Era la flotilla o la votación
Perdemos contacto con Zaldívar luego del viaje semicompartido a Ciudad Mami. Solo volvemos a saber de él justo antes de las elecciones…
Era la flotilla o la votación
Perdemos contacto con Zaldívar luego del viaje semicompartido a Ciudad Mami. Solo volvemos a saber de él justo antes de las elecciones legislativas de medio término. Recibimos un mensaje suyo, bastante genérico, informándonos que será parte de la lista de candidatos a diputados nacionales por la oposición principal al gobierno. Nos cuenta que, si bien se está desempeñando como Secretario de Trabajo del municipio de La Bonanza (uno de los más grandes y pobres de la República de Mosquera), “la hora” lo convoca a “asumir responsabilidades en la difícil batalla electoral que se viene, ya que muchos compañeros le están corriendo la cola a la jeringa”. Explica que su posición en las listas es bastante baja, pero que aún así no descarta acceder a “la Cámara”, ya que “los principales candidatos de la lista cumplen funciones ejecutivas, como yo, y no está claro si asumirán sus bancas cuando finalice el proceso electoral. Estos movimientos tácticos se definirán post-elecciones”. Candidatos testimoniales, interpretamos. Finalmente, luego de varios párrafos adicionales con esa tónica, nos pide que lo acompañemos con el voto.
Las elecciones llegan y, en efecto, los principales diputados electos de la oposición renuncian a sus bancas recién obtenidas, dando lugar a quienes venían detrás en las listas. Uno de ellos es Zaldívar, quien sí asume el mandato popular y se convierte en flamante diputado de la nación. No renuncia a su puesto de Secretario de Trabajo, sino que pide una licencia por tiempo indeterminado.
Una vez más, no volvemos a saber de él durante algunas semanas, hasta que se vuelve noticia destacada de varios medios. “Diputado clave para la votación, en el Mediterráneo rumbo a Gaza”, titulan los medios de una u otra manera. Las fotos de Zaldívar que acompañan los titulares no dejan lugar a dudas. Es él.
Sucede que se avecina una votación histórica en el Congreso Nacional, donde los votos se cuentan de a uno, y Zaldívar no podrá asistir a la sesión, ya que está fuera del país y sin posibilidad de regreso. Para ser más precisos, se encuentra a bordo de uno de los pequeños barcos que forman parte de la célebre Flotilla Sumud, liderada por la famosa activista Greta Thunberg.
La flotilla es una movilización civil y marítima que se propone acercar “ayuda humanitaria” a Gaza como forma de protestar y generar conciencia sobre lo que consideran un “genocidio” por parte del Estado de Israel. La componen decenas de pequeñas embarcaciones que intentarán romper el bloqueo costero israelí y entregar la ayuda directamente.
La convocatoria ha sido mundial. Toda clase de referentes políticos y sociales se han sentido “interpelados” por la cruzada y han llegado desde los lugares más remotos. Zaldívar no ha sido menos y, desde su lugar de diputado nacional, ha respondido al llamado.
No es el único mosqueriano en la flotilla. Otros dos referentes, en este caso de la izquierda, también se encuentran a bordo, pero la situación de ellos no es tan crítica, ya que se trata solo de legisladores del distrito de la Capital. Es decir, la crucial votación no los pone en un aprieto político.
La situación es objetivamente bizarra, como suele suceder en Mosquera. Pero nosotros conocemos de primera mano al protagonista. Le escribimos. Es un mensaje amable, breve, preguntándole a Zaldívar cómo está, cuál es la situación. Vamos un paso más allá y le preguntamos si necesita algo. Contemplamos la posibilidad de que no pueda o no quiera responder, pero a las pocas horas responde.
“La situación es muy complicada, muy complicada. Complejísima. Estamos recibiendo ataques desde todos los frentes…”, comienza su respuesta Zaldívar y encadena una interminable serie de adversidades cuya explicación no duda en atribuir a una gran conspiración contra la flotilla. Orquestada, por supuesto, por “el asesino Estado de Israel” y por la “maldita Derecha Internacional”.
Nuestra pregunta, en realidad, apuntaba a los cuestionamientos por su ausencia durante la votación en el Congreso. Los temas son clave, “Financiamiento Universitario” y “Emergencia Pediátrica”. La votación está muy ajustada. Quienes vienen construyendo esta jornada de votación desde hace meses, en particular la gente de su propio espacio, piden la presencia inmediata o la expulsión partidaria de Zaldívar. Y la presencia inmediata es imposible. Así se lo repreguntamos.
