripción de las gotas.

Los mareos y la sudoración excesiva eran pan de cada día, instintivamente aumenté una gota en cada toma. Los mareos y la sudoración cesaron solo una semana, me percaté de mi rápida tolerancia, mi cuerpo necesitaba más de ello. La semana siguiente dejé la dosis quieta y vino lo peor, dolores corporales intratables, calores asfixiantes, sed, irritabilidad, insomnio, tristeza, ganas de morir…

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