Aquí se hablará de cómics
Tal y como lo dice el título de esta columna que hoy se estrena, hablaremos de estos simpáticos librillos repletos de dibujos y…
Aquí se hablará de cómics

Boceto por Jean “Moebius” Giraud
Tal y como lo dice el título de esta columna que hoy se estrena, hablaremos de estos simpáticos librillos repletos de dibujos y entretenidas historias que todos conocimos de niños y que buena parte de nosotros sigue disfrutando. En Guatemala se les dice chistes, pero también son llamados historietas, tiras cómicas, tebeos, bande dessinées, fumetti y manga. En este espacio conoceremos sobre sus orígenes, sus características, sus componentes, sus variados géneros, así como los principales personajes y eventos que, para bien o para mal, fueron moldeando su trayectoria y llevaron a la historieta desde sus humildes orígenes en el siglo XIX -cuando se imprimía en papel de mala calidad y se vendía por unos centavos- hasta la actualidad, donde el cómic ha entrado de lleno a la era digital y está considerado una forma de expresión gráficamente sofisticada con profundo impacto cultural –y el cómic vintage se vende a precios de oro.
Pero no obstante este cambio de actitud hacia las tiras cómicas, no todo es color de rosa. Tal vez es inevitable que algo tan seductor como el cómic haya ido despertando polarizadas reacciones donde quiera que ha aparecido. Por un lado, están los que consideran al cómic como un pobre sustituto de los libros. Por el otro lado, hay quienes lo consideran un importante complemento para adquirir y reforzar el hábito de la lectura. Hay quienes lo consideran instrumento de perversión, y hay quienes lo usan para evangelizar. Hay quienes lo ven como un material de lectura apropiado únicamente para niños, mientras que hay quienes lo consideran el medio ideal para la presentación de historias con temas complejos y maduros. Desechable para unos, invaluable y coleccionable para otros. Forma artística para unos, producto comercial para otros. Para cada argumento, hay un contraargumento. En siglo y medio de existencia, el cómic ha tenido tiempo para ser muchas cosas para muchas personas.
Estas poderosas tensiones han provocado que la historia del cómic incluya dramáticos altibajos. Pero a pesar de haber sido repetidamente criticado, censurado, prohibido, y hasta quemado en la hoguera, el cómic ha tenido la oportunidad de sobrevivir y evolucionar, llegando a alcanzar reconocimiento académico como forma de expresión seria con esfuerzos como las novelas gráficas A Contract With God, de Will Eisner, y Maus de Art Spiegelman, la cual se hizo acreedora al premio Pulitzer.
Es precisamente esta volubilidad, la que hace el estudio del cómic algo tan fascinante.
(Publicada originalmente en Diario de Centro América, el 25 de enero de 2017)
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