“Un ataque cargado de un egoísmo gigantesco”, titula. “No comprenden que con esta heroica misión se juega el futuro de la humanidad. Son simples adversarios internos que aprovechan estos dilemas de la realidad para ganar una mísera cuota de poder a costa de quienes le ponemos el cuerpo a las injusticias más grandes de nuestro tiempo. Nuestro espacio debe entender que estas luchas no solo son las más necesarias, sino también las que, en el largo plazo, mejor rédito nos brindarán como espacio político.”
Con extremo tacto y exclusivo ánimo de curiosidad, le comentamos que algunos de sus adversarios citan una famosa frase para desacreditarlo: “Si quieres cambiar el mundo, empieza por tender tu cama”. Y que, sobre todo sus adversarios, denuncian las paradas en Baleares, Túnez y Sicilia como “turismo ideológico pagado con donaciones”.
Zaldívar rechaza de plano las acusaciones. Procederá a explicarnos por qué, caso por caso.
“Salimos del puerto de Barcelona el 31 de agosto. Una flotilla de veinte embarcaciones, liderada por la gran activista climática Greta Thunberg. Al poco tiempo de navegación, tuvimos nuestro primer gran desafío y una fuerte tormenta nos golpeó sin descanso durante varias horas. Así fue como algunas de las corbetas resultaron averiadas y tuvieron que regresar al puerto para realizar reparaciones. Otras, como la nuestra, atravesaron mejor los vendavales y decidimos seguir adelante hasta Menorca para esperar allí el regreso de los demás. Llegamos el 3 de septiembre y no tuvimos más remedio que entregarnos a cierta recreación para matar la ansiedad de no saber si nuestros camaradas regresarían y cuándo.”
“El 7 de septiembre llegamos a Túnez. Miles de personas nos recibieron, fue emocionante. Y me gustaría aclarar algo más. Que en ese famoso video haya sonado la canción del “Crucero del Amor” no significa nada. En los barcos suena música todo el tiempo, toda clase de música. La música es esperanza, es amor y es también revolución”, cierra Zaldívar la crónica tunecina.
Nosotros no conocíamos la controversia sobre el video y la música, así que buscamos más información sobre el tema. La encontramos. Es un video-selfie de una de las tripulantes de mayor exposición pública que, mientras sonríe, hace un paneo donde se ve un barco navegando en un Mediterráneo muy azul con sol pleno. Está acompañada de por lo menos dos personas que están tomando sol. La música del video suena muy setentosa y, en ese contexto, se vuelve algo extraña. No sorprende que el video haya sido utilizado para criticar a la flotilla, con o sin razones. Resulta muy atractivo profundizar. Buscamos la canción y encontramos un video que parece el oficial, con la letra subtitulada en español. Un comentarista indica que la canción es la música temática de la serie “Vacaciones en el mar”, una comedia romántica que sucede a bordo del crucero “Pacific Princess”. La letra original es en inglés, compuesta por Charles Fox / Paul Williams y cantada por Jack Jones. Dice lo siguiente:
[Verso]
Amor, emocionante y nuevo
Sube a bordo, te estamos esperando
Amor, la recompensa más dulce de la vida
Déjalo fluir, volverá flotando hacia ti
[Coro]
El Crucero del Amor pronto hará otro viaje
El Crucero del Amor promete algo para todos
Marca el rumbo hacia la aventura
Tú en un nuevo romance
[Verso 2]
El amor ya no dolerá
Es una sonrisa abierta en una orilla amistosa
Sí, amor…
Es amor…
[Coro]
El Crucero del Amor pronto hará otro viaje
El Crucero del Amor promete algo para todos
Marca el rumbo hacia la aventura
Tú en un nuevo romance
[Post-Coro]
El amor ya no dolerá más
Es una sonrisa abierta en una orilla amistosa
Es amor…
Es amor…
Es amor…
Es el Crucero del Amor
Es el Crucero del Amor
“El mismo 17 de septiembre de la votación llegamos finalmente a Portopalo di Capo Passero, un pequeño puerto en la isla italiana de Sicilia. Fuimos uno de los primeros en llegar, así que tuvimos que esperar un par de días la llegada de los demás. A pesar de mis convicciones, yo estaba verdaderamente atormentado por la sola posibilidad de estar fallándole al pueblo mosqueriano.”
“Solicité autorización para dirigirme al pequeño pueblo y buscar alguna estación de comunicación donde pudiera seguir de primera mano los acontecimientos en el Congreso. El permiso me fue concedido y caminé por las fascinantes callecitas de ese pueblo hermoso. A lo largo de la Via Vittorio Emanuele había varios locales gastronómicos entrañables, pero yo sentí que necesitaba la compañía del Mediterráneo, así que seguí caminando hasta encontrar el menos auténtico pero más sólido restaurante U Saracenu.”
“Pedí una mesa con vista al mar y me proveyeron la mejor, bajo la condición de abandonarla en cierto horario en que había una reserva. Accedí, pues yo también debía regresar a la embarcación en tiempo y forma. Ya establecido en mi mesa, en el horizonte pude divisar la Isola di Capopássero y sentí una conexión inmediata con esa isla. El camarero hizo su aparición, ordené un polpo grigliato su crema di patate, la especialidad de la casa, y una porción de cozze alla marinara. Los acompañé con un amaro primero y con una copa de Nero d’Avola después. El momento no exigía menos y, además, llevaba varios días de una pésima alimentación a bordo. Mientras esperaba la comida, conecté mi teléfono a la red del lugar y me dispuse a seguir el debate en el Congreso con la mayor atención. La sesión iba para largo, así que, además de terminar la deliciosa comida, solo pude ver hasta el momento en que el restaurante me solicitó liberar la mesa. La mayoría de los analistas auguraba una votación muy ajustada.”
“Yo tenía el corazón roto, dejé el lugar conmocionado. Para animarme, decidí comprar un helado en la recomendada gelateria Il mitico carrettino delle delizie cremose. Mientras regresaba a la embarcación, aunque la sesión todavía no había terminado, no pude evitar romper en llanto mientras terminaba de comer mi helado de higo y naranja.”
En efecto, el debate se extiende y termina muy tarde. Atrapados por el drama de esta historia, seguimos con inusitado interés el debate hasta altas horas de la madrugada. El nivel de los discursos es paupérrimo y nos baja la moral con respecto al futuro del país. El momento de la votación llega y sorprende a todos con un empate absolutamente inusual en la historia legislativa mosqueriana. El presidente de la cámara, afín al Gobierno, desempata a favor del mismo y desata un vendaval político en el seno de la oposición. Y en particular sobre el único diputado ausente de la Cámara: Zaldívar.
Nos solidarizamos con él, enviándole un pequeño mensaje en este difícil momento. La respuesta llega un par de días después.
“Creo que en mi fuero íntimo, mientras caminaba de regreso a la embarcación comiendo aquel delicioso helado, ya conocía el resultado de la votación. Durante la noche casi no pude dormir, pensando en las posibles formas de atravesar el fatídico escenario que yo daba por cierto. A primera hora de la mañana, golpeado por el insomnio, recibí toda clase de mensajes. Desde quienes me comprendían y me acompañaban, como ustedes, hasta quienes pretendían hacer leña del árbol caído en que me había convertido, pidiendo mi renuncia inmediata. Pero eso lo supe siempre, no cedería, no daría el brazo a torcer. Yo sabía que, a pesar de las polémicas, yo estaba representando fielmente a una porción importante de los mosquerianos, a aquellos que anteponían las grandes gestas por sobre las cuestiones miserables y presupuestarias de corto plazo.”
“Eso no significaba que no estuviera golpeado. Como las demás embarcaciones del convoy español todavía no habían llegado, volví a solicitar una autorización para retirarme a un silencio reflexivo. La solicitud me fue concedida. Me dirigí hasta el área donde todavía trabajaban los viejos pescadores y solicité un transporte informal hasta la Isola di Capopássero que había divisado el día anterior desde el restaurante. Estaba increíblemente cerca, a solo unos doscientos metros de distancia. Ya embarcados, el trayecto fue breve y sin mayores contratiempos. En tierra, acordé un horario de regreso, unas cuatro horas más tarde. Y me entregué a la modesta misión de cruzar la isla a pie, en diagonal, a lo largo de un sendero que tendría de extensión unos breves seiscientos metros. Al final del mismo, me encontré con Il Forte y con la Maria Santissima. A ella le dediqué una secreta plegaria, pidiéndole con humildad que me ayudara a encontrar el camino correcto en tan humano dilema en el que me encontraba entrampado. Al parecer, no había más nada que hacer en la isla. Yo todavía tenía tres horas allí, así que no tuve otra ocurrencia más que dirigirme a la costa e intentar una caminata perimetral. Con mayor o menor suerte, pude lograrlo. Ya era septiembre, pero una ola de calor azotaba la región y la temperatura era insoportable. Fue así que cada vez que encontré una playa de arena, una cala o una simple entrada de piedras, decidí hacer una inmersión refrescante para apaciguar a mi pobre cuerpo. La isla era por demás árida y casi no había elementos que proyectaran alguna mísera sombra. Al borde de la insolación, llegó la hora de reencontrarme con el pescador e iniciar el regreso a tierra firme. La persistente persecución del sol me impidió cumplir con los objetivos reflexivos que me había propuesto. ”
Los primeros días luego de la votación, la opinión pública despliega una feroz campaña crítica sobre Zaldívar, en la cual la oposición no es ajena. Este sector social, representantes y representados, lo considera un traidor irrecuperable. Meses tejiendo el escenario para infligir un daño al Gobierno, arruinados por una ausencia “imposible de defender”. El oficialismo, por su parte, disfruta del espectáculo y bromea al respecto. Las redes, de un lado y del otro, generan miles y miles de memes de excelente calidad sobre el diputado ausente. A nivel internacional, la figura de Zaldívar también es utilizada para desacreditar a la flotilla. No es difícil imaginar que su presencia a bordo también sea fuente de disputas internas. Sobre estos temas lo consultamos unos días después.
“Ante el penoso alcance global de mi caso, tuve que dar algunas explicaciones internas. Algunos de mis colegas, especialmente los líderes, se acercaron para pedirme detalles del caso y comprender si las críticas eran fundadas. Por lo general, obtuve aceptación, al menos en las formas. Creo que es difícil comprender mi situación sin conocer los pormenores de la idiosincrasia mosqueriana.”
“Dado que la flotilla atravesaba otros conflictos internos más agudos, mi caso se vio desplazado del centro de atención. Eso no me hacía feliz, pero acepto que resultaba funcional a mi necesidad de descomprimir las presiones que se acumulaban sobre mí. Por ejemplo, hubo una disputa feroz entre los activistas LGBTQ+ y los activistas magrebíes.”
Algo habíamos escuchado sobre esa disputa interna, aunque en un comienzo habíamos dudado de la veracidad de la misma. Quizás, solo era propaganda desinformativa. Pero indagando un poco más en los medios, encontramos que era todo cierto. Los activistas magrebíes (musulmanes) cuestionaban la presencia de los activistas LGBTQ+, encarnados por Saif Ayad. Denunciaron haber sido engañados sobre ‘la identidad de algunos participantes’ y haber sido utilizados para promover ‘agendas extranjeras’. Boujemaa fue un paso más lejos y dijo lo siguiente: ‘No vamos a romper el asedio a Gaza con homosexuales’, una frase imposible de digerir para los activistas occidentales. Semejantes diferencias no solo condujeron a la renuncia pública de Boujemaa, sino también a la renuncia de Greta al liderazgo general.
“Si bien en Sicilia no pude llegar a reflexiones concluyentes sobre el camino a seguir, posiblemente porque los acontecimientos estaban todavía demasiado frescos, los tres días de travesía hasta Creta me convencieron de que no tenía sentido acelerar la comprensión. El tiempo era sabio y haría su trabajo clarificador en los tiempos que dictara la naturaleza, más allá de mis esfuerzos o necesidades inmediatas. Yo debía ‘confiar en el proceso’, como me recomendaban mis camaradas del barco.”
“Con ese mayor grado de tranquilidad, llegamos a la isla de Koufonisi, ubicada a escasos seis kilómetros al sur de Creta. Un verdadero paraíso mediterráneo casi deshabitado. Era una verdadera lástima tener que estar allí luchando por una causa mundial y no de vacaciones. Pero así era la vida y uno, a veces, debía asumir su destino y hacer lo necesario. Por supuesto, no elegimos la parada por su belleza natural, que casi no pudimos aprovechar, sino para evitar la cercanía de las autoridades griegas. Una vez anclados en la cercanía de la costa, por meras cuestiones de higiene, bajamos de los barcos y nos zambullimos en el océano azulísimo.”
El terremoto Zaldívar se va diluyendo a medida que los nuevos escándalos de Mosquera ocupan la escena pública. Quien sabe resistir los embates del presente mosqueriano tiende a sobrevivir. La atención de los medios locales disminuye, pero nosotros ya estamos demasiado comprometidos con la novela. Cuando la flotilla finalmente parte en su tramo final hacia Gaza, la tensión alcanza su punto máximo, ya que el paso siguiente consiste en confrontar el bloqueo marítimo israelí. Las consecuencias de tal acción son impredecibles. Los medios internacionales indican que algunos activistas abandonan la formación por temor a lo que pueda pasar. No embarcan en Creta. Con los barcos ya navegando hacia el Este, decidimos ceder ante la ansiedad y enviar un mensaje a Zaldívar.
“No zarpé, mis amigos. Demasiada tensión, no solo en el frente de la flotilla, sino también en mi frente político personal. Estoy agotado físicamente luego de tantos días en altamar y también espiritualmente debido a las operaciones constantes que nacen desde suelo mosqueriano. Ya no puedo seguir así, con tanto fuego cruzado lastimándome. Me rindo, hasta aquí he llegado, no puedo más. En un par de horas dejaré Koufonisi en una barcaza rumbo a Creta. Allí, buscaré algún transporte y me moveré a lo largo de la costa hasta llegar a Iraklio, la capital. Andaré un poco sin rumbo mientras aclaro mis ideas y me libero un poco de la insoportable hostilidad a la que he sido sometido durante estos días. Mientras tanto, seguiré a la distancia el derrotero de mis compañeros a bordo y los acompañaré espiritualmente. Ese es mi mejor aporte en este momento. Lo hablé personalmente con Greta y lo comprendió a la perfección. Es una gran líder. Ella misma dio un paso al costado en su liderazgo general por el bien de la Flotilla. De algún modo, yo estoy haciendo lo mismo.”
Los días que siguen se precipita el conflicto entre la Flotilla Sumud e Israel. El 1 de octubre, al llegar a una distancia aproximada de 180 kilómetros, la flotilla es interceptada por la armada israelí. Los buques de guerra la rodean, cortan las comunicaciones y abordan las embarcaciones una por una. Los barcos capturados son incautados. Los activistas son detenidos y trasladados al puerto israelí de Ashdod. Hacia el 7 de octubre, son procesados y deportados por grupos a diferentes países, de acuerdo a la nacionalidad de cada uno. Pasada esa fecha, nos preguntamos qué será de Zaldívar y también se lo preguntamos a él.
“Estoy de vuelta en Barcelona, una ciudad de la que admito estar enamorado. No sé bien por qué, pero estimé que los activistas serían deportados en un vuelo común hacia aquí, ya que había sido el punto de partida. Resulta que no es así. En clara línea con la lógica de ‘divide y reinarás’, han despedazado el cuerpo de la flotilla y enviado sus extremidades a diferentes rincones de la región. Una ejecución simbólica muy fuerte.”
“Con respecto a mí, estuve unos días recorriendo la costa de Creta, buscando respuestas a mis propias encrucijadas, mientras seguía a través de los medios internacionales el desarrollo de los acontecimientos. Es una vergüenza lo que ha ocurrido. Israel no solo ha impedido la llegada de la ayuda humanitaria, sino que además ha maltratado a los detenidos de un modo inaceptable. Un accionar que, sin embargo, no debería sorprendernos a esta altura de la historia.”
“Ya en la capital cretense y ante la inminencia de las deportaciones, tomé un vuelo a Barcelona para dar a los héroes de la flotilla la bienvenida que se merecían. Sin embargo, ahora vengo a enterarme de que son muy pocos quienes llegarán a esta ciudad. Estimo que esperaré aquí a esos pocos y los acompañaré en la readaptación a la vida diaria luego de tanto cansancio, humillación y maltrato. Asumiré la responsabilidad sobre ellos como lo hace un padre. Los buscaré en el aeropuerto, los llevaré a sus alojamientos y los llevaré a alimentarse adecuadamente durante algunos días. Luego, sí, retomaré mi agenda personal y regresaré a Mosquera para ponerle el pecho a las balas. Balas que siguen llegando a pesar de mi relativo ostracismo.”
Para cuando Zaldívar regresa a tierras mosquerianas, el tema ha sido relegado completamente por los medios locales. Sin embargo, es ingenuo esperar que lo mismo suceda hacia el interior de la corporación política, donde estos pasos en falso jamás son olvidados. Lo más probable es que deba pagar alguna clase de precio para seguir vigente en la estructura de su partido. En Mosquera, ese precio suele pagarse con sumisión, con favores oscuros o con alguna genialidad que compense los dolores de cabeza causados. Dios quiera iluminar al pobre Zaldívar.
